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1743. Jueves, 13 enero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo cuadragésimo tercero: “Siempre se dice aquello que uno necesita decir, y que no entenderá el otro; el hablar es cosa destinada a uno mismo” (Marcel Proust, 1871-1922; escritor francés)

Rebajas bajas de cosas majas. Te tientan. Engrasas lavisa y te vas de compras. ¿Por qué se empeñan en decir cuesta de enero si cuando pasan lo de la tarjeta de crédito es en febrero?.. Ése sí que es un mes en el que tienes que subir al Everest.

La primera en la frente. ¡Zas en toda la boca! Una talla más. Aunque bien mirado, serenidad: más de algo es bueno, ¿no? ¡Qué bien! Hay que afrontarlo con optimismo. Arrepentirse de haberse comido todos los turronesmazapanespolvorones del mundo (cienes y cienes de gramos, a 590 calorias los cien gramos... dieciochomiltrescientascuarentaycinco calorias, plas, plas, plas, plas, plas) no es eficaz, ni tiene efecto drenante, ni mucho menos adelgazante. Ganas de preocuparse por lo que no tiene remedio... o el que no se conforma es porque no quiere.



... boda precoz

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1500. Martes, 10 noviembre, 2009

Capítulo Milésimo quingentésimo: "¿Por qué en las fiestas americanas son siempre las tías las que enseñan las tetas mientras en las fiestas españolas son los tíos los que siempre se empeñan en hacer un calvo?" (J. Francisco P. 15 años, estudiante)

Aunque ellas, como ombligo del mundo que se creen, piensan que siempre son las más perjudicadas, que los tíos lo tenemos bastante peor en estas historias de pillar unos cuantos kilos de más es algo fácilmente demostrable.

Y no hace falta fijarse mucho. Hay un montón de cuadros importantes en los que se pueden ver féminas (para los de la f.p.: féminas= tías) gordas, muy gordas, y medio desnudas corriendo alegremente por unos bosques llenos de angelitos, unos cuadros considerados por los expertos en verdaderas obras de arte por su belleza, hermosura y perfección.

¿Cuantos cuadros hay de tíos medio en pelotas sobrados de kilos haciendo lo mismo?

... energúmeno

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1434. Miércoles, 1 julio, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo cuarto: "Primero el hombre aprende en la vida a andar y hablar. Mas tarde, a sentarse tranquilo y mantener la boca cerrada. (Marcel Pagnol, 1895-1974; escritor francés)

Una ballena macho –y lo han dicho en los documentales delados así que tiene que ser verdad- expulsa en cada eyaculación 1.600 litros de semen (tirando por lo bajo, cuarto y mitad de un camión de puleva). Una cantidad que, por cierto explicaría el nombre del animal: balleno, aunque eso es otra historia. De esos 1.600 litros, sólo un 10 % (traducido para los de la f.p., 160 litros) entrarán en la ballena hembra mientras que los otros 1.440 litros se quedarán flotando en el mar. Y así con cada bicho.

Dicho lo cual, dos normas básicas para este verano en la playa: casi que no deberíamos preguntar qué es eso blanco que hay en la orilla, y mejor, mucho mejor, meterse en el agua con la boca cerrada. Que por muy de ballena que sea no dejan de ser proteínas, y como tales de a casi 400 calorías los cien gramos. A ver si andamos con la lechuga, el pollo asado y el bi(o)manan a todas horas y luego, a lo tonto, a lo tonto, nos damos el atracón.



... mejor en madera

Todos los "capítulos" de " tantos hombres y tan poco tiempo"

1226. Miércoles, 6 agosto, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo sexto: “Los políticos son como los cines de barrio: primero te hacen entrar y después te cambian el programa” (Enrique Jardiel Poncela, 1901-1952, escritor español)

Un verano de ideas prácticas selección oro. Hoy: cómo adelgazar sin volver a coger nunca más los kilos que te eliminen. Garantizado.

Siempre la grasa, siempre la grasa, a la hora de reducir peso por métodos quirúrgicos parece que sólo se puede quitar grasa. Pues hay alternativas. Haciendo un rápido repaso, podemos ver que un hombre -pongamos de unos 82 kilos-, tiene otras muchas cosas bastante más pesadas que sus grasas, y con una ventaja añadida sobre ellas: lo que te extirpen, extirpado quedará.
- Sangre, agua y sistema linfático: 46 kilos.
- Huesos: 9,5 kilos.
- Cerebro: 1,2 kilos.
- Corazón: 330 gramos.
- Otros músculos (del estómago a los bíceps): 23,6 kilos.
- Paredes arteriales y carótidas: 20 miligramos.
- Riñones: 240 gramos.
- Hígado: 1,5 kilos.
- Pulmones: 820 gramos.
- Páncreas: 90 gramos.
- Próstata: entre 20 y 28 gramos.
- Piel: 5,5 kilos.
- Bazo: 150 gramos.
- Médula espinal: 30 gramos.
- Testículos: 55 gramos.
- Cabeza: 4,5 gramos.
- Cuello: 900 gramos.
- Torso: 29 kilos.
- Pelvis: 11 kilos.
- Brazos: 7 kilos.
- Manos: 1,36 kilos.
- Piernas: 26 kilos.
- Pies: 2,6 kilos.
Es verdad que algunos sólo podrían perder unos cuantos gramos a costa de su bazo (un órgano inútil en la mayoría de los casos) pero hay que reconocer que otros bien podrían quitarse bastante más si prescindieran de, por ejemplo, su cerebro o sus testículos. Al fin y al cabo, y visto el escaso uso que suelen hacer algunos de ellos, tampoco se les iba a notar mucho.

