902. Miércoles, 24 enero, 2007

Capítulo Noningentésimo segundo: "La televisión es más interesante que las personas. De no ser así, deberíamos tener gente en las esquinas de nuestras habitaciones. (Alan Coren, 1938, escritor británico)

Y lo malo es que me soy de los que todavía se acuerdan de la margarina Natacha, las pipas Arias, las napolitanas Cuetara, las rosquillas Girasol Rio, los chicles bang-bang, la botella de anis Bendor (¡aquella campanita al cuello!) la Mirinda, la leche Collantes (que hace a los niños gigantes) las pipas Churruca, el Cynar, el Pita-Gol, el flan Potax, el Calisay (¡ay ay ay que me sabe a Calisay), los Bucaneros, los Bonnys y los Tigretones, los Tronkitos, la gaseosa Konga, los helados Camy, el flan chino Mandarín, la doscientosventidos (la galleta que se pide por su número), el chicle Tico-Tico, el vino Savin la quina Santa Catalina, el anís Castellana (el anís de España), las pipas Facundo (siento dejar este mundo sin probar pipas Facundo) el ponche Caballero (Pon pon pon.......che Caballero", el Málaga Virgen (ten mi copa, llénala, vamos todos a brindar, Málaga virgen en tu copa el sabor de la amistad....)

Y así hasta el infinito... Definitivamente los de la generación del Anfimón nos estamos haciendo mayores.

... dilución de la responsabilidad

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Atrévete a probar la escritura del subconsciente en qué estás pensando de verdad. Conoce la respuesta en este test.

901. Martes, 23 enero, 2007

Capítulo Noningentésimo primero: "Hay muchas personas que no saben perder a solas el tiempo y son el azote de las que tienen ocupaciones". (Edgar Allan Poe, 1809-1849, escritor norteamericano)

Parece que no les basta con reducir hasta límites casi imposibles los metros cuadrados útiles de las viviendas. Además nos engañan cuando la miden. Y naturalmente a su favor.

Lo explica un muy ilustre investigador, David Bodanis, que en su libro "los secretos de una casa" explica como, cuando la luz, tras atravesar sin mucha dificultad la pintura, llega a los ladrillos de las paredes dilatándolos algo que, unido a que con el calor el techo también se eleva, hace que, en su conjunto, la casa se expanda varios centímetros cúbicos, Tanto más cuanto más caliente el sol.
Por supuesto, por la noche los materiales vuelven a su sitio, pero ¿cuántos de ellos que se dedican a medir y tasar pisos te hacen las mediciones a esas horas?. Que son precisamente las más beneficiosas para el hipotecado propietario y las peores para ellos. ¿Sólo casualidad?

Vale, sé que sólo son unos cuantos centímetros cúbicos pero con el tamaño que tienen hoy las casas y al precio que se paga, cualquier milímetro milimétrico, por pequeño que sea, es una pasta.

La próxima vez que intenten medirte la casa que sea en una fría noche de invierno, Por lo menos.
... policia y fetischista

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900. Lunes, 22 enero, 2007

Capítulo Noningentésimo: "Entrar en el terreno de los hechos es entrar en el mundo de los límites" (Gilbert Keith Chesterton, 1874-1936, escritor inglés)

No digo yo que la pregunta me quitara el sueño. Al fin y al cabo la explicación de ser el aparatito que quite los desagradables, aunque naturales, olores, bien pudiera haber servido para bautizar a la taza del retrete de toda la vida como "inodoro".

Pero claro tenía que haber truco. Al fin y al cabo semejante explicación podía servir también para llamar inodoro a cualquier inofensivo orinal ya que cumple justamente la misma función, más manual y tal, pero sirve para lo que sirve: para deshacerse, entre otras cosas, de los elementos capaces de producir ciertos olores.

Resulta que la taza del retrete como tal fue inventada por el 1883 sin demasiado éxito. ¿La razón?, no era más que una versión del orinal de siempre con tapadera. Pensando, pensando a un señor se le ocurrió ponerle una cisterna y aquello empezó a mejorar aunque tenia un gran inconveniente: al tirar de la cadena el agua arrastraba los que se había depositado allí, sí, pero al rato de no usarlo por aquel agujero, ya seco, empezaba a salir un penetrante olor de lo más desagradable, un olor que no desaparecía hasta que otro tironcito de cadena aliviara el ambiente. Consecuencias: uno se deshacía medianamente bien de los residuos orgánicos, pero aquello apestaba.

