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1124. Viernes, 8 febrero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo vigésimo cuarto: "Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos". (Confucio, 551 ad C-479 ad C; filósofo chino)

Estoy harto de la apología que hacen de la pareja los que no la tienen. Estoy harto de la tabarra que me dan la mayoría de los solteros que conozco y que, sobre todo a partir de cierta edad, piensan que tener a alguien al lado para los restos es poco menos que vivir en el paraíso.

Pues no, coño, no. Es verdad que vivir en pareja tiene algunas ventajas (sobre todo si tu compañero es del mismo sexo y tiene la misma talla -el ahorro en ropa es considerable- por ejemplo) pero la situación está muy lejos de ser la que los solterones que andan rozando los cuarenta (sin duda el grupo más desesperado por enganchar a alguien) se imaginan.

Por la cama: disfrutar de una cama de dosxdos para uno solito, sin que nadie ronque al lado, sin que nadie tire del edredón para destaparte, sin que nadie corra por la mañana a ocupar el lavabo, no dejan de ser placeres de los que no todos los mortales podemos disfrutar.

Para poderse quejar a gusto: que es muy socorrido justificar traumas y problemas personales con aquello de esquenadiemequierepobrecitodemi y quedarse tan pancho delante de todo el que te quiera escuchar.

Por la esperanza: al fin y al cabo deben quedar muchos ricos guapos solteros buscando y que todavía no tengan el número de teléfono apropiado: el tuyo. Los que ya estamos cazados no entramos, al menos sin que nos pongan mala cara y peores consecuencias, en esa tómbola del mundo que debe de ser estar acosado por un millonario: por ejemplo.

Por la familia: que nunca estará suficientemente valorado el no tener que aguantar suegros, cuñados, primos, tíos y demás familia de los que no eres sino un adosado que nunca acabarás de caer bien a pesar de aguantar estoicamente paellas de domingo con una sonrisa de dolor de muelas.

Por lo evidente: que la coyuntura política internacional al coincidir con el arcano menor, da como resultado una descompensación de los chakras con relación a Saturno, entrando en retroceso respecto a su ascendiente en Orión, lo que da como consecuencia, como no podía ser de otra manera y es fácil de entender, que el karma se acabe poniendo completamente rancio.

Y sobre todo: ¿por qué conformarse con uno solo pudiendo elegir entre tantos?

... más historias extra-ordinarias todo el fin de semana.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1076. Lunes, 19 noviembre, 2007

Capítulo Milésimo septuagésimo sexto: "La gente sin inteligencia busca siempre un chivo expiatorio" (Ernest Bevin, 1881- 1951; político británico)



El resto no sabe, no contesta.

Si ni para algo tan placentero como es practicar el siempre sano y gratificante intercambio de fluidos estamos la mayoría de la gente normal los lunes ¿cómo pretenden que lo estemos para trabajar?

1021. Miércoles, 29 agosto, 2007

Capítulo Milésimo vigésimo primero: "Dónde, en qué lugar, se almacenan los días que van pasando. ¿Dónde estará el día de ayer?" (Blanca J., estudiante, 9 años)

No soy yo muy amigo de los eufemismos salvo casos excepcionales (hablar del macho de la cabra diciendo su verdadero nombre no me parece que le fuera a gustar mucho al animalito, por ejemplo) a pesar de ser, por aquello de la corrección política, una figura cada vez más usada.

Naturalmente no es algo nuevo. Siempre me llamó la atención que gente tan "principal" como Góngora evitará mencionar los pájaros o las aves si podía hablar de "aladas liras" o de "cítaras de pluma" o que precisamente las personas que se tienen por más "delicadas", se empeñen en cambiar un buen taco dicho a tiempo por un "diantre", un jolines, o un ridículo y cursi "me cachis en diez".

Pero si hay una palabra que casi todo el mundo sustituye por otra menos "indecorosa" esa es "retrete".

