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1053. Lunes, 15 octubre, 2007

Capítulo Milésimo quincuagésimo tercero: "La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran". (Paul Ambroise Valéry, 1871-1945; escritor francés)

Me envía un amable amigo, (¡qué menos que llamar "amigos" a aquellos capaces de leer cada mañana -y sin que nadie les ponga una pistola en la sien- estos despropósitos!), un enlace a cierta página en la que el autor de la misma relata una de esas historias que, sean verdad o no, bien podría servir para ilustrar la mala leche que se gasta el personal.

Aprovechando que es lunes y tengo tanto trabajo por hacer como pocas ganas de hacerlo, me permito copiarla tal cual. Merece la pena.
"Corría el pleno Renacimiento y las Repúblicas itálicas luchaban por el poder y el control del comercio. Cuenta la historia que en una de estas tediosas y prolongadas guerras, entre dos de las joyas de la Península, Florencia y Venecia, ambos bandos comenzaban a cansarse de la pelea. Tras mucho dialogar llegaron a uno de los más extraños acuerdos de paz jamás vistos: El triunfador del conflicto sería el bando que poseyera, en promedio, a los integrantes con el pene más grande. En esa misma reunión, un florentino, Poggio Bracciolini, dijo que sin duda alguna los venecianos serían los triunfadores. Como es lógico asumir sus compañeros estaban por saltarle encima para darle una lección, sin embargo Poggio muy rápidamente replicó:

Es evidente, que son los mejores dotados -refiriéndose a los venecianos-, puesto que su miembro viril posee tal longitud que llega a cubrir enormes distancias. ¿Cómo se explica de otra manera que, cuando pasan varios años a cientos de millas de su hogar a causa de sus viajes, encuentren a su retorno que son padres de dos y hasta tres criaturas?

Tras esto la guerra prosiguió su curso…"
Gracias D4rg4yle.

... el año de la confusión.

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1043. Viernes, 28 septiembre, 2007

Capítulo Milésimo cuadragésimo tercero: "Cuando Paris tiene que mear, Paris tiene que mear" (Paris Whitney Hilton, 1981; ? estadounidense)

Próstatas aparte, la mayoría de las consultas que reciben los urólogos españoles están relacionadas con el tamaño del pene. Y no por excesiva abundancia precisamente.

Lo sangrante del caso es que más de un 44% de estos preocupados "consultantes no sólo no tienen ningún problema con su tamaño sino que, encima, poseen un pene cuya longitud es superior a la media. Que, por si alguien no está muy puesto en tan sensible tema, en España se sitúa sobre los 13, 5 centímetros.

Una lógica consecuencia no ya sólo (aunque sobre todo) de la nula educación en el colegio, sino de la cantidad de amigos fantasmas con los que no tienes más remedio que intercambiar medidas venga o no a cuento, o de creerse que a los protagonistas de las películas porno están elegidos en función de sus conocimientos en física cuántica.

A lo que iba. Que ya está bien, que no es normal, que no se puede hacer perder el tiempo así a los pobres y honrados trabajadores del gremio urológico. Que tiene que ser muy duro escuchar cada mañana a unos cuantos quejándose de lo poco que abulta lo suyo cuando resulta que el de él es, la mayoría de las veces, más pequeño.

Debe de ser duro aguantar semejante suplicio. No deberíamos olvidar que los urólogos también tienen su corazonzito, que también son personas humanas.. por mucho que sea gente que lo único que hace es pasarse el día tocándoles las pelotas al personal. Y cobrando por ello.

Hasta el lunes.

894. Viernes, 12 enero, 2007

Capítulo Octingentésimo nonagésimo cuarto: "Las mujeres han servido todos estos siglos como espejos mágicos que poseían el delicioso poder de reflejar la figura masculina al doble de su tamaño natural" (Virginia Woolf 1882-1941 novelista británica)

Los piercings no son una cosa nueva. Ya la antigua realeza egipcia se anillaba (por cuestión estética) el ombligo y en Roma era costumbre que los miembros de la guardia del Cesar llevaran aros en los pezones como muestra de virilidad y coraje. No perdamos las buenas costumbres: si hoy es viernes, toca (hablar de) sexo. Aprovechemos que el Pisuerga pasa por Valladolid y vaya un pequeño recorrido por algunos de los piercings o anillas que se usan con una finalidad que va más allá de la estética: la de conseguir, con su uso, un mayor placer sexual.

Prince Albert: así llamado porque fue el Principe Alberto el primero que lo usó con la intención de que le quedara el prepucio retraído y así mantener su miembro limpio y libre de malos olores, unos malos olores que parecían molestar mucho a la reina. Consiste en un aro que se pasa a través de la uretra y hasta la base del glande (a la altura del frenillo más o menos). También fue muy usado por los miembros de la alta sociedad victoriana para sujetar sus genitales en una de las perneras de los pantalones, unos pantalones que según la moda de la época eran extremadamente estrechos.

Apadravya: barra con dos esferas en sus extremos que atraviesa la punta del glande verticalmente. Según el Kama Sutra (que ya lo menciona) es uno de los piercings más placenteros para la mujer.

Ampallang: similar al apadravya, pero aquí la barra se coloca horizontalmente (por encima de la uretra). Es muy usado por ciertas tribus del océano índico en el rito del paso de la niñez a la adolescencia.

Dydoe: consiste en dos barras que atraviesan la corona del glande en paralelo, una para cada lado. Según cuentan sus seguidores es el mejor sistema para recuperar la sensibilidad perdida a causa de la circuncisión.

Frenum: perforación en el frenillo del glande. Dicen sus usuarios que ayuda a retardar la eyaculación.

Guinche: piercing de iniciación para los nativos de algunas islas de la plinesia y del pacífico sur. Se trata de una barra colocada entre el ano y el escroto y que teóricamente controlaría, presionando suavemente, el músculo del que depende la eyaculación.

Foreskin: argolla colocada en el prepucio. En su origen se usó para asegurar la castidad impidiendo la erección (eran de mucho mayor tamaño). Ahora se usa simplemente por cuestiones estéticas.

Hafada: perforación en el escroto. De origen árabe su función es simplemente decorativa.

Ya, sé que sólo están los que usan los hombres y que las señoras y/o señoritas también tienen una ristra de ellos con sus nombres y todo. Pero uno sólo habla de lo que tiene más a mano y mi mano, que para las cosas sexuales es muy suya, jamás se acercaría a determinados sitios. Hasta el lunes.

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