Mostrando entradas con la etiqueta optimismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta optimismo. Mostrar todas las entradas

2118. Miércoles, 7 noviembre, 2012

Capítulo Dosmilésimo centésimo decimoctavo: "La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente" (Jacques M. Émile Lacan, 1901 - 1981; médico francés)

George Fordyce Story era un respetadísimo médico del siglo XIX. Un día, estando de juerga, le llamaron para visitar urgentemente a una señora y él, aunque había bebido de más, acudió. Al acercarse a auscultar a la dama, la cabeza le daba vueltas, y entre dientes, dijo “!Vaya borrachera más inoportuna!”. A la mañana siguiente, recibo una nota de la dama que decía: “Le agradecería, doctor, que no hablase a nadie de mi indisposición de ayer. Sin duda, fue una borrachera inoportuna, como usted diagnosticó nada más tomarme el pulso”.

El día que se enteren de lo que de verdad hacemos y, sobre todo, de cómo lo hacemos, nos echan a patadas.


...dólar

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2075. Martes, 4 septiembre, 2012

Capítulo Dosmilésimo septuagésimo quinto: "Ríe a carcajadas durante todo el día sin ninguna razón y molesta a la gente mala con tu felicidad". (Bob Esponja. 1999, cocinero)

Todo el mundo tenemos un amigo algo rarito, y ayer, el que me corresponde, me hizo ver un capítulo de Mazinguer zeta. Lo reconozco, me hacía ilusión. Cuando éramos niños no había nada mejor que los dibujos animados de la tele acompañados del pan con Nocilla.

Sin embargo, decepción. Serán batallitas del abuelo pero tenía yo otra idea. Claro que lo mire por donde lo mire hay una cosa segura: los dibujos siguen siendo los mismos luego el que ha cambiado he sido yo.

Una pena.


... enchufes raros.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2068. Lunes, 23 julio, 2012

Capítulo Dosmilésimo sexagésimo octavo: “Quien adelante no mira, atrás se queda” (Refrán castellano)

De puntillas, porque tal y como están las cosas tampoco es cuestión de alardear del asunto, hoy es mi último día de trabajo (de venir al trabajo, digo). Dentro de unas horas me marcho de vacaciones.

Vuelvo el lunes 27 de agosto. Mientras, esto se queda con el piloto automático puesto. Hasta entonces pues.


... más historias extra-ordinarias

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2058. Lunes, 9 julio, 2012

Capítulo Dosmilésimo quincuagésimo octavo: " Nunca llores delante de las personas que no entienden el significado de tus lágrimas. Amar es un arte, pero no todo el mundo es un artista” (Proverbio japonés)

En la condición humana tiene que haber de todo, por eso hay resentidos, envidiosos, frustrados y malvados que necesitan alimentarse cada día de los demás intentando atemorizar, inquietar y amargar la vida a cualquier persona modestamente feliz. Estos desgraciados carroñeros, que viven de hozar (rebuscando como el cerdo con su hocico) en las vidas de los demás, estarán siempre ahí, por la sencilla razón de que su medio natural no es otro que la pocilga.

Sin embargo tengo la impresión de que el ser humano, en general, es un buen tipo. Para llegar a esa conclusión basta fijarse en los detalles: te caes en la acera y enseguida viene alguien a echarte una mano, si te pierdes en una ciudad te orientan amablemente, nadie te escupe si preguntas la hora... Nos gusta ayudar a los demás, nos sentimos bien haciéndolo. Yo creo que la opinión negativa que tenemos de nosotros mismos viene dada porque los medios de comunicación dedican demasiado espacio a los malos, a los que hacen daño. Los buenos somos más, pero salimos mucho menos.

Posiblemente soy un poco optimista para estos tiempos de crisis, pero nadie dice que un optimista no pueda, de vez en cuando al menos, tener razón.



... en caprichos

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2014. Lunes, 7 mayo, 2012

Capítulo Dosmilésimo decimocuarto: " Un ratón no confía nunca su vida a un solo agujero (Plauto 254 a. C. - 184 a. C.; comediógrafo latino.)

Ni en la lista de los más ricos, ni en la de los mejor vestidos, ni en la de los más guapos, ni tan siquiera en la de los más influyentes…

Tecleo mi nombre en google y no aparezco en ninguna de ellas. Para que luego digan que la internet esta no es un fraude.


