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2066. Jueves, 19 julio, 2012

Capítulo Dosmilésimo sexagésimo sexto: "¿Podrá una computadora decir algún día: "puedo, pero no quiero?" John Mac Carthy, 1927-2011; científico estadounidense.)

Después de tres meses de intenso romance vividos en un decorado perpetuamente iluminado por la luna plateada y un fondo de música de violines, tan empalagoso como comprensible, dos amigos que se habían jurado amor-eterno-por-siempre -jamás, dicen que lo dejan.

A cualquier mentira maravillosa se impone siempre la realidad, y la realidad no es precisamente diestra en maravillas. Alguien debería enseñarnos que el amor de película existe, sí, pero también deberían explicarnos de antemano qué ocurre cuando se apaga la luz plateada, desparece la pasión y la convivencia inicia sus destrozos. Y la convivencia, cuando se pone a destrozar, destroza a base de bien.

Y lo comprendo. Ver al hombre de tus sueños, hasta entonces el hombre más perfecto de la creación, acaparando el mando de la televisión, roncando, o quitándose los calcetines para cortarse las uñas de los pies, es un ataque de realidad que, cuando la venda del encoñamiento ha caído, no todo el mundo es capaz de soportar.

Últimamente veo a mi alrededor tantos casos de relaciones fracasadas que empiezo a temer una epidemia


... espejismos

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2045. Miércoles, 20 junio, 2012

Capítulo Dosmilésimo cuadragésimo quinto: “Su mirada cambió y fue a arrodillarse junto a ella: “No eres la misma que solías ser. Solías ser mucho más muchosa. Perdiste tu muchosidad” “¿Mi muchosidad?” Y le señaló el corazón: “Ahí adentro. Falta algo” (El Sombrerero Loco; Alicia en el País de las Maravillas)

Un hombre que se tenga como tal ha de desempeñar en la vida de una mujer las siguientes funciones:

Primera (y más importante). Saberla hacer feliz en el terreno amatorio (tradúzcase aspecto coital o himenéico)

Segunda (también muy importante). Cubrir todas las necesidades monetarias, tales como viajes alrededor del mundo, trajes de grandes marcas, diez o doce casas fantásticas y varias personas a su disposición durante día y noche para satisfacer el menor de sus caprichos.

Tercera. Saber ser su amigo, saber escuchar todo lo que tú tengas que decir y parecerle la persona más maravillosa e inteligente del mundo.

Si el hombre no cumple estos tres requisitos fundamentales, es un inútil, un mediocre y un cerdo, por lo que llegamos a la conclusión siguiente: Toda mujer que no encuentre en su vida este "mirlo blanco", debe buscar por separado a estos tres hombres; es decir, un buen amante, un señor con (muchos) posibles y un fenomenal amigo. Teniendo estos tres hombres a su disposición, puede llegar a ser tan feliz como si tuviera al "mirlo", sólo que es un poco más ajetreado.


... menomitas

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1990. Viernes 23 marzo, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo nonagésimo: "Quien tiene la voluntad, tiene la fuerza” (Menandro, 342 a. C. - 292 a. C., comediógrafo griego.)

Mi primer paraíso fueron cuatro paredes blancas presididas por una desgastada pizarra. Adán se llamaba Emilio. Olía a pegamento y suavizante y su media sonrisa temblorosa -siempre escondida bajo su tartamudez- retumbaba en mi cabeza como una carcajada burlona y mágica. Tenía dieciséis años, me había enamorado como un burro y buscaba desesperadamente una maldita manzana con la que condenarme para siempre junto a él. Pero el responsable de aquel radiante desaguisado olvidó dejarla a mi alcance. O, abusando de su poderío, lo hizo a conciencia, porque sabía que hubiera mordido hasta las raíces del árbol. Tantos años y todavía sigo recordando -con toda la ternura del mundo- aquel ingenuo y candoroso primer amor.

Dicho lo cual -y ya entre nosotros-.. ¿a que parece mentira que a estas edades todavía uno pueda llegar a ponerse tan rematadamente cursi?