Fue un tal Thomas Crapper al que se le ocurrió la idea: oponer un sifón que garantizara que iba a quedar siempre en el fondo del "aparato" una pequeña cantidad de agua para evitar que subieran los malos olores que se formaban entre un uso y otro. Visto el resultado y por aquello de vender mejor su producto destacando su nueva cualidad, empezó a llamarlo "inodoro" y hasta ahora. Por cierto ¡qué invento!

... prensa amarilla

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899. Viernes, 19 enero, 2007

Capítulo Octingentésimo nonagésimo noveno: Lo que para uno es derroche, para otro es virtuosa inversión. (Amando de Miguel, 1937, sociólogo español)

Un ejercicio para este fin de semana.

Teniendo en cuenta que según el último estudio realizado por una marca de preservativos con las preguntas:

1- ¿Has practicado sexo en alguno o algunos de estos lugares? (marque con una x el que /los que correspondan)

2- ¿Te has masturbado alguna vez en alguno o algunos de estos lugares? (marque con una x el que /los que correspondan)

Y cuyo resultado ofreció unos porcentajes de:


Se tratará, en la medida de lo posible, de mejorar aquel lugar y o lugares que a uno más le gusten con la sana y educativa intención de que dichos lugares mejores su posición en la próxima encuesta que pueda realizarse.

Hasta el lunes.

... más historias "extra-ordinarias"

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898. Jueves, 18 enero, 2007

Capítulo Octingentésimo nonagésimo octavo: "Cerebro: aparato con el que pensamos que pensamos". (Ambrose Bierce, 1842-1914, escritor estadounidense)

Hoy, que las prisas laborales están en uno de sus momentos más críticos, no me resisto a copiar un texto ajeno. Por largo que sea.

¿Cómo explicar esos amores patéticos, llenos de sufrimiento y renuncia? ¿o esos otros absolutamente altruistas? ¿y esas rupturas de parejas que "parecían hechos el uno para el otro"? ¿o la persistencia del amor hacia quien maltrata a su pareja?. El amor constituye en sus diversas formas uno de los motores básicos del comportamiento humano. Es junto a la salud y el dinero una de las fuentes de felicidad y al tiempo de desdicha, así como el núcleo argumental de buena parte de la literatura y el cine.
Sin embargo, hasta hace poco no ha preocupado especialmente a los investigadores de la conducta, entre otras razones porque no es un comportamiento que pueda observarse, sino un estado interno cuyas evidencias externas no son tan obvias (es posible estar enamorado sin síntomas de conducta claros).
Por ese motivo, frente a las investigaciones sobre conducta sexual -más habituales- son escasos los estudios que se han centrado en el amor y en sus diversos aspectos (creencias, actitudes, elección de pareja, estrategias de seducción, estilos amorosos, intercambio y poder en la relación, conducta sexual, etc.). De ahí la relevancia de la investigación a la que se hace referencia en estas páginas, la primera realizada en España con muestras representativas de la población. Aunque los grandes interrogantes seguirán sin respuesta, estos datos nos pueden ayudar a comprender mejor el fenómeno amoroso.

El ansiado flechazo solamente llega para 1 de cada 4 personas, las otras 3 se van enamorando poco a poco.

Uno de los resultados más claros del estudio, y al tiempo de los más preocupantes, es la generalizada aceptación por buena parte de los españoles de unas creencias sobre el amor que, en general, resultan más bien erróneas. Por ejemplo, el mito de que existe una pareja predestinada para cada cual (media naranja) resulta además absurdo: la mayoría de los entrevistados dice haber hallado a su pareja en su entorno (compañeros de trabajo, estudios, o residencia) o de modo casual. La creencia de que la pasión amorosa verdadera dura toda la vida resulta, además de ingenua, difícilmente compatible con ciertos imperativos psicológicos y biológicos. Esa pasión eterna en la que cree buena parte de los españoles se desvanece, de promedio, en torno a los cuatro años, según algunos estudios recientes. ¿Y qué decir sobre la creencia según la cual cuando se ama de verdad, se es fiel a la pareja siempre? ¿O la de que el amor lo puede todo?

