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2045. Miércoles, 20 junio, 2012

Capítulo Dosmilésimo cuadragésimo quinto: “Su mirada cambió y fue a arrodillarse junto a ella: “No eres la misma que solías ser. Solías ser mucho más muchosa. Perdiste tu muchosidad” “¿Mi muchosidad?” Y le señaló el corazón: “Ahí adentro. Falta algo” (El Sombrerero Loco; Alicia en el País de las Maravillas)

Un hombre que se tenga como tal ha de desempeñar en la vida de una mujer las siguientes funciones:

Primera (y más importante). Saberla hacer feliz en el terreno amatorio (tradúzcase aspecto coital o himenéico)

Segunda (también muy importante). Cubrir todas las necesidades monetarias, tales como viajes alrededor del mundo, trajes de grandes marcas, diez o doce casas fantásticas y varias personas a su disposición durante día y noche para satisfacer el menor de sus caprichos.

Tercera. Saber ser su amigo, saber escuchar todo lo que tú tengas que decir y parecerle la persona más maravillosa e inteligente del mundo.

Si el hombre no cumple estos tres requisitos fundamentales, es un inútil, un mediocre y un cerdo, por lo que llegamos a la conclusión siguiente: Toda mujer que no encuentre en su vida este "mirlo blanco", debe buscar por separado a estos tres hombres; es decir, un buen amante, un señor con (muchos) posibles y un fenomenal amigo. Teniendo estos tres hombres a su disposición, puede llegar a ser tan feliz como si tuviera al "mirlo", sólo que es un poco más ajetreado.


... menomitas

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1912. Viernes, 4 noviembre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo duodécimo: “Al incrementarse el coste de la vida un 180 por 100, veinte millones de personas protestan sin motivo" (Resumen de agencias)

Cuando establecemos la tan común comparación entre una señorita sexualmente promiscua y una gallina estamos cometiendo un doble error. Primero con la mujer, que, por muy furcia que sea (y salvo que ejerza de tal profesionalmente) rara vez cobrará por acostarse con distintos hombres (en metálico, se entiende). Y por otro con las gallinas, las cuales, y a pesar de su mal ganada fama de rameras, poseen una moral intachable cercana a la monogamia. Si en un gallinero hay alguien crápula, disoluto y disipado, es el gallo, no ellas.

Por ello me sumo a la propuesta que circula por ahí poniendo las cosas en su sitio: las gallinas, igual que no son taxistas o -con las excepciones que queramos- ministras, tampoco son putas. Y si algún animal de bellota jurásico sigue empeñado en insultar a una mujer, que lo haga usando otros bichos mucho más depravados y peligrosos que las pobres gallinas. Que haberlos haylos...

Cualquier mosquitamuerta, por ejemplo.

He dicho.



...historias extra-ordinarias

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1867. Miércoles, 20 julio, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo sexagésimo séptimo: “La luz viaja más rápido que el sonido. Es por eso que algunas personas parecen brillantes hasta que se les oye hablar”. (Proverbio sueco)

Empiezas a tener tus buenas entradas... pero antes de ponerte peluca prefieres raparte la cabeza al cero; te empieza a aparecer el desparrame barriguero, pero las fajas que modelanyesculpen son sólo para ellas; empiezas a ser lo suficientemente mayor para que tu estatura mengue, pero si te pones tacones acabarás, aparte de con un esguince de tobillo, siendo el hazmerreír del mundo. Tienes que afeitarte a diario porque con tus años lo de la depilación es una mariconada y que encima con tu piel ya no funciona. En la cara las manchas compiten con las arrugas pero una hidratante -que encima tienes que hacer pasar por aftershave- es lo único que te atreves a untarte.

Y luego las mujeres son las desfavorecidas, y luego las que tienen que conquistar la normalidad son ellas. Bueno, venga, !bah!, sí, aceptamos pulpo como animal de compañía.