... más "historias extra-ordinarias"

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1882. Martes, 20 septiembre, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo octogésimo segundo: "Algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande". (William Shakespeare, 1564 - 1616; escritor inglés).

Entre alargamientos de pene, viagras milagrosas y rusas minifalderas que prometen hacerme el hombre más feliz del mundo teniéndolas de esclavas, me llama la atención un correo electrónico capaz de disparar elazúcar al hipoglucemico más crónico:



!Venga ya! Luego pasa lo que pasa. Dejémonos de mariconadas, dejémonos de príncipes, condes o borjamaris... mejor, mucho mejor, busquemos un lobo; te ve mejor, te oye mejor y !sobre todo! .... te come muuuuuucho mejor!!

!Hala! A buscar lobos. O lobas, que como decía el otro, hay gente pató.



... vello púbico

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1794. Viernes, 25 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo nonagésimo cuarto: " No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda” (Proverbio senegalés)

El supositorio está desapareciendo. Es un hecho. Antes los supositorios eran, aunque suene a greguería, los bombones del ano, unos bombones que las madres depositaban con todo su cariño en un acto de amor supremo y de confianza mutua de los que sólo una madre es capaz de realizar. Ahora, ni las madres ni los hijos están dispuestos a tal derroche de intimidad, a tal dispendio de confianza.

Antes eran los reyes de las farmacias, su variedad era tan copiosa como la imaginación de los políticos a la hora de justificar gastos para cuadrar sus dietas. Ahora está en decadencia Hasta los señores que hacen el diccionario pontifican sobre el supositorio mezclando lo que todos sabemos que es: una cala para facilitar la evacuación del vientre y que uno mismo se introduce con la ayuda del dedo que a uno le dé más rabia, con pastas cónicas que pueden meterse por vaginas y uretras. Desvirtúan su esencia. Ya nada es lo que era. Aunque, de lo que no hay duda es de que un supositorio es un supositorio. Escuetamente, eso. Tal y como suena. Y a disfrutarlo que para eso es viernes.



... historias extra-ordinarias

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1786. Martes, 15 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo: "La experiencia no es lo que le sucede a un hombre; es lo que un hombre hace con lo que le ocurre”. (Aldous Huxley, 1894-1963; escritor inglés)

Un marido celoso se presenta en una agencia de detectives porque quiere que vigilen las andanzas de su mujer. Antes de comunicar sus deseos exige hablar confidencialmente con el director a quien le pide que, debido a su posición en la que no se le permitiría hacer el más mínimo de los ridículos, sea el propio director el encargado de llevar personalmente el caso. Está dispuesto a pagar lo que sea a cambio de que se cumplan dos condiciones: nada de subalternos y reserva absoluta de los resultados de las pesquisas.

El detective empieza su trabajo sin encontrar nada extraño. La esposa visita a su madre, pasea con sus amigas y despelleja a todas aquellas pilucas que no están presentes.. lo normal. El investigador pasa un primer informe al marido quien, a pesar de las buenas noticias insiste en que se continúen las pesquisas. Vuelve a dar órdenes concretas, que para eso paga: es imprescindible vigilarla todo el tiempo que sea necesario. El costo de la investigación es elevado –hay tardes en que la vigilancia dura seis y siete horas-, pero el marido no se preocupa por ello. El detective está encantado. Un negocio redondo –le confiesa a su mujer-, que se ríe como una loca

Pero la verdad es muy distinta. La investigación que realiza el director de la agencia de detectives sirve solamente para que el cliente –el marido celoso- pueda tener la seguridad de que no será molestado mientras engaña al detective con su mujer. Así no hay ningún riesgo de ser descubierto.

El "amor" (entre comillas), como se sabe, es capaz de cualquier cosa.



