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2085. Martes, 18 septiembre, 2012

Capítulo Dosmilésimo octogésimo quinto: ‎”Cada minuto que pensamos pensando en los problemas, lo quitamos de pensar en la solución”. (Proverbio africano)

Miedo. Me empieza a entrar miedo con esto de la tecnología y sus avances. Ya no respetan ni los lugares más sagrados de la persona. Ahora, al último grito en diseño e innovación en cuestión de retretes, se ha sumado la más moderna técnica. ¿El resultado? ya están empezando a "hablar". Los retretes, digo.

Hay uno en el Stedelijk Museum de Ámsterdam que habla. Mediante un complicado sistema de sensores, es capaz de realizar "sugerencias" a los usuarios según su comportamiento a la hora de hacer sus "necesidades". Por ejemplo, es capaz de abroncar con todas sus fuerzas a quien mea fuera de la taza advirtiéndole, y muy seriamente, de lo guarro que es. Además, y en una función muy educativa, "anima" a que todos los que lo usen a lavarse las manos al acabar.

Y es sólo el principio. Según se vayan perfeccionando supongo que el susodicho retrete podría dar "gritos" de apoyo a los pobres estreñidos (-tipo ¡"vengaaaaa compañero, que tu puedes!", "!ánimo que ya sale!"-) cuando estén en plena faena, (algo que siempre les confortará un poco de sus esfuerzos), o lo que sí me parece a mí que puede ser más atractivo: podrá susurrarnos palabras -de esas que "animan"-, a la hora de practicar ciertos placeres solitarios, los trabajos manuales de toda la vida...y que levante la mano quien no los haya disfrutado alguna que otra vez.

Desde luego, ya nada volverá a ser igual en esa sala de meditación, recogimiento y concentración que hasta ahora ha sido el retrete. El precio del progreso empieza a ser alto, demasiado alto.


... para gustos.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2047. Viernes, 22 junio, 2012

Capítulo Dosmilésimo cuadragésimo séptimo: “Hay personas tan falsas que deberían tatuarse en la frente Made in China” (José Luis G.. 43 años, parado)

Comprobado científicamente: el tamaño sí importa.

No se trata del burro grande o no ande, que las menos hermosas también tienen su público. Y cada vez más. Normal, las más pequeñas suelen ser más ricas, suelen estar más limpias y sus controles sanitarios suelen ser más frecuentes y correctos. Tienen mejor calidad, mejor "vista" y, por supuesto, se pueden manejar con más desenvoltura a la hora de llevártelas a la boca que cuando son de un tamaño mayor.

Además, y precisamente por ser pequeñas, se pueden chupar mejor y se les puede sacar el jugo con mucha más facilidad, un jugo que siempre dejará en la boca una sensación mucho más dulce y agradable que la que podríamos haber tenido chupando una de mayor tamaño. Es normal que en estas épocas se dispare su demanda.

Si lo pequeño triunfa, !aún tengo esperanzas! !Ah! y hablamos de lo que hablamos, no saquemos conclusiones precipitadas. Aunque sea viernes.


... historias extra-ordinarias

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2034. Martes, 5 junio, 2012

Capítulo Dosmilésimo trigésimo cuarto: " Nunca esperes nada de nadie, es preferible estar sorprendido que decepcionado” (Proverbio castellano)

Está siendo muy comentada la medida tomada por la superioridad que ordena que a partir del próximo día 1 todos los gráficos estadísticos de la evolución de los mercados y de la economía en general deban realizarse en papeles de luto riguroso. También ha sido aplaudida la medida que obliga a instalar en todas las cajas de ahorro y bancos que de ellas están saliendo (y lo de "saliendo" es un decir), altavoces que transmitan constantemente marchas fúnebres y similares.

Una medida muy de acuerdo con la actual situación económica. Para ir a tono, vamos.


... parteras

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2029. Martes, 29 mayo, 2012

Capítulo Dosmilésimo vigésimo noveno: “La felicidad no es suficiente. ¡Exigimos euforia!" (Fernando J. 20 años, estudiante)

Lo de nosotros los pobres es que no es normal. Todo sueldo nos parece insuficiente y toda mejora nos parece poca. Ya nos han puesto un salario mínimo y algunos hasta tenemos vacaciones pagadas. Pero eso no nos basta. Los pobres no sabemos lo que queremos, claro.

Lo que necesitamos nosotros, los pobres, es que nos psicoanalicen, a ver si nos aclaramos de una vez, que vamos a acabar volviéndonos locos.