...maravillas

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1812. Viernes, 29 abril, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo duodécimo: " Quid quid latine dictum sit, altum videtur" -cualquier cosa que se diga en latín, suena más profunda-. ( Proverbio latino)

De desaprensivamente espectacular puede calificarse la acción que un hombre ha perpetrado sobre el cuerpo (zonas glúteas) de una mujer. El tipo en cuestión, un tal Remigio, de mediana edad y con el pecado a flor de piel, criado en su infancia sólo por su madre y hoy todavía viviendo con/de ella, se abalanzó sobre Bernarda Torrelavega, casada, con siete hijos en su haber y ganas de suma y sigue. Sí, se abalanzó cuando ella (97 kilos de decencia) iba a subirse al autobús. La agarró, muy, pero muy fuerte por la cintura y le besó apasionadamente los glúteos hasta que intervino una patrulla de la policía municipal de servicio -lospitufosdetodalavida- por allí cerca. De todos modos, el tal Remigio escapó perdiéndose entre las calles y dejando a la señora gravemente besada. Pocos después fue localizado, aunque al presentar una convincente coartada no pudo ser detenido, según su versión, había estado friéndole gallinejas a su ancianamadre, ancianamadre que aún presentaba migajas del susodicho alimento en su pescuezo y que confirmó que su hijo, “un alma cándida e inocente”, no se había separado de ella en toda la tarde, para acabar, puño en alto con un “son ellas que van provocando”.

La interfecta, Bernarda, aún presenta restos del ataque en forma de labiales moratones que, a causa de la grasa subcutánea de la víctima, se estima que tardarán varios días en desaparecer.

El mundo se está convirtiendo en un lugar cada vez más complicado.



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1769. Viernes, 18 febrero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo sexagésimo noveno: “Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo”. (Armando Palacio Valdés, 1853 – 1938; escritor español)

Conversación real entre dos chicas sobre un ejemplar masculino (que no está presente en ese momento): “Debe ser de esos que te lo hacen despacito, pero muy profundo”. El caso es que para alguien como servidor, analfabeto absoluto en todas y cada una de las cuestiones que atañen (aunque sea de refilón), a la indescifrable mente femenina, semejante comentario le pilló completamente desprevenido. Y sí, ya. Escuchar lo que cuentan otras personas no es, precisamente, de buena educación, pero hay que reconocer que con semejante titular… Yo es lo que tengo que, en aras de la investigación y el análisis de los comportamientos humanos en el entorno laboral (el aburrimiento es muy malo) se me van los oídos con bastante frecuencia a sitios donde no me llaman ni me dan vela en el entierro. Aunque este caso me ha valido para sospechar que las mujeres, cuando se ponen a hablar de sexo –al menos entre ellas- son de una sinceridad apabullante, algo de lo que los hombres adolecemos completamente.



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1759. Viernes, 4 febrero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo quincuagésimo noveno: “Dime lo que deseas cuando te hago un oral. Pero sólo en una o dos palabras, como "más" o "ahí mismo". Una oración completa arruina el momento" (José J. Martín, 1970, funcionario)

Sin rodeos. Las personashumanas hombres (los tíos) somos una cosa muy triste. Como organismo pluricelular digo. Y no es que me haya pasado al lado oscuro de la antimisoginia militante. No. Pero es la pura verdad. Sobre todo si hablamos de la capacidad, más que teórica, que tienen nuestras congéneres (las tías) a la hora de poder disfrutar del coiteo. Y no hace falta acudir a la maldición bíblica (pu-ta-da) de tener el periodo refractario obligatorio entre uno y otro, (desgracia que ellas, al menos fisiológicamente, no sufren) sino en cuestiones de calidad también.

Que se sepa, hasta el momento, en las partes pudendas femeninas han encontrado cuatro puntos, cuatro (A,G,K y U) que, bien manipulados, pueden ponerlas en orbita. Y digo “hasta el momento” porque está claro que cada vez que un investigador se calza el casco de espeleólogo y se interna en tan desconocida zona, descubre algo nuevo. Tampoco es raro que esté todo sin descubrir, históricamente el tema del disfrute femenino ha importado más bien más bien poco y lo cierto es que sus avances y descubrimientos se han debido, generalmente, a golpes de suerte y casualidades.