... celibato

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2011. Lunes, 30 abril, 2012

Capítulo Dosmilésimo undécimo: "Es tan difícil ser justo que la prudencia aconseja ser indulgente” (Proverbio austriaco)

Muchas personas tienen la vaga sensación de que están jorobadas por una razón o por otra. Hoy, en peluchepráctico, proponemos una herramienta útil que nos sacará de dudas: el comprobador de jorobamientos.
!Tenga uno siempre al alcance de su espalda! Se asombrará de los resultados.

Hasta el jueves pues.


... más historias extra-ordinarias

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2006. Lunes, 23 abril, 2012

Capítulo Dosmilésimo sexto: "Mi pesimismo no es sino una variedad del optimismo” (Jean Cocteau, 1889 -1963; dramaturgo francés)

La vida, a pesar de todo, tiene sus inconvenientes. No todo es alentador, no siempre se tienen ganas de enfrentarse a ella. Resulta que la vida está llena de limitaciones, que a veces es triste, a veces lamentable, en ocasiones insípidas, y lo peor es que no hay a quien echarle la culpa. Por eso, que las cosas cotidianas vayan mal es un gran consuelo. Porque entonces se tropieza con cada una, se rabia un poco -o un mucho- y se piensa que, si no fuera por eso, porque todo va mal, todo sería una maravilla. Si nos vamos a duchar y no llega el agua caliente, o las tuberías no tragan, o no nos gusta el destino de nuestros impuestos, o el atasco no avanza, el jefe es un borde y el sueldo no nos permite llegar ni a mitad de mes, nos sentimos deprimidos, irritados, impacientes y pensamos que, si las cosas fuesen de otro modo, estaríamos encantados y es precisamente esta esperanza la que nos hace salvar el presente refugiándonos en ella.

Con otras palabras, el noventa y cinco por ciento de las cosas marchan con normalidad y eficacia, y por tanto el tropiezo, el descontento y la queja son excepcionales.

O el que no se conforma es porque no quiere.


... arroz

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1578. Lunes, 15 marzo, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo septuagésimo octavo: “Los buenos ratos hay que fabricarlos, porque los malos, llegan solos”. (Proverbio italiano)

La vida, la buena vida porque no hay otra, consiste en que el hombre y la mujer sientan. Los sentimientos nos distinguen de los robots. La vida consiste en beber -y eso lo dice un abstemio crónico- una copa de vino y saborearla. Aplastar el paladar con la lengua y sacar los jugos del vino tras una raspa de pata negra. Y charlar con un grupo de buenos conversadores, conocidos, íntimos o no. La vida consiste en viajar y descubrir sitios nuevos, con nuevas gentes que aportan cosas diferentes a nuestras andaduras terrenales. La vida es consumirla con profundas caladas, a sabiendas de su corto metraje, porque la vida es nadar a favor y en contra de la corriente, pero nunca dejar que ésta te arrastre. La vida es comerse una fabada y digerirla bajo la sombra de un árbol. La vida es un, dos, quince o veinte tragos de ron mientras juegas la partida rodeado de amigotes. La vida, la buena vida, es amar con todo, a cuantos más mejor y a pelo, sin parapetos, con entrega total. La vida es café, cigarro, hamburguesa, caviar, mortadela, agua, ginebra, sol y sombra. Agua después del esfuerzo y vino para el rato de antes. Hamburguesa para salir del paso y seguir viviendo y caviar para detener el tiempo y que la vida. Sol para ponerte guapo y sombra para enseñar la belleza.

La vida es, también, ir al médico para reparar lo estropeado y sacarte una muela cuando duele sin otro mejor remedio. Y la vida es el abrazo que le das, apretando, a un amigo que se va lejos y promete volver. La vida de un niño es tirarse piedras, hacerse cosquillas, compartir y hasta escupirse, porque sin esto no es vida de niños sino de muermos. La vida es sudar cuando bailas y que haya otro bien cerca que sude como tú. La vida es botellón, calma y darse la paz, como hermanos o para guardar las apariencias. La vida es un chuletón y unos huevos fritos con farinato. Pero esto también es colesterol y con colesterol dicen que no hay vida, como no la hay con humos, ni con alcohol, ni con velocidad. Tampoco hay vida, dicen, si te gustan las patatas fritas y las pizzas, aunque sea uno de los ratos buenos de la vida.

El caso es que lo que nos parece buena vida mata y ya nadie aconseja la buena vida, sino una vida light que a mi no me parece vida. Los médicos dicen que hay que hacer deporte, pero con moderación. Que hay que comer de todo, pero con mesura. Que fumar un par de cigarrillos es permisible, pero nunca un paquete diario. Los médicos dicen el vino es bueno si te bebes una copita, si te gusta y caen tres ya perjudica al hígado. Y hasta con la disculpa de la gripe A ahora van los médicos y nos educan para no besar, para no dar, para dejar todos los afectos en un simple hola.

