Mostrando entradas con la etiqueta películas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta películas. Mostrar todas las entradas

1765. Lunes, 14 febrero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo sexagésimo quinto: “El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta” (Herbert von Karajan, 1908 - 1989; músico austriaco)

Te mira como si por primera vez estuviera ante un hombre tan hombre que ya jamás podrá mirar, lo que se dice mirar, a ningún otro, y es más, ningún otro pelo, culo, boca, cintura, manos, será ya objeto de su atención. Pero, desde luego, no es como te mira, es lo que te dice cada mañana al despertar, porque ya nunca jamás te despiertas de mal humor, con pesadillas o dolor de cabeza, sino dispuesto a recrearte en su voz, y te desperezas vivaracho para correr a apoyar la cabeza sobre su hombro; entonces él susurra cada, cada mañana las palabras de amor más seductoras. Y nunca se repite, siempre es original, coherente, masculino, apropiado, cariñoso y divertido. Te lee los silencios y adivina siempre, siempre, siempre lo que te ocurre. Allí está él, para aliviar la carga de la incomprensión o la contrariedad. Él es tu vitamina C y tu psiquiatra. Tu más perfecta fantasía morbosa y el rey del bricolage. Tu futurólogo y el mecenas que impulsa tu vena creativa. Sólo con un cruce de miradas sabe que tiene que arrástrate suavemente hasta el reino del placer, mucho placer con mucho amor, hasta que agote los sentidos. Jamás se duerme después “de”, lo conciertos con bis dejan mejor sabor de boca para emprender un paseo bajo las primeras estrellas, o una lectura reposada con un poco de jazz, escucha lo más íntimo de ti para compartirlo de verás, llegar a lo más profundo de tu identidad y, lejos de utilizarlo o decepcionarte, crece su amor mientras tu sabes que nunca conocerás la melancolía bajo un cielo espectacular de la maldita tarde en la que el último suspiro sabía a peligro.…

Y entonces, de repente, te sale el título de la fábula: "Yo también tuve un sueño" (frase que, por cierto, vale para casi todo) o, como decía aquel slogan, “El cine, en el cine”, porque cualquier parecido de la historia con la puta realidad de cualquier convivencia es pura coincidencia.

Pues nada, ellos venga a darnos la brasa una y otra vez con el SanValentín de las narices. Y lo dice un tío, servidor, que no es más que un tipo normal y corriente pero que, al menos en los contubernios de "eso" que llaman "amor", ha tenido una suerte increible. Pues, con todo y con eso, no creo que un día tan artificial como el de hoy tenga nada que ver con la, -a ratos única, a ratos jodida y siempre dificil-, realidad. Ni de lejos.

... Jerónimo

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1636. Miércoles, 16 junio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo trigésimo sexto: “Rascad la piel de un escéptico, y casi siempre hallaréis debajo los nervios doloridos de un sentimental” (Daniel d'Arc, 1959; cantante francés)

Sí, es verdad, yo, que me bajo muchas películas de internet, soy el primero que lo reconozco: no es lo mismo verlas en la tele de casa que en el cine. Ni mucho menos.

En el cine hay más emoción, más misterio, más pasión. El cine es ese sitio en el que nunca habrá entradas para la película que buscas aunque para que te lo confirmen tengas que aguantar a una cola insufrible de niños empeñados en ver un pollo de color amarillopollo luchando contra extraterrestres de color verdemanzana, o a los aún más insoportables intelectuales hablando del trasfondo alegórico de Etéreamente subetérea, la última película sueca del realizador húngaro (aunque nacido en Bulgaria y nacionalizado polaco) Jagsfefrtxixk Hurtgfshbger. El cine es ese sitio en el que nunca te paran la película para ir al retrete (aunque te estés meando encima) o para ir a buscar algo a la nevera (aunque te estés muriendo de hambre) y en el que parece que tienen contratado a un tío más alto que tu para que se siente justo delante. Un sitio el que no hay una mesa para poner la cocacola ni dejan entrar al repartidor del telepizza, y donde siempre hay un tipo entendido que protesta porque no le dejan hasta el final los créditos y no puede leer cómo se llamaba el ayudante del segundo operador de cámara del módulo de filmación de la tercera unidad móvil. Un sitio en el que, para postre, entrar y ver una película acompañado de otras doscientas personas cuesta lo mismo que la comida de toda la semana si haces la compra en elmercadona.