En cuanto a los hombres (tíos), al menos alfabéticamente, apenas contamos con una letra a la que, encima, por su situación, la mayoría de las personashumanas hombres sólo disfrutarán a partir de los cuarentaytantos una vez al año y en un sitio tan poco inspirador como la consulta del proctólogo.

¡Qué mal repartido está el mundo, coño!



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1730. Jueves, 9 diciembre, 2010

Capítulo Milésimo septingentésimo trigésimo: "Las mentes son como los paracaídas. Sólo funcionan si están abiertos." (Lord Thomas Robert Dewar. 1864-1930, escritor británico)

Algunos (sólo algunos) pequeños detalles en los que empezamos a notar que el tiempo pasa.

- Preferir los hoteles -cuatro estrellas mínimo- al camping.
- Dejar de ser tan "apasionado" con las opiniones para empezar a ser más políticamente correcto.
- Tener medio sex-shop en casa.
- Disfrazarse en los carnavales sin necesidad de ponerse la máscara, (ya empieza a ir incluida una natural).
- Aburrirte cuando te quedas solo en casa.
- Empezar a ver las orgías como algo ridículo.
- Tener gatillazos.
- Engancharse al clamoxil.
- Intentar vivir una historia de amor con alguien más joven (¿por qué lo llaman "amor" cuando quieren decir sexo?).
- Intentar enamorase de alguien más mayor por su "interior" sin antes comprobar sus posibilidades "exteriores".
- Ver a los antiguos compañeros de estudios casados, con hijos, calvos, con barriga y con bigote y pensar lo mal que trata el tiempo a los demás pero lo bien que se conserva uno mismo.
- Decirle a todo el que quiera oírte lo bien conservado que estás.
- Desear que a Brad Pitt le salga un grano.
- Comprobar que las gominolas sobadas tienen más sustancia y mucho más sabor (están mucho más ricas).
- Ir a Ikea y no comprar nada.
- Ir a Ikea y comprar un vajilla japonesa de treinta piezas.
- Ir a Ikea.
- Engordar.
- Leer los editoriales de los periódicos.
- Recoger los calcetines limpios enrollándolos de dos en dos.
- Saber que ni Alaska ni José Manuel Parada formaron parte del Dúo Dinámico.
- Saber quien es Alaska.
- Saber quien es el Dúo Dinámico.
- Presumir de lo bien que uno cocina.
- Saberse el nombre de la Ministra de Cultura.
- La afición por los productos naturales (a poder ser con bífidus), la leche con calcio y los teses adelgazantes.
- Tener un tubo de hemoal en el botiquín.
- Creerte que Madonna canta.
- Empezar a abstenerse en cualquier votación, elección y/o referéndum.
- Ponerle esencia deloquesea al agua de la bañera.
- Coleccionar cosas viejas e inútiles (la empatía suele funcionar).
- Empezar a creer que las cremas antiarrugas funcionan después de haber estado toda la vida pensando que los milagros no existen.
- Usar varias cremas antiarrugas por si acaso existen los milagros y alguna funciona.
- No meterse en la oreja nada que no se compre en la farmacia.
- Fingir que has leído a todos los clásicos y que te estás aficionando a la música idem.
- Conocer el nombre del médico de la Seguridad Social que te corresponde.
- Tratar de tú a tú al farmacéutico de barrio.
- Empezar a desterrar aquellos tontos principios contra Gucci, Chanel, Dior, Valentino o Louis Vuitton.
- El sueño que te entra después de comer.
- El sueño que te entra a las diez de la noche.
- El sueño que te entra siempre y en todas las partes.. menos cuando quieres que te entre sueño.
- Preferir El Corte Inglés al Rastro.
- Saber poner la lavadora.
- Pensar en hacer testamento.
- Subir siempre en ascensor.
- No darle importancia a que el coyote sea incapaz de alcanzar al correcaminos.
- Pensar en volver al gotelé.
- Cambiar de colonia.
- Apuntarte a un gimnasio.
- El aumento de las cartas del banco cada vez que abres el buzón (y que resulta ser directamente proporcional a los meses que vas cumpliendo).
- Empezar a usar la escobilla del retrete.
- Comprobar que la talla 38 de los pantalones la hacen cada vez más pequeña.
- Los dolores de espalda.
- Los dolores de cuello.
- Los dolores de piernas.

