1118. Jueves, 31 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo decimoctavo: "Soy testigo de escenas sangrientas" (Pintada en la puerta de un retrete de señoras)

Para la mayoría de los hombres (individuos de sexo masculino), ir a retretes ajenos es un asunto sencillo. Sin embargo, para las mujeres se trata de un misterioso y complejo ritual social. Mientras que para el 90 por ciento de los hombres la visita consiste en mear y (algunos) en lavarse las manos, las mujeres suelen ir más para maquillarse, peinarse y, sobre todo, hablar.
O eso pensaba yo.

Según las respuestas a una encuesta que ha hecho una conocida marca de papel de culo, la cosa no es tan sencilla:

- Un 8 por ciento de las mujeres entrevistadas admitió haber meado alguna vez
en el lavabo de un retrete público.

- Un 17 por ciento haberse quedado dormida.

- Un 53 por ciento haber vomitado.

- Un 2,5 por ciento haberse masturbado con el bote de laca.

- Un 4 por ciento haber disfrutado con un trío allí mismo.

- Un 25 por ciento haber proporcionado placer carnal a alguna pareja en
cualquiera de sus múltiples formas.

- Un 13 por ciento haberse pelado con la máquina de los preservativos que
suele haber.

Y eso en España que somos normalitos, que por ahí la cosa está más complicada. A pesar de lo que tienen encima los nigerianos, a miles de ellos, en este caso hombres y mujeres, les ha dado por ir en peregrinación al retrete de uno de sus paisanos, la señora Christiana Ejembi, y todo para poder ver el lugar donde a esta buena mujer se le ha aparecido la Virgen. Precisamente su retrete. Las visitas están siendo tantas que la señora Ejembi ha impuesto un estricto control de acceso y solo deja entrar tres personas a la vez.

... Hollywood.

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1117. Miércoles, 30 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo decimoséptimo: "El sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta". (Noel Clarasó, 1899-1985; escritor español)

No lo digo yo, que podría sonar sospechoso dados mis antecedentes de furibundo fundamentalista antiesfuerzo inútil (léase gimnasias, deportes y torturas en general), sino gente mucho más principal. Y encima extranjera.

Según un estudio realizado por la Universidad de Virginia, hay que hacer 250.000 abdominales para quemar 500 gramos de grasa. O lo que es lo mismo: 100 abdominales al día durante siete años.

Además, tabletas de chocolate aparte, lo que no te cuentan es que los músculos que realmente se encargan de evitar el desparrame de la barriga no son sólo los músculos abdominales, sino unos que se encuentran un poco por debajo de ellos, los llamados transversales, que se pueden fortalecer de una forma mucho más sencilla: cada vez que estás cómodamente sentado en un retrete te dedicas a meter el ombligo lo máximo que puedas y lo mantienes así unos 20 segundos. Por supuesto, cuantas más veces repitas el ejercicio, mejor.

De todas formas comprendo que no nos cuenten las cosas como son. No me imagino yo a la mayoría de usuarios de esas salas de tortura con olor a linimento que llaman gimnasios, presumiendo de no poder quedar contigo hoy porque tienen que ir a sentarse en la taza de un retrete para hacer sus abdominales.

En fin. Ellos sabrán.

... planetas.

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1116. Martes, 29 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo decimosexto: "La vejez es un exceso que aumenta por días". (Enrique Jardiel Poncela, 1901-1952; escritor español)

Una de las señales inequívocas de mi entrada sin remedio en la edad talluda ha sido ver como un par de amigos de mi misma quinta han decidido cambiar su habitual footing dominguero por unas partidas semanales de golf.

A mí, hombre sedentario y sedante, un caballero de respetable edad corriendo al trote ya me parecía un espectáculo irresistiblemente penoso. Pero contemplar como los mismos pasean con un carrito, unos palos y algún cómplice por la verde pista entre dos hoyos del campo de golf me parece directamente una soberana gilipollez.

El juego es muy propio de la terquedad y la carencia de imaginación de los ingleses. Colocar una bolita artificial, bastante cara, sobre otra natural millones de veces mayor y obstinarse en golpear a la pequeña sin rozar a la grande es tarea, por lo visto, apasionante, aunque inútil.
¿Puede haber mayor señal de caducidad que tener la misma edad que un jugador de golf? Todo va encajando: soy viejo.

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1115. Lunes, 28 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo decimoquinto: "Demos tiempo al tiempo: para que el vaso rebose hay que llenarlo primero”. (Antonio Machado, 1875-1939; poeta español).

