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1829. Miércoles, 25 mayo, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo vigésimo noveno: “Bienaventurados los que no tienen nada que decir y resisten la tentación de decirlo”. (James Russell Lowell , 1819-1891; poeta estadounidense)

Ya está bien: vamos a prevenirnos del fracaso de todos los años. De este no pasa. Si empezamos ya tendremos tiempo suficiente para vencer las bromitas reticentes de los compañeros de trabajo, de los vecinos y hasta del señor que pasa por delante y siempre nos mira con gesto de indolencia. Con este ingenioso truco estas vacaciones van a ser distintas. A la vuelta podremos mostrar a los amigos y (sobre todo) a los enemigos el bello souvenir, testimonio de nuestro resistible atractivo. Una incontestable prueba de nuestro triunfo.

Bastará con recortar una foto de carné (actual) y pegarla en el espacio en blanco. Como ejemplo presentamos dos modelos a convenir según necesidades: el solitario de piscina (1) y el modelo rodriguezdeciudad (2), especial para cabezas gordas.




...ping-pong

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1466. Lunes, 21 septiembre, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo sexagésimo sexto: "Hasta que me liberé de mis hermanos mayores y empecé el cole, creía que me llamaba "cállate". (Rodney Dangerfield, 1921-2004; actor estadounidense)

Una de las situaciones más tensas que se producen entre dos seres humanos, sobre todo si son seres humanos hombres, ocurre en los lavabos/baños y/o servicios de los centros de trabajo. Por más cuidado que le pongas, por más que busques la hora en la que se supone que no va a entrar nadie, pocas veces te librarás de salir del retrete y encontrarte con algún compañero que, haciendo como que se lava las manos, lanzará miraditas de sorna para hacerte notar que ha escuchado los sonidos varios que suelen acompañar a los ejercicios intestinales que acabas de realizar.

Hoy, en peluche práctico, una idea para evitar -en la medida de lo posible- que esos ruidos evacuatorios, (que tan a gusto nos dejan y a los que no queremos ni debemos renunciar durante el horario laboral) puedan ser escuchados por compañeros fisgones.

Muy simple, cogemos el rollo de papel del culo haciendo una bola (con el papel no con el rollo) del tamaño que uno pueda prever (según necesidad y experiencia pero teniendo siempre en cuenta que el papel