... los dolores del alma.



... dinero de papel

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1725. Martes, 30 noviembre, 2010

Capítulo Milésimo septingentésimo vigésimo quinto: “Tomo el café sólo porque no tengo amigos” (Francisco J. 45 años, funcionario)

El mundo tiene asumido que la mujer, desde tiempos inmemoriales, es quien tiene la sartén por el mango. Hasta ahí todos de acuerdo. Y que son más inteligentes, también. Partiendo de esta irrefutable afirmación solo un pero. Si son tan listas, ¿por qué no han inventado (o mandado inventar) algún mecanismo por el que las tapas de los retretes, la de los geles y las de la pasta de dientes se cierren de forma automática? Son a ellas a que les molestan estos detalles que a los demás nos da exactamente igual. Y es que, inquieta que uno esté tranquilamente en su casa, llegue cualquier cuñada, mee en tu retrete y encima te afee lo de la tapa. Por ejemplo. Y es, solamente, un suponer. !Por supuesto!

A ver si resulta que no son tan listas como nos han contado... O sí, y resulta que lo que buscan es una disculpa para poder protestar a sus anchas. Sí, va a ser eso.



... fantasmas

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1573. Lunes, 8 marzo, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo septuagésimo tercero: “Si realmente no existen más formas de vida en el universo... cuánto espacio desaprovechado". (Jodie Foster, 1962, actriz estadounidense)

Me daban ganas de hacer una breve incursión por la política, recurrente tema que te saca de más de un apuro cuando andas un tanto espeso y las palabras se resisten a salir con cierta fluidez. Pero ocurre que son cuestiones tan manidas, tan tediosas que uno prefiere aburrir al personal con cosas verdaderamente importantes. Por ejemplo…si ningún hombre ha amamantado nunca a sus hijos, ¿por qué seguimos teniendo pezones?

Pues hay una razón muy sencilla, los hombres conservamos esa característica, muy útil para las mujeres, puesto que mantenerla no supone coste alguno desde el punto de vista adaptativo. Ya que están ahí, (todos tenemos una misma impronta genética) y mientras no molesten, la selección natural no hace esfuerzos por quitarlos del medio

No hay nada como pasar desapercibido para sobrevivir… por muy inútil que seas. A montones los ejemplos, a montones.



... estómagos ambulantes

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1520. Jueves, 10 diciembre, 2009

Capítulo Milésimo quingentésimo vigésimo: “Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello”. (Proverbio persa)

Desde muy antiguo, la mujer dice que el hombre es, entre otras muchas cosas, cruel, despiadado, bravucón, egoísta, traidor, ingrato, agresivo, fantasma, depredador, jugador compulsivo de videojuegos, sucio, comodón, lujurioso, infiel, canalla y embustero.

Y, por añadidura, fanático de los partidos de fútbol.

Por su parte, el hombre sostiene que la mujer es, entre otras muchas exquisiteces, cotilla, terca, pécora, ladina, lenguaraz, astuta, porfiada, obstinada, cruel, infiel, charlatana, lasciva, tozuda, despiadada, lujuriosa, y embustera.

Y, por si fuera poco, gorda.

Es asombroso que teniendo semejantes opiniones los hombres y las mujeres los unos de los otros y los otros de los unos, hayan accedido ambos a colaborar tanto en las maniobras indispensables para la perduración de la especie.

Y tantas veces.

Debo de tener el día reflexivo hoy.