Definitivamente no, no es lo mismo.



... ecología

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1469. Jueves, 24 septiembre, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo sexagésimo noveno: “El corazón del hombre es una rueda de molino que trabaja sin cesar; si nada echáis a moler, corréis el riesgo de que se triture a sí misma". (Martín Lutero, 1483-1546, teólogo alemán)

Me enseñaron que la inteligencia se definía como la capacidad que todos tenemos para adaptarnos a las circunstancias que nos ocurren en cada momento.

Un ejemplo. Tres horas por delante en una tarde aburrida de domingo, decides bajarte por internet (sí, yo me bajo películas de internet, ya sé que soy un bicho raro pero como ya estoy condenado no me importa confesar otro pecado más) una película de, es un suponer, alienígenas invadiendo la tierra. Una vez descargada (una hora y varios cortes de línea después) la enchufas a la televisión y metes las palomitas en el microondas.

Pero en vez de marcianos babosos tragándose al jefe de policía del pueblo resulta que salen tres tíos de gimnasio subidos en una mesa de billar (para ser más exacto dos subidos en ella y uno de pie) que, usando sus propios palos (palos que poco tienen que envidiar a los de serie), se empiezan a mirar de una forma raray cuyo único atuendo resulta ser unas botas negras, un reloj y un collar con una chapita muy mona.

Después de descartar que aquellos pudieran ser marcianos (el detalle del llevar reloj es, sin duda, concluyente) piensas lo normal: que ya te han colado el trailer de otra película de la misma casa. Sin embargo, al ver que el juego continua, y que los palos comienzan a hacer sucesivas carambolas en los sucesivos agujeros, empiezas a pensar que posiblemente, a lo mejor, quizás, sólo quizás, ha habido alguna tonta confusión y aquello es puro y duro cine de autor.

Y es aquí donde aparece la importancia de saber adaptarse a las circunstancias: vas, cambias las palomitas por el rollo de papel de culo y santas pascuas.

... a encogerse

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1463. Miércoles, 16 septiembre, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo sexagésimo tercero: "La tontería es infinitamente más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus limites, la tontería no" (Claude Chabrol, 1930; director de cine francés)

Película habitual para después de comer en la televisión cualquier día (con especial atención a la sobremesa de los sábados y los domingos). Argumento: mujer maltratada por su marido escapa con su hijo de cinco años al darse cuenta que se ha quedado embarazada del jefe de policía, íntimo amigo de su esposo. Llega a un pueblo perdido, y conoce a un hombre maravilloso, aunque el hombre maravilloso no es un hombre cualquiera sino un amigo del marido con el que se ha puesto de acuerdo para vengarse de la adúltera. Ella se da cuenta e intenta huir ayudada por un joven jardinero del que se enamora locamente y que resulta ser un fugitivo con varias cuentas pendientes con la justicia al que persigue el jefe de policía, (el padre del niño que va a tener ella), obsesionado con capturarlo por haber sido el amante de su mujer y el verdadero causante de que conociera la cruel realidad: su matrimonio no era más que una farsa montada por el padre para poder estar cerca de la mujer a la que amaba locamente.

Y todo ello dejando claro que está-basado-en-hechos-reales.

Para que luego digan que los americanos son unos siesos de vidas aburridas. Ya.

... mocos verdes

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1307. Jueves, 4 diciembre, 2008

Capítulo Milésimo tricentésimo séptimo: "El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla" (Enrique Tierno Galván, 1918-1986; político español)

Alfred Hitchcock estaba tan obsesionado con Tippi Hendren que se vengó cruelmente de ella por rechazarlo en una escena de “Los pájaros”. En la toma, enormes pájaros de madera atacaban a la actriz, pero ninguna toma le pareció bien hasta que uno de los pájaros le golpeó un ojo produciéndole una brecha y un desprendimiento de retina. Mientras Tippi iba camino del hospital, Hitchcock gritó: “!corten, ha sido buena!”.