... loca, pero de herencia

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1765. Lunes, 14 febrero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo sexagésimo quinto: “El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta” (Herbert von Karajan, 1908 - 1989; músico austriaco)

Te mira como si por primera vez estuviera ante un hombre tan hombre que ya jamás podrá mirar, lo que se dice mirar, a ningún otro, y es más, ningún otro pelo, culo, boca, cintura, manos, será ya objeto de su atención. Pero, desde luego, no es como te mira, es lo que te dice cada mañana al despertar, porque ya nunca jamás te despiertas de mal humor, con pesadillas o dolor de cabeza, sino dispuesto a recrearte en su voz, y te desperezas vivaracho para correr a apoyar la cabeza sobre su hombro; entonces él susurra cada, cada mañana las palabras de amor más seductoras. Y nunca se repite, siempre es original, coherente, masculino, apropiado, cariñoso y divertido. Te lee los silencios y adivina siempre, siempre, siempre lo que te ocurre. Allí está él, para aliviar la carga de la incomprensión o la contrariedad. Él es tu vitamina C y tu psiquiatra. Tu más perfecta fantasía morbosa y el rey del bricolage. Tu futurólogo y el mecenas que impulsa tu vena creativa. Sólo con un cruce de miradas sabe que tiene que arrástrate suavemente hasta el reino del placer, mucho placer con mucho amor, hasta que agote los sentidos. Jamás se duerme después “de”, lo conciertos con bis dejan mejor sabor de boca para emprender un paseo bajo las primeras estrellas, o una lectura reposada con un poco de jazz, escucha lo más íntimo de ti para compartirlo de verás, llegar a lo más profundo de tu identidad y, lejos de utilizarlo o decepcionarte, crece su amor mientras tu sabes que nunca conocerás la melancolía bajo un cielo espectacular de la maldita tarde en la que el último suspiro sabía a peligro.…

Y entonces, de repente, te sale el título de la fábula: "Yo también tuve un sueño" (frase que, por cierto, vale para casi todo) o, como decía aquel slogan, “El cine, en el cine”, porque cualquier parecido de la historia con la puta realidad de cualquier convivencia es pura coincidencia.

Pues nada, ellos venga a darnos la brasa una y otra vez con el SanValentín de las narices. Y lo dice un tío, servidor, que no es más que un tipo normal y corriente pero que, al menos en los contubernios de "eso" que llaman "amor", ha tenido una suerte increible. Pues, con todo y con eso, no creo que un día tan artificial como el de hoy tenga nada que ver con la, -a ratos única, a ratos jodida y siempre dificil-, realidad. Ni de lejos.

... Jerónimo

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1750. Lunes, 24 enero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo quincuagésimo: "Por bueno que sea un caballo siempre necesitará espuelas" (Proverbio inglés)

Dicen que fue el amor y la desesperación por la repentina muerte de su esposo, Felipe el Hermoso, lo que oscureció el juicio de la hija de los Reyes Católicos, Juana. Los hay, sin embargo, que, más prosaicos, afirman que su desequilibrio mental venia de familia, pues su abuela, Isabel de Portugal, también sufría una enajenación parecida. Sea como fuere, la cosa es que, salvo situaciones muy especiales, no suele darse el caso de que una esposa muera de amor por su marido. También es verdad que mucho menos se ha dado que un marido muera de amor por su mujer.

Más bien al contrario. No hace falta fijarse mucho para comprobar que pocas cosas hay tan conflictivas para poder desarrollar el amor como un marido. Por un marido inoportuno murieron Los amantes de Teruel. Otro marido, más activo y violento, acabó con la vida de Macias atravesándolo con un venablo cuando el poeta estaba asomado a la ventana de su prisión entonando apasionadas trovas. Hasta se cuenta la historia, muy repetida, del marido que le sirve a la esposa adúltera el corazón de su amante bien guisado y aderezado, lo que provoca que la mujer se tire por la ventana.

Son ellos, casi siempre son ellos. Los maridos siembran la desgracia por donde pasan. Son como al peste. Y algunos, ¡ingenuos! siguen extrañándose de que la gente normal encuentre el matrimonio una institución tan sospechosa.



