Sí, por más abstemio que me declare reconozco que más de una vez he soñado con pimplarme una botella de coñac a morro. Todos tenemos nuestros momentos, nuestras fantasías, y reconozco que debe de ser un planazo ir de sidraElgaitero en sidraElgaiero, de Mariebrizard en Mariebrizard, hasta que el nivel de alcohol en sangre ascienda al 97%.
Además me lo ha dicho un amigo, un amigo de los de verdad, de esos que duran por lo menos tres meses con una sólida amistad cimentada en las rebajas de zara y en el sushi a granel. Muy cariñosamente me ha explicado que al no haber bebido nunca con un poco achispado que me ponga ganaría mucho, que tendría garbo y ne sais pas qua quoi que más o menos viene a decir que me ve posibilidades. No sé ni dónde ni cómo, pero me las ve. De hecho, y para ir practicando, he empezando a no hablarme con los escalafonicamente superiores. Paso de jefes. Por mucho cargo que tengan ya no están a la altura de un guest star como servidor.
... chocolate
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
Hay pájaros que picotean compulsivamente, algunos hasta la muerte, cualquier uva fermentada que se ponga en su camino (hace algunos años en California, una bandada de petirrojos se hinchó a bayas fermentadas y la mayoría de sus integrantes acabaron estrellados contra las paredes gracias a la cogorza que se agarraron). Los osos son verdaderos amantes de los madroños cuyos frutos, de alta graduación, comen compulsivamente. Hay renos adictos a hongos alucinógenos, caballos que comen astrágalo para atontarse.. y hasta el café fue descubierto por un pastor etiope al ver como sus cabras tenían un comportamiento algo peculiar después de haber comido ciertos granos.