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1961. Lunes, 6 febrero, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo sexagésimo primero: "En ninguna cosa la infidelidad es más innoble y repugnante como en el amor. (Sören Aabye Kierkegaard, 1813-1855; filósofo danés)


No estoy (legalmente) casado (ni ganas) pero aún el caso de que lo hiciera parece que tengo difícil, muy difícil, ser adultero. También es cierto que nunca hay que decir de este agua no beberé, este cura no es mi padre, o esta polla no me entra, pero… ¿de distinto sexo?; o los de la RAE cambian de definición o es más fácil que me toque la lotería a que servidor cometa adulterio. !Y eso que no juego nunca!



... Barbie

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1960. Viernes, 3 febrero, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo sexagésimo: "¿ Existe vida inteligente en la Tierra? Sí, pero solo estoy de paso. (Fernando G. 63 años, director de ong)

Habría que empezar definiendo el término "infidelidad" -entre los lozi, por ejemplo, se considera adulterio que un hombre camine por el mismo sendero junto a la esposa de otro- pero, disquisiciones semánticas aparte, parece claro que a (casi) nadie le gusta que le pongan los cuernos.

El problema es cómo saber que te los están poniendo. Naturalmente puedes tener sospechas (en internet hay mil y una páginas dedicadas a contar con detalle signos más o menos evidentes) pero existen pocas, muy pocas pruebas que sean capaces de demostrar el asunto con una total e inequívoca fiabilidad. Hoy, en "Tantos hombres y tan poco tiempo", una nueva entrega del peluche práctico hoy titulada:: "Las rodillas, el peor enemigo de los maridos infieles. Sin duda el método definitivo para saber si te los están poniendo, o no (los cuernos)".

Los mong-nkundo, una tribu de esas que por andar en taparrabos todo el día más "problemas" tienen a la hora de controlarse con las propiedades ajenas, someten a los varones de la tribu, justo después de casarse, a una especie de reclusión ritual durante unas cuantas semanas que le marcará para el resto de su vida. Una vez acabado el encierro y gracias a tan apañada ceremonia –cuyo ritual se mantiene en secreto-, si el varón mong-nkundo comete adulterio antes de ser padre dañará a los hijos que pudiera tener; si lo hace después de ese tiempo, su acto no tendrá consecuencias para su hijo... a menos que lo siente en sus rodillas el mismo día que ha pecado.

Huelga decir que las madres insisten en sentar a los hijos en las rodillas de sus maridos todos y cada uno de los días de casadas, y que, gracias a la proverbial suspicacia de la naturaleza femenina, interpretan las negativas como un prueba evidente de que les han sido infieles.

Sin duda, toda una versión casera -e infalible- de la maquina de la verdad al servicio de los siempre eternos, indestructibles y sagrados valores tradicionales de la familia.

Hasta el lunes pues.



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1718. Viernes, 19 noviembre, 2010

Capítulo Milésimo septingentésimo decimoctavo: “Hacer reír es hacer olvidar, y es un bienhechor el que en el mundo puede distribuir el olvido”. (Victor Hugo, 1802 - 1885; poeta francés)

El preservativo es el arma más eficaz con la que cuenta el ser humano para evitar el contagio de las enfermedades de transmisión sexual. A partir de ahí, todo es literatura o principios morales (allá cada uno con los que tenga). El caso es que, ante cualquier contacto, es imprescindible usar la capucha o nos arriesgamos a organizar una conga de Jalisco vírica de padre y muy señor mío. Y tenemos más probabilidades que con la Lotería Nacional. Puede resultar un consejo obvio a estas alturas, pero la noche loca, la canita al aire y el se me fue la olla son excusas que siguen siendo demasiado frecuentes cuando ya está encima el problema.

Y sí, aunque con riesgo menor para ciertas (sólo para ciertas) cosas (nadie se ha quedado embarazada de tal manera… Por ahora) también se debe usar en la coyunta oral. De acuerdo, el latex no es un elemento con el que uno se haría un pastel pero existen ciertas marcas que ofrecen profilácticos con sabores de lo más agradables. La ciencia avanza y cada vez son menos repugnantes. Lo digo para aquellos que hace años lamieron ciertas cosas con sabor a tutti-fruti y aún no han superado el trauma. Que fuimos muchos. Perdón, perdón, perdón quería decir "fueron muchos" enqueestaríayopensando. En todo caso siempre será más agradables y efectivos que el papel transparente de cocina… Que puede sonar raro, pero que sí, que hay personas que lo utilizan para estos menesteres.

Nadie dijo que ser promiscuo fuera fácil.



