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1964. Jueves, 9 febrero, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo sexagésimo cuarto: "Si hubiera que explicar, en dos palabras, por qué la raza humana no ha alcanzado, ni alcanzará jamás todo su potencial, esas palabras serían: las reuniones" (David Barry, 1947; escritor estadounidense)

Recortar los círculos de la plantilla de la derecha y colocarla sobre distintas zonas del cuerpo –con especial incidencia en la cara- aplicando en cada agujerito un pintauñas de color rojo en alguno de sus muchos tonos (al secarse el color puede variar por lo que conviene hacer algunas pruebas antes de llevarlo a la práctica); retirar la plantilla y con los puntos ya secos entrar a la reunión de turno dicendo: "no faltaría por nada del mundo a esta imprescindible reunión, pero no sé que me pasa, no me encuentro muy bien, tengo como escalofríos..”

Aunque cinco es la mitad, ocho de cada diez jefes te dirán que es mejor que te marches a casa. Llegados a este punto es recomendable disculparte diciendo que no, que te quedas, que el trabajo es lo primero y bla, bla, bla, esperando a que insistan. A la segunda recomendación uno puede marcharse mezclando un lastimero muchas gracias acompañado de una oportuna tos. Día libre. Mano de santo.



... guateque

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1915. Jueves, 10 noviembre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo decimoquinto: "Si supiera a donde ir intentaría fugarme solo para poder seguir" (German Daffunchio, 1961, músico argentino)

El adulador, más conocido como lameculos, quitamotas, cobista o pelotillero a secas, se da más que los catarros en otoño. Lo que no está claro es la mala prensa que tienen. Porque ser adulador es una profesión (ejercida en plan autónomo) como otra cualquiera, sólo que mejor remunerada y sin horario. Una profesión que no puede hacer cualquiera y en la que se requiere mucho temple ya que los materiales que utiliza el adulador (lisonja, elogio, halago, aplauso, beso en los pies y otros alindados servilismos) deben parecer naturales y salidos del corazón. De lo contrario, al adulador se le toma por arribista, y eso, evidentemente, no es ser un buen profesional del peloteo.

Porque, y aquí está la sutil diferencia, al adulador nunca se le debe de notar interesado como el arribista. Algo que no es fácil de conseguir. Un buen lameculos es todo un filantrópico de la mímica, un correveidile de pasillo, un codelincuente de despacho, un organizador de lisonjas y productor de piropos, una mentira oficiosa con cara de bragueta. En resumen, un vulgar jili.

Pero un vulgar jili que no existiría si no hubiera imbéciles que se dejan adular. Y encima se lo creen.



... yuca

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1788. Jueves, 17 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo segundo: "Es un error creer que uno está rodeado de tontos, aunque sea verdad”. (Noel Clarasó, 1899-1985; escritor español)

Un buen leñador dedica tanto tiempo a trabajar como a afilar su hacha. Y en los trabajos que corren hay que “afilarse” con periodos de descanso. Un café, ojos cerrados, estirar las piernas o una conversación intrascendente sobre cómo los agujeros negros pueden influir en la creencia de que la posición aparente del Sol con respecto a unas constelaciones definidas arbitrariamente en el momento en que naciste puede afectar a tu personalidad, por ejemplo, relajarán la mente, el cuerpo y el alma.

El hombre (personahumanadecualquiersexo) necesita tiempo libre para soñar, divertirse y hacer el vago. Se trata, además, de algo normal en la vida, hay que crearlo, conocerlo, y aprender a salir de él por uno mismo cuando tenga que terminarse. Todos tenemos derecho al aburrimiento, y las preclaras mentes de nuestros superiores tienen que aprender las dos verdades incuestionables: que el tiempo no se organiza (disponemos de 1.440 minutos al día, ni uno más ni uno menos, y que el minuto 60 va después del 59 y no hay universo que lo modifique. Coñazo de jefes.