La palabra retrete que había significado (conforme a su etimología) en los siglos de oro, "habitación apartada donde la dama leía sus billetes de amor o sus oraciones", vino a significar otra estancia que ya olía mal a finales del siglo XIX; los más finos empezaba a utilizar la palabra ambigua "servicios" y los demás "excusado". Aunque la mayoría de estos lugares -en aquella época casi todos públicos- no tuvieran agua se impuso "water closed", de ahí water y más sintéticamente w.c., hasta llegar a los -tan extendidos ahora- iconitos, esas imágenes cada vez más extrañas que se empiezan a convertir en indescifrables gracias a la modernidad y al diseño con que se empeñan en adornarlas, aunque sea a costa de inutilizarlas para la función que se supone deberían de servir: que uno sepa si al otro lado de aquel "original" muñequito va a poder desahogarse a gusto o acabará sometido a las miradas inquisidoras -acompañadas de algún que otro gritito histérico- del sexo contrario, algo que, por mucho empeño que pongas en la urgente tarea, te corta tan espiritual momento.

Y ya no tiene uno la próstata para andar con experimentos.

... agradecer correctamente ya no es un problema desde que existieron los fenicios.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1015. Martes, 21 agosto, 2007

Capítulo Milésimo decimoquinto: "A mi me gusta mucho sonreír; sólo que no lo hago todo el rato, porque no soy perfecta" (Carmen, 6 años)

Lo que nos pasa no siempre coincide con lo que sucede a nuestro alrededor. Y no es un trabalenguas, ni siquiera algo ingenioso. Es algo bien sencillo de entender: hay veces que "lo que nos pasa" no coincide con "lo que sucede".

En cuantas ocasiones no hemos podido disfrutar como hubiésemos querido de una íntima porque en nuestro entorno hubiera quedado como una extravagancia; cuantas veces no pudimos demostrar tristeza porque al lado no querían escucharla; y cuantas veces no pudimos manifestar el afecto en exceso que nos hubiera apetecido porque, según con quien estuvieras tratando, pensaría que ronda por tu cabeza algún desequilibrio.

A veces pienso que ya estamos hechos a avanzar a trompicones como los canguros salvando las dificultades, disfrutando de las alegrías con el recelo permanente de que algo pasa, que no es posible ser feliz. Por una cuestión de supervivencia social nos hemos acostumbrado demasiado a sonreír ante las adversidades y a contener nuestra ganas de brincar ante las alegrías, porque... no sé por qué, no acabo de entender por qué. Llorar es sano y reír también, pero lo hacemos al revés demasiadas veces. Intentando engañar a quien no se engaña, que es uno mismo.

No sería mala cosa que empezáramos a aceptar con más naturalidad el poder expresar nuestras alegrías y nuestras desgracias, el lloro alegre y el lloro triste, a lo mejor conseguimos hasta enriquecernos compartiendo la contrariedad y los líos que se esconden entre lo que nos pasa y lo que nos sucede.

Por intentarlo...

... la desconfianza de beber en lata



Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

993. Jueves, 14 junio, 2007

Capítulo Noningentésimo nonagésimo tercero: “Cuanto más desnudo está el amor, menos frío tiene" (John Owen, 1616 - 1683, teólogo inglés)

Está ya todo estudiado e inventado. El único problema: que no nos lo cuentan. Y es precisamente esa falta de información, que evita que tengamos todos los datos, la que hace que tomemos la decisión equivocada.

A ver, me explico.

Si uno se pregunta ¿por qué fracasan las parejas?, serán legión los psicólogos, sociólogos, sexólogos, pedagogos y/o tertulianos varios que se lancen a explicar complicadas teorías sobre el tema. La mayoría de ellas tan extrañas como inútiles.

Ganas de perder el tiempo y el dinero. La respuesta está, como casi todo lo que tiene que ver con la cuestión, en el Kamasutra.

