Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad. Mostrar todas las entradas

2036. Jueves, 7 junio, 2012

Capítulo Dosmilésimo trigésimo sexto: "Las nubes grises también forman parte del paisaje." (Proverbio africano)

A principios de los gloriosos años sesenta un psicólogo (con perdón) publicaba un estudio hablando de los beneficios que para los niños problemáticos podía tener la compañía de un perro. Algunos años después, en 1978, otras investigaciones (ya con científicos de verdad) constataron un aumento de la esperanza de vida en aquellos pacientes que, habiendo sufrido un ataque al corazón, convivían con una mascota. Desde entonces, la mayoría de los expertos aceptan los beneficios afectivos, sociales y terapéuticos que proporciona compartir la vida con un animal. Todos coinciden: cuanto más estrecha sea la relación con el bicho más ventajas existen.

Lo que ya no dicen los más de doscientos catorce mil quinientos cincuenta y tres (o más) estudios serios, formales y rigurosos publicados sobre el tema hasta ahora (y los que vendrán), son los riesgos que una convivencia demasiado "estrecha" con un animal puede acarrear.

En el siglo XI, el conde italiano de Gulielmus podía presumir de tener una esposa insaciable y un mono como mascota llamado Maimo. La "insaciabilidad" de la esposa, unido a la avanzada edad del conde que no podía cumplir sus "deberes conyugales" con la suficiente frecuencia que su mujer requería, había llevado a ésta, con el consentimiento de su esposo, a convertir al mono en su amante.

Sin embargo, con el que no habían contado era con el consentimiento del mono. Cuando éste pilló a los condes en la cama, le dio un ataque de celos y golpeó al conde hasta matarlo.

Después de cornudo.. apaleado. Animalito.


... más mundiales.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1964. Jueves, 9 febrero, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo sexagésimo cuarto: "Si hubiera que explicar, en dos palabras, por qué la raza humana no ha alcanzado, ni alcanzará jamás todo su potencial, esas palabras serían: las reuniones" (David Barry, 1947; escritor estadounidense)

Recortar los círculos de la plantilla de la derecha y colocarla sobre distintas zonas del cuerpo –con especial incidencia en la cara- aplicando en cada agujerito un pintauñas de color rojo en alguno de sus muchos tonos (al secarse el color puede variar por lo que conviene hacer algunas pruebas antes de llevarlo a la práctica); retirar la plantilla y con los puntos ya secos entrar a la reunión de turno dicendo: "no faltaría por nada del mundo a esta imprescindible reunión, pero no sé que me pasa, no me encuentro muy bien, tengo como escalofríos..”

Aunque cinco es la mitad, ocho de cada diez jefes te dirán que es mejor que te marches a casa. Llegados a este punto es recomendable disculparte diciendo que no, que te quedas, que el trabajo es lo primero y bla, bla, bla, esperando a que insistan. A la segunda recomendación uno puede marcharse mezclando un lastimero muchas gracias acompañado de una oportuna tos. Día libre. Mano de santo.



... guateque

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1926. Miércoles, 30 noviembre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo vigésimo sexto: "La salud es un estado transitorio entre dos épocas de enfermedad y que, además, no presagia nada bueno" (Winston Churchill, 1874 - 1965; político británico)

Primero se empieza a notar un sudor frío, luego un calor abrasador; a continuación unos dolores abdominales fortísimos, inaguantables... Aumenta el ritmo cardiaco un 30% (aproximadamente), es entonces cuando comienza a alterarse la consciencia paulatinamente... La pupila se queda dilatada, desaparecen los reflejos de las extremidades… y ya irremediablemente se caga uno.

Es mala la diarrea, muy mala. Y si encima aparece cuando tienes hipo, ni te cuento.



... haciendo carrera

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1600. Viernes, 23 abril, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo: "Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me han hecho sujeto” (José Bergamín, 1895 - 1983; escritor español)

En el año 2004, el doctor Peter Buchanan, del Hospital (léase "jospital") Royal Alfred (como suena) en Sydney (Australia), publicó el caso de una paciente que salía de casa y se acostaba con extraños. Nada anormal... salvo por un pequeño detalle: lo hacía mientras estaba dormida.

El buen hombre (en un arrebato de originalidad), etiquetó el problema como “sexo dormido”, e incluyo tal padecimiento en el muy amplio catálogo de las enfermedades raras ya que, aunque presentaba características similares al sonambulismo, el detalle de retozar con impropios la diferenciaba de lo hasta entonces conocido. La causa parecía estar un desajuste en la fase REM del sueño. Durante ese periodo, el cuerpo permanece inmóvil, pero hay personas que no pierden la tonificación muscular y pueden llevar a la practica aquello con lo que están soñando, incluidos “esos” tipos de sueños. Algunos nos íbamos a pasar la noche en la calle.



