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1979. Jueves, 1 marzo, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo septuagésimo noveno: "Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena". (Ingmar Bergman, 1918 – 2007 escritor sueco)

Dicen la estadísticas que cada español gasta una media de 44 rollos de papeldeculo -también llamado higiénico ???- al año, lo que supone unos 2.000 millones de rollos.. que ya son rollos. Pero lo curioso de la encuesta es que parece que no todo el mundo es aficionado a su uso tras el laborioso (o no) trabajo de visitar la taza. Según este mismo informe, más de un millón de españoles, es decir un 8% de la población, confiesa que no usa el papeldeculo.

Es verdad que hay otras opciones útiles: la ducha, el bidé, el papel del periódico, la mano, la toalla.. pero resulta que hay un porcentaje que asegura que despuésde no hace absolutamente nada. Definitivamente hay gente pató.



... más de lo mismo

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1798. Jueves, 31 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo nonagésimo octavo: “Raramente se encuentra un jurisconsulto que litigue, ni médico que tome medicinas, ni teólogo que sea buen cristiano”. (Baldassare Castiglione, 1478 - 1529; diplomático italiano)

Pues yo, por aquello de si la crisis llega a los límites que están diciendo, propondría que en los retretes, especialmente en los públicos, se usen esponjas vegetales en vez del habitual papeldeculo. Además de mitigar un poco el problema la cosa resultaría mucho más ecológica.

Y ya puestos a dar ideas, que fueran de color marrón. Tampoco es plan de derrochar agua sin necesidad.



... Mambrú

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1657. Jueves, 15 julio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo quincuagésimo séptimo: “Es peor resbalar con la lengua que con los pies” (Refrán uruguayo)

Hay muchos datos -y muy variados- sobre uno de los elementos más comunes e imprescindibles en nuestra vida diaria... aunque curiosamente entre ellos apenas coinciden. Unos dicen que el tamaño medio de un rollo de papeldeculo está en los 20 metros, otros dicen que en los 40; unos dicen que cada rollo sirve para unas 100 veces, otros dicen que para 300. Bien es verdad que tal disparidad de cifras tiene su lógica, determinar la media de cuánto papel se gasta en cada sentada no es fácil, especialmente si tenemos en cuenta la cantidad de variantes que intervienen en tan cotidiano acto. Variantes que pueden ser de naturaleza estructural, esas que suelen ir unidas a las propias características del usuario: mientras unos tiran del rollo sin la menor preocupación, hay quien parece que miden milimétricamente su uso. O bien de carácter coyuntural, aquellas en donde se pueden alternar picos de mayor gasto por, por ejemplo, inoportunos apretones, con un menor gasto debido a algún que otro descontrolado atasco. Que de todo hay.

Hasta aquí todo más o menos normal. Sin embargo, en uno de esos estudios he encontrado un dato que me ha llamado mucho la atención, un dato escalofriante, un dato que me ha hecho replantearme el destino de la humanidad y hasta el sentido de la vida: según este informe, más de un millón de españoles, es decir, un 8% de la población, confiesa no usar nunca papeldeculo en sus visitas a la taza.

Sé que hay alternativas (aunque parezca mentira el bidé no está sólo para mear cuando no quieres hacer ruido por la noche, y todos sabemos que reciclar el papel de periódico también tiene su encanto) pero, (y aunque la pregunta suene dura -especialmente para un blog tan decente, delicado, culto como este-), ¿de verdad hay tanta gente que no se limpia el culo después de?



...el deber sagrado de los muertos

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1640. Martes, 22 junio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo cuadragésimo: "Los genes futuros serán un híbrido de célula y software”. (William Gibson, 1948, escritor estadounidense )

Los nobles del siglo XVIII se limpiaban el trasero (también llamado culo) con una pluma de ganso. Vale, en aquella época no se llevaba eso de reciclar y, aunque así fuera, me imagino que la pluma, por muy de ganso que sea, queda inservible después de un sólo uso. Pero ahora, en pleno siglo XXI, con la crisis y el reciclaje en todo su esplendor, ¿por qué nos empeñamos en usar sólo una de las caras del papel del culo (también llamado –vaya usted a saber por qué paradojas del lenguaje- papel higiénico) dejando la otra sin usar y (casi) siempre de un blanco impoluto?. ¿Acaso no es tan papel –y sale del mismo sitio- un paquete de folios que un rollo de scotex? Ya que nos hemos acostumbrado sin problemas a imprimir por las dos caras en cualquier impresora, deberíamos de aprovechar, cada vez que lo usemos, los dos lados del papel del rollo. El planeta nos lo agradecerá. Y el bolsillo también.





...el vinagre de los legionarios

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1517. Jueves, 3 diciembre, 2009

Capítulo Milésimo quingentésimo decimoséptimo: “Es una ley inexorable en la vida de los sexos, la acción anafrodisíaca de la costumbre” (Gregorio Marañon. 1887-1960; médico y escritor español)

La maquinilla de afeitar y el rollo de papel de culo. Parece mentira que las dos únicas cosas con doble (y hasta con triple) capa que habitualmente manipulamos tengan unos usos tan distintos.