El "Libro", (con mayúscula) clasifica la duración del coito, tanto en hombres como en mujeres, en tres tipos, a saber: Los breves: de menos de 30 segundos; Los medios: hasta dos minutos; y los de larga duración: aquellos que pueden llegar hasta los 15 minutos.

El problema estaría en las uniones inadecuadas. Así, triunfarían las parejas en las que sus dos miembros pertenecieran a un mismo grupo, mientras que cualquier otra combinación estaría abocada al fracaso. Una cosa tan sencilla (y agradable) de comprobar y lo tienen tan en secreto.

Por cierto, y para las pocas que duren, que sepan que cada año que pasan juntos tiene su nombre propio y todo:

1. Algodón
2. Cuero
3. Trigo
4. Cera
5. Madera
6. Chipre
7. Lana
8. Amapola
9. Loza
10. Estaño
11. Coral
12. Seda
13. Muguette
14. Plomo
15. Cristal
16. Zafiro
17. Rosa
18. Turquesa
19. Cretona
20. Porcelana
21. Ópalo
22. Bronce
23. Berilio
24. Raso
25. Plata
26. Jade
27. Caoba
28. Níquel
29. Terciopelo
30. Perla
31. Badana
32. Cobre
33. Ámbar
34. Pórfido
35. Rubí
36. Muselina
37. Papel
38. Mercurio
39. Crespón
40. Esmeralda
41. Hierro
42. Nácar
43. Franela
44. Topacio
45. Plata dorada
46. Lavanda
47. Cachemir
48. Amatista
49. Cedro
50. Oro
60. Diamante
70. Platino

Mira tú por donde estoy a menos de un mes de celebrar mis "bodas de porcelana". Y es que hay gente que se aburre de tal manera que hasta se dedica a cosas como esta. Y otros, como yo, a perder el tiempo leyéndolo. También.



... las compras entran por la vista.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

961. Jueves, 26 abril, 2007

Capítulo Noningentésimo sexagésimo primero: "Los que escriben como hablan, por bien que hablen, escriben muy mal." (Georges-Louis Leclerc, Conde de Buffon, 1707-1788, escritor francés)

Imaginemos que esto de escribir "bitácoras" se hubiera inventado hace muchos años; imaginemos que a la hora de escribirlas, sus autores usaran y abusaran de las mismas manías y comportamientos extravagantes que los hicieron famosos, imaginemos escribiendo blogs a:

... aquellos que tenían especial cuidado por cuidar su atuendo a la hora de escribir, como el conde de Buffon, por cierto autor de la frase del capítuilo de hoy, que sólo podía escribir vestido de etiqueta, con puños y chorreras de encaje y espada al cinto; Alejandro Dumas padre que, cuando escribía, vestía una especie de sotana roja, de amplias mangas, calzando sandalias; Pierre Loti, que vestía trajes orientales, escribiendo en un despacho decorado a la turca, o al poeta inglés John Milton, que escribía envuelto en una vieja capa de lana.

... aquellos que eran incapaces de estarse quietos: como, Chateaubriand, que dictaba a su secretario paseándose con los pies descalzos por su habitación; Victor Hugo, que meditaba sus frases o sus versos en voz alta paseando por la habitación hasta que los veía completos, pasando entonces a escribir con toda rapidez, o a Jean-Jacques Rousseau, que prefería trabajar en pleno campo y, a ser posible, al sol y, si el ruido también le molestaba, se taponaba los oídos con bolitas de guata.

... aquellos a los que les preocupaba más el "dónde" que el "cómo" o eran especialmente maniáticos; por ejemplo, Montaigne, que escribía encerrado en una torre abandonada; el poeta alemán Schiller, que sólo podía escribir si tenía los pies metidos en un barreño con agua helada; Lord Byron, que excitaba su inspiración mediante el aroma de las trufas, de las que procuraba llevar siempre algunas en sus bolsillos; o Gustave Flaubert, que era incapaz de escribir ni una sola línea sin antes haberse fumado una pipa.