Nos dicen que la solución está en apretarse (más) el cinturón. Deberían tener cuidado, ya va siendo mucha la gente que empieza a no tener ni cinturón.


... cerillas

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1977. Martes, 28 febrero, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo septuagésimo séptimo: “A buen precio vendo discurso de toma de posesión. Magnífica ocasión”.

Partiendo de que cualquier disculpa es ley para no darpaloalagua, el pasado jueves visité la ciudad financiera del Banco de Santander. ¡Y qué contento vine! Todas mis preocupaciones eran vanas, hanse evaporado, desaparecido, disuelto. Ahora, sé que tengo un banco amigo que vela por mí y me ama. Sé que si quiero comprar un coche él vendrá y me sacudirá la pasta, como si fuera un tío rico de América. Sé que si quiero montar una academia de idiomas con profesores de latín nativos, miel sobre hojuelas: mi banco me da tela para todo y gracias a él prosperará mi inversión hasta el infinito y más allá.

Hasta ahora, antes de ver el magnifico publirreportaje a todo color con el que me han obsequiado, creía que los bancos no eran amigos más que de otros bancos, pensé que daban dinero sólo a los que tenían ya, y cuando daban dinero a algún desgraciado era para aherrojarlos luego con las cadenas de los deudores insolventes y lanzarlos a las ergástulas más tenebrosas. Pensaba ¡incluso! que cuando desalojaban a alguna familia a cuenta de la hipoteca lo hacían porque eran gente sin corazón que no pensaban más que en su beneficio.

¡Qué error más grande, qué –incluso- craso! Doy por bien empleada tan larga ignorancia y las tinieblas en que ha vivido porque ahora, después de visitar sus humildes, modestas y muy privadas instalaciones centrales –con centros médicos, polideportivos, guarderías, piscinas, salas de exposiciones, campo de golf… y lo que te rondaré morena) ha llegado la luz de la bienaventuranza.

¿Qué seríamos sin los bancos? Ni pensarlo quiero.



...durmiendo

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1921. Viernes, 18 noviembre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo vigésimo primero: “Relaciones a distancia, felices los cuatro” (Proverbio colombiano)

Siempre está bien aprender de nuestros antepasados, especialmente cuando sus costumbres, además de sanas, pueden ayudarnos a salir del antro de perversión e inmoralidad en el que estamos sumidos.

De los celtas, por ejemplo, un pueblo antepasado de (casi) todos nosotros que en sus leyes disfrutaba de distintos tipos de matrimonio establecidos de acuerdo con la clase social y la situación económica, (y no como ahora, que está tan casado un funcionarioautonómico como una cajera del carrefour). Si la mujer –por lo general buenorra (aunque para gustos colores)- no aportaba al himeneo ninguna dote, aparte de sus encantos naturales, el matrimonio se celebraba por un año, de mayo a mayo (no fuera que los encantosnaturales no dieran más de sí), pudiendo el marido –por lo general de posibles-, una vez transcurrido dicho plazo, tomar otra esposa, llamada temporera, menos agraciada que la primera pero de condición más elevada, es decir, con una dote más sustanciosa, y que tenía derecho a disfrutar del marido a cambio de compartir la susodicha dote con él; mientras, la primera esposa era despedida con un suculento finiquito para, usando la pequeña fortuna obtenida, reciclarse como nueva temporera. Y sí, para los más susceptibles, cuando la riqueza la aportaba la mujer, era el marido pobre quien asumía la condición de temporero.

Todo un ejemplo en la redistribución de la riqueza… aunque –y nunca llueve a gusto de todos- algunos íbamos a sentirnos discriminados. Claro que ¿cuándo hemos importado los feos ¡y encima! pobres? Pues eso.

Hasta el lunes pues.



... más "historias extra-ordinarias"

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1907. Miércoles, 26 octubre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo séptimo: "Eso de que el dinero no da la felicidad son voces que hacen correr los ricos para que no los envidien demasiado los pobres". (Jacinto Benavente, 1866-1954; dramaturgo español)

Siempre ha habido pobres y ricos. Incluso hoy. Es fácil distinguirlos. Ricos son aquellos que -pudiendo- no quieren ser pobres. Pobres son aquellos que -aún queriendo- no pueden ser ricos. Los ricos trabajan por amor. Los pobres, por dinero. Los pobres tienen una obsesión: trabajar mucho para ganar algún dinero y, de esta manera sentirse menos pobres. Los ricos estimulan a los pobres para que trabajen mucho y ganen dinero produciendo las cosas que han de comprar para sentirse menos pobres. Así, el pobre trabaja, gana dinero y compra cosas. Es decir, el pobre trabaja y se desdineriza ayudado por el rico que se endineriza con el dinero resultante de vender al pobre aquellos productos que el pobre fabrica en las factorías del rico.