... canoa

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1749. Viernes, 21 enero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo cuadragésimo noveno: "Quien se siente en el fondo de un pozo para contemplar el cielo lo encontrará pequeño". (Han Yu, 768 - 824; escritor chino)

Avisando con varias semanas y pico de antelación para que el tiempo no se nos eche encima. Se acerca San Valentín, época de regalos y de juguetería. De hecho este año son tendencia. Existen en el mercado auténticas maravillas tecnológicas que pueden ayudarnos a ser (un poco más) felices. Se me ocurre el Lelo (se llama así y yo no le he puesto el nombre), un vibrador pequeñito como una pastilla de jabón de éstas que se suelen robar en lo hoteles, pero con más capacidad de rabia y, sobre todo de vibración, que el tímpano de un yogurín con ipod.

O el Laya ( y, también se llama así.. y no, tampoco me he inventado yo el nombre) , una especie de pistolita desintegradora de esas que salen en las series de marcianitos pero indicada especialmente para los trabajos manuales.

Nótese, bastaría con echar un ojo a las fotos, que son juguetes cuya forma no es la de un sudanés de la capital -no importa el tamaño de la varita, sino la habilidad del mago- y sí de vibradores sencillitos indicados para todos los que pudieran o pudiesen iniciarse en este tipo de juegos indicados especialmente para enriquecerse en pareja. Los consoladores son otra cosa. Importantes sí, pero otra cosa. Que lo de pensar en dar consuelo a alguien puede hacerse mucho mejor en el tanatorio más cercano.

Con los vivos, mejor divertirse.



... más "historias extra-ordinarias"

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1655. Martes, 13 julio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo quincuagésimo quinto: “Hay muchas formas de hipnotizar a un hombre, pero la más eficaz es que una mujer se quite el sujetador delante de él. (Tina Frey, 1970, humorista estadounidense)

Me imagino que será cosa de la temperatura, el paisaje, la alimentación o, simplemente, porque el agua que beban tenga mucho plomo en sus tuberías…que no se me ocurre otra cosa por el que esos índices sean tan bajos. Por más que pienso, no se me ocurre.



...venganza en negro

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1641. Miércoles, 23 junio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo cuadragésimo primero: “Cuando se llega al verdadero escepticismo es cuando por fin se sabe que escepticismo no se escribe con x” (Ramón Gómez de la Serna, 1888-1963; escritor español)

Eija-Riitta, (con dos ies y dos tes), cambió su apellido a Berliner-Mauer al desposar con el amor de su vida: el muro de Berlín (o lo que quedaba de él). Erika (con ka), ex soldado californiana de 36 años, pasó a apellidarse La Tour Eiffel cuando se casó en París, (la elección de la ciudad para el bodorrio no fue motivo de discusión) en 2007, con la famosa torre. Las cosas se complicaron y, aunque dice seguir amando al monumento, actualmente mantiene una relación física con un trozo de valla que encontró en un descampado cercano y que guarda, cuida y mima en su dormitorio.

Son sólo dos ejemplos de mujeres (siempre son mujeres –peluche silva y mira al techo) diagnosticadas del Síndrome de Asperger dentro de su espectro autista. Los psiquiatras tienen una explicación convincente de estas actitudes: "quien se enamora de un objeto puede controlar una relación, nunca van a abandonarle, y eso resulta muy atractivo para las personas solas que han sufrido mucho en sus anteriores relaciones y no quieren que les vuelvan a hacer daño".

Y razón tienen, vaya que si tienen. Y lo que se ahorran en disgustos..que no creo yo que la torre Eiffel se enfade mucho porque Erika (con ka) le ponga los cuernos con la valla. Por ejemplo .



... anillos peligrosos

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1635. Martes, 15 junio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo trigésimo quinto: "He estado a dieta dos semanas y lo único que he perdido han sido dos semanas”. (Totie Fields, 1930-1978, actriz estadounidense.)

Enrique VIII y Ana Bolena tuvieron una hija que llegó (antes de -como era costumbre de la época- morir ejecutada) a Reina de Inglaterra bajo el muy original nombre para una reina inglesa (aunque ésta fue la primera en usarlo) de Isabel.