Porque sería de tontos afeitarse con papel de culo por más capas que tuviera… pero limpiarse con la maquinilla. ¡Ayyyyyy!

... inútil gasolina

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1395. Martes, 5 mayo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo nonagésimo quinto: "El que afirma que no se puede hacer no debe interrumpir al que lo está haciendo". (Refrán polaco)

El papel higiénico como tal (más conocido por papeldeculo) fue inventado en 1857 por Joseph Gayetty en Nueva York. Antes de esa fecha se usaba para dicho menester (en cuestiones de papel) uno que por sus propias características parecía lógico que se destinara a eso: el papel de periódico. Sin embargo, Gayetty padecía hemorroides y el cuarto poder le resultaba demasiado agresivo. Por ello patentó el "papel medicado Gayetty", un papel de manila suave y cubierto por una fina capa de medicamento que evitaba las rozaduras. Fue el comienzo de todo, el principio de una gran amistad.

Y uno no tiene más remedio que preguntarse cómo tantos años después no se reconoce el mérito a tan creativo inventor, cómo puede ser que el mundo no esté lleno de estatuas dedicadas a su persona, cómo su vida no se estudia en las universidades más prestigiosas, o cómo el día de su nacimiento no se considere fiesta nacional. Si hubiera un mínimo de justicia reconocerían a Gayetty como una de las personas que más han contribuido al bienestar de la humanidad.

En fin, hasta el lunes.

... furias

Todos los "capítulos" de " tantos hombres y tan poco tiempo"

1149. Miércoles, 26 marzo, 2008

1149. Miércoles, 26 marzo, 2008

Capítulo Milésimo centésimo cuadragésimo noveno: "... ¿qué en tu casa no tienes televisión? ... ¿y hacia donde miran tus muebles? (Joey Tribbiani en la serie Friends).

Siempre me ha parecido muy ingenioso ese mecanismo que tienen las cajas de los pañuelos de papel -el de las cajas grandes no esas mariconadas de bolsitas con minipañuelos en los que cada vez que te suenas acabas dejando más mocos en la mano que el papel- en los que cada vez que sacas uno ya te queda fuera la puntita del otro para la próxima vez.

Sin embargo nunca me he fiado mucho de ellos, y no ya por el número de unidades que dicen que tienen y que luego nunca tienen (bien saben que nadie va a ponerse a contarlos) sino por lo que dicen de su composición: "celulosa pura".

¿Quien puede creerse que esos pañuelitos son sólo celulosa" y nada más que celulosa?, A ver, a mí me enseñaron en el colegio que la celulosa que era algo así como "ce-seis-hache-diez-o-cinco", una sopa de letras que, al igual que por ejemplo el ácido acetil salicílico en las aspirinas, tiene que llevar un excipiente, un soporte que lo una.. ¿Dónde, de la composición, está ese "cemento"?

Y es que nos engañan por todos los lados, y no sólo con la "composición", también en la caja pone "pañuelos de suave y blanco tisú". Bien, en cuanto a la blancura y suavidad la cosa es relativa –los que venden el mercadona se acercan bastante en suavidad a cualquier lija- aunque podría colar, pero resulta que "tisú" según el diccionario es "tela de seda muy fina, entretejida de hilos finísimos de oro y plata que la traspasan desde el haz al envés" .

???

Sé que a un euro la caja de doscientos en el "todo a cien" no me voy a encontrar pañuelitos de oro, pero ya que los llaman "tisú" por lo menos podrían poner algún detallito para disimular, no sé, un hilito de oro, una rayita de purpurina, un “algo” que justificara su nombre.

Ya no se cuidan los detalles como antes.

... notas.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1099. Jueves, 3 enero, 2008

Capítulo Milésimo nonagésimo noveno: "... phone... home..." (E.T. en E.T.)

Tengo yo cierta obsesión por la suavidad del papel del culo. Al fin y al cabo es lógico, uno todavía tiene demasiados recuerdos de aquellos rollos de "El Elefante" que te lo dejaban como si hubiera pasado una barba de tres días.

Y hablo con conocimiento de causa.

Bueno, pues una cosa es que el papel para esos menesteres sea lo más suave posible -la importancia de la zona bien lo merece- y otra muy distinta el nuevo invento de sustituir el familiar limpiaculo de toda la vida por toallitas húmedas.

Y lo peor de todo es que no sólo se han quedado ahí. Por si no tuviéramos bastante aguantando el anuncio de unos niños cantando a grito pelado "..siempre con Kandoo... puedes hacerlo... Limpio con Kandoo... qué fácil eeeeessss... channnn" y que más que ir al retrete parece que se acaban de meter un chute de centraminas (ayyyyy pero por qué las quitaron con lo buenas que eran!!!) ahora van y sacan unas mentoladas para que, con una sola pasada, el culo te huela a menta el resto del día, algo que, evidentemente no consigue uno ni atiborrándose a caramelos pictolin extrafuerte.