La base del matrimonio es el amor: el 86% de los encuestados piensa que uno sólo debe casarse por amor.

Estas ideas, impregnadas de un evidente romanticismo fílmico, son preocupantes no ya por su escasa racionalidad, sino por sus resultados: expectativas irreales, desengaños, exigencias imposibles de satisfacer, rupturas precipitadas, relaciones fallidas, etc. Con ese equipaje de creencias, un obstáculo, el declive de la pasión, una infidelidad, se convierten en prueba de que el amor no era verdadero, o ya no existe, lo que lleva a la ruptura. Aunque, según indican los datos, al aumentar el nivel educativo se asumen menos esas creencias, lo que refuerza una idea básica: en estas cuestiones es posible aprender.
Muy en línea con lo anterior, la mayoría de los entrevistados considera que las personas sólo deberían casarse por amor.
Así, según los datos, buena parte de sus relaciones estables surgieron sin preocuparse mucho por el futuro (trabajo, hijos, familia...) o por la compatibilidad de la pareja. Ya se sabe, el amor lo puede todo, y la pasión (eterna) sustentará la relación. No vendría mal recordar que la asociación amor-matrimonio no ha sido dominante en otras épocas o culturas, en las que se imponía el pragmatismo a la hora de concertar las relaciones.

Cuando se plantea una relación esporádica, lo que más cuenta para el 53% es el atractivo físico

En cierto modo, da la impresión de que todavía persiste en nuestra sociedad, en mayor o menor grado, un tipo de amor que cabría denominar dependiente o adictivo. Se trata de un amor centrado en uno mismo -a menudo fruto de una inmadurez afectiva- que conduce a la necesidad del otro para llenar las propias deficiencias ("te necesito para ser feliz", "no puedo vivir sin ti"), a un amor posesivo, a la emergencia de celos (de hecho, la mayoría de los entrevistados consideran insoportable la idea de que su pareja le sea infiel)... Por desgracia, y bajo la apariencia de "amor verdadero", este tipo de amor, además de generar problemas y sufrimientos tarde o temprano, no garantiza la propia felicidad (ningún ser humano puede llenar a otro) ni tampoco la de la pareja.
En el camino hacia un amor más consciente y maduro (no tan centrado en uno mismo, menos celoso y más realista) emergen escollos. Dos son fundamentales: la inmadurez del individuo y el escaso conocimiento de los procesos que participan en el enamoramiento y en el curso de una relación. En ambos aspectos, y sobre todo en el último, se puede mejorar.

El 1,4% de los hombres dice que ha tenido relaciones con más de 100 personas. Ninguna mujer confiesa tantas.

Porque mientras los españoles estudian, tal vez con desmesura, desde el aparato digestivo de los reptiles hasta los avatares de los reyes godos, raramente aprenden algo sobre el comportamiento amoroso. No se habla de ello en exceso en el seno de la familia, se ignora en los centros educativos, y los medios de comunicación ofrecen a menudo una imagen distorsionada. Con lo que sólo queda aprender por experiencia propia; pero tampoco es muy factible: la mayoría de los entrevistados con pareja afirma haber tenido sólo una relación estable en su vida... De esta forma, las versiones adolescentes sobre la temática amorosa reflejan una clara confusión, mezclando enamoramiento, amor y deseo sexual, creyendo incluso amar cuando sólo desean o justificando el deseo llamándolo amor.

El sexo diario le toca al 2,4%; al 28,7%, 2 o 3 veces semanales; al 15,5%, una por semana y al 20,9% varias al mes