O aquellos raros, raros, raros, como, otra vez, Victor Hugo, que no demasiado confiado en su propia voluntad, tenía por costumbre entregar sus ropas a su criado, con la orden de que no se las devolviese hasta que transcurriese un plazo predeterminado, aunque él se las pidiese encarecidamente. De esta forma, se obligaba a escribir sin posibilidad alguna de evadirse.

O Honoré de Balzac que se solía acostar a las seis de la tarde, siendo despertado por una criada justo a medianoche; inmediatamente se vestía con ropas de monje (una túnica blanca de cachemira) y se ponía a escribir ininterrumpidamente de doce a dieciocho horas seguidas, siempre a mano su cafetera de porcelana. Durante todo ese tiempo no paraba de consumir taza tras taza, lo que, en su opinión, no sólo le mantenía despierto y despejado, sino que le inspiraba a escribir.

Para que luego digan que los que ahora escribimos un poquito cada día en esto de los blogs, bitácoras, weblogs o como se llamen, y sin ninguna otra explicación que el tan socorrido "porque nos da la gana" somos unos bichos raros.. pues anda que hay por ahí ejemplar...

Además, ¿en que vamos a perder mejor el tiempo -especialmente el largooooo tiempo que nos obligan a estar en el trabajo-? ¿En trabajar?

Pues hombre... a ver, algo hay que hacer, pero a estas edades hay cosas que uno valora más que otras. Como el señor aquel del chiste.. Iba un viejecito por un tenebroso bosque cuando escuchó a sus pies una débil voz. Asombrado se agachó y descubrió que quien hablaba era una ranita de color verde: Soy una princesa hermosa, erótica y sensual, diestra en todos los placeres de la carne y el amor. Una reina mala y envidiosa de mis encantos me convirtió en rana, pero si me das un beso volveré a ser quien era y te daré todos los goces y deleites que mi voluptuoso temperamento y mi ardiente concupiscencia pueda producir.
El anciano levanta la rana del suelo y se la echa al bolsillo. Asoma la cabeza la ranita y le pregunta muy desconcertada: -¿Qué? ¿no me vas a besar? -¡No! -responde el viejo- A mi edad es más divertido tener una rana que habla que una maniática sexual

Vamos que por muy erótico, sensual y concupiscente que me parezca mi trabajo, a mi edad es más divertido pasar el rato trasteando por aquí que correr el riesgo de convertirme en un maniatico laboral.


a cuatro indecisiones por par

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

940. Miércoles, 21 marzo, 2007

Capítulo Noningentésimo cuadragésimo: "Un beso es un secreto dicho a la boca en vez de al oído" (Ambrose Bierce, 1842-1914, escritor estadounidense)


¿Hay alguna remota posibilidad, por pequeña que sea, de saber si lo de entrar en tan selecto club tiene que ver con una cuestión de entrenamientos, perseverancia y grandes dosis de paciencia o sólo puede lograse semejante hazaña si uno ya viene preparado de serie con la forma y, sobre todo, el tamaño adecuado?

Lo digo para seguir intentándolo o parar antes de que se me disloque algo, que los crujidos de la espalda del otro día no sonaban pero que nada bien. Buenos días, ya (sniffff) estoy (snifff) de vuelta ¿Ganas de trabajar hoy después de los varios días de fiesta fallera? Ninguna. Ni se espera que vengan.


... el más breve

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

930. Lunes, 5 marzo, 2007

Capítulo Noningentésimo trigésimo: "No hay mejor forma de ejercitar la imaginación que estudiar la ley. Ningún poeta ha interpretado la naturaleza tan libremente como los abogados interpretan la verdad" (Jean Giradoux, 1841-1929, escritor francés)

No sólo de blogs vive el peluche en internet. Este fin de semana me he puesto muñoncitos a la obre y he creado mi primer virus informático. Ahí queda eso.