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1250. Viernes, 12 septiembre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo quincuagésimo: "Las sillas aprovechan la oscuridad para echar la zancadilla a sus propietarios. (Ramón Gómez de la Serna, 1888-1963; escritor español)

Aunque las costumbres ya han cambiado, para los Lozi, también llamados Barotse, uno de los cuatro reinos históricos de Zambia, hubo una época en que se consideraba adulterio que un hombre caminara por el mismo sendero junto a la esposa de otro.

Aunque las costumbres ya han cambiado, para los habitantes de cierta ciudad castellana hubo una época en la que dar vueltas bajo los soportales de su plaza mayor en sentido contrario a los de su mismo sexo era considerado motivo más que suficiente para acabar ardiendo en el fuego eterno.

Y es que, como bien dice el refrán, cual andamos, tal medramos ... aunque digo yo que bien se disculpa el picar por el gusto del rascar. O algo así. Hasta el lunes pues.

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1244. Martes, 2 septiembre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo cuadragésimo cuarto: "El adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas" (George Herbert, 1593-1633; poeta inglés)

Desde que en 1962 un psicólogo, Boris Levisón, publicara un estudio hablando de los beneficios que para los niños problemáticos podía tener la compañía de un perro y, sobre todo, desde que en 1978 se demostrara un aumento de la esperanza de vida en aquellos pacientes que habiendo sufrido un ataque al corazón convivían con una mascota, pocos expertos niegan los beneficios afectivos, sociales y terapéuticos que proporciona compartir la vida con un animal.

Y en algo coinciden todos: cuanto más estrecha sea la relación con el bicho más ventajas existirán.

Lo que ya no dice casi ninguno de tan sesudos, formales y rigurosos estudios sobre el tema son los posibles riesgos que una convivencia demasiado estrecha con un animal puede acarrear.

En el siglo XI, el conde italiano de Gulielmus podía presumir de tener una esposa insaciable y un mono como mascota llamado Maimo.

La insaciabilidad de la esposa, unido a la avanzada edad del conde -que no podía cumplir sus deberes conyugales con la frecuencia que su mujer requería, había llevado a ésta, con el consentimiento de su esposo, a convertir al mono en su amante.

Sin embargo, con el que no habían contado era con el consentimiento del mono. Cuando éste pilló a los condes en la cama, le dio un ataque de celos y golpeó al conde hasta matarlo.

Después de cornudo.. apaleado.

... tenis

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1100. Viernes, 4 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo: "El eructo es un pedo que te vio cara de culo". (Juan Pablo T. 34 años, poeta conceptual)

Desde muy pequeñita la Marquesa de Sevigné había sido una acérrima defensora del chocolate, producto que ella misma devoraba sin control en cualquiera de sus formas. Pero un mal jueves de mayo de 1671 a la pobre marquesa se le fue la mano y por su glotonería, sufrió un empacho del que tardó casi una semana en recuperarse.

Por culpa de aquel "incidente", la desdichada señora pasó de ser la gran defensora del chocolate, a considerarlo como el causante de casi todos los males de la humanidad. Su teoría sobre lo prejudicial del susodicho manjar se vio confirmada cuando su gran amiga, la Marquesa de Coetlogon se quedó embarazada y la muy inconsciente, a pesar de su estado y de las recomendaciones de su amiga para que dejara de beber aquel producto del diablo, lo continuo consumiendo.

El resultado lo cuenta la propia Marquesa de Sevigné unos cuantos meses después:
".. por su soberana inconsciencia y por hacer caso omiso a mis buenos consejos, tomó tanto chocolate cuando estaba en cinta, que dio a luz a un niño negro".

Era la prueba que demostraba, de una vez por todas, como aquel brebaje amargo traído de otros mundos y al que empezaron llamando xocoatl, no era más que un producto del diablo.

Por más que en la corte se murmurara que, precisamente, el año anterior a ese nacimiento, a la Marquesa de Coetlogon le llevaba cada día el chocolate un guapo y cariñoso esclavo africano.

Buenos Reyes y hasta el martes.


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898. Jueves, 18 enero, 2007

Capítulo Octingentésimo nonagésimo octavo: "Cerebro: aparato con el que pensamos que pensamos". (Ambrose Bierce, 1842-1914, escritor estadounidense)

Hoy, que las prisas laborales están en uno de sus momentos más críticos, no me resisto a copiar un texto ajeno. Por largo que sea.