... Dom Pèrignon

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1766. Martes, 15 febrero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo sexagésimo sexto: “Es preferible realizar una buena acción cerca de casa que ir muy lejos a quemar incienso” (Proverbio chino)

Kit de salvamento para cualquier tipo de reunión en la que el jefecillo de turno (de esos que secreenmierda-y-nolleganniapedo) te obliga a asistir con el cuento de "lo imprescindible que resulta tu presencia".

Lo colocas delante, bajas la cabeza… y listo.


... lo único peor a una flauta, son dos

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1760. Lunes, 7 febrero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo sexagésimo: "Es muy sencillo, mira. Tijeras cortan papel. Papel tapa a piedra. Piedra aplasta a lagarto. Lagarto envenena a Spock. Spock rompe tijeras. Tijeras decapitan lagarto. Lagarto devora papel. Papel desautoriza a Spock. Spock vaporiza a piedra. Y como siempre, piedra aplasta a tijeras" ( Sheldon Lee Cooper, físico teórico. The Big Bang Theory)

El infierno, ese lugar inhóspito donde los condenados sufren castigo eterno después de la muerte, ha sido representado en la historia del arte por diferentes iconografías, desde El jardín de las delicias de El Bosco o La Divina Comedia de Dante, a la autopista de los AC/DC o South Park.

Pero, sin duda, es en el ambiente laboral quien mejor ha imaginado las infinitas combinaciones de tortura, sufrimiento y dolor. El peor infierno debería estar representado por un lunes perpetuo con jefes poligoneros, empleados tragando saliva, un público vocinglero y gañán ¡tienes que hacer lo que a mi me de la gana que para eso te pago yo con mis impuestos!) al que atender, y todos ellos fustigados por los aires botijeros de la mala leche que se le pone al mundomundial en el comienzo de semana.

Por lo menos en South Park Sadam Husein se la chupaba a Satán. Eso que gana. Aquí ni eso. También es verdad que, al menos ahora mismo, ni ganas.



... lego

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1751. Martes, 25 enero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo quincuagésimo primero: “¿Alguien es capaz de abandonar un edificio en cuya construcción gastó toda su vida, aunque ese edifico sea su propia prisión? (Khalil Griban,1883-1931; poeta libanés)

Sí, por más abstemio que me declare reconozco que más de una vez he soñado con pimplarme una botella de coñac a morro. Todos tenemos nuestros momentos, nuestras fantasías, y reconozco que debe de ser un planazo ir de sidraElgaitero en sidraElgaiero, de Mariebrizard en Mariebrizard, hasta que el nivel de alcohol en sangre ascienda al 97%.

Además me lo ha dicho un amigo, un amigo de los de verdad, de esos que duran por lo menos tres meses con una sólida amistad cimentada en las rebajas de zara y en el sushi a granel. Muy cariñosamente me ha explicado que al no haber bebido nunca con un poco achispado que me ponga ganaría mucho, que tendría garbo y ne sais pas qua quoi que más o menos viene a decir que me ve posibilidades. No sé ni dónde ni cómo, pero me las ve. De hecho, y para ir practicando, he empezando a no hablarme con los escalafonicamente superiores. Paso de jefes. Por mucho cargo que tengan ya no están a la altura de un guest star como servidor.



... chocolate

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1654. Lunes, 12 julio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo quincuagésimo cuarto: "Yo sé que vivo entere dos paréntesis” (Octavio Paz, 1914- 1998; escritor mexicano)

La ilusión de cualquier vago vocacional (de los de verdad, de los que lo llevamos en la sangre... que hay mucho vago aficionado que dice ser vago sólo por moda mientras su espíritu de tal deja mucho que desear) es que, ya que hay que "estar" en el trabajo, uno tenga que esforzarse lo mínimo imprescindible. Aunque sin olvidar un importante detalle: que no se note.... O al menos que no se note mucho.

