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2122. Miércoles, 14 noviembre, 2012

Capítulo Dosmilésimo centésimo vigésimo segundo: "Para manipular eficazmente a la gente es necesario hacer creer a todos que nadie les manipula” (John Kenneth Galbraith, 1908 - 2006; economista canadiense.)

Tendrán el colesterol alto, un diabetes de caballo, la tensión por las nubes, la espalda hecha cisco, una osteoporosis límite, tomarán diez pastillas a la vez (que para eso cada una sabe dónde tiene que ir) y le entrarán los siete males (bien publicitados) cada vez que intuyen que el niño se ha echado novia, pero estar en una cola del super y ver que se abre una nueva caja basta para que esas señoras alcancen más velocidad que Fernandoalonso en una carrera de fórmula1 con tal de ponerse las primeras. Y sin coche.

Milagros del comercio moderno.


... videojuego

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2115. Miércoles, 31 octubre, 2012

Capítulo Dosmilésimo centésimo decimoquinto: "No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”. (Jean Paul Sartre, 1905 - 1980; filósofo francés).

De un solo mordisco, Renato, ornado la tetina izquierda con la corona de su arco dental, mató seno y sirvienta que le amamantaron; con un rabo de buey desolló a su padre hasta ponerle en cuero los riñones; a su madre la mató del último y definitivo disgusto; sus tres hermanos fueron entregados a la voracidad de los insectos hambrientos y drogados; sus cinco hermanas murieron a causa de las violencias que sufrieron, y los cuatro abuelos, por respeto a su longevidad, orgullo de la comarca, fueron indultados de la muerte y enterrados vivos.

Renato, en declaraciones a varios programas de televisión relató con pelos y señales sus acciones mientras los distintos entrevistadores ponían de manifiesto su asombro a que el protagonista de la historia realizara todo el trabajo en dos horas, treinta y dos minutos y doce segundos, plazo comprendido entre el mordisco a la nurse y la última paletada de tierra caída sobre el foso donde se agitaban sus abuelos, batiendo por lo tanto el record mundial de extinción de familias que poseía el estadounidense Johan Killer.

Debido a las notables audiencias conseguidas durante la entrevista, tanto Renato como sus vecinos, amigos y la cajera del super en el que habitualmente compra, están recibiendo multitud de ofertas para incorporarse como tertulianos fijos en la recientemente creada sección “Renato, sálvame que te mato”.

Y me voy depuente. Hasta el lunes pues


... más historias extra-ordinarias

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1707. Miércoles, 3 noviembre, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo octogésimo noveno: "Cuando todo se vuelve oscuro es cuando se ven las estrellas". ( Ralph W. Emerson, 1803-1882; escritor americano)

De un estudio publicado en el Journal of Science and Medicine Sport se desprende que varias sesiones semanales sobre una plataforma vibratoria ayuda a reducir el riesgo de caerse, especialmente entre los septuagenarios, debido a que tonifica y fortalece los músculos.

Para que luego digan que subirse a las lavadoras es algo de degenerados. Pues no, es (al menos a partir de ciertas edades), por salud, simplemente por salud… y si luego uno hace otras cosas para entretenerse mientras está allí subido es sólo para no aburrirse.

Por la salud lo que haga falta.

... walkman

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1627. Martes, 1 junio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo vigésimo séptimo: “Despedida: extraño momento en que la persona está presente pero ya se echa de menos” (Juan Ramón Jiménez, 1881-1958; escritor español)

En 1887, muy poco tiempo después de que fuera probada –y con bastante éxito por cierto- la primera silla eléctrica de la historia, sus fabricantes recibieron un pedido de tres unidades del Negus de Abisinia, en Etiopía, Menelik II.

Cumplido el encargo, el emperador abisinio, como podía verse muy comprometido con un programa de modernización de su país, no pudo llegar a estrenarlas por una sencilla razón: Abisinia no contaba por entonces con energía eléctrica. El emperador, una vez superado el enfado, utilizó aquellas tres sillas como tronos imperiales.

Hace unos años (durante un breve ataque de enajenación mental transitoria) y poco después de ver –la primavera es muy mala para estas cosas) el éxito muscular (ajeno) que causaba el uso de unas mancuernas, (unas pesas de esas que tanta cara de estreñidos les ponen a los halterofílicos, pero en pequeñito) sus fabricantes recibieron un pedido de alguien comprometido con un programa de modernización de su cuerpo.

Cumplido el encargo, un por entonces joven e inexperto peluche no pudo llegar a estrenarlo por una sencilla razón: aunque su casa sí contaba con energía eléctrica, aquel aparato no estaba provisto de ningún tipo de enchufe, resultando que, para hacerlo funcionar, había que esforzarse.