Ya sé que es un poco chapuza, pero tengo que reconocer que no he podido dedicar mucho tiempo a la criaturita. Se me ocurren muchas cosas para hacer un fin de semana pero entre ellas -al menos entre las quinientas treinta y ocho primeras- no se encuentra la informática. Cuestión de prioridades.


De todas formas... dadle una oportunidad al pobre haciendo lo que dice jooo.

... ¿camellos o dromedarios?

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903. Jueves, 25 enero, 2007

Capítulo Noningentésimo decimotercero: "El último escalón de la mala suerte es el primero de la buena" (Carlo Dossi, 1849-1910, novelista italiano)

Dicen los señores de la Unesco que cada quince días desaparece una lengua (de las que se hablan) en algún lugar del mundo. Dicen los señores de la Unesco que hay casi 600 idiomas hablados por menos de cien personas, lo que los coloca en un inminente peligro de desaparición (con algunos casos extremos como el bishuo hablado únicamente por un padre y su hijo en una aldea africana o el eyak que sólo lo habla en Alaska una señora que, aunque sólo sea por su edad -90 años- , tiene ya algo más que un pie en la tumba).

A lo que iba. En uno de los puestos más altos de la larga (largísima) lista de cosas que me producen envidia de los demás (sana, insana, mediopensionista y de la otra), hay una que siempre estará entre las diez primeras: la capacidad que tienen algunos para aprender otras lenguas. Me pasa como al portugués que decía Moratín.

Admiróse un portugués
De ver que en su tierna infancia
Todos los niños de Francia
Supiesen hablar francés.

Cambiamos el paisano luso por uno de Salamanca, y yo mismo.

... los usos vegetales de la aspirina

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897. Miércoles, 17 enero, 2007

Capítulo Octingentésimo nonagésimo séptimo: "La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse." (Otto von Bismarck, 1815-1898, político alemán)

Había una serie de televisión que "echaron" a principio de los años ochenta (yo, como joven de cierta edad que soy, la recuerdo) en la que se contaban los muy particulares enredos de dos familias: los Tate, ricos y los Campbell, pobres y sus aun más particulares componentes. Aparte de las dos hermanas un poco especiales, Jessica Tate y Mary Campbell, la serie tenía unos personajes un tanto peculiares: un criado negro que hacía lo que le daba la gana, un hermano que siempre hablaba por boca de su muñeco, un abuelo que pensaba que la guerra no había terminado y se paseaba con uniforme dando ordenes a todo el mundo y hasta un gay (al que interpretaba Billy Cristal) cuya única obsesión era cambiar de sexo.

La serie no podía ser más enrevesada y cualquiera que la viera lo único que podía hacer, además de descojonarse con las situaciones, era felicitar a los guionistas por tener la imaginación que tenían a la hora de escribir semejantes enredos.

¿Imaginación? ... bueno, depende, muchas veces basta con echar un vistazo a la realidad para escribir el más extraño de los guiones. La siguiente noticia está tal cual:


Ésta es una historia rocambolesca, pero real como la vida misma. Bernadette y Joyce son una pareja de ancianas británicas que pronto harán oficial su unión de hecho. Pero esto no es lo más llamativo, porque Bernadette era antes un hombre que cambió de sexo en 1991. Además Bernard -médico de profesión y asesor científico del gobierno Thatcher.- ya había estado casado con Joyce: en los años 60, cuando ella quedó viuda, Bernard, gran amigo del difunto, la desposó y apadrinó a sus dos hijos. Bernadette ha tenido que divorciarse de Joyce como requisito previo para inscribirse en el registro de uniones civiles.
Para entender la jugada es conveniente tener a mano lápiz y papel. Hacer esquemas siempre ayuda a razonar mejor algunas cosas.


... solicito ermitaño, buenas condiciones

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