Parece que he encontrado la solución para poner en marcha tan ardua tarea (no trabajar sin que se note no es nada fácil, lo hemos comprobado todos) en uno de los libros más prácticos que he leído últimamente, su título: "Manual de supervivencia para vagos y afines" y su lema es de los de seguir al pié de la letra: "Los perezosos viven para los placeres de la vida, pero el trabajo no es uno de ellos".

- Primera norma: Ser lento. Hay que hacer el trabajo que nos encarguen muy despacio, el resultado es infalible siempre que uno no se pase. El truco consiste en "vender" que lo que estamos haciendo es algo muy importante y que requiere mucho tiempo y atención. Es infalible, nadie te dará más trabajo hasta que no acabes la "complicada" tarea que tienes entre manos.

- Segunda: Hacerse notar. Para esto se necesita un poco de práctica pero se acaba consiguiendo, suele ser efectivo pasear de arriba abajo mientras explicas a todos lo complicado que resulta el trabajo que realizas. Si hay alguna posibilidad de salir, también es efectivo que cuando uno se escaquee deje bien claro que tiene una cita de trabajo imprescindible, además de dar prestigio, podrás desayunar a gusto.

- Tercera: Quejarse sin razón. Todos sabemos que una mentira repetida cien veces al final se convierte en verdad, por lo tanto nada mejor que repetir alto y claro la cantidad de trabajo que tienes, algo que además te permitirá hacer otras cosas sin que los demás te señalen como un vago.

- Cuarta: Ponerse enfermo. Algo muy útil, sobre todo ciertos días, pero de lo que conviene no abusar. Hay que tener siempre preparado el terreno encargándose de pregonar los días antes la cantidad de trabajo que hay esa semana y lo agobiado que estás, para que hasta el jefe piense que te has quedado en la cama por puro agotamiento laboral.

- Y quinta: Pedir siempre consejo a los demás sobre la tarea que uno realiza pero no aportar ideas nunca. Así te evitarás un trabajo innecesario ya que si sigues lo que te digan los demás no tendrás que malgastar tu tiempo pensando en ideas propias y, lo que es mejor, si algo sale mal sabrás a quien echarle la culpa.

A practicar, a practicar, a practicar....

...tenis

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1443. Miércoles, 29 junio, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo tercero: "Nunca nos hacemos enteramente a la idea de que nosotros contamos menos para los demás de lo que los demás cuentan para nosotros" (Graham Greene, 1904-1991, escritor británico)

Algunas verdades incuestionables del pensamiento humano que todavía, a estas alturas del siglo XXI, no parecen muy claras:

El perro no es el mejor amigo del hombre. Uno no suele ir recogiendo las cagadas de su mejor amigo; si acaso algunas veces se come su mierda.

Los tacaños deben de elegir a sus parejas con los nombres apropiados. Así, y ante, por ejemplo, la tentación de tatuarse su nombre en el culo, llamándose Mª de la O pueden ahorrase una letra.

El problema de los yonkis es que no saben administrarse bien. No pueden estar gastándose una pasta en heroína y luego pedirte un euro para un café.

Si nos encontramos de frente con alguien tipo bonsái, de esos que no pasan del metro y medio, es políticamente incorrecto (pero muy políticamente incorrecto) por más que pudiera o pudiese apetecernos, decirle: “tu paticorto, bosteza que verás".

Y sobre todo, los jefes, todos los jefes, deberían de dejar claro en su testamento que cuando se mueran quieren que con ellos hagan supositorios para poder así seguir dando por culo después de muertos. Parece que es lo único que saben hacer.

Los miércoles es lo que tienen... con tal de no trabajar uno se lía con cualquier cosa.

... la joya de la canela

Todos los "capítulos" de " tantos hombres y tan poco tiempo"

1376. Lunes, 30 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo septuagésimo sexto:"Mala cosa es tener un lobo cogido por las orejas, pues no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo". (Publio Terencio Afer, 195 aC - 159 aC.; cómico latino).