Peluche, una vez superado el enfado, utilizó aquel (infernal) aparato para ponerlo de tope en la puerta de la habitación y evitar que se cerrara cada vez que hubiera una corriente de aire.



...bolsa

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1554. Martes, 9 febrero, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo cuarto: “La enfermedad hace agradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo. Heráclito de Éfeso, 535 a. C.- 484; filósofo griego.)

Leo un artículo de señor principal que sostiene la tesis que yo he venido propugnando, y que muchos viejos –antiguos- lectores pueden atestiguarlo si fuera necesario, sobre lo muy peligroso y nocivo que es hacer deporte. Hacer deporte en general y, sobre todo, hacer deporte a partir de cierta edad.

Y vaya por delante que sí, que yo practico ejercicio. Mi preferido consiste en estar sentado. Y es verdad, reconozco que también es peligroso. Porque me siento en un butacón con un libro entre las manos y, no sé cómo, al cabo de un rato ya no estoy sentado sobre las posaderas, sino sobre los riñones. Si al correr lo llaman footing supongo que a lo mío habría que llamarle chairing. O algo así. Admito que hay días de asueto en que el chairing me deja desriñonado y si lo que he elegido han sido periódicos, aburrido y desesperado.

De todas las formas estar sentado en casa es lo menos peligroso, como ejercicio físico que conozco, salvo en un excepción, tal y como están las cosas, si la televisión está encendida mientras tanto, el chairinmg puede originar trastornos mentales. De los severos. Y sin curación.

... gatos divinos

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1533. Miércoles, 13 enero, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo trigésimo tercero: “La canción original no decía "lalala", lo que pasó es que a Masiel se le olvidó la letra” (Abel Requejo, 34 años, músico)

Una de las señales inequívocas de mi entrada -sin remedio- en la edad talluda ha sido ver como un par de amigos de mi misma quinta han decidido cambiar su habitual footing dominguero por unas partidas semanales de golf. O eso me han dicho.

A mí, que ya me he definido varias veces (más de mil quinientos capítulos acaban pasando factura de repetición) como hombre sedentario y sedante, un caballero de respetable edad corriendo al trote ya me parecía un espectáculo irresistiblemente penoso. Pero contemplar como los mismos pasean con un carrito, unos palos y algún cómplice por la verde pista entre dos hoyos del campo de golf me parece directamente una soberana gilipollez.

El juego es muy propio de la terquedad y la carencia de imaginación de los ingleses. Colocar una bolita artificial, bastante cara, sobre otra natural millones de veces mayor y obstinarse en golpear a la pequeña sin rozar a la grande es tarea, por lo visto, apasionante, aunque inútil.

¿Puede haber mayor señal de caducidad que tener la misma edad que un jugador de golf? Todo va encajando: soy viejo.

... mercedes

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1117. Miércoles, 30 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo decimoséptimo: "El sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta". (Noel Clarasó, 1899-1985; escritor español)

No lo digo yo, que podría sonar sospechoso dados mis antecedentes de furibundo fundamentalista antiesfuerzo inútil (léase gimnasias, deportes y torturas en general), sino gente mucho más principal. Y encima extranjera.

Según un estudio realizado por la Universidad de Virginia, hay que hacer 250.000 abdominales para quemar 500 gramos de grasa. O lo que es lo mismo: 100 abdominales al día durante siete años.

Además, tabletas de chocolate aparte, lo que no te cuentan es que los músculos que realmente se encargan de evitar el desparrame de la barriga no son sólo los músculos abdominales, sino unos que se encuentran un poco por debajo de ellos, los llamados transversales, que se pueden fortalecer de una forma mucho más sencilla: cada vez que estás cómodamente sentado en un retrete te dedicas a meter el ombligo lo máximo que puedas y lo mantienes así unos 20 segundos. Por supuesto, cuantas más veces repitas el ejercicio, mejor.

De todas formas comprendo que no nos cuenten las cosas como son. No me imagino yo a la mayoría de usuarios de esas salas de tortura con olor a linimento que llaman gimnasios, presumiendo de no poder quedar contigo hoy porque tienen que ir a sentarse en la taza de un retrete para hacer sus abdominales.

En fin. Ellos sabrán.

... planetas.

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1060. Miércoles, 24 octubre, 2007

Capítulo Milésimo sexagésimo: "Demasiado al oeste es este" (Proverbio Inglés)

La cosa no es de ahora. Ya hace 2.500 años. Pitágoras aconsejaba cantar y tocar un instrumento musical a diario para eliminar del organismo el miedo, las preocupaciones y la ira.