... sin nariz por fumar

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1202. Jueves, 12 junio, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo segundo: “Burro que gran hambre siente, a todo le mete diente” (Refrán español)

El trabajo engorda. Y la afirmación no es gratuita. Trabajar es la principal causa de estrés en la vida diaria de cualquier persona. Cuando nos estresamos se dispara la hormona ACTH, una sustancia que estimula la producción de corticoides, como el cortisol. Ciertas células grasas, concretamente las del abdomen en los hombres y las de las caderas en las mujeres, parecen ser especialmente sensibles a los corticoides por lo que las personas con una alta concentración de estas hormonas tienden a engordar en estas zonas.

Pero, sobre todo, el peligro del estrés producido por el trabajo está en que se consume la serotonina, la hormona cerebral de la satisfacción, y eso tiene dos consecuencias nefastas que influyen en la dieta: por un lado, el descenso de la serotonia provoca al final del día una gran necesidad de comer, sobre todo hidratos de carbono u otros alimentos apetecibles pero poco saludables (el cuerpo procesa mal los carbohidratos después de las ocho de la tarde porque nuestro metabolismo funciona más lentamente), de picotear con ansia y de tragar como un lobo hambriento cualquier cosa. Por otro lado, esa tensión y el estrés acumulado a lo largo de día provocan una necesidad de autocompensación que se satisface fundamentalmente de dos formas: con la comida y con el sedentarismo.

La lógica se impone: dejar de trabajar mientras uno esté realizando una dieta debería de ser una medida de acompañamiento obligatoria de ésta. No puede ser que nos estén pidiendo que llevemos una vida sana y saludable y que nos esforcemos en mantener un peso correcto mientras se empeñan en que mantengamos uno de los hábitos que más contribuyen a deteriorar nuestra salud, trabajar.

... teflón

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1150. Jueves, 27 marzo, 2008

Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo: "Llego la hora de la pausa... espero que puedan contener durante unos minutos los impulsos sexuales de vuestras parejas... si no puede ser, no puede ser... en cualquier caso volveremos después de la publicidad con el sector mas casto de la audiencia." (Antonio Gasset Dubois, 1946; periodista, presentador de televisión y crítico de cine español)

Efectivo método para adelgazar valido sólo para hombres: no separarse de una mujer que esté a dieta. Al menos durante el tiempo que ella resista.

No falla. Si vas a comer acompañado de alguna señora y/o señorita que se encuentre a plan, (en esta época das una patada y salen tropecientasmil) pide lo que quieras. No importa. Ella, fiel a su compromiso, pedirá las verduras a la plancha y la merluza al vapor, pero inevitablemente y por alguna ley cósmica, en cuanto tengas delante tu plato de patatas fritas ella disimuladamente empezará a coger de él; cuando te quieras dar cuenta no habrá dejado ni la de la vergüenza. Tranquilo, el 97,3 % de ellas te ofrecerá compartir sus zanahorias hervidas.

Hay que tener claro que la situación se repetirá en cualquier otra situación de peligro. En el cine, por ejemplo, puedes pedirte el cacharro más grande de palomitas, ella, nuevamente fiel a su compromiso, no comprará ninguno pero ten por seguro que vaciará el tuyo antes de que se acabe el anuncio del movirecord. Y lo mismo pasará con las bebidas, como ella está a dieta se pedirá agua, en cambio tú puedes pedir cerveza sin ningún problema, en cuanto la traigan cogerá la copa y se echará un buen trago para acabar diciendo lo buena que está y lo bien que entra. En unos cuantos minutos apenas quedará la espuma.

Suma y sigue. La conclusión es evidente: si tienes a alguna mujer cerca que lleva un tiempo a régimen acabas adelgazando tú. Fijo.

... té.