Los médicos se empeñan en alargarnos esta estancia terrenal pero también en cortarnos de raíz todo lo que nos parece vida. Nos acostumbramos a follar con preservativo para no morir de sida, pero saludar siempre con guantes será demasiado y si esta vida ya no se parece a la buena vida... será supervivencia. Y en la supervivencia todo vale.

Pinta mal. De todas las formas yo sigo prefiriendo besar a decir un triste hola. Incluso si, como hoy, es lunes.



... humo

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1548. Lunes, 1 febrero, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo octavo: "Es un error capital teorizar antes de poseer datos. Uno comienza a alterar los hechos para encajarlos en las teorías, en lugar de encajar las teorías en los hechos” (Sherlock Holmes, 1887, detective asesor)

San Jerónimo recomendaba trabajar en algo, "para que el diablo te encuentre siempre ocupado". Por desgracia, hoy, en España, el diablo se siente como el Piraña en una pastelería: no sabe por dónde empezar. Casi cuatro millones y medio de personas andan buscando flores en un desierto laboral que se extiende irremediable como el fuego por un bosque de agosto. Estas son las cifras. Detrás están los duelos: las lágrimas de la pareja que pierde su casa, la angustia del padre que mira a sus hijas con cara de náufrago, el miedo del joven que dice la palabra "futuro" como si pronunciara "muro", y todo el mal rollo que cabe en 4.300.000 lunes al sol.

No suele ser habitaul en este blog hablar de temas tan principales, es verdad, pero resulta inevitable que al ver semejante páramo, en el jardín de al lado crezca el pesimismo, la querencia al empate, el virgencita que me quede como estoy, la cobardía. Por eso cuando el Gobierno nos pide por favor que compremos, porque ese es el camino de regreso al futuro, a alguno le da por pensar que una cueva con fuego es un refugio, y otro dice que los charcos también forman parte de la lluvia, y un tercero se consuela porque un sueño es verdad mientras no se despierta. Lo de siempre, ese tipo de migajas que, sin llegar a alimentar, al menos entretienen al estómago. Conclusión: mientras unos pasan de abrir las cartas del banco porque son malas noticias, otros las abren como si estuvieran desactivando una carta bomba.

Y como en estas circunstancias, ni San Obama es capaz de vender caramelos a la puerta del cole, urge pensar en una receta alternativa, cualquiera que no incluya el consumo entre sus ingredientes. No sabemos cuál puede ser la buena, pero tal vez los que mueven los hilos tengan una pista. De hecho, si fueron capaces de sacar una burbuja de un ladrillo, podrán improvisar otro truco, ¿o no? Igual el problema es que van faltando conejos, porque chisteras hay dos por sucursal.

El caso es que nos hundimos y no quedan flotadores en segunda clase. Por tanto, solo hay dos opciones: ponerle una vela a San Andrés o amotinarse para sustituir a la tripulación, ya que al parecer no sabe navegar a contra viento. No se le puede decir a un moribundo que "todo se arreglará". Hay que ponerse en su pellejo, y eso es justo lo que no está dispuesto a hacer el capitán, con lo cual, difícilmente podrá encontrar un cabo para rescatar a quien se ahoga todos los días.

Alguien dijo que "el cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a trabajar nada más levantarnos y no deja de funcionar hasta entrar en la oficina". Dicho de otro modo: lo bueno del trabajo, además del dinero, es que te aísla de los problemas. Lo malo de que falte, además del dinero, es que hoy, en España, hay casi cuatro millones y medio de personas buscando refugio.

Cosas del lunes. Otra vez.

... despedida a la francesa

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1072. Martes, 13 noviembre, 2007

Capítulo Milésimo septuagésimo segundo: "Encanto es lo que tienen algunos hasta que empiezan a creérselo." (Simone de Beauvoir, 1908-1986; escritora francesa)

Ya he contado alguna vez que soy optimista por naturaleza. Y como lo soy, pues he decidido que, aunque con estos cambios climáticos es difícil saber lo que nos tiene reservado este invierno, yo ya he tomado mis medidas. Aprovechando una oferta del tres por dos me he comprado unos cuantos autobronceadores. Y los voy a estrenar mañana. Que lo se pan.

Claro que según voy pensándolo empiezo a tener serias dudas sobre lo oportuno de mi compra. Anda que si el cambio climático hace de las suyas y sólo puedo enseñar los brazos tres días de noviembre. ¡Menuda inversión tonta acabo de hacer!