Tengo que dejar de pensar, tengo que dejar de pensar, tengo que dejar de pensar...



... oro

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1835. Jueves, 2 junio, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo trigésimo quinto: “Le cae un rayo y se lo gasta en mujeres” (Resumen de agencias)



... planchas

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1782. Miércoles, 9 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo segundo: “La lengua resiste porque es blanda; los dientes ceden porque son duros” (Proverbio hindú)

Se habla mucho, ahora, de la discriminación positiva y dicen los eternos descontentos que eso no es una forma de clasismo. ¿Es que los pobres no son clasistas? Para selectos, los pobres, claro. Para clasistas, los pobres. Ya está bien de denunciar el clasismo de los banqueros, las baronesas o los políticos. Ha llegado la hora de denunciar el clasismo de las cajeras de supermercado y los peones de albañil, que son más clasistas que nadie. ¿O es que no hay selectividad en los andamios?

Porque, vamos a ver, ¿qué posibilidades tiene el hijo de un consejero autonómico o de un diputado de llegar a ganarse la vida en un andamio? Ninguna. Cuando el hijo del consejero autonómico llega al andamio, ya está el andamio lleno de albañiles, que los albañiles madrugan y van al copo. Y lo mismo pasa con todo. Los pobres han copado las fresadoras, las vagonetas de la mina, las cajas del mercadona, todo. Y luego dicen que si hay selectividad por arriba. los pobres sí que son selectivos. Los pobres -hora es decirlo- son un auténtico grupo de presión y una mafia. A los pobres les gusta mucho hablar de oportunidades, pero ¿qué igualdad de oportunidades le dan ellos al rico? Los pobres todo se lo guisan y se lo comen entre ellos (cuando hay algo que guisar y comer, que no siempre hay). Pues eso. Para ser tan pobres, hay que ver lo escogitados y lo selectos que son los tíos. Y luego dicen.



...ikea

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1365. Miércoles, 11 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo sexagésimo quinto: "No hay mejor cosa que terminar de acostumbrarse a que todo anda mal, para empezar a ser feliz" (Mafalda, 1964, estudiante argentina)

Puñetas: bordados y puntillas que adornaban mangas y cuellos de las ropas elegantes allá por el siglo XVI y que, dada su confección artesana y laboriosa, solían hacerse en conventos apartados. De ahí que mandar a alguien a hacer puñetas sea como enviarlo metafóricamente lejos de donde está.. y por mucho tiempo.

Joder la marrana: modismo referido a quien para fastidiar (segunda acepción de la palabra joder) ponían palos en la marrana o eje de la rueda de la noria, así llamada porque al girar suena como el gruñido del animal.

Si me hubieran dado medio euro cada vez que me han mandado a hacer puñetas por estar jodiendo la marrana, hace tiempo que ya estaría en los primeros puestos de la Forbes.



... aliviando el apretón

Todos los "capítulos" de " tantos hombres y tan poco tiempo"

1351. Jueves, 19 febrero, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo quincuagésimo primero: "Hay más personas desgraciadas por la falta de lo superfluo que por la falta de lo necesario”. (Joseph Pelet de la Lozère, 1785-1871; político francés)

Uno, en su candidez, siempre creyó que tener dinero, pero mucho dinero, equivalía a una vida de lujos y comodidades. ¡Ingenuo de mí! Resulta que los ricos no sólo lloran, sino que, como todo hijo de vecino, también esperan. Valga una pequeña muestra del calvario que tienen que sufrir los pobres ricos cada vez que necesitan apartarse de su rutina cotidiana.

Por ejemplo, para una simple escapada al delta del Okavango, Botswana, campamento de Mombo, en Chie Island (a partir de 3.500 euros la noche), la lista de espera no baja de los dos años. Y una estancia en Afagiri Village (Kenia), al sur de Monbasa, villa africana compuesta por cuatro mansiones con vistas al océano índico, decoradas con estilo africano, piscina privada y campo de golf comunitario (cuyo alquiler está entre los 1.000 y los 5.000 euros por día), tiene una lista de espera entre cinco y siete meses.

