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1376. Lunes, 30 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo septuagésimo sexto:"Mala cosa es tener un lobo cogido por las orejas, pues no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo". (Publio Terencio Afer, 195 aC - 159 aC.; cómico latino).

Huevón. Huevazos: individuo tranquilo y torpe cuya cachaza y escasa actividad exaspera a quien lo trata. Se predica también del bobalicón y del sujeto sin reflejos, de reacciones lentas, así como del calzonazos. El huevón y huevazos es el resultado de mezclar un tonto con un pasmarote, fruto de cuya unión es el “tonto los huevos”, dicho así por tenerse en mente los testículos, zona a la que se alude en metáfora porque, en opinión del vulgo, la tranquilidad de estos individuos contribuye a engordarles esas piezas.

De lo que se puede deducir (que para eso el vulgo siempre tiene la razón -democráticamente hablando-) que, insultos aparte, los más bobalicones, lentos y torpes son los que más grandes los tienen.

Y yo pensando que la mayoría de mis jefes no servían para nada. ¡Qué cosas!

... el sobrepeso de la Tierra

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1371. Lunes, 23 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo septuagésimo primero: “ Los lunes ni las gallinas ponen” (Refrán español)

Tiene toda la razón mi sobrino, basta con oír recitar a un francés (de Francia, país) aquello de "el perro de san roque no tiene rabo..." para darse cuenta de por qué al francés (no país) se le llama francés. Cualquiera que diga algo en tales circunstancias clava el acento. Lo que sabe esta juventud de ahora, jo.

De todas formas ni caso. Es lunes.


... vinilos

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1365. Miércoles, 11 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo sexagésimo quinto: "No hay mejor cosa que terminar de acostumbrarse a que todo anda mal, para empezar a ser feliz" (Mafalda, 1964, estudiante argentina)

Puñetas: bordados y puntillas que adornaban mangas y cuellos de las ropas elegantes allá por el siglo XVI y que, dada su confección artesana y laboriosa, solían hacerse en conventos apartados. De ahí que mandar a alguien a hacer puñetas sea como enviarlo metafóricamente lejos de donde está.. y por mucho tiempo.

Joder la marrana: modismo referido a quien para fastidiar (segunda acepción de la palabra joder) ponían palos en la marrana o eje de la rueda de la noria, así llamada porque al girar suena como el gruñido del animal.

Si me hubieran dado medio euro cada vez que me han mandado a hacer puñetas por estar jodiendo la marrana, hace tiempo que ya estaría en los primeros puestos de la Forbes.



... aliviando el apretón

Todos los "capítulos" de " tantos hombres y tan poco tiempo"

1283. Miércoles, 29 octubre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo octogésimo tercero: "No hay refrán que no sea verdadero. Donde hay patrón no manda marinero; pero quien tiene boca, se equivoca". (Vainica Doble, Refranes, Ópalo OPL-1-4; 1971)

Todos sabemos lo útiles que resultan los refranes para el buen orden de la existencia humana. El origen de la mayoría de ellos suele estar relacionado con la actualidad de la época en la que se crearon.

De la Edad Media, por ejemplo, son muchos de los que tratan sobre la comida. Al fin y al cabo, la comida era de las pocas cosas divertidas que se podía hacer en aquella época y, por lo tanto, un tema habitual de conversación. Por aquel tiempo la gente comía una barbaridad (los pocos que comían) y de entonces son los refranes que predican moderación al comer.

Repetían, por ejemplo: “come poco y cena más, duerme en alto y vivirás” que aparte de resaltar lo inconveniente que resulta dormir en el suelo, dejaba bien claro que había que comer poco y cenar mucho; el dócil medieval obraba en consecuencia. Otro refrán advertía: “de grandes cenas están las sepulturas llenas”, y el dócil tragón cenaba muy ligeramente pero comía muchísimo.

Pero sabiendo ellos, como sabemos todos, que los refranes son el fruto de la sabiduría popular, la mayoría pensaban que ambos refranes, el que recomendaba comer en abundancia y el que aconsejaba cenar mucho, tenían seguramente razón. Además, cuando moría de un hartazgo, atormentado por la gota y estrujado por la arteriosclerosis, nadie sabía si realmente había muerto por comer o por cenar.

Lo que no acabo de entender es como a nadie le surgió la duda de lo inconsistente que resultaba todos aquellos consejos cuando veían que la gente que no comía ni cenaba, es decir que hacía caso omiso de cualquier refrán tenían la misma mala salud que los señores y se morían casi al mismo tiempo.

... dorando la píldora

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878. Martes, 12 diciembre, 2006

Capítulo Octingentésimo septuagésimo octavo: "El amor gusta más que el matrimonio, de la misma manera que las novelas son más divertidas que la historia" (Nicolas de Chamfort, 1741-1749, escritor)

Siempre había pensado que la frase era "encima de cornudos, apaleados", haciendo alusión a aquella curiosa costumbre castellana (de la época de Cervantes) en la que cada cierto tiempo los cornudos consentidores desfilaban por las calles principales del pueblo o de la ciudad. Lo hacían desnudos de cintura para arriba, con sus esposas azotándoles la espalda con ristra de ajos.

Sin embargo, la frase original -que dice exactamente "tras de cornudo, apaleado, y ambos, satisfechos"- poco parece tener que ver con la historia de los desfiles, sobre todo porque no creo yo que los consentidores se quedarán "satisfechos", (al menos la mayoría) tal y como afirma la versión original del refrán, después de ser azotados en mitad del pueblo con los ajos.

Por cierto, el origen de esta versión "extendida" tampoco desmerece como historia.
"El ama dijo al criado que, en durmiéndose el marido, se fuese a ella tras la cama. Llegó el mozo y, teniéndole asido por la mano, despertó el marido y le dijo que el mozo la había requerido y que ella se citó con él en el corral, que él vistiese las ropas de ella y le fuese a esperar y le castigase. Fue el pobre hombre engañado... y estuvo esperando abajo. Enterminando, el mozo bajó con un garrote y haciéndose el leal, apaleó al amo como si fuera el ama, diciendo: Bellaca; ¿a mi señor había yo de hacer tal agravio, ni vos traición? Y se fue. El amo quedó así apaleado, burlado, pero muy satisfecho de la fidelidad de su mujer y de la de su mozo.
Vamos que ojos que no ven corazón que no siente.. por seguir con el refranero.

... el cucurucho

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