A veces tengo la sensación de que algunos jefes se parecen demasiado a Hitchcock cuando, empeñados en que hagamos y rehagamos informes, sólo acabaran de darles su visto bueno el día en que el autor esté camino del hospital.

Que no sería el primero que termina en urgencias por haberse cortado la córnea con el filo de una hoja de papel. Doy fe.

... diosas

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1186. Miércoles, 21 mayo, 2008

Capítulo Milésimo centésimo octogésimo sexto: "Si de mayores gustos, mis disgustos han nacido, gustos al cielo pido, aunque me cuesten disgustos" (Sor Juana Inés de la Cruz, 1651- 1648; religiosa y poeta mejicana)

Los espectaculares diamantes que Marilyn Monroe lució en Los caballeros las prefieren rubias no eran en realidad más que cristales corrientes. Los 116 brillantes y las seis amatistas con que Vivien Leigh adornó su generoso escote en Lo que el viento se llevó eran tan falsos como una vulgar patraña. El célebre cinturón de oro en forma de áspid que Liz Taylor ceñía a su cintura en Cleopatra era pura fantasía. Al fin y al cabo, todo en el cine es falso y todo el cine es falso.

Pero igual que esos adornos con los que se acicalaron en películas ya históricas forman parte de una colección tan valiosa como si estuviera formadas por piedras preciosas auténticas, las imágenes que guardamos aquellos que crecimos entre matinales y sesiones continuas de cines de provincias -donde las películas siempre llegaban con varios años de retraso- se han convertido en memoria propia para siempre.
- La camiseta rota y sudada de Marlon Brando en Un tranvía llamado Deseo.
- Gene Kelly enseñando a ser feliz al ratón Jerry en Levando Anclas.
- Humprey Bogart dando la orden en El cuarto poder para que se pusieran en marcha la rotativa cuando ya todo, excepto el honor, está perdido.
- Escarlata O´Hara y su "A Dios pongo por testigo de que nunca volveré a pasar hambre" en Lo que el viento se llevó.
- Jack Lemmon sujetando un clavel entre los dientes mientras baila un tango con Joe E. Brown en Con faldas y a lo loco.
- Paul Henreid poniendo a todos a cantar La Marsellesa en Casablanca.
- La frase con la que Robert Ryan se despide de Joan Fontaine en Nacida para el mal: "Te quiero. Lástima que no me gustes".
- Las amas de llaves de Hitchcock: Margaret Leighton en Atormentada y, sobre todo, Judith Anderson en Rebeca.
- Las mallas que llevaba Burt Lancaster en El temible burlón.
- La mirada que le dirige Cary Grant a Ingrid Bergman cuando viaja en avión con ella a Río en Encadenados.
- Audrey Hepburn y sus inolvidables zapatillas en Sabrina de Billy Wilder.
- Rhett Butler besando a Escalata O´Hara en el incendio de Atlanta de Lo que el viento se llevó.
- Rita Hayworth al principio de Gilda diciendo "Para mí, un dólar era un dólar en cualquier parte del mundo".
- Ava Gardner rodeada de nativos con maracas en La noche de la iguana.
- Marylin Monroe besando a una mujer llamada Tony Curtis después de cantar, con gran tristeza I´m Trough with Love en Con faldas y a lo loco.
- Robert Preston y Julie Andrews cantando a duo You & Me en ¿Victor o Victoria?
- El paso de baile de Vivien Leigh en El barco de los locos.
- Los ojos se Montgomery Clift en Un lugar al sol de George Stevens.
- Los andares de Kim Novak en Vertigo, de Alfred Hitchcock.
- La copa de veneno, amor y compasión que Audrey Hepburn le sirve a Sean Connery en Robin y María.
- La sonrisa de Audrey Hepburn cuando Gary Cooper le dice que suba al tren con él en Ariane.
- Los vestidos y el peinado de Ingrid Bergman en Por quién doblan las campanas.
- Paul Henreid y Bette Davis compartiendo un cigarrillo en La extraña pasajera.
- El final de Vacaciones en Roma con la despedida entre Audrey Hepburn y Gregory Peck.
- La frase que suelta el barman cuando Jean Simmons quiere invitar a una copa a un borracho en Con los ojos cerrados: "Una le mataría, y mil no serían suficientes".
- El vals que bailan Claudia Cardinale y Burt Lancaster en el Gatopardo de Luchino Visconti.
- Marylin Monroe y su agujero en las mallas en Bus Stop.
- El peinado de Rita Hayworth en La dama de Shanghai de Orson Welles.
- Michael Caine enseñándole a Steve Martin cómo ser un play boy en Un par de seductores.
- Gregory Peck intentando domar un caballo salvaje en Horizontes de grandeza.
- Ida Lupino y Dana Andrews bebiendo whisky a la salida del periódico en Mientras Nueva York duerme.
- Jeff Bridges tocando el piano a solas en Los fabulosos Baker Boys.
- El impermeable de Gene Tierney en Laura de Otto Preminger.
- Henry Fonda poniéndole los zapatos a Barbara Stanwyck en Las tres noches de Eva.
- Barbara Stanwyck chasqueando su lengua en Bola de fuego de Howard Hawks.
- El vestido de un solo tirante de Ava Gardner en Soborno de Rober Z. Leonard.
- Robert de Niro con faldas en La Misión.
- Robert Redford en Íntimo y Personal.
- Jan Sterling contemplando a Humprey Bogart escribir sobre el mundo del boxeo en Más dura será la caída.
- Julie Harris y James Dean besándose en la noria de Al este del Edén.
- El albornoz de James Manson en Ha nacido una estrella.
- Sean Connery y Michael Caine en pleno alud contándose chistes en El hombre que pudo reinar.
- La gabardina y el sombrero ladeado de Frank Sinatra en Pal Joey.
Como todo buen repaso sentimental y apresurado, sobre todo apresurado, no sigue ningún orden cronológico o genérico. Si acaso el de las emociones. Agradecido por haber nacido en un siglo lleno de imágenes que se convierten en historias.