... de oca a oca

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1500. Martes, 10 noviembre, 2009

Capítulo Milésimo quingentésimo: "¿Por qué en las fiestas americanas son siempre las tías las que enseñan las tetas mientras en las fiestas españolas son los tíos los que siempre se empeñan en hacer un calvo?" (J. Francisco P. 15 años, estudiante)

Aunque ellas, como ombligo del mundo que se creen, piensan que siempre son las más perjudicadas, que los tíos lo tenemos bastante peor en estas historias de pillar unos cuantos kilos de más es algo fácilmente demostrable.

Y no hace falta fijarse mucho. Hay un montón de cuadros importantes en los que se pueden ver féminas (para los de la f.p.: féminas= tías) gordas, muy gordas, y medio desnudas corriendo alegremente por unos bosques llenos de angelitos, unos cuadros considerados por los expertos en verdaderas obras de arte por su belleza, hermosura y perfección.

¿Cuantos cuadros hay de tíos medio en pelotas sobrados de kilos haciendo lo mismo?

... energúmeno

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1455. Viernes, 4 septiembre, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo quincuagésimo quinto: "Libro: hojaldre de ideas" (Ramón Gómez de la Serna, 1888-1963, escritor español)

Una vez superada la etapa adolescente, en la que la máxima preocupación era creerte que cada vez que tocaras la zambomba te iba a salir un grano, -algo evidentemente falso ya que, teniendo en cuenta que cada grano tarda una media de siete días en quitarse, hasta a el más virtuoso le hubiera faltado cara- uno de los problemas a los que las personashumanas (varones) dan más vueltas es a lo del tamaño. Algo que se arreglaría fácilmente si en vez de en centímetros, lo expresáramos en milímetros, (ah y ya puestos, la duración del polvo en segundos). Ya sé que nada iba a variar en el fondo (uno tiene estudios) pero teniendo en cuenta que los expertos se pasan la vida diciendo que en lo tocante a las cosas del coiteo lo importante es el coco, hay que reconocer que si en vez de 18 le dices que te mide 180 el subidón de ego no te lo va a quitar nadie.

De todas formas, los acomplejado tienen que saber que es el David de Miguel Ángel y no otro el que está considerado como el prototipo de hombre perfecto... y vistas las proporciones de algunas de sus partes hay que reconocer que todos (o casi todos) estamos muy (pero que muy) por encima. Para que luego digan.


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1290. Viernes, 7 noviembre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo nonagésimo: "Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres" (Proverbio universal)

Por razones bioquímicas, psicosomáticas, o por alguna otra causa aún más compleja (y que yo particularmente nunca podré entender), la mujer ha despertado siempre en el hombre una fuerte atracción. Ese ser delicado, bello y aparentemente desvalido, provoca en el individuo del sexo opuesto un inexplicable instinto posesivo, de forma que ante una persona humana femenina bien dotada, proporcionada y redondeada, el varón reacciona normalmente con el deseo imperioso de llevársela a casa. No importa que allí ya tenga otra bastante apañada; él se la llevaría de todas formas y acumularía con mucho gusto varios de estos seres tan incomprensibles como misteriosos, como hacen en los viejos y sabios países donde existe aún la poligamia. De puro buenos que son los hombres, ésa es la verdad.

Pero, por desgracia para la mayoría, la cosa no es fácil; al menos en Occidente la costumbre hace que toquen –de forma simultánea al menos- a una sola mujer por barba, de modo y manera que sus humanos y protectores sentimientos pueden ejercerlos, al menos en teoría, una única vez. Y esto crea problemas.

El subconsciente de muchos individuos no se ha resignado; son ninfocleptomanos, como si dijéramos, y no consiguen hacerse a la idea de que con una sola mujer tienen que conformarse; esto hace que miren a las demás, especialmente a las jóvenes y guapas, con la nostalgia que producen los caminos no andados y con una amargo sentimiento de frustración. Pobres hombres... tantas mujeres y tan poco tiempo.