Siempre conviene ser prudente respecto a lo que uno cree ver, sobre todo, cuando se está enamorado. Por definición, el enamoramiento constituye una fase, necesaria tal vez, de hiperactivación emocional y afectiva, en la que la otra persona no aparece como lo que es, sino como resultado de una clara idealización y/o proyección en él/ella de todo tipo de deseos, expectativas, necesidades, ilusiones, modelos interiores... Por ello, debe cuestionarse -por duro que resulte- lo que se cree percibir en la otra persona. Los datos sobre el atractivo físico así lo señalan: los entrevistados emparejados tienden a hallar más atractiva a su pareja que a sí mismos, lo que refleja (al ser matemáticamente imposible que lo sea) una distorsión de la realidad. Y si algo observable se distorsiona, ¿qué no ocurrirá con otros rasgos menos visibles?
Otro aspecto central de este análisis reside en las diferencias entre varones y mujeres. Buena parte de los tópicos parece seguir vigente, según se desprende de los concursos de parejas o programas sobre el amor en las televisiones, ejemplos patéticos además de esas relaciones inmaduras, adictivas o dependientes. Por otra parte, también de los datos emergen algunas diferencias muy claras. Así, los varones reconocen una mayor tendencia a la promiscuidad sexual y a la infidelidad, mientras ellas valoran más la fidelidad. Son también ellos más que ellas quienes, en general, llevaron la iniciativa en el inicio de la relación y de los primeros contactos físicos.

El amor de verdad lo puede todo. Así lo creen 7 de cada 10 españoles

Sigue en pie la tendencia femenina a vincular el sexo con el amor más que los varones, capaces de una mayor separación. Aparecen también algunas diferencias en las estrategias de seducción, sobre todo en relaciones a corto plazo o esporádicas. Pero no hay diferencia en la mayor o menor valoración que se dé a los celos emocionales o sexuales.
Sobre la conducta sexual en la pareja, resulta sugerente comprobar que los varones emparejados aseguran mantener intercambios sexuales con una frecuencia superior a la que afirman las mujeres emparejadas... ¿Cómo es posible? ¿Exageran los varones para adecuarse a la norma social al respecto? ¿O sus intercambios sexuales no son con su pareja, como indican los datos de infidelidad?

Seis de cada 10 personas han mantenido a lo largo de su vida una sola relación amorosa estable.

Podrían extraerse otras muchas consideraciones. Pero quizá, para concluir, debería recordarse que una relación amorosa constituye un camino plagado de dificultades y contradicciones, de las que hay que ser plenamente conscientes: la convivencia tiende a resaltar los aspectos negativos, la satisfacción del deseo tiende a acabar con él, la idealización se enfrenta a la realidad cotidiana, el deseo de independencia al compromiso con la pareja, la pasión tiende a declinar, el deseo de curiosidad y novedad sexual lucha contra la fidelidad... Fundamentar una relación pretendidamente estable, que dará lugar a una familia y a unos hijos, basándose sólo en la pasión o enamoramiento no constituye precisamente un síntoma de lucidez. Hacerlo además sin un adecuado autoconocimiento, en momentos de baja autoestima o fragilidad personal, constituye una decisión casi condenada al fracaso. Por ello, en estas cuestiones sería aconsejable utilizar una cierta racionalidad, no mayor pero tampoco menor de aquella con la que actuamos en otros aspectos de la vida (elección de profesión, residencia...)
Y aquí uno que está completamente de acuerdo.

... un pene ornamental

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897. Miércoles, 17 enero, 2007

Capítulo Octingentésimo nonagésimo séptimo: "La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse." (Otto von Bismarck, 1815-1898, político alemán)

Había una serie de televisión que "echaron" a principio de los años ochenta (yo, como joven de cierta edad que soy, la recuerdo) en la que se contaban los muy particulares enredos de dos familias: los Tate, ricos y los Campbell, pobres y sus aun más particulares componentes. Aparte de las dos hermanas un poco especiales, Jessica Tate y Mary Campbell, la serie tenía unos personajes un tanto peculiares: un criado negro que hacía lo que le daba la gana, un hermano que siempre hablaba por boca de su muñeco, un abuelo que pensaba que la guerra no había terminado y se paseaba con uniforme dando ordenes a todo el mundo y hasta un gay (al que interpretaba Billy Cristal) cuya única obsesión era cambiar de sexo.

La serie no podía ser más enrevesada y cualquiera que la viera lo único que podía hacer, además de descojonarse con las situaciones, era felicitar a los guionistas por tener la imaginación que tenían a la hora de escribir semejantes enredos.