... desde lo alto de estas pirámides 40 siglos os contemplan.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1043. Viernes, 28 septiembre, 2007

Capítulo Milésimo cuadragésimo tercero: "Cuando Paris tiene que mear, Paris tiene que mear" (Paris Whitney Hilton, 1981; ? estadounidense)

Próstatas aparte, la mayoría de las consultas que reciben los urólogos españoles están relacionadas con el tamaño del pene. Y no por excesiva abundancia precisamente.

Lo sangrante del caso es que más de un 44% de estos preocupados "consultantes no sólo no tienen ningún problema con su tamaño sino que, encima, poseen un pene cuya longitud es superior a la media. Que, por si alguien no está muy puesto en tan sensible tema, en España se sitúa sobre los 13, 5 centímetros.

Una lógica consecuencia no ya sólo (aunque sobre todo) de la nula educación en el colegio, sino de la cantidad de amigos fantasmas con los que no tienes más remedio que intercambiar medidas venga o no a cuento, o de creerse que a los protagonistas de las películas porno están elegidos en función de sus conocimientos en física cuántica.

A lo que iba. Que ya está bien, que no es normal, que no se puede hacer perder el tiempo así a los pobres y honrados trabajadores del gremio urológico. Que tiene que ser muy duro escuchar cada mañana a unos cuantos quejándose de lo poco que abulta lo suyo cuando resulta que el de él es, la mayoría de las veces, más pequeño.

Debe de ser duro aguantar semejante suplicio. No deberíamos olvidar que los urólogos también tienen su corazonzito, que también son personas humanas.. por mucho que sea gente que lo único que hace es pasarse el día tocándoles las pelotas al personal. Y cobrando por ello.

Hasta el lunes.

974. Viernes, 18 mayo, 2007

Capítulo Noningentésimo septuagésimo cuarto: "Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira"(Anatole France, 1844-1924, escritor francés)

Y de repente uno se da cuenta de lo poco original que es para algunas cosas. En fin, hasta el lunes.

http://www.lacoctelera.com/myfiles/peluche/exisele.jpg
... más historias "extra-ordinarias" todo el fin de semana

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"