Peor lo tienen estos pobres si quieren viajar un poco más lejos, es lo que ocurre con los vuelos de gravedad cero a la Estación Espacial Internacional (ISS). El próximo, que será el mes de marzo, ya está ocupado (por Charles Simonyi, un millonario húngaro) aunque puede uno apuntarse para el siguiente (en el 2011) siempre que lo haga cuanto antes debido al gran número de solicitudes. En el precio, que es de 28 millones de euros por persona, va incluido un programa de entrenamiento intensivo de seis meses.

Siguiendo con los viajes largos, tampoco es fácil pasar unos días de vacaciones en el Galactic Suite, hotel en construcción orbitando a 450 km de la tierra y cuyos primeros turistas llegarán en el 2012. Proyectado por el arquitecto catalán Xavier Claramunt, tiene una estructura de cuatro módulos que, en forma de racimo de uvas, estarán conectados a través de un núcleo central. Durante las cuatro jornadas de estancia máxima permitida, los turistas verán salir y ponerse el sol 15 veces al día mientras dan una vuelta a la Tierra cada 80 minutos. Se debe reservar cuanto antes ya que, a pesar de que hasta ahora sólo hay 40 personas inscritas, su reducida capacidad (máximo de cuatro turistas y dos tripulantes a la vez) hace que el tiempo de espera para acceder a él sea largo. En los 3.000.000 de euros que cuesta el viaje de ida y vuelta y la estancia de cuatro días, se incluye, como detalle para clientes, el entrenamiento espacial y una semana en el caribe con la familia.

Algo más cerca -pero igual de complicado- está alojarse en el hotel Burj Al Arab (Dubai, Emiratos Árabes), siete estrellas. Entre 3.000 y 19.000 euros por persona y noche. Hay una lista de espera de más de seis meses.

Tampoco está fácil el mundo del mar. Pasar unas relajadas vacaciones en un velero indonesio; barco de madera con 50 metros de eslora y capacidad para diez personas (entre 40.000 y 50.000 euros la semana), necesita reserva de entre 9 y 11 meses antes. Más asequible podría ser realizar un tranquilo crucero en el Queen Mary, de la compañía naviera Cunard Line (el precio del viaje oscila entre los 2.270 y 3.590 euros por persona) pero la lista de espera ronda los cinco meses.

Y qué decir de asistir a algún espectáculo. Ir al concierto de Año Nuevo en Viena -con entradas entre 100 y 3.650 euros- tiene una lista de espera de más de un año (ya están agotadas todas las localidades para el 2010). Asistir al Festival de Bayreuth, en Babiera, Alemania, del 25 de julio al 28 de agosto, con entradas a partir de los 4.200 euros, tiene una lista de espera de ocho meses.

Tampoco tienen fácil salir a cenar. La lista de espera en un restaurante de moda como el Diverxo, en Madrid (abierto de martes a sábado y con capacidad para 20 personas) es de dos meses... y subiendo. En el Atmósfera, en Milán, Italia, un antiguo tranvía y restaurante en el que 24 persona cenan en marcha con las mejores vistas de la ciudad, la lista de espera está en 75 días.

Más complicado tienen comprarse un coche. Un Morgan aero 8, coche deportivo diseñado en el Reino Unido y fabricado artesanalmente a gusto del comprador, con un precio de 110.361 euros, tiene una lista de espera de un año. El Audi r 8, deportivo, producido en Alemania con carrocería de aluminio y motor central, tapizado en cuero y fabricado íntegramente a mano (precio de 129.220 euros) también tiene lista de espera de un año. O el último Lamborghini, el Gallardo, (su nombre, como todos los de la casa Lamborghini, tiene origen taurino, en este caso de una ganadería del siglo XIII) un deportivo italiano biplaza con carrocería de aluminio, motor situado en la parte central trasera, tracción a las cuatro ruedas y asientos están recubiertos de piel. Su precio, 190.895 euros, no impide que la lista de espera esté entre los ocho y los quince meses.

Son sólo algunos ejemplos que demuestran lo evidente: en todas partes cuecen habas. Y es que, tanto quejarse de las listas de espera y resulta que hasta el más potentado de entre los potentados tienen que pasar por alguna de ellas. Y sí, vale, reconozco que no es lo mismo estar en una lista esperando una chapaypintura de próstata, por ejemplo, que para pasar unos días en un velero indonesio mientras te hacen masajes tántricos, pero el refrán lo deja bastante claro: el que espera desespera. Lo demás no dejan de ser detalles que no cambian el espíritu de la sentencia.