Y había un conde, el de Leicester, empeñado a toda costa en conquistarla.

Como el amor es una de las enfermedades mentales que más altera a quien la sufre, al pobre conde no se le ocurrió otra cosa que intentar obtener los favores de su amada regalándole sin parar y ¡durante diecisiete días seguidos!, conciertos de trompeta adornados con fuegos artificiales y bailarinas vestidas de ninfas y doncellas que salían portando espadas de un lago, un lago que hizo construir especialmente para la ocasión.

Después de tan largo y rumboso espectáculo que acabo dejando en la más absoluta de las ruinas al conde, al pobre (ya "pobre" en todos los sentidos) no se le ocurrió otra cosa que pedirle a la afortunada señorita que se casara con él.

Y ella le dijo que no.

Aunque las comparaciones sean odiosas y (tanto para bien como para mal) a uno siempre le duele más el dolor de muelas propio que una operación a corazón abierto que le hagan al vecino de abajo, no está de más saber que, al menos en cuestiones amorosas, siempre hay quien nos supera a la hora de hacer el tonto.



... desapercibido

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1630. Martes, 8 junio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo trigésimo: “Quien da primero, da dos veces" (Lucio Anneo Séneca. (Seneca, 4 a. C.- 65; filósofo romano)

Que romanticismo y desenfreno pueden ser dos conceptos perfectamente compatibles (e incluso complementarios) es algo fácil de comprobar a lo largo de la historia. Así, en las bacanales romanas o en las dionisiacas griegas (típico ejemplo de fiestas desordenadas en las que era normal -aparte de los habituales disfraces de sátiros, silenos o ninfas- que los hombres fueran vestidos de mujer y las mujeres de hombre) se bebía y se bailaba sin parar hasta alcanzar el éxtasis, momento en el que los unos se entregaban a los otros.

Lo normal, vamos.

Pero una cosa podía llevar a la otra… y de aquellos polvos también salían sus correspondientes lodos. Cuando los arqueólogos desenterraron Pompeya encontraron en las paredes de los sitios destinados al desenfreno carnal numerosas declaraciones de amor románticas y sinceras de los crápulas que en ellas participaban.

Ellos también tenían su corazoncito.

También hay que tener en cuenta que estamos hablando de romanos, un pueblo que en cosas del amor, tampoco estaba acostumbrado a poner muchos reparos. Solo hace falta ver la recomendación que hacía uno de sus poetas satíricos, Juvenal, para resolver tan fisiológica necesidad:
"... si duerme el amante, se manda a cada una que lo despierte; si no lo encuentra, se recurre a los esclavos; si no aparecen esclavos, se paga un aguador; si no se encuentra éste y aún faltan hombres, no vacilar en echar mano de un asno".
Dicho en otras palabras: ante la jodienda no hay enmienda, refrán español mucho más descriptivo que la delicada poesía romana. Aunque venga a decir lo mismo.





...renovarse

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1613. Miércoles, 12 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo decimotercero: “Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería. (Proverbio noruego)

A los que tenemos una cierta edad oficial (que no mental) nos enseñaron que no había mayor prueba de amor generoso y desinteresado entre dos personas que aquel que tenía como resultado la creación de una nueva vida. Vamos, que todo coiteo que se hiciera con otros fines y/o motivos ajenos a la reproducción no era más que era una aberración que traería como inevitable consecuencia arder entre las llamas del fuego eterno. Algo que, naturalmente, nadie cumplía… pero que solía acojonar bastante.

Por eso hoy quiero proponer como modelo de santidad por haber desempeñado tan egregia norma, al que fue último emperador jarifiano de Marruecos, Muley Ismail Es Semin, conocido por el sobrenombre de "el sediento de sangre" que, casado con más de ocho mil mujeres, llegó a tener 1.056 hijos, 700 de ellos varones.

¡Eso sí es amor del de verdad! Lo demás... pamplinas.