¿Cómo explicar esos amores patéticos, llenos de sufrimiento y renuncia? ¿o esos otros absolutamente altruistas? ¿y esas rupturas de parejas que "parecían hechos el uno para el otro"? ¿o la persistencia del amor hacia quien maltrata a su pareja?. El amor constituye en sus diversas formas uno de los motores básicos del comportamiento humano. Es junto a la salud y el dinero una de las fuentes de felicidad y al tiempo de desdicha, así como el núcleo argumental de buena parte de la literatura y el cine.
Sin embargo, hasta hace poco no ha preocupado especialmente a los investigadores de la conducta, entre otras razones porque no es un comportamiento que pueda observarse, sino un estado interno cuyas evidencias externas no son tan obvias (es posible estar enamorado sin síntomas de conducta claros).
Por ese motivo, frente a las investigaciones sobre conducta sexual -más habituales- son escasos los estudios que se han centrado en el amor y en sus diversos aspectos (creencias, actitudes, elección de pareja, estrategias de seducción, estilos amorosos, intercambio y poder en la relación, conducta sexual, etc.). De ahí la relevancia de la investigación a la que se hace referencia en estas páginas, la primera realizada en España con muestras representativas de la población. Aunque los grandes interrogantes seguirán sin respuesta, estos datos nos pueden ayudar a comprender mejor el fenómeno amoroso.

El ansiado flechazo solamente llega para 1 de cada 4 personas, las otras 3 se van enamorando poco a poco.

Uno de los resultados más claros del estudio, y al tiempo de los más preocupantes, es la generalizada aceptación por buena parte de los españoles de unas creencias sobre el amor que, en general, resultan más bien erróneas. Por ejemplo, el mito de que existe una pareja predestinada para cada cual (media naranja) resulta además absurdo: la mayoría de los entrevistados dice haber hallado a su pareja en su entorno (compañeros de trabajo, estudios, o residencia) o de modo casual. La creencia de que la pasión amorosa verdadera dura toda la vida resulta, además de ingenua, difícilmente compatible con ciertos imperativos psicológicos y biológicos. Esa pasión eterna en la que cree buena parte de los españoles se desvanece, de promedio, en torno a los cuatro años, según algunos estudios recientes. ¿Y qué decir sobre la creencia según la cual cuando se ama de verdad, se es fiel a la pareja siempre? ¿O la de que el amor lo puede todo?

La base del matrimonio es el amor: el 86% de los encuestados piensa que uno sólo debe casarse por amor.

Estas ideas, impregnadas de un evidente romanticismo fílmico, son preocupantes no ya por su escasa racionalidad, sino por sus resultados: expectativas irreales, desengaños, exigencias imposibles de satisfacer, rupturas precipitadas, relaciones fallidas, etc. Con ese equipaje de creencias, un obstáculo, el declive de la pasión, una infidelidad, se convierten en prueba de que el amor no era verdadero, o ya no existe, lo que lleva a la ruptura. Aunque, según indican los datos, al aumentar el nivel educativo se asumen menos esas creencias, lo que refuerza una idea básica: en estas cuestiones es posible aprender.
Muy en línea con lo anterior, la mayoría de los entrevistados considera que las personas sólo deberían casarse por amor.
Así, según los datos, buena parte de sus relaciones estables surgieron sin preocuparse mucho por el futuro (trabajo, hijos, familia...) o por la compatibilidad de la pareja. Ya se sabe, el amor lo puede todo, y la pasión (eterna) sustentará la relación. No vendría mal recordar que la asociación amor-matrimonio no ha sido dominante en otras épocas o culturas, en las que se imponía el pragmatismo a la hora de concertar las relaciones.

Cuando se plantea una relación esporádica, lo que más cuenta para el 53% es el atractivo físico

En cierto modo, da la impresión de que todavía persiste en nuestra sociedad, en mayor o menor grado, un tipo de amor que cabría denominar dependiente o adictivo. Se trata de un amor centrado en uno mismo -a menudo fruto de una inmadurez afectiva- que conduce a la necesidad del otro para llenar las propias deficiencias ("te necesito para ser feliz", "no puedo vivir sin ti"), a un amor posesivo, a la emergencia de celos (de hecho, la mayoría de los entrevistados consideran insoportable la idea de que su pareja le sea infiel)... Por desgracia, y bajo la apariencia de "amor verdadero", este tipo de amor, además de generar problemas y sufrimientos tarde o temprano, no garantiza la propia felicidad (ningún ser humano puede llenar a otro) ni tampoco la de la pareja.
En el camino hacia un amor más consciente y maduro (no tan centrado en uno mismo, menos celoso y más realista) emergen escollos. Dos son fundamentales: la inmadurez del individuo y el escaso conocimiento de los procesos que participan en el enamoramiento y en el curso de una relación. En ambos aspectos, y sobre todo en el último, se puede mejorar.