Hipócrates, el padre de la medicina, utilizaba determinadas melodías para devolver la cordura a los enfermos mentales. Y el médico alejandrino Herófilo, en el año 3.00 a. C., acostumbraba a regular las pulsaciones arteriales mediante las escalas musicales.

Aristóteles, en La Política, asociaba estados anímicos como el dolor, la pereza o la paz a diferentes ritmos, sonidos y escalas. Y hasta dos figuras tan pensativas como Confucio y Platón, creían que si la música de una nación era inarmónica y pobre, las instituciones políticas se derrumbarían.

Bueno, pues los que mandan empeñados en promocionar y cantar las alabanzas de hacer deporte cuando la música tiene casi los mismos beneficios para la salud que machacarse en un gimnasio. Y ni punto de comparación. ¿Tendrán los que manejan los hilos sanitarios acciones en esas salas de tortura con olor a quirófano?

¡ Cómo nos engañan!

... mamíferos venenosos.

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935. Lunes, 12 marzo, 2007

Capítulo Noningentésimo trigésimo quinto: "Al otro lado de las nubes hay un cielo" (Mûhammad Al-Faytûri, 1930, escritor sudanés)

Aprovechando las pocas ganas de escribir de los lunes hoy una carta que me he encontrado escondida es un pequeño rincón (en página impar y con letra minúscula) en uno de esos dominicales con sus páginas abarrotadas de modelos tan perfectos como clónicos

Lo saludable ha dejado de ser una moda: ahora es una religión. Sus templos pueblan las ciudades en forma de gimnasios, tiendas de dietética, salones de belleza... mientras el adjetivo sano se aplica lo mismo a un champú que a la pantalla de un ordenador. Se persigue a los nuevos infieles, como gordos y fumadores (no digamos ya a los gordos fumadores), y uno comienza a ver caras alarmadas cuando comenta lo mucho que le gustan los callos. No basta con estar sano, además hay que parecerlo. Así es que, cada vez más, cedemos ante la presión y comenzamos a preocuparnos de cuántas calorías tiene la mortadela. Y usted, que tanto criticaba a Indurain cuando se quedaba clavado en alguna rampa, suda cada día la gota gorda en una bicicleta estática. ¿Merece la pena?

Hoy en día se nos vende de todo usando las palabras sano y en forma. Nos pasamos media vida buscando esa marca de cereales o de yogures que nos harán sentir bien gracias a sus supervitaminas. O esa crema milagrosa que borrará los efectos del envejecimiento en nuestro rostro. Se confunden apariencia y salud constantemente. Estar sano es mucho más que eso. Es estar bien con uno mismo: autoestimarse. Tenemos que darnos cuenta de que para cuidarse, primero hay que saber valorarse. Para estar en forma, no tenemos necesariamente que apuntarnos a un gimnasio, aunque esté muy de moda. Una dieta sana y algo de ejercicio son la clave para conseguirlo.

De lunes y esperando el final de semana. Llegan las fallas y este año va incluida una visita a Valencia. O eso espero.


... hachis asesino

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906. Martes 30 enero, 2007

Capítulo Noningentésimo sexto: "Si el esfuerzo que se gastó en la investigación de la personalidad femenina se hubiese gastado en el programa espacial ya estaríamos vendiendo hamburguesas en la luna" (Steven Wright, 1955, humorista estadounidense)

Tengo unos amigos que juegan al tenis. A mí me parecen unos insensatos. Creo que el tenis después de los veinte años es un ejercicio destructor. Y si quien lo hace ha comenzado su practica después de haber cumplido los veinticinco, peor para su corazón que la bomba atómica para Hirosima. Tan lamentable como la manía que tiene algunos por hacer "footing". Una persona de respetable edad corriendo al trote me parece un espectáculo irresistiblemente penoso.

A uno de ellos le ha dado ahora por el golf. Yo, hombre joven sedentario y sedante, contemplo semejante desatino desde la distancia. El juego es muy propio de la terquedad y la carencia de imaginación de los ingleses. Colocar una bolita artificial, bastante cara, sobre otra natural millones de veces mayor y obstinarse en golpear a la pequeña sin rozar a la grande es tarea, por lo visto, apasionante, aunque inútil. Es verdad que con el juego se consigue caminar esos seis o siete kilómetros que los médicos consideran imprescindibles para mantener sano el corazón, pero llegado a este punto siempre me acuerdo de aquel cantante navideño, Bing Crosby, que después de haber hecho esa caminata cayó fulminado por su corazón junto al hoyo dieciocho. Precisamente el último.

Antes a los hombres (personas) nos fulminaba el corazón la mirada de unos ojos negros, pardos o azules. Ahora nos destroza el corazón la mitología anglosajona del ejercicio físico. Antes estábamos mejor. Yo soy de los de antes


... dormir

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