... sinceridad

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1612. Martes 11 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo duodécimo: “Puede suceder lo que sea.. que siempre hay uno que dirá que ya lo veía venir” (Proverbio francés)

No tiene nada que ver con una relación estable -que suele basarse en el cariño, el interés, la admiración o en otras miles de razones que hacen que esa unión sea firme aunque no sea necesariamente satisfactoria-; si hay un sentimiento que las personas nunca experimentan por conveniencia, ése es el enamoramiento. Pocos procesos como el de arrebatarse por otro (enchocharse que dicen en mi pueblo) es tan sincero, espontáneo y abrumador. Lo curioso del caso es que, aunque nadie sabe por qué, todos los estudios sobre el tema afirman que las tres o cuatro veces que -como media- nos ocurre a lo largo de la vida, lo hacemos de gente parecida, ante personas que, aunque puedan tener apariencias distintas, poseen rasgos físicos o psicológicos muy similares. Vamos, que la clave del asunto no la tiene el otro y sus características (por muy tremendas que estas sean), sino uno mismo y sus gustos, algo que -y eso es lo bueno- nos deja cierto margen de maniobra (esperanza) a todos aquellos que, además de ser ya bastante talluditos, somos feos y pobres.

La pena es lo poco que dura, porque cuando la pasión va enfriándose y dando paso al amor –lo que no siempre sucede-, el proceso bioquímico que nos ha vuelto tontos perdidos durante unos meses pierde efervescencia y se diluye el misterio. Entonces nos conocemos más, pero nos seducimos menos. Aunque eso sí que es ya otra historia.



...cuvada

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1604. Jueves, 29 abril, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo décimo: “Es el sentido del tacto, ¿sabes? En la mayoría de las ciudades, al caminar notas cómo la gente te roza. Pero en Los Ángeles nadie te toca. Creo que por eso chocamos nuestros coches, para poder sentir ese contacto” (Crash, 1997, David Cronenberg)

Uno de los museos de San Petersburgo exhibe, como una de sus “obras” más preciadas, el (supuesto) pene de Rasputín. Fue en 1968 cuando un anticuario del barrio parisino de Saint-Denis se lo compró a una venerable anciana, que, según ella misma, había sido una de las últimas amantes del monje diabólico y que, tras su asesinato en 1916, se lo habría cortado y guardado convenientemente. El anticuario se lo vendió al museo en 1977 por 8.000 euros, y desde entonces se exhibe al público conservado en una solución de alcohol.

En toda la historia falta el dato más importante, dato que justificaría no sólo el éxito de su exhibición sino, y sobre todo, que la buena mujer quisiera conservar al precio que fuera tan íntima parte de su amante: sus medidas: 35 cm (en reposo… claro que aunque no creciera más).

Puro romanticismo más allá de la muerte el de la buena mujer.



... mucha mierda

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1576. Jueves, 11 marzo, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo septuagésimo sexto: “Un buen vallado hace buenos vecinos” (Robert Lee Frost, 1874 - 1963, poeta estadounidense)

Alguien escribió que los matrimonios americanos se divorcian tanto porque esperan encontrar en su pareja la perfección que los ingleses únicamente esperan de sus mayordomos.

Tengo para mí que, en general, por aquí no aspiramos a tanto. ¿Alguien anheló jamás la perfección en su pareja? Nuestra sociedad es demasiado antigua para que en una pareja figure como impulso el anhelo de perfección del otro. Cuando ese anhelo existe, la pareja es mucho más frágil. Creo que el amor, que ahora está en baja, consiste ante todo en una voluntad de aceptar la imperfección. Eso explicaría muchas cosas.



... escribiendo a máquina

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1568. Lunes, 1 marzo, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo sexagésimo octavo: “Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres. “Proverbio árabe)

Una pareja humana se deteriora, por lo regular, lentamente en un proceso doloroso, durante el cual el amor, si lo hubo, o la ilusión del amor, si sólo fue ilusión, se transforma en animosidad, resentimiento y, finalmente odio. Una metamorfosis sentimental que suele acabar en separación. Separación que, independientemente de la duración de la pasión anterior, suele ser tan instantánea como una operación de integrales ejecutada en décimas de segundo por una de esas maquinitas chinas de calcular sin las que estaríamos perdidos.

