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1113. Jueves, 24 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo decimotercero: "La más larga caminata comienza siempre por un paso (proverbio hindú)

Así como los pies tienden a permanecer unidos toda la vida, los calcetines son propensos a separase. Pocos serán los que permanezcan juntos más allá del tercer lavado. Hoy, en peluche práctico, conscientes de la situación por la que pasa el planeta, algunas ideas para reutilizar el calcetín que se ha quedado con nosotros.

Premiemos su fidelidad haciendo que se sienta útil.

Como cinta para el pelo, como pasamontañas, como collar de perro, como calentador a la hora del aerobic, como tapón de bañera, como trapo de cocina, como preservativo de emergencia (cuidado, sólo función decorativa-engañabobos), como ambientador (recubriendo con él una bombilla encendida se potencia el aroma que ya pudiera contener de una forma considerable), como guante, como aislante (colocándolo en las rendijas de las puertas evita que se meta el frío), como colador de tela (conviene que no esté recién lavado, puede mejorar el líquido a colar), como antinflamatorio (colocándolo con varios cubitos en el congelador sustituye perfectamente a la bolsa de guisantes ante una emergencia), como recipiente para guardar ajos y cebollas (al fin y al cabo ya están acostumbrados a olores fuertes), como bolas antiestrés (rellenándolos de arroz o semillas) como marioneta, como pelota para distintos tipos de deporte, como papel de culo de emergencia, como envoltorio de un regalo...

...las posibilidades son ilimitadas.

¡Ah! sí, claro, y como elemento erótico también. Pero me están ocurriendo tantas cosas para las que podría servir un calcetín en los momentos coitales que mejor lo dejo aquí no sea que tengamos algún disgusto. Y ya nos tienen censurados en demasiados sitios.

... montañas rusas.

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978. Jueves, 24 mayo, 2007

Capítulo Noningentésimo septuagésimo octavo: El que recibe a sus amigos y no presta ningún cuidado personal a la comida que ha sido preparada, no merece tener amigos. (Jean Anthelme Brillat-Savarin, 1755-1826. gastrónomo francés)

Había oído -y dicho- yo piropos, (evidentemente nunca hacia mi persona -que me quiero mucho y eso, pero lo que é, é-) del tipo "!qué bueno estás!", o "¡estás para comerte!" que curiosamente juntan dos de los grandes placeres de la vida: la comida y el amor.

Tampoco es tan raro. Supongo que uno, por muy caníbal que sea, no se comerá al primero que encuentre. Es más, si dejamos a un lado la "necesidad" (a buen hambre no hay pan duro), la historia deja claro que los caníbales son bastante escogidos a la hora de zamparse al personal.

Es habitual que se coman al guerrero a quien primero temieron y luego vencieron, como hacían ciertas tribus celtas de Irlanda, unos africanos llamados bijados o, y de esto hace apenas diez años, lo hicieron grupos de haitianos con los miembros de sus rivales, los temidos Tonton Macoute, en la creencia -que ya es creer- de que así heredarían su fuerza y su valor

Claro que para caníbales prácticos los habitantes del orinoco venezolano, que con la disculpa de entrar en comunión con el fallecido, la familia no tiene otra cosa que hacer que comerse al abuelo cuando muere.

Si, como ellos dicen, quieren entrar en comunión con el difunto, digo yo que les sería más fácil importar alguna costumbre menos brusca (algunos lo arreglan con una historia de transmutaciones en hostias sagradas y nadie se ha quejado...por ejemplo) pero también hay que reconocerles que entre lo que ahorran suprimiendo el entierro, y lo que llegan a economizar al no tener que comprar comida durante una temporadita, lo de estos chicos es mucho más práctico. ¡Dónde va a parar!




... vejigas llenas

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