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904. Viernes, 26 enero, 2007

Capítulo Noningentésimo cuarto: "Un flirteo es como una pastilla: nadie puede predecir sus efectos secundarios". (Catherine Deneuve, 1943, actriz francesa)
Peluche informativo. No es tanto el qué podamos o no hacer cada vez que viajemos al extranjero como el dónde lo hagamos si podemos.

Hoy un dato imprescindible para viajeros despistados: edad de consentimiento legal para mantener relaciones sexuales.


Y ante la duda que no quepa la menor idem: abstenerse. La frase de Catherine Deneuve lo dice bien clarito. Hasta el lunes.

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878. Martes, 12 diciembre, 2006

Capítulo Octingentésimo septuagésimo octavo: "El amor gusta más que el matrimonio, de la misma manera que las novelas son más divertidas que la historia" (Nicolas de Chamfort, 1741-1749, escritor)

Siempre había pensado que la frase era "encima de cornudos, apaleados", haciendo alusión a aquella curiosa costumbre castellana (de la época de Cervantes) en la que cada cierto tiempo los cornudos consentidores desfilaban por las calles principales del pueblo o de la ciudad. Lo hacían desnudos de cintura para arriba, con sus esposas azotándoles la espalda con ristra de ajos.

Sin embargo, la frase original -que dice exactamente "tras de cornudo, apaleado, y ambos, satisfechos"- poco parece tener que ver con la historia de los desfiles, sobre todo porque no creo yo que los consentidores se quedarán "satisfechos", (al menos la mayoría) tal y como afirma la versión original del refrán, después de ser azotados en mitad del pueblo con los ajos.

Por cierto, el origen de esta versión "extendida" tampoco desmerece como historia.
"El ama dijo al criado que, en durmiéndose el marido, se fuese a ella tras la cama. Llegó el mozo y, teniéndole asido por la mano, despertó el marido y le dijo que el mozo la había requerido y que ella se citó con él en el corral, que él vistiese las ropas de ella y le fuese a esperar y le castigase. Fue el pobre hombre engañado... y estuvo esperando abajo. Enterminando, el mozo bajó con un garrote y haciéndose el leal, apaleó al amo como si fuera el ama, diciendo: Bellaca; ¿a mi señor había yo de hacer tal agravio, ni vos traición? Y se fue. El amo quedó así apaleado, burlado, pero muy satisfecho de la fidelidad de su mujer y de la de su mozo.
Vamos que ojos que no ven corazón que no siente.. por seguir con el refranero.

... el cucurucho

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