¿Imaginación? ... bueno, depende, muchas veces basta con echar un vistazo a la realidad para escribir el más extraño de los guiones. La siguiente noticia está tal cual:


Ésta es una historia rocambolesca, pero real como la vida misma. Bernadette y Joyce son una pareja de ancianas británicas que pronto harán oficial su unión de hecho. Pero esto no es lo más llamativo, porque Bernadette era antes un hombre que cambió de sexo en 1991. Además Bernard -médico de profesión y asesor científico del gobierno Thatcher.- ya había estado casado con Joyce: en los años 60, cuando ella quedó viuda, Bernard, gran amigo del difunto, la desposó y apadrinó a sus dos hijos. Bernadette ha tenido que divorciarse de Joyce como requisito previo para inscribirse en el registro de uniones civiles.
Para entender la jugada es conveniente tener a mano lápiz y papel. Hacer esquemas siempre ayuda a razonar mejor algunas cosas.


... solicito ermitaño, buenas condiciones

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896. Martes, 16 enero, 2007

Capítulo Octingentésimo nonagésimo sexto: "A mediados de los 80, los granjeros decidieron que había demasiada leche barata en el supermercado y el gobierno compró y sacrificó 1,6 millones de vacas lecheras. ¿Por qué nunca ha hecho algo así con los abogados?" P.J.O´Rourke, 1947, humorista estadounidense)

Pasando de botox, liposucciones, presoterapias, inyecciones de colágeno o asquerosas mascarillas de yogurt semidesnatado con trozos de piña colada. Fuera depilaciones, estiramientos, dermoabrasiones, liftings o peelings. ¿Quieres parecer más atractivo a tu pareja en menos de diez minutos y por bastante menos de lo que te costaría un politono de Bisbal? peluche práctico tiene, como siempre, la solución.

Científicamente comprobado: con unos tragos los demás parecen más guapos. Lo han demostrado unos científicos escoceses al comprobar que quienes tomaban tres cervezas encontraban a los miembros del sexo opuesto (o del mismo si son personas minimamente inteligentes) un 25% más atractivos que los sobrios.

¿Razones? Las hay, las hay. El alcohol estimula la parte del cerebro (nucleus accumbens) que controla la atracción sexual y ésta se dispara con un determinado grado de alcohol en sangre.

No le des más vueltas, pasa del contorno de ojos y que beban, que beban.

... demonios

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895. Lunes, 15 enero, 2007

Aguantar al jefe es una necesidad por la que a uno le pagan, -poco, muy poco- , pero aguantar las tonterias continuas del gracioso de turno, -en todos los trabajos hay un gracioso de turno-, es algo que te acaba desquiciando más que ver al monstruo de las galletas comiéndose una caja de polvorones.

Cada tonto tiene su especialidad y a mi me ha tocado todo un artista en rimas: invariablemente y hables de lo que hables, acabará la frase soltándote una imbecilidad a tono con la terminación de tu última palabra, o en su defecto haciéndote una pregunta para que el pueda desplegar todo su arte : ¿quién sabe cómo se llamaban los hermanos que iban con Colón a América?. Vale, uno se pone pedante y responde lo más rápido que puede lo de "...pues los Pinzones," mientras él salta redondeando la jugada con un "..pues tócame los cojones."

El mecanismo es siempre el mismo, uno pronuncia una palabra que acaba en "ones" y él tio siempre intenta que lo repitas con la excusa de no haber entendido, cuando dices alto y claro algo como melones, jamones o balcones, ya no tienes escapatoria.

Por mucho cuidado que uno le ponga siempre acaba haciendo la gracia, que el problema no sólo está en las palabras terminadas en "ones", sino que es capaz de hacer impresionantes rimas con palabras que acaban en "ito", "ota", "ajo", "ino" y ¡como no!, su favorita, en "olla".

Aunque su especialidad son los números, es un verdadero maestro en preguntar la hora cuando sabe perfectamente que faltan cinco minutos para algo y todo un juglar en cuanto se pronuncia el número ocho.. la experiencia es lo que tiene.

Además ha desarrollado un mecanismo por el que siempre te acaba cogiendo, si ve que durante tres frases seguidas no ha podido soltar ninguna de sus estupideces, acabará hablando de algo como, por ejemplo, el "danismo" con el único motivo de que le preguntes ¿y qué es el danismo",? a lo que eufórico y con la mejor de sus sonrisas te lo aclarará: "..un huevo colgando y el otro lo mismo".

Y tú, pensando en lo que tienes que aguantar por una mísera de sueldo. Hay lunes en lo que en lo único que puedes pensar es lo agusto que se está en la cama.

... peligrosos para la virginidad

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