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1069. Miércoles, 7 noviembre, 2007

Capítulo Milésimo sexagésimo noveno: "La filosofía no es más que el sentido común en traje de etiqueta" (Tish Jett, 1945, editor estadounidense)

Alan Hirsch es uno de los mayores expertos en enfermedades relacionadas con los sentidos del gusto y del olfato. El hombre, neurólogo y psiquiatra, se debe de aburrir lo suyo y ha presentado en la Association for Chemoreception Sciences, en Florida, las conclusiones de su último estudio: los perfumes, al menos los perfumes florales, adelgazan.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores de su equipo rociaron a una vendedora de cosméticos de 1,75 metros de altura y 115 kilos de peso con diferentes perfumes. Después la llevaron en días diferentes, en diversos lugares, ante distintos hombres a los que solicitaba que adivinaran su peso. El estudio tuvo en cuenta la opinión de 200 individuos de edades entre los 12 y los 61 años.

La conclusión: cuando la vendedora llevaba un perfume de tipo floral el peso percibido por los hombres se reducía en un siete por ciento, un efecto adelgazante posiblemente debido a que la percepción de las esencias florales que portaba la vendedora distraía la atención sobre su exceso de peso.

Bueno, no voy a decir yo que la cosa se una tontería. Al fin y al cabo quien más y quien menos ha usado este tipo de trucos ópticos para disminuir o aumentar alguna cosa concreta. A ver, ¿quién no se ha puesto un vestido negro para parecer más delgado? ¿quién no se ha comprado un traje a rayas verticales para estilizar su figura? ¿quién no se ha recortado todo lo que ha podido el pelo de ciertas zonas de su cuerpo para que aquello pareciera más grande...?

Yo mismo he probado uno de los trucos y funcionó. Y no fue el de las rayas verticales precisamente.

... punto rojo.

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1031. Miércoles, 12 septiembre, 2007

Capítulo Milésimo trigésimo primero: "¿Por qué existe la estadística como ciencia si todos sabemos que las posibilidades de que ocurra cualquier cosa es siempre del 50%: o sucede o no sucede"? (Juan T., 59 años, montador de castillos pirotécnicos)

Todavía me acuerdo (y mira que hace) de la definición que aprendí de lo que era un kilo: justo lo que pesaba una barra de platino que tenían guardada unos señores franceses en París.

Era una más de las muchas tonterías que nos hacían aprender (¿alguien normal ha usado alguna vez en su vida un logaritmo neperiano o ha tenido que decirle a algún inglés que su sastre es rico?) pero sin embargo aquello tenía su encanto, sobre todo porque era de las pocas cosas que aprendías y que luego podías aplicar a tu vida diaria. Saber que cada vez que te mandaba a comprar el chopped te iban a dar más o menos en función de lo que aquel día pesara una barra de platino que tenían unos señores franceses guardada no dejaba de ser algo que se salía de lo normal para los que, además de ser de provincias, vivíamos en el extrarradio (y justo al lado del cementerio).

Con el tiempo -uno va creciendo y empieza a plantearse dudas existenciales- empecé a entenderlo mejor. Eran necesarios unos patrones precisos para que en todos los lados un kilo pesara un kilo, evitando así que a algún país se le ocurriera instaurar alguna ley diciendo que en su territorio un kilo pesaría 500 gramos y a las tres horas tuviera que cerrar sus fronteras ante la avalancha de gente ávida de rebajar su peso a la mitad a cambio de un simple sello en el pasaporte.

Aunque me he quedado yo pensando que tal y como está la competencia en el sector y vista la cantidad de gordos capaces de hacer cualquier cosa por ver bajar su peso, no entiendo cómo ningún país se ha puesto manos a la obra con el tema. Yo, por de pronto, dejo aquí la idea por si alguno quiere ponerla en práctica sólo a a cambio de la voluntad (que es triste pedir pero más triste es robar).

... ganó a 24 km. por hora.



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882. Lunes 18 diciembre, 2006

Capítulo Octingentésimo octogésimo segundo: "Deberíamos utilizar el pasado como trampolín y no como sofá" (Harold MacMillan, 1894- 1986, político, economista y editor británico)

La energía que necesitamos cada día depende, principalmente, de la actividad diaria. Simplificando mucho: si gastamos más energía de la que ingerimos, perderemos peso porque el organismo deberá recurrir a su principal depósito energético: la grasa. Si por el contrario ingerimos más de lo que necesitamos, engordaremos.

En el mundo hay 150 millones de obesos. En España, más de cinco millones de personas lo son y otros 15 millones pesan más de lo que deberían. Éstos son algunos de los datos recogidos en el informe que la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad ha elaborado y que publicará a principios de año para no amargarnos las fiestas navideñas.

Pero en una sociedad dominada por la imagen, nada mejor que un ejemplo gráfico (ya los usan en la lucha contra el tabaco) de lo que puede ocurrirnos estas navidades si nos pasamos con el turrón y las peladillas:





Sí, el señor de las dos fotos es el mismo. Graham King, en una de ellas con 216 kilos y una cintura de dos metros, en la otra con 127 menos. En este caso, el pobre hombre harto de estar gordo se puso a controlar calorías y acabó adelgazando. Claro que al contrario también funciona... así que..

... cuarenta y muchos"

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