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1752. Miércoles, 26 enero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo quincuagésimo segundo: “La bebida apaga la sede, la comida satisface el hambre, pero el oro jamás calma la avaricia" (Plutarco. 50 - 120; ensayista griego)

Corría el año 1138 cuando Conrado III de Alemania puso sitio a la ciudad de Winsberg, que le había salido güelfa, anunciando que pasaría a cuchillo a todos sus habitantes; pero cuando al fin la ciudad fue obligada a rendirse por falta de víveres condescendió el rey a dejar salir a las mujeres, aunque sin otro equipaje que “las prendas que más estimaran”.

Se abrieron las puertas de la ciudad y empezaron a salir las señoras; la primera, la condesa Ida llevando a cuestas al conde Wëlf VI de Babiera, lo que dejó asombrados a los sitiadores, no porque una señora tan principal hiciera de porteadora sino porque “la prenda que más estimaba” la condesa fuera precisamente su marido, pero un marido que antes de encaramarse a la espalda de su esposa tuvo que acceder a que un joven membrudo, desconocido por él hasta aquel momento, se encaramara a su vez en sus propia espalda antes de que la mujer accediera a partir.

Un gesto memorable sin duda que ponía en evidencia (aparte de la buena capacidad para el acarreo de la condesa y de su “gran” corazón) que hasta en los tragos más difíciles puede surgir una hermosa solidaridad entre dos hombres... por más que, en otras circunstancias, aquel encuentro hubiera acabado en tragedia.



... perras monedas

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1196. Miércoles, 4 junio, 2008

Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo sexto: "¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío aunque yo no la tenga con él?" (Blaise Pascal, 1623-1662; científico, filósofo y escritor francés)

Seguro que esto es una perogrullada, pero no me importa repetirlo porque es de las cosas que parece que se nos olvida siempre. Sólo hay en la Naturaleza dos especies de animales que atacan a sus congéneres con la intención de destruirlos: la hormiga (sólo cinco clases de las innumerables que existen) y el hombre (de cualquier raza, color y religión).

Con la diferencia, a favor de las hormigas, de que éstas no ocultan su propósito, que es el de apoderarse de la despensa del otro para aumentar la propia. En cambio, el hombre, con el mismo exacto propósito, se escuda en rimbombantes conceptos y sublimes supuestas intenciones.

No le basta al hombre ser el asesino de su propia especie, encima va y lo explica.

... tragarse un chicle

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1053. Lunes, 15 octubre, 2007

Capítulo Milésimo quincuagésimo tercero: "La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran". (Paul Ambroise Valéry, 1871-1945; escritor francés)

Me envía un amable amigo, (¡qué menos que llamar "amigos" a aquellos capaces de leer cada mañana -y sin que nadie les ponga una pistola en la sien- estos despropósitos!), un enlace a cierta página en la que el autor de la misma relata una de esas historias que, sean verdad o no, bien podría servir para ilustrar la mala leche que se gasta el personal.

Aprovechando que es lunes y tengo tanto trabajo por hacer como pocas ganas de hacerlo, me permito copiarla tal cual. Merece la pena.
"Corría el pleno Renacimiento y las Repúblicas itálicas luchaban por el poder y el control del comercio. Cuenta la historia que en una de estas tediosas y prolongadas guerras, entre dos de las joyas de la Península, Florencia y Venecia, ambos bandos comenzaban a cansarse de la pelea. Tras mucho dialogar llegaron a uno de los más extraños acuerdos de paz jamás vistos: El triunfador del conflicto sería el bando que poseyera, en promedio, a los integrantes con el pene más grande. En esa misma reunión, un florentino, Poggio Bracciolini, dijo que sin duda alguna los venecianos serían los triunfadores. Como es lógico asumir sus compañeros estaban por saltarle encima para darle una lección, sin embargo Poggio muy rápidamente replicó:

Es evidente, que son los mejores dotados -refiriéndose a los venecianos-, puesto que su miembro viril posee tal longitud que llega a cubrir enormes distancias. ¿Cómo se explica de otra manera que, cuando pasan varios años a cientos de millas de su hogar a causa de sus viajes, encuentren a su retorno que son padres de dos y hasta tres criaturas?

Tras esto la guerra prosiguió su curso…"
Gracias D4rg4yle.

... el año de la confusión.

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