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1657. Jueves, 15 julio, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo quincuagésimo séptimo: “Es peor resbalar con la lengua que con los pies” (Refrán uruguayo)

Hay muchos datos -y muy variados- sobre uno de los elementos más comunes e imprescindibles en nuestra vida diaria... aunque curiosamente entre ellos apenas coinciden. Unos dicen que el tamaño medio de un rollo de papeldeculo está en los 20 metros, otros dicen que en los 40; unos dicen que cada rollo sirve para unas 100 veces, otros dicen que para 300. Bien es verdad que tal disparidad de cifras tiene su lógica, determinar la media de cuánto papel se gasta en cada sentada no es fácil, especialmente si tenemos en cuenta la cantidad de variantes que intervienen en tan cotidiano acto. Variantes que pueden ser de naturaleza estructural, esas que suelen ir unidas a las propias características del usuario: mientras unos tiran del rollo sin la menor preocupación, hay quien parece que miden milimétricamente su uso. O bien de carácter coyuntural, aquellas en donde se pueden alternar picos de mayor gasto por, por ejemplo, inoportunos apretones, con un menor gasto debido a algún que otro descontrolado atasco. Que de todo hay.

Hasta aquí todo más o menos normal. Sin embargo, en uno de esos estudios he encontrado un dato que me ha llamado mucho la atención, un dato escalofriante, un dato que me ha hecho replantearme el destino de la humanidad y hasta el sentido de la vida: según este informe, más de un millón de españoles, es decir, un 8% de la población, confiesa no usar nunca papeldeculo en sus visitas a la taza.

Sé que hay alternativas (aunque parezca mentira el bidé no está sólo para mear cuando no quieres hacer ruido por la noche, y todos sabemos que reciclar el papel de periódico también tiene su encanto) pero, (y aunque la pregunta suene dura -especialmente para un blog tan decente, delicado, culto como este-), ¿de verdad hay tanta gente que no se limpia el culo después de?



...el deber sagrado de los muertos

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1517. Jueves, 3 diciembre, 2009

Capítulo Milésimo quingentésimo decimoséptimo: “Es una ley inexorable en la vida de los sexos, la acción anafrodisíaca de la costumbre” (Gregorio Marañon. 1887-1960; médico y escritor español)

La maquinilla de afeitar y el rollo de papel de culo. Parece mentira que las dos únicas cosas con doble (y hasta con triple) capa que habitualmente manipulamos tengan unos usos tan distintos.

Porque sería de tontos afeitarse con papel de culo por más capas que tuviera… pero limpiarse con la maquinilla. ¡Ayyyyyy!

... inútil gasolina

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1046. Miércoles, 3 octubre, 2007

Capítulo Milésimo cuadragésimo sexto: "Jamás ha habido un niño tan adorable, que su madre no quisiera verlo dormido". (Ralph Waldo Emerson, 1803 - 1882; escritor, filósofo y poeta estadounidense)

Me levanto filosófico. Si la naturaleza se ha tomado tanto trabajo en diseñar estrategias para que todo funciones dentro de un orden razonablemente lógico, ¿por qué diantres se ha olvidado de los humanos? Si hasta la más pequeña de las plantas es capaz de organizarse su vida tan ricamente, ¿por qué nosotros, que poseemos una inquietud autopensante a la que llamamos conciencia, y un puñado de neuronas ajetreadas, y memoria, y deseos de futuro; por qué nosotros, supuestos reyes de la creación, nos montamos la existencia tan rematadamente mal?

Cualquier organismo vivo parece saber a la perfección lo que le conviene; pero los seres humanos somos autodestructivos, inseguros, confusos. Ni tan siquiera hace falta mencionar las guerras, las hambrunas, las tiranías y los genocidios para comprender que somos un desastre. Basta con mirar el día a día, la cotidianidad más simple y más común. La ignorancia con la que nos enfrentamos a la vida, el vaivén absurdo de sentimientos, los celos -profesionales o amorosos-, los miedos -físicos o metafísicos-; las ambiciones siempre desmedidas, absurdas, inalcanzables.

No voy a entrar aquí e a discutir si todo el ingenio en el que se mueve la naturaleza responde a un plan, esto es, si existe un dios, o si la sabiduría biológica responde simplemente a las ciegas leyes darwinianas. A decir verdad, resulta más macabra la idea de la existencia de un dios que la de la nada, porque tal y como están las cosas en el mundo es de temerse que ese dios creador tenga muy mala leche, o que sea tal vez un dios loco o un bromista con poquísima gracia. Un tipo muy poderoso y no muy recomendable, en cualquier caso. Alguien capaz de crear una amanecer cada mañana, pero que al mismo tiempo nos deja sumidos en la más absoluta torpeza a los humanos, no parece una divinidad muy de fiar.

Ni caso. Mañana será otro día.

... un trabajo no apto para sordos.

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866. Miércoles, 22 noviembre, 2006

Capítulo Octingentésimo sexagésimo sexto: "El deseo de parecer listo impide a menudo el llegar a serlo" (François de La Rochefoucauld, 1613-1680, filósofo y moralista francés)

Una de las peores experiencias por las que puede pasar una persona humana a lo largo de su vida y que es mucho más habitual de lo que parece (aunque nadie lo suele contar como experiencia propia), es estar sentado en tu retrete tan cómodamente, acabar la función para la que uno se sentó allí y darse cuenta de pronto, que se ha terminado el rollo de papel del culo.. y que sólo queda el tubito de cartón.

En esto también hay "clases". Los "intelectuales" y los estreñidos acostumbrados a llevarse lectura para pasar el largo rato, son los que menos problemas tienen, simplemente se trata de sacrificar algunas hojas del periódico, revista o libro que se tenga a mano y sale uno más o menos airoso de la situación.

Pero para el resto de los mortales empieza el calvario, si uno no es primerizo ya se sabe algún truco que otro. Es cosa de muy expertos, manipular el tubo de cartón del rollo de papel vacío, despegando finamente capa por capa y enrollado y desenrollado varias veces para darle suavidad y textura al material resultante.

Para los demás, la solución suele estar en levantarse agarrándose los pantalones lo justo y deambular en plan "pingüino" hasta dónde estén los repuestos volviendo al lugar del "crimen".

El problema es que para entonces, por cuestión del rozamiento, ya se ha formado un verdadero desaguisado en el lugar que uno pretendía limpiar, haciéndose necesario mojar el papel con agua para que se pueda "arrastrar" todo mejor, algo que presenta una muy grave contraindicación: el papel mojado se pega como una ladilla cualquiera a los pelos de la zona provocando unos pegotitos muy molestos y que acaban por ser imposibles de quitar sin arrancar los pelillos afectados.

Moraleja: antes de sentarse, es muy, pero que muy conveniente, mirar las reservas de papel.

... ecuaciones

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