Huevón. Huevazos: individuo tranquilo y torpe cuya cachaza y escasa actividad exaspera a quien lo trata. Se predica también del bobalicón y del sujeto sin reflejos, de reacciones lentas, así como del calzonazos. El huevón y huevazos es el resultado de mezclar un tonto con un pasmarote, fruto de cuya unión es el “tonto los huevos”, dicho así por tenerse en mente los testículos, zona a la que se alude en metáfora porque, en opinión del vulgo, la tranquilidad de estos individuos contribuye a engordarles esas piezas.

De lo que se puede deducir (que para eso el vulgo siempre tiene la razón -democráticamente hablando-) que, insultos aparte, los más bobalicones, lentos y torpes son los que más grandes los tienen.

Y yo pensando que la mayoría de mis jefes no servían para nada. ¡Qué cosas!

... el sobrepeso de la Tierra

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1307. Jueves, 4 diciembre, 2008

Capítulo Milésimo tricentésimo séptimo: "El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla" (Enrique Tierno Galván, 1918-1986; político español)

Alfred Hitchcock estaba tan obsesionado con Tippi Hendren que se vengó cruelmente de ella por rechazarlo en una escena de “Los pájaros”. En la toma, enormes pájaros de madera atacaban a la actriz, pero ninguna toma le pareció bien hasta que uno de los pájaros le golpeó un ojo produciéndole una brecha y un desprendimiento de retina. Mientras Tippi iba camino del hospital, Hitchcock gritó: “!corten, ha sido buena!”.

A veces tengo la sensación de que algunos jefes se parecen demasiado a Hitchcock cuando, empeñados en que hagamos y rehagamos informes, sólo acabaran de darles su visto bueno el día en que el autor esté camino del hospital.

Que no sería el primero que termina en urgencias por haberse cortado la córnea con el filo de una hoja de papel. Doy fe.

... diosas

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1049. Lunes, 8 octubre, 2007

Capítulo Milésimo cuadragésimo noveno: "La manera de hacerse inmensamente rico es inventar algo que cueste poco, produzca hábito y sea deducible del impuesto de la renta" (Pedro H. 24 años, bibliotecónomo en paro)

- Cicuta. Planta del género Conium que contiene varios alcaloides altamente tóxicos. Provoca trastornos gástricos, convulsiones, parálisis y parada respiratoria.

- Cianuro. Sal del ácido cianhídrico presente en las plantas como el laurel. Su toxicidad es conocida desde hace siglos. Produce asfixia y una alta tasa de mortalidad.

- Antimonio. Se obtiene de la estibina, un mineral que se usa desde la Antigüedad para combatir los parásitos intestinales. En dosis altas produce fiebre y vómitos

- Arsénico. El más común es el gris o metálico. Produce inflamación grave de estómago e intestino, vómitos, vértigos, cefaleas y, finalmente, colapso.

Los lunes a estas horas siempre ando con las mismas incertidumbres. No me acabo de decidir y eso está salvando a mis jefes.

Pero el día que sepa cual de los cuatro venenos produce una muerte más lenta y más dolorosa, se van a enterar.

... Babel está en Oceanía.

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1002. Miércoles, 27 junio, 2007

Capítulo Milésimo segundo: "El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer" (Oscar Wilde, 1854-1900, novelista, poeta, crítico literario y autor teatral irlandés)

Ahora que no me oye nadie y después de varios años de una concienzudo estudio creo tener ya un detallado diagnostico sobre las distintas patologçias que afectan a mi amadísimo jefe:

Papiromanía: trastorno caracterizado por un deseo consciente o inconsciente de aparentar que tiene muchísimo más que hacer, (más trabajo del que cualquier ser humano sería capaz de absorber) llenando su mesa de papeles. Carpetas y cualquier cosa que pueda aparentar una actividad laboral desenfrenada.