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1241. Jueves, 28 agosto, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo cuadragésimo primero: "Es un auténtico caballero. Apuesto a que saca los platos del fregadero antes de mear dentro" (Shirley MacLaine en Magnolias de acero, Herbert Ross; 1989)

Me cuenta una compañera laboral -mujer y sin embargo amiga- con la que comparto de vez en cuando churros en el desayuno, que mi "misoginia" crónica no es más que un problema de miedo. Según su teoría, que argumenta entre porra y porra, las mujeres me producen temor por una razón muy clara: son superiores a los hombres en todos los sentidos.

Resulta que nos han estado vendiendo la historia cambiada, que la verdadera, la que todos los sabios del mundo saben, es muy distinta a la que enseñan oficialmente. Una historia que por alguna extraña conspiración de intereses, ninguno se atreve a contar. Según sus informes, el principio de todo es ligeramente distinto a la versión que sabemos:

Caminaba Eva por los jardines del paraíso con una expresión bastante deprimida. En ese momento oyó la voz de Dios:

-“¿Qué es lo que no va bien en tu vida?”

Eva dijo que no tenía con quien hablar. Dios, que quería verla contenta, le dijo que podría crear un compañero, al que llamaría hombre.

-“Haré lo que esté en mis manos para que no sigas sola -continuó Dios-, pero no puedo prometerte mucho, ya que a ti te di lo mejor, y no debo crear dos cosas iguales. Esta nueva criatura será incompleta, ya que tendrá una costilla menos que tú. Mentirá mucho, y cuando se sienta inseguro, tendrá una actitud arrogante”.

-“¿Ninguna virtud?”

- “Estoy pensando. Tal vez, para que no tengas que preocuparte de la alimentación, él será más hábil a la hora de correr tras los animales. Sin embargo, no te extrañe si, antes de podértelos comer, tienes que escuchar una serie de historias sobre su destreza y coraje”.

-“Por lo menos, terminará con la monotonía de este paraíso” -dijo Eva.

- “Cierto, pero será muy infantil, y encontrará placer en cosas muy tontas, como pelear y darle puntapiés a una pelota”.

- “Aun así, todavía es mejor que pasarse el día entero sola” - insistió Eva.

Dios reflexionó por unos instantes y dijo:

- “Está bien. Pero, como además de todo eso será muy vanidoso, tengo que poner una condición”.

- “¿Y cuál es esta condición?”

- “Tendrás que dejar que piense que él fue creado primero”.

... una casa amplia

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1194. Lunes, 2 junio, 2008

Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo cuarto: "El amor ha provocado en todo el mundo más desgracias que muchas otras enfermedades. No entiendo por qué nadie se ha preocupado de buscarle una vacuna" (Camilo José Cela, 1916 - 2002; escritor español)

Desde muy antiguo, la mujer dice que el hombre es, entre otras muchas lindezas, cruel, despiadado, bravucón, egoísta, traidor, ingrato, agresivo, fantasma, depredador, jugador compulsivo de videojuegos, sucio, comodón, lujurioso, infiel, canalla y embustero.

Y, por añadidura, fanático de los partidos de fútbol.

El hombre sostiene que la mujer es, entre otras muchas exquisiteces, cotilla, terca, taimada, lenguaraz, astuta, obstinada, cruel, infiel, charlatana, lasciva, tozuda, trapecera, despiadada, lujuriosa, y embustera.

Y, por si fuera poco, gorda.

Es asombroso que teniendo estas opiniones los hombres y las mujeres unos de otros, hayan accedido ambos a colaborar tanto en las maniobras indispensables para la perduración de la especie. Y tantas veces. ¿Verdad?

Tengo el día reflexivo. Los lunes es lo que tienen.

... dinero de chocolate.