Y uno se pregunta: ¿A dónde va a parar todo ese desamor inmenso que encenagaba el amor de las parejas que se separan. ¡Y a dónde el amor que un día sintieron? Aquello que aprendí en la Física del bachillerato lejano de que la energía ni se crea ni se destruye que sólo se transforma, me hace pensar que el amor y el desamor, incluso la amistad y el odio son simples transformaciones permanentes, como un repisarse del suelo afectivo en que nos apoyamos y, digo yo, que su resultado final, si nada se crea no se destruye debe dar una cifra constante.

Vamos que para que una pareja nazca, otra tiene que morir. Pura ciencia.

... de pascuas a ramos

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1564. Martes, 23 febrero, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo sexagésimo cuarto: “El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre” (Proverbio letón)

Afirma un aburrido científico estadounidense, permitiéndose medir estadísticamente el acto amoroso, que en ese momento el hombre, con más de 120 pulsaciones y más de 150 de tensión arterial, se encuentra en situación parecida a la del astronauta en el instante del despegue de su nave.

Luego es peligroso el amor, algo me lo decía a mí. Al menos es desaconsejable para los hipertensos.

¿Hay tan poco amor en este mundo porque casi todos padecen de hipertensión? ¿Hay tantas tensiones en el mundo porque hay tan poco amor? Desconozco la respuesta. Sólo he llegado a saber –la ciencia lo corrobora- que el amor es peligroso y que lo más triste, como pensaba Faulkner, es que no sólo no dura siempre, sino que sus desesperaciones se olvidan pronto. Lo que -¡cuánta perplejidad!- no sé si resuelta un consuelo o un desconsuelo.

Creo que será según los casos.

... palillos

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1407. Viernes, 22 mayo, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo séptimo: "Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad" (Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu, 1689 - 1755; político francés)

En China un hombre decidió casarse consigo mismo. Para que quedara clara su intención se presentó a la boda con una muñeca de tamaño natural vestida para la ocasión, pero con su cara, con la de él, con la del novio. En la ceremonia, a la que asistieron más de cien invitados, el contrayente explicaba su decisión: "Hay muchas razones para casarme conmigo, pero sobre todo lo hago para mostrar mi insatisfacción con la realidad que nos ha tocado. Este matrimonio me reintegra en un todo". La noticia puede sonar rara, sin embargo, no hace falta rascar mucho para darse cuenta que el hombre anda bien encaminado.

No vamos a filosofar aquí y ahora sobre qué es amor, pero cualquier definición por cursi y sosa que sea, (en la que siempre aparecerán conceptos como sacrificio, entrega, amistad, confianza, intimidad, afinidad..etc.) puede aplicarse perfectamente a uno mismo. El hecho de que nadie te va a conocer mejor y nunca vas a conocer a nadie mejor, es la mejor de las garantías a la hora de establecer un proyecto de futuro tan complicado y tan arriesgado como es la convivencia en un matrimonio.

Y en cuanto al sexo (por recurrir al tópico de que si por algo nos caracterizamos es por estar todo el santo día con la líbido a punto.. y porque además hoy es viernes y toca -hablar de-) poca ilustración hace falta. Todos sabemos que por muy bien que cumpla alguien ajeno después de la fogosidad inicial de la tercera vez, quien más y quien menos acaba volviendo a uno mismo para practicar, aprovechando que son pocos los que lo consideran traición, aquello que Oliveira, el protagonista de Rayuela, definía como “Un arte menor al lado del otro, pero de todos modos con su tiempo, acción y lugar, y demás retóricas”. Un arte menor que suele ser el complemento perfecto del mayor a la hora de hacernos la vida un poco más agradable.

Que a falta de pan... Hasta el lunes.

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