... la caraba

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1206. Miércoles, 18 junio, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo sexto: "Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso." (Solón, 638-559 a.C.; legislador y político ateniense)

Vivimos de ideas recibidas, de viejas estructuras: la familia, el estado, la religión, los partidos políticos. Estructuras a las que seguimos adscritos pese a que han dejado de cumplir parte de su función. Y con ese material de derribo nos arreglamos como podemos, aún sabiendo lo injusto que suele ser el resultado final de un mundo en el que unos pocos afortunados lo tienen todo mientras el resto apenas tiene nada.

Sin embargo, en la historia de la humanidad ha habido momentos en los que la sociedad se dotó de medios con los que poder ser más igualitaria.

Pueblos como los Babilonios, que una vez al año cumplían escrupulosamente la tradición de subastar a las jóvenes en edad casadera. Los hombres tenían que pujar con altas sumas de dinero para conseguir llevarse a las mujeres más guapas. El dinero recaudado se repartía entre las menos agraciadas para que pudieran comprarse esposo.

Así, y salvando los casos extremos (que para eso todo en la vida es un función gaussiana con forma de campana) la cosa quedaba en feos ricos comprando guapas pobres para que feas pobres pudieran comprarse guapos pobres. Las guapas se casaban con los ricos y las feas se casaban con los guapos. Un equilibrio (casi) perfecto en el que (casi) todos quedaban contentos. (Vale, sí, todos menos los feos y pobres, pero estamos en Babilonia y aún quedará algún tiempo para que inventen Lourdes).

Un sistema social de redistribución de riqueza y de belleza mucho más justo que el actual en el que el liberalismo a ultranza ha impuesto la ley de la selva y hasta donde dos guapos y ricos pueden cometer la barbaridad de casarse entre ellos sin que nadie ponga el grito en el cielo. Una sociedad cuyos miembros son capaces de anteponer sus intereses personales o sentimentales al bien de sus semejantes menos agraciados tiene que ser una sociedad enferma.

... perla negras

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861. Miércoles, 15 noviembre, 2006

Capítulo Octingentésimo sexagésimo primero: "Hay que unirse no para estar juntos, sino para hacer algo juntos" (Juan Donoso Cortés, 1809-1853, ensayista español)

Peluche práctico: algunas ideas para causar buena impresión en las primeras citas sin que la pareja se de cuenta que no tienes un solo duro.

Si no te llega ni para comprarte ni un coche de esos coreanos con el que llegar a cuatro ruedas en la primera cita no hay problema: te colocas el chandal, te diriges sitio en el que quedaste en el transporte público que te quede más a mano y cuando te estés acercando empieza a bufa, respira de forma entrecortada y cuando pueda oírte quéjate del trabajo que te cuesta hacer footing pero lo imprescindible que es para mantenerse sano.

Nada de regalos. Bastará con echar mano del socorrido argumento: detesto hacer regalos en las fechas señaladas, soy un romántico que prefiere hacerlos por impulso cualquier día. No falla. Y si en la primera cita uno no quiere presentarse con las manos vacías, se coge una flor de cualquier jardín y se le explica con precisión que uno es de esas personas sensibles que siempre ha odiado maltratar a la naturaleza y que ha odiado desde siempre que se arranquen las flores.

Nada de invitar a cenar o a comer. Aquí la excusa suele ser la dieta, y más en estas fechas: las navidades están encima y hay que ponerse a dieta antes de los atracones. Sencillo y efectivo.

Nada de cines, teatros, conciertos y similares. Pasear suele ser una buena solución. Y muy económica. Si uno tiene facilidad de palabra el resultado está garantizado, si no, bastará con llevarla a mirar escaparates de sitios donde las cosas que vendan sean muy, pero muy caras. Darás la impresión de conocer los lugares más elitistas y a la cita no se le ocurrirá pedir que le compres nada. Al menos las tres primeras veces.

A partir de ahí la televisión suele ser una buena excusa. Eso sí, convenientemente adornada por las típicas frases de "ya no es lo que era" "yo no la veo apenas" y "sólo pongo los informativos y los documentales". Importante preguntar cuando salga Isabel Pantoja si hablan de ella por haber sido galardonada ("galardonada" es una palabra que siempre viste mucho) con algún premio de investigación micromolecular.

Antes de que te quieras dar cuenta tendrás una imagen de persona sensible, tierna, romántica, inteligente, culta y con una vida económicamente resuelta. Y todo sin gastarte un duro. Eso sí, es conveniente comprobar que la otra parte no esté haciendo lo mismo. Que hay cada elemento por ahí suelto.. bufff

... la primera

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