... más "historias extra-ordinarias"

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1580. Miércoles, 17 marzo, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo octogésimo: "Nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección". (Francis Picabia, 1879-1953; pintor francés)

Igual que los informáticos - esos bichos raros llenos de cerounounocerocerouno- tienen como principio fundamental en su trabajo apagar y encender un ordenador con problemas (o sea, todos), la medicina, al menos la de cabecera, primaria, de familia o como coño la quieran llamar, tiene un principio elemental e inmutable que resuelve la mayoría de problemas sin tener que mandar al averiado en cuestión al especialista (aunque para eso están y, por cierto, para eso cobran más). A saber:
"Por comer chocolate no salen granos, pero si cuando comes chocolate te salen granos, no comas chocolate".
Principio que, sustituyendo convenientemente las palabras chocolate y granos por aquello que el protagonista refiera, (¡atención personalizada ante todo!) resulta aplicable a cualquier otro signo y/o síntoma que se quiera tratar y, sobre todo, evitar y/o prevenir.

Funciona. Comprobado.



... amor matemático.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1515. Martes, 1 diciembre, 2009

Capítulo Milésimo quingentésimo decimoquinto: “La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria”. (Proverbio sueco)

Al final la verdad triunfa. Resulta que mis habituales problemas para venir al trabajo (a trabajar ya uno ni se lo plantea) no estaban causados –como siempre me habían hecho pensar- por ser un holgazán redomado y un vago sin remedio, no. Es que soy clinómano.

Hola, me llamo Peluche y soy clinómano.

Después de los correspondientes estudios clínicos, innumerables pruebas de laboratorio, búsqueda de posibles antecedentes y un detallado diagnostico diferencial con otras enfermedades que un servidor pudiera (o pudiese) padecer (entre ellas la kirstakosteoepsomanía, - tendencia a retorcerse constantemente el bigote-, la ganomanía, -obsesión por contraer matrimonio- o la ginecomanía, -deseo sexual insaciable por una mujer-) ya tengo un diagnóstico claro: padezco clinomania, enfermedad crónica caracterizada por un solo síntoma: la inclinación o afición exagerada a permanecer en la cama o en decúbito horizontal.



Ahora a ser bueno y a cumplir escrupulosamente el correspondiente tratamiento que, como en todas las enfermedades de este tipo, será largo, muy largo, y de evolución muy, pero que muy lenta.

Hasta la jubilación. Por lo menos.

... la punta de los zapatos

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1363. Lunes, 9 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo sexagésimo tercero: "Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla" (Confucio (Kung-Fu-Tsé -Confucio-, 551-479 a.C.; filósofo, legislador y estadista chino)

La ceguera fue uno de los males más extendidos en la Edad Media, debido a la falta de higiene de quienes sufrían enfermedades venéreas.

Es decir, que la mejor manera de evitar la ceguera, al menos en aquella época, era haciéndoselo (única y exclusivamente) con uno mismo. Justo lo contrario de lo que se empeñaban en contar.

Yo creo que lo hacían a propósito.



... boca de ganso

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1157. Lunes, 7 abril, 2008

Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo séptimo: “La salud, lo mismo que la fortuna, retira sus favores a los que abusan de ella”. (Charles de Marguetel de Saint-Denis, seigneur de Saint-Évremond, 1610-1703 escritor francés)

Es lunes. Me duele la garganta. En principio nada grave... pero sólo en principio. Una de las peores consecuencias de la vejez es el afán que les entra a algunos órganos del cuerpo por adoptar acciones sindicales contra uno mismo. Y el empeño del resto de sus compañeros –que se conocen de toda la vida- de solidarizarse con ellos.

Por eso, ¿quién me asegura que semejante síntoma no es sino el principio de la rebelión del resto de sus colegas? Que, por ejemplo -y para apoyar la causa-, el riñón se ponga en plan solidario, le dé por sentirse una concha marina y decida que quiere criar una perla para obsequiarme con un cólico nefrítico de ahí te espero. Y no quiero ni pensar en corazones filosofando sobre lo aburrido del latir porque sí, o en hígados que presentan su dimisión y tiran la toalla hartos de metabolizar porquerías.

Ya sé que somos criaturas frágiles y que el engranaje falla cuando uno menos se lo espera, pero a estas alturas de la película, cualquier pequeño contratiempo puede desencadenar una tragedia.

Es lunes, me duele la garganta y no debería estar aquí. Pero me han despachado con un "eso no es nada". En casa del herrero cuchillo de palo. No acaban de entender la gran verdad que encierra a partir de ciertas edades el "mejor prevenir que curar". Egoistas. Luego dicen que pasan cosas.