El 1,4% de los hombres dice que ha tenido relaciones con más de 100 personas. Ninguna mujer confiesa tantas.

Porque mientras los españoles estudian, tal vez con desmesura, desde el aparato digestivo de los reptiles hasta los avatares de los reyes godos, raramente aprenden algo sobre el comportamiento amoroso. No se habla de ello en exceso en el seno de la familia, se ignora en los centros educativos, y los medios de comunicación ofrecen a menudo una imagen distorsionada. Con lo que sólo queda aprender por experiencia propia; pero tampoco es muy factible: la mayoría de los entrevistados con pareja afirma haber tenido sólo una relación estable en su vida... De esta forma, las versiones adolescentes sobre la temática amorosa reflejan una clara confusión, mezclando enamoramiento, amor y deseo sexual, creyendo incluso amar cuando sólo desean o justificando el deseo llamándolo amor.

El sexo diario le toca al 2,4%; al 28,7%, 2 o 3 veces semanales; al 15,5%, una por semana y al 20,9% varias al mes

Siempre conviene ser prudente respecto a lo que uno cree ver, sobre todo, cuando se está enamorado. Por definición, el enamoramiento constituye una fase, necesaria tal vez, de hiperactivación emocional y afectiva, en la que la otra persona no aparece como lo que es, sino como resultado de una clara idealización y/o proyección en él/ella de todo tipo de deseos, expectativas, necesidades, ilusiones, modelos interiores... Por ello, debe cuestionarse -por duro que resulte- lo que se cree percibir en la otra persona. Los datos sobre el atractivo físico así lo señalan: los entrevistados emparejados tienden a hallar más atractiva a su pareja que a sí mismos, lo que refleja (al ser matemáticamente imposible que lo sea) una distorsión de la realidad. Y si algo observable se distorsiona, ¿qué no ocurrirá con otros rasgos menos visibles?
Otro aspecto central de este análisis reside en las diferencias entre varones y mujeres. Buena parte de los tópicos parece seguir vigente, según se desprende de los concursos de parejas o programas sobre el amor en las televisiones, ejemplos patéticos además de esas relaciones inmaduras, adictivas o dependientes. Por otra parte, también de los datos emergen algunas diferencias muy claras. Así, los varones reconocen una mayor tendencia a la promiscuidad sexual y a la infidelidad, mientras ellas valoran más la fidelidad. Son también ellos más que ellas quienes, en general, llevaron la iniciativa en el inicio de la relación y de los primeros contactos físicos.

El amor de verdad lo puede todo. Así lo creen 7 de cada 10 españoles

Sigue en pie la tendencia femenina a vincular el sexo con el amor más que los varones, capaces de una mayor separación. Aparecen también algunas diferencias en las estrategias de seducción, sobre todo en relaciones a corto plazo o esporádicas. Pero no hay diferencia en la mayor o menor valoración que se dé a los celos emocionales o sexuales.
Sobre la conducta sexual en la pareja, resulta sugerente comprobar que los varones emparejados aseguran mantener intercambios sexuales con una frecuencia superior a la que afirman las mujeres emparejadas... ¿Cómo es posible? ¿Exageran los varones para adecuarse a la norma social al respecto? ¿O sus intercambios sexuales no son con su pareja, como indican los datos de infidelidad?

Seis de cada 10 personas han mantenido a lo largo de su vida una sola relación amorosa estable.

Podrían extraerse otras muchas consideraciones. Pero quizá, para concluir, debería recordarse que una relación amorosa constituye un camino plagado de dificultades y contradicciones, de las que hay que ser plenamente conscientes: la convivencia tiende a resaltar los aspectos negativos, la satisfacción del deseo tiende a acabar con él, la idealización se enfrenta a la realidad cotidiana, el deseo de independencia al compromiso con la pareja, la pasión tiende a declinar, el deseo de curiosidad y novedad sexual lucha contra la fidelidad... Fundamentar una relación pretendidamente estable, que dará lugar a una familia y a unos hijos, basándose sólo en la pasión o enamoramiento no constituye precisamente un síntoma de lucidez. Hacerlo además sin un adecuado autoconocimiento, en momentos de baja autoestima o fragilidad personal, constituye una decisión casi condenada al fracaso. Por ello, en estas cuestiones sería aconsejable utilizar una cierta racionalidad, no mayor pero tampoco menor de aquella con la que actuamos en otros aspectos de la vida (elección de profesión, residencia...)
Y aquí uno que está completamente de acuerdo.

... un pene ornamental

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