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929. Viernes, 2 marzo, 2007

Capítulo Noningentésimo vigésimo noveno: "Las bibliotecas son como las boticas: hay muchos venenos y pocos remedios" (André L. G. Prémontval, 1755. 1813, matemático frencés)

Ayer andábamos poniendonos el preservativo. Hoy, y para que no nos enfriemos mucho, vamos con el siguiente paso.
Según unos investigadores de esos que intentan mejorar la vida sexual de sus semejantes estudiando los comportamientos de los demás, -¡cómo si en cuestiones de sexo hubiera dos personas iguales!-, los hombres tenemos orgasmos cuya duración media se sitúa entre 10 y 30 segundos. Las mujeres, quienes por su naturaleza de mujeres tienen evidentes ventajas en cuestiones de sexo (las desarrollen, o no), entre 13 y 51.

Y no sólo eso. Mientras las señoras y/o señoritas tienen diez maneras de conseguirlo, (las desarrollen, o no) los hombres sólo poseemos (las desarrollemos, o no) cuatro: estimulando el pene (bien sea por masturbación o a través del coito), el más habitual y por mucho, estimulando la próstata y el ano, estimulando los pezones y, ya para los más raros (y, sin duda, más afortunados) estimulando simplemente su fantasía.

Ya sabemos que hay gente para todo, y seguro que el informe está hecho con la mejor intención, pero a mí este tipo de estudios, que suelen estar avalados por alguna universidad americana con nombre de millonario y mucha palabrería envuelta en un montón de cifras que nunca se pueden comprobar, me dan más miedo que un nublado.

Claro que la única manera de saber si semejantes datos responden a la realidad o son un invento para justificar el sueldo de becario a final de mes, va a ser comprobándolo por nosotros mismos. Voy a pasar, por razones evidentes, de andar cronómetro en mano para saber si acabo en dieciocho o en veinte segundos, pero desde luego, y ya que está el fin de semana por delante, tengo toda la intención de comprobar si es verdad que se puede conseguir un orgasmo de cuatro maneras. Y ya de paso intentaré descubrir alguna nueva. Hasta el lunes.

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895. Lunes, 15 enero, 2007

Aguantar al jefe es una necesidad por la que a uno le pagan, -poco, muy poco- , pero aguantar las tonterias continuas del gracioso de turno, -en todos los trabajos hay un gracioso de turno-, es algo que te acaba desquiciando más que ver al monstruo de las galletas comiéndose una caja de polvorones.

Cada tonto tiene su especialidad y a mi me ha tocado todo un artista en rimas: invariablemente y hables de lo que hables, acabará la frase soltándote una imbecilidad a tono con la terminación de tu última palabra, o en su defecto haciéndote una pregunta para que el pueda desplegar todo su arte : ¿quién sabe cómo se llamaban los hermanos que iban con Colón a América?. Vale, uno se pone pedante y responde lo más rápido que puede lo de "...pues los Pinzones," mientras él salta redondeando la jugada con un "..pues tócame los cojones."

El mecanismo es siempre el mismo, uno pronuncia una palabra que acaba en "ones" y él tio siempre intenta que lo repitas con la excusa de no haber entendido, cuando dices alto y claro algo como melones, jamones o balcones, ya no tienes escapatoria.

Por mucho cuidado que uno le ponga siempre acaba haciendo la gracia, que el problema no sólo está en las palabras terminadas en "ones", sino que es capaz de hacer impresionantes rimas con palabras que acaban en "ito", "ota", "ajo", "ino" y ¡como no!, su favorita, en "olla".

Aunque su especialidad son los números, es un verdadero maestro en preguntar la hora cuando sabe perfectamente que faltan cinco minutos para algo y todo un juglar en cuanto se pronuncia el número ocho.. la experiencia es lo que tiene.

Además ha desarrollado un mecanismo por el que siempre te acaba cogiendo, si ve que durante tres frases seguidas no ha podido soltar ninguna de sus estupideces, acabará hablando de algo como, por ejemplo, el "danismo" con el único motivo de que le preguntes ¿y qué es el danismo",? a lo que eufórico y con la mejor de sus sonrisas te lo aclarará: "..un huevo colgando y el otro lo mismo".

Y tú, pensando en lo que tienes que aguantar por una mísera de sueldo. Hay lunes en lo que en lo único que puedes pensar es lo agusto que se está en la cama.

... peligrosos para la virginidad

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