... una obra maestra de ingeniería.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1063. Lunes, 29 octubre, 2007

Capítulo Milésimo sexagésimo tercero: “"Recuerdo lo que no quisiera, y no puedo olvidar lo que quisiera" (Marco Tulio Cicerón, 106 - 43 a. C.; filósofo, escritor y orador romano)

Empezó perdiendo la memoria ya en sus clases del instituto. Su primea sensación fue de angustia; le dijeron que tenía una depresión. Era consciente de que algo pasaba y de nada le servía intentar aparentar una normalidad que se notaba un poco más rota cada día, sumergiéndose, por la progresiva pérdida de memoria, en un lento y crudo "desaprendizaje", que lo llevaba de regreso a la infancia.

Empezó a cambiar su humor, y a necesitar ayuda para lo más cotidiano. El razonamiento, el lenguaje, el reconocer percepciones y la capacidad para llevar a cabo lo habitual del día, iba sufriendo cada vez mayor retroceso, y la conducta, más frecuentes trastornos.

Los recuerdos se esfumaban y sentía cómo su identidad se iba con ellos. Se resistió a pedir ayuda hasta que todo se desvaneció.

La memoria es como el disco duro de la identidad donde se almacenan todos los recuerdos y a él, el disco duro, se le empezaba a borrar de forma inexorable.

Durante doce años su mujer no se separó de su lado ni un solo minuto, el afecto es hoy por hoy el único remedio, se hinchaba de tocarlo, de besarlo, de acariciarle el pelo, de hablarle, de agarrarle la mano, él no sabía lo que le decía pero sabía cómo se lo decía. Aún conservaba, y conservó siempre, esa inteligencia emocional que, a pesar de todo, mantenía intacta como si fuera un bebe.

En 1907, el psiquiatra alemán Alois Alzheimer describió la enfermedad que lleva su apellido, una enfermedad que es un brutal peaje que la sociedad paga por conseguir que sus hombres y sus mujeres vivan más años, una enfermedad de dos personas siempre: el que lo tiene y el que lo cuida.

Ella, mi madre, vivió durante doce años sólo para cuidarlo a él, mi padre, decía que nadie lo iba a hacer mejor a pesar de que su única "recompensa" era ver como la memoria de él se disolvía, hasta que ni tan siquiera podía reconocerla.

Cada día es el aniversario de un recuerdo. El de hoy es, para mí, el del reconocimiento.

... Greenwich.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

955. Miércoles, 18 abril, 2007

Capítulo Noningentésimo quincuagésimo quinto: "Me gustan los días; me gustan todos los días" (Carmen, 7 años, estudiante)

Tratándose de mujeres, las suecas siempre han tenido fama. Tratándose de ratas, las más conocidas, por abundantes, son las noruegas (rattus norvegicus) Y ya era hora que alguien lo dijera: se ha producido una gran injusticia con estos animalitos. Reivindiquemos la rata.

Estos simpáticos animalitos (hay unas ratas dumbo ahora -con orejas grandes- que son una monería) son capaces de saltar hasta un metro hacia arriba y de conservar su semen durante un mes para autofecundarse. Además tienen gustos refinados: pueden probar hasta 14 alimentos antes de decidirse a comer, aunque más por un mecanismo defensivo (anatómicamente no pueden vomitar) que por ser ellas algo sibaritas.

Y su fama de sucias tampoco es para tanto. Algo hay, es verdad, pero no se le puede echar la culpa de todo. Desde el siglo XIV, las ratas han sido consideradas como las causantes de los 25 millones de muertos que dejó el paso de la peste por Europa. Sin embargo el tiempo ha demostrado que no eran los mayores responsables de la epidemia. Es verdad que fueron un importante transmisor de la bacteria causante de la enfermedad (la yersinia pestis) pero el verdadero foco de infección se encontraba en las pulgas, que se agarraban al pelo de los roedores y al de los humanos extendiendo la enfermedad desde Asia central a Europa.

No deja de ser curioso que un animalito al que todo el mundo asocia a suciedad, enfermedad y muerte, sea uno de los animales a los que más debemos los avances de la ciencia. Además... jo, que me traen a mi muchos recuerdos estos bichos... y no sólo de aquellas las clases de biología que siempre me tocaban después de comer cuando había que destriparlas, que también, sino y sobre todo de los buenos ratos que pasábamos, pedrusco en mano, esperando a que alguna se cruzara por la tapia de los Trinitarios...!Anda y que no practique yo puntería por aquel entonces!




... ¿se comerá todo?

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"