Archivofilia: trastorno caracterizado por ocupar gran parte de su tiempo reordenando, revisando y clasificando asuntos ya pasados. Así da la impresión de gran eficiencia, sin hacer nada de importancia.

Fonofilia: trastorno caracterizado por desarrollar con éxito el difícil arte de utilizar varios aparatos a la vez. Le gustan las luces parpadeantes, los teléfonos, los ordenadores y la internet. Así, mientras está con los juguetitos, consigue no trabajar, aunque su apariencia es moderna y eficaz.

Gigantismo mesil: trastorno caracterizado por pensar que el poder se mide por el tamaño de la mesa, por lo que exige que la suya sea descomunal. La táctica proviene de los primates y consiste en subirse a lugares altos y rodearse de mucho espacio para marcar distancias con los demás, apabullarles y subrayar el mando.

Rigos cartis: trastorno caracterizado por un anormal interés en reflejar todo en mapas, dibujos y diagramas, que deja colgados en su despacho para recrearse en ellos haciendo buena aquella definición de organigrama: gráfico de cuadritos en el que quien lo enseña siempre está arriba.

.. y si mañana no escribo muy probablemente sea porque la oficia del Inem que me corresponde no tenga todavía wifi.


938. Jueves, 15 marzo, 2007

Capítulo Noningentésimo trigésimo octavo: "Los intelectuales resuelven los problemas. Los genios los evitan" Albert Einstein, 1879-1955 físico alemán)

La ilusión de cualquier vago es que, ya que hay que "estar" en el trabajo, uno se esfuerce lo mínimo posible. Pero sin olvidar lo más importante: que no se note. O al menos que no se note mucho.

Parece que he encontrado la solución para poner en marcha tan ardua tarea (no trabajar sin que se note no es fácil, lo hemos comprobado todos) en uno de los libros más prácticos que he leído en mi vida, su título: "Manual de supervivencia para vagos y afines" y su lema es de los de seguir al pié de la letra: "los perezosos viven para los placeres de la vida, pero el trabajo no es uno de ellos".

- Primera norma: Ser lento.. Hay que hacer el trabajo que nos encarguen muy despacio, el resultado es infalible siempre que uno no se pase. El truco solo consiste en "vender" que lo que estamos haciendo es algo muy importante que requiere mucho tiempo y atención. Es infalible, nadie te dará más trabajo hasta que no acabes la "complicada" tarea que tienes entre manos.

- Segunda norma: Hacerse notar. Para esto se necesita un poco de práctica pero se acaba consiguiendo, suele ser efectivo pasear de arriba abajo mientras explicas a todos lo complicado que resulta el trabajo que realizas. Si hay alguna posibilidad de salir, también es efectivo que cuando uno se escaquee deje bien claro que tiene una cita de trabajo imprescindible, además de dar prestigio, podrás desayunar a gusto.

- Tercera norma: Quejarse sin razón. Todos sabemos que una mentira repetida cien veces al final se convierte en verdad, por lo tanto nada mejor que repetir alto y claro la cantidad de trabajo que tienes, algo que además te permitirá hacer otras cosas sin que los demás te señalen como un vago.

- Cuarta norma: Ponerse enfermo. Algo muy útil, sobre todo ciertos días, pero de lo que conviene no abusar. Hay que tener siempre preparado el terreno encargándose de pregonar los días antes la cantidad de trabajo que hay esa semana y lo agobiado que estás, para que hasta el jefe piense que te has quedado en la cama por puro agotamiento laboral.

- Y quinta norma: Pedir siempre consejo a los demás sobre la tarea que uno realiza pero no aportar ideas nunca. Así te evitarás un trabajo innecesario ya que si sigues lo que te digan los demás no tendrás que malgastar tu tiempo pensando en ideas propias y, lo que es mejor, si algo sale mal sabrás a quien echarle la culpa.

Y ahora, a la práctica...

... un invento cortante

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