Pero, ocurra lo que ocurra, lo del autobronceador va a ser el primer paso a una serie de cambios que habrá que afrontar con ilusión. Primero, si voy a ir más moreno convendría buscar alguna ropa que lo resaltara. Revuelvo el armario y me encuentro con un fenómeno raro. Tan raro que pasa todos los años: ¡me ha encogido todo! Sin tocarlo. La camisa de rayas que formaban cuadros de tomy hilfiger ha perdido una talla... ¡con lo monísima que me hubiera quedado a juego con el bronceado de mi cara! No hay problema, yo soy optimista, estamos a primero de mes y el sábado está todo abierto. Además, más de algo es bueno, ¿no? Pues eso.

Sigo feliz con mi compra, tanto que no puedo esperar a mañana y decido abrir uno de los botes. Empiezo dándomelo en la cara. Tres horas después de la primera aplicación, dos horas después de la segunda y apenas quince minutos después de la tercera sufro el síndrome de la frente amarilla. Que no es un virus, ni una enfermedad tropical. Es un fenómeno natural que se produce en la frente, como su propio nombre indica, de los que los que nos creemos los prospectos de los autobronceadores y que, año tras año, pensamos que no lo hicimos bien la temporada anterior y lo intentamos de nuevo.

Menos mal que con la experiencia el proceso se va perfeccionando y, al menos yo, ya consigo que me amarillee con la misma intensidad el lado derecho y el lado izquierdo, y que la nariz no me quedan en un tono demasiado caoba. Lo peor está superado. El resto es pan comido. Durante un par de semanas se trata de poner siempre el mismo perfil cuando hable con alguien. Así no notará la diferencia. Esta última condición tienen la ventaja de que prepara la musculatura para otro momento ilusionante en el que deberíamos de contar con el apoyo psicológico de una enfermera de la Seguridad Social: dormir sin cambiar de postura en toda la noche, como si estuvieras en clase de pilates. Al menos hasta que se asiente bien la crema. ¡Qué trance!

En todo el proceso habrá momentos en que las ganas de tirar la toalla sean fuertes. Pero no conviene desfallecer. Hay que afrontarlo con serenidad y pensar que el arrepentimiento no es suficiente, ni eficaz, ni tiene ningún efecto para dejarte la cara como si acabaras de estar tres semanas al sol de ipanema rodeado de cinco garotos que cumplían todos tus deseos. Y sobre todo poder restregárselo por la cara a más de uno cuando nos volvamos a encontrar estas navidades. Porque de eso se trata. ¿No? Ya veréis como merece la pena. Hay que ser optimistas. ¡Como yo!

... nudos.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1044. Lunes, 1 octubre, 2007

Capítulo Milésimo cuadragésimo cuarto: "Dos cerebros juntos producen la mitad de ideas que producirían cada uno por separado" (Ley de Chevin)

EE.UU. 1929

Érase un ciudadano que vivía al lado de una carretera donde vendía bocadillos. Era sordo y, por tanto, no escuchaba la radio. No veía muy bien y, en consecuencia no leía los periódicos.

Pero, eso sí, vendía buenos bocadillos y el negocio cada vez iba mejor. Quiso aprovechar la racha. Arrendó un trozo de terreno, levantó un gran letrero y empezó a pregonar su mercancía a pleno pulmón:

"!Compren deliciosos bocadillos calientes!"

Y la gente compraba.

Aumentó sus compras de buen pan y buena carne. Amplió su local para poder ocuparse mejor de todo y, tanto trabajo tenía, que mandó recado a su hijo para que regresara de la Universidad donde estudiaba Ciencias Empresariales y le ayudara.

Nada más llegar, su hijo le dijo:

"¡Papá ¿no escuchas la radio ni lees los periódicos? Estamos atravesando una gran depresión, la situación está francamente mal, no podría estar peor"

El padre pensó:

"Mi hijo estudia en la Universidad, Lee los periódicos y escucha la radio. Debe saber de lo que habla".

Así que empezó a comprar menos pan y menos carne, desmontó el letrero, dejó el arrendamiento del terreno para eliminar gastos y no pregonaba sus bocadillos.

Y sus ventas disminuyeron de día en día.

"Tenías razón" -le dijo al muchacho- "!estamos en una gran crisis!"

No he terminado de pillarlo. A ver. ¿La moraleja de la historia es explicarnos lo malo que es tener un hijo que estudie empresariales o, directamente, la ruina que supone para cualquier economía familiar tener hijos, así, en general?

Los lunes ando un poco perdido yo.

... sesión de maquillaje.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"