Y no digo yo que estas toallitas no tengan utilidad en determinados y muy concretos momentos, -Clinton por ejemplo se hubiera ahorrado más de un disgusto de tenerlas-, pero no acabo yo de ver muy claro eso del "frescor de menta". Y no sólo porque la gente no suela ir oliéndole el culo a los demás, con lo que se hace innecesario perfumárselo habitualmente, sino, y sobre todo, porque cualquiera que en algún momento de su vida haya puesto en contacto una simple mucosa de su cuerpo con algo que contenga menta -con vaselina mentolada por ejemplo-, no le vuelven a quedar ni las más mínimas ganas de repetir semejante experiencia diabólica.

Y hablo -otra vez- con conocimiento de causa.


1025. Martes, 4 septiembre, 2007

Capítulo Milésimo vigésimo quinto: "En el bufet de la vida uno no puede repetir, por eso hay que llenarse la copa hasta el borde y guardarse unos panecillos en el bolsillo". (John Goodman, en la película Los Picapiedra)

Siempre había considerado al papel de culo -lo de "higiénico" no me acaba de convencer mucho- uno de los grandes inventos de la humanidad. Al menos uno de los más útiles. Creo que todos hemos comprobado alguna vez en nuestras propias carnes el desastre que significa no tenerlo a mano cuando lo necesitamos. Y es duro.

El caso es que todos los inventos se han ido perfeccionado a lo largo del tiempo. Poco a poco se han ido adaptando mejor a aquello para lo que fueron creados, mejorando y optimizando sus prestaciones. ¿Todos? Pues todos, todos no. Precisamente el papel de culo es una de esas pocas creaciones que resultaban mucho más prácticas y cómodas de usar en sus inicios que ahora.

Culturas orientales aparte, parece ser que el primer caso oficial documentado del uso de algo semejante al papel de culo oficial, o al menos de algo que cumplía la función de, se encuentra en el siglo XVIII. Por aquellos años a la emperatriz Catalina de Rusia le dio por instalar en su palacio de San Petersburgo un retrete con el fin de que fuera usado, además de su propio uso y disfrute, por sus más íntimos y, hasta en un derroche de generosidad, por algún que otro invitado de confianza.

La taza consistía en un simple agujero (muy adornado, como correspondía al trono de una emperatriz) que daba directamente a un sótano y en el que varios empleados se turnaban para realizar los correspondientes trabajos de limpieza de todo lo que fuera cayendo desde arriba. Pero no eran éstos los únicos empleados de tan higiénico servicio, justo al lado de la taza había siempre un señor que, escobilla en mano, tenía como única misión limpiar, fijar y dar esplendor a todos y cada uno de los traseros que por allí pasaran después de que sus dueños los usaran para una de las variadas funciones para las que la madre naturaleza los diseñó.

La misma faena que realiza el papel de culo, pero mucho más práctico.

No sé, pero me estaba recordando un poco a lo de las gasolineras. Antes ibas a echar gasolina y un señor muy amable se encargaba de todo, ahora te cobran más, lo tienes que hacer tu todo y en cuanto te descuidas acabas pringado de no sé sabe muy bien qué y con un olor que tarda horas en desaparecer.

Unos oficios que, aunque sólo fuera por conservar las tradiciones de nuestros antepasados, no deberíamos permitir que se perdieran.

... el primer videojuego.
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866. Miércoles, 22 noviembre, 2006

Capítulo Octingentésimo sexagésimo sexto: "El deseo de parecer listo impide a menudo el llegar a serlo" (François de La Rochefoucauld, 1613-1680, filósofo y moralista francés)

Una de las peores experiencias por las que puede pasar una persona humana a lo largo de su vida y que es mucho más habitual de lo que parece (aunque nadie lo suele contar como experiencia propia), es estar sentado en tu retrete tan cómodamente, acabar la función para la que uno se sentó allí y darse cuenta de pronto, que se ha terminado el rollo de papel del culo.. y que sólo queda el tubito de cartón.

En esto también hay "clases". Los "intelectuales" y los estreñidos acostumbrados a llevarse lectura para pasar el largo rato, son los que menos problemas tienen, simplemente se trata de sacrificar algunas hojas del periódico, revista o libro que se tenga a mano y sale uno más o menos airoso de la situación.

Pero para el resto de los mortales empieza el calvario, si uno no es primerizo ya se sabe algún truco que otro. Es cosa de muy expertos, manipular el tubo de cartón del rollo de papel vacío, despegando finamente capa por capa y enrollado y desenrollado varias veces para darle suavidad y textura al material resultante.

Para los demás, la solución suele estar en levantarse agarrándose los pantalones lo justo y deambular en plan "pingüino" hasta dónde estén los repuestos volviendo al lugar del "crimen".

El problema es que para entonces, por cuestión del rozamiento, ya se ha formado un verdadero desaguisado en el lugar que uno pretendía limpiar, haciéndose necesario mojar el papel con agua para que se pueda "arrastrar" todo mejor, algo que presenta una muy grave contraindicación: el papel mojado se pega como una ladilla cualquiera a los pelos de la zona provocando unos pegotitos muy molestos y que acaban por ser imposibles de quitar sin arrancar los pelillos afectados.

Moraleja: antes de sentarse, es muy, pero que muy conveniente, mirar las reservas de papel.

... ecuaciones

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