El tiempo siempre ha sido una realidad misteriosa. San Agustín escribía que si nadie le preguntaba qué era, sabía lo que era, pero que apenas intentaba una definición, fracasaba.

La mayoría de los pueblos primitivos jamás usaron el reloj. Se guiaban por el sol y el tiempo era la medida de lo que hacían. De ahí la calma tranquila, la atención en el cultivo de sus campos, la concentración en la pesca, el mimo en el pastoreo. Algunos antropólogos tocanarices (y con demasiado tiempo libre) interpretaban todo esto como ociosidad o vagancia. Era todo lo contrario: trabajo con los cinco sentidos, contemplación activa de la realidad. Por eso conocían cientos de plantas y sus propiedades; por eso tenían nombres para muchos tipos de vientos, de nubes, de lluvias.

Nosotros, en cambio, dedicamos una parte del tiempo a organizar el tiempo; otra parte a mirar el reloj; otra a quejarnos de la falta de tiempo; otra a perder el tiempo. Poco a poco se ha convertido el tiempo para hacer las cosas en algo más importante que las cosas que hay que hacer. El resultado, muchas veces, es que las cosas no se hacen, pero, eso sí, se mide cuidadosamente el tiempo empleado en no hacerlas.

Aprovechemos el lunes y retornemos a las tradiciones de nuestros antepasados, Alejémonos del agobio del reloj y tengamos un día laboralmente contemplativo. Siempre hay tiempo cuando se deja de decir que no hay tiempo.

... planetas.

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1114. Viernes, 25 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo decimocuarto: "Si sale, sale. Si no sale, hay que volver a empezar. Todo lo demás son fantasias" (Édouard Manet, 1832-1883; pintor francés)

Tiempo estimado de realización: entre 20 y 25 minutos.

Ingredientes: una toalla de baño previamente calentada en un radiador, una toalla de manos para aplicar un fomento (que haremos con una cucharadita de miel ligeramente templada y una gota esencial de canela bien mezclados), un recipiente con un litro o litro y medio de agua que esté muy caliente (entre 45-50 º C), un aceite de masaje ya preparado (con una cucharadita de aceite de almendras, otra de nueces, dos gotas de aceite esencial de lavanda silvestre y otras dos de esencia de mejorana silvestre, también en aceite), un lugar donde estar cómodo y una pareja al gusto.

Instrucciones: colocar al protagonista boca abajo y desnudo. Cubrir su espalda con la toalla caliente y, colocándonos de lado, apoyar nuestras manos con suavidad: una entre los dos omóplatos, y la otra en la región sacra. Durante un minuto balancear suavemente el cuerpo como si meciéramos una cuna. Retirar la toalla y repartir el aceite con una fricción suave por toda su espalda y hasta los glúteos. Apoyar las manos en la región lumbar, a izquierda y derecha de la columna vertebral, apuntando en dirección de la cabeza y friccionar con ambas en paralelo a lo largo de la espina dorsal, hasta los hombros. Mantener las palmas planas y apoyarse con todo el cuerpo en ellas.

Cuando se llegue a los hombros, abrir las manos para friccionar la base de los músculos de la nuca e iniciar el descenso a los lados de la caja torácica, hacia la cadera. No hay que ejercer mucha presión, bastará con una suave caricia. Una vez llegado a la región sacra, unir de nuevo las manos y reemprender la fricción ascendente hasta describir un círculo. Repetirlo nueve veces.

Tomar los tejidos laterales con toda la mano y amasar con suavidad, de forma persistente y continua, empezando por la región lumbar y llegando hasta las axilas. Pasar al otro lado y repetir la operación.

Seguidamente, apoyar las palmas de las manos en los omóplatos y, sirviéndose de la muñeca, efectuar sobre ellos y sobre el área circundante unos cuantos movimientos de rotación. Buscar la zona que está debajo del omóplato derecho, (el lugar donde se acumulan las tensiones) y colocar la mano derecha e izquierda sobre ella presionando con fuerza. Una vez que los músculos están relajados, acariciar toda la piel de la espalda y brazos con sentimiento y deseo durante el tiempo que se considere necesario.

Sin dejar de atender a las caricias, echar la mezcla de miel y aceite de canela en el agua caliente. Remover. Introducir la toalla de mano. Escurrirla y formar con ella un rollo alargado. Colocar el rollo en la parte baja de la columna vertebral del masajeado y cubrirlo con la toalla grande.

Dice la sabiduría india que en ese punto reside la excitación y el orgasmo y que, calentándolo se favorece su liberación. Los hindúes sostienen que allí está la cabeza de la Kundalini, que es la serpiente o chacra del sexo, y que el calor la despierta. Pues será. Pero a ver quien es el guapo que después de hacer -o que le hagan- semejantes maniobras no se encuentra ya al borde de la combustión espontánea. Por muy agnóstico que uno sea.

Habrá que probarlo. Hasta el lunes.

... ... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.

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1113. Jueves, 24 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo decimotercero: "La más larga caminata comienza siempre por un paso (proverbio hindú)

Así como los pies tienden a permanecer unidos toda la vida, los calcetines son propensos a separase. Pocos serán los que permanezcan juntos más allá del tercer lavado. Hoy, en peluche práctico, conscientes de la situación por la que pasa el planeta, algunas ideas para reutilizar el calcetín que se ha quedado con nosotros.

Premiemos su fidelidad haciendo que se sienta útil.

Como cinta para el pelo, como pasamontañas, como collar de perro, como calentador a la hora del aerobic, como tapón de bañera, como trapo de cocina, como preservativo de emergencia (cuidado, sólo función decorativa-engañabobos), como ambientador (recubriendo con él una bombilla encendida se potencia el aroma que ya pudiera contener de una forma considerable), como guante, como aislante (colocándolo en las rendijas de las puertas evita que se meta el frío), como colador de tela (conviene que no esté recién lavado, puede mejorar el líquido a colar), como antinflamatorio (colocándolo con varios cubitos en el congelador sustituye perfectamente a la bolsa de guisantes ante una emergencia), como recipiente para guardar ajos y cebollas (al fin y al cabo ya están acostumbrados a olores fuertes), como bolas antiestrés (rellenándolos de arroz o semillas) como marioneta, como pelota para distintos tipos de deporte, como papel de culo de emergencia, como envoltorio de un regalo...

...las posibilidades son ilimitadas.

¡Ah! sí, claro, y como elemento erótico también. Pero me están ocurriendo tantas cosas para las que podría servir un calcetín en los momentos coitales que mejor lo dejo aquí no sea que tengamos algún disgusto. Y ya nos tienen censurados en demasiados sitios.

... montañas rusas.

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1112. Miércoles, 23 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo duodécimo: "Apresurate despacio" (Octavio Augusto, 63 aC-14; emperador romano)

Hay dos frases estrellas que parecen ir incluidas obligatoriamente dentro de mi mísero sueldo laboral.

Una, cada vez más en desuso aunque todavía tiene sus entusiastas, es el famoso "usted no sabe con quien está hablando" pronunciada por quien, hasta que le has negado alguna de sus descabelladas pretensiones, resultaba ser el más ferviente de tus admiradores.

La otra, mucho más de moda que para eso hay ahora tantos canales de televisión, se suele producir en las mismas circunstancias que la anterior: te piden algo, tú se lo niegas y toda la amabilidad mantenida hasta ese momento se transforma en rotundo: "pues te voy a meter una reclamación que te vas a cagar" Una frase que adquiere todo su sentido cuando es pronunciaba por quien minutos antes te acaba de relatar (con todo lujo de detalles) sus dificultades de transito intestinal, sin darse cuenta que él mismo posee la solución a su problema evacuatorio.

Lo de las reclamaciones a tus instancias superiores, amenazas unas, reales otras y con muy mala leche (casi) todas, parecen venir de serie con algunas personas. Hace poco publicaban los periódicos la resolución de la historia de un incidente doméstico en el que la invitada a cenar a casa de unos amigos resbaló con un juguete que había en el pasillo; como consecuencia, habían estado diez años de pleitos con una reclamación económica de 25.000 euros. La decisión del Supremo fue clara: "una desgracia no siempre tiene un culpable". Por esta vez, la ley aplicó el sentido común y reconoció que no todos los comportamientos y sucesos de nuestra vida puedan ser fiscalizados y juzgados los hechos. Propongo declarar culpable, de oficio, al que denuncie tonterías.

... cruzadas infantiles.

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1111. Martes, 22 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo undécimo: "Nada tan peligroso como ser demasiado moderno. Corre uno el riesgo de quedarse súbitamente anticuado" (Oscar Wilde, 1854-1900; escritor irlandés)

Si echo primero el aceite siempre hay un listillo que a grito pelado suelta "Noooo, ¿pero qué haces?, así no es, primero se echa el vinagre"..

Si echo la sal al final, siempre hay otro que presa de un ataque de histeria grita: "¿Pero estás tonto.. si la sal es lo primero que se pone".

Y qué más dará, digo yo, si luego se revuelve todo.


... estética quitabarrigas.

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