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1964. Jueves, 9 febrero, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo sexagésimo cuarto: "Si hubiera que explicar, en dos palabras, por qué la raza humana no ha alcanzado, ni alcanzará jamás todo su potencial, esas palabras serían: las reuniones" (David Barry, 1947; escritor estadounidense)

Recortar los círculos de la plantilla de la derecha y colocarla sobre distintas zonas del cuerpo –con especial incidencia en la cara- aplicando en cada agujerito un pintauñas de color rojo en alguno de sus muchos tonos (al secarse el color puede variar por lo que conviene hacer algunas pruebas antes de llevarlo a la práctica); retirar la plantilla y con los puntos ya secos entrar a la reunión de turno dicendo: "no faltaría por nada del mundo a esta imprescindible reunión, pero no sé que me pasa, no me encuentro muy bien, tengo como escalofríos..”

Aunque cinco es la mitad, ocho de cada diez jefes te dirán que es mejor que te marches a casa. Llegados a este punto es recomendable disculparte diciendo que no, que te quedas, que el trabajo es lo primero y bla, bla, bla, esperando a que insistan. A la segunda recomendación uno puede marcharse mezclando un lastimero muchas gracias acompañado de una oportuna tos. Día libre. Mano de santo.



... guateque

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1766. Martes, 15 febrero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo sexagésimo sexto: “Es preferible realizar una buena acción cerca de casa que ir muy lejos a quemar incienso” (Proverbio chino)

Kit de salvamento para cualquier tipo de reunión en la que el jefecillo de turno (de esos que secreenmierda-y-nolleganniapedo) te obliga a asistir con el cuento de "lo imprescindible que resulta tu presencia".

Lo colocas delante, bajas la cabeza… y listo.


... lo único peor a una flauta, son dos

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1625. Viernes, 28 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo vigésimo quinto: “Un pedante es un estúpido adulterado por el estudio” (Miguel de Unamuno, 1864-1936; filósofo español)

Tenía que tener truco. Siempre lo había sospechado. La cara de satisfacción/felicidad que habitualmente pone el de recursoshumanos cada vez que aparece en una de esas cargantes reuniones para compartir directrices (ya les vale, que con la de cosas que se pueden compartir estos se empeñen en hacerlo con "directrices") no podía ser consecuencia de alguna extraña pulsión parafílica sadomasolaboral. Nadie puede estar tan enfermo.

Por eso era. ¡El muy guarro! Con envidia…y de la mala, hasta el lunes pues.



... más "historias extra-ordinarias"

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1321. Jueves, 8 enero, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo vigésimo primero: ” Vive de manera que puedas mirar fijamente a los ojos a cualquiera y mandarlo al diablo”, (Henry Louis Mencken, 1880-1956; periodista estadounidense)

Aunque el arsenal de hipnóticos, barbitúricos y sedantes disponibles en cualquier farmacia son mano de santo para hacer desaparecer cualquier inoportuno insomnio, hay quien prefiere hacerlo usando productos algo menos agresivos. Por ello, hay gente que intenta romperse la cabeza descubriendo nuevas formas que induzcan al sueño de una forma natural.

Y no se están quedando atrás en sus avances. Si en 1986 John Henry Timmis IV rodaba “La cura contra el insomnio” (The Cure for Insomnia ), una película en la que el poeta L.D. Groban leía un poema suyo de 4.080 páginas con pequeños cortes de heavy metal y escenas pornográficas (proyectada sin cortes una sola vez, el día de su estreno, del 31 de enero al 3 de febrero de 1987 en el Art Institute of Chicago, Illinois) con el único propósito de inducir al sueño a personas que sufrieran insomnio, uno de mis (presuntamente) superiores, con su bonita -a la par que elegante- charla sobre propósitos laborales para el año que empieza, ha logrado conseguir el mismo efecto.

Con una pequeña diferencia que revela los increíbles avances conseguidos en este tipo de pruebas. Mientras “La cura contra el insomnio” tenía una duración de 5.220 minutos, es decir, 87 horas (tres días y 15 horas), uno de mis amados superiores ha conseguido obtener los mismos resultados en diez minutos escasos, tiempo suficiente para que, mientras él se entretenía soltando su perorata, quien más y quien menos echara una cabezadita.

Un genio es lo que es este hombre, un genio.

... dormirse en los laureles

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1165. Jueves, 17 abril, 2008

Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo quinto: "Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda". (Jean de La Fontaine, 1621-1695; poeta francés)

Ayer tuvimos una reunión para, según la convocatoria, "Implementar nuevos criterios de trabajo". Ni idea del significado de la palabra al entrar (aunque muy bueno no podía ser si iba en la misma frase que "trabajo") y ni idea al salir. Los psicólogos que lo invaden todo; son los nuevos sastres del cuento aquel en el que nadie se atrevía a decirle al emperador que no llevaba traje después de que ellos se encargaran de vender que sólo los listos y modernos podían verlo.

No es la primera vez que nos cazan. Suele pasar un par de veces al año coincidiendo -casualmente- con que algún amigo de quien decide estas cosas crea un programa informático repleto de gráficos naif (así se ahorran un dibujante) y unas casillas cada vez más pequeñas en las que poner crucecitas.

Aunque todos sabemos que ni tan siquiera lo leen, siempre tragamos sin rechistar la hora y media larga de explicaciones sobre lo importante que resulta para el futuro del hambre en el mundo, el entendimiento entre civilizaciones y hasta para el cambio climático, pensar bien cada respuesta antes de contestarla. Luego, todo se reduce a hacer una quiniela rebosante de empates, pero -y ahí sí los entiendo-, no sería políticamente correcto si no adornaran la historia con "gestiones globales", "establecimiento de directrices" y otras frases comodín sacadas de "cómo hablar cuatro horas sin decir nada"

De todas formas hay que reconocer que queda bien, nos hace sentir modernos y además ampliamos el vocabulario técnico. Y eso siempre es bueno para moverse por la vida. Además, esta vez ha sido la reunión a la que más gente ha asistido y aunque las malas lenguas digan lo contrario, yo estoy completamente seguro de que no tenía nada que ver con que fuera la primera a la que asistía la flamante nueva subdirectora, ascendida desde sus tareas administrativas gracias a un romántico calentón -que todavía dura- con el jefe.

Es el amor que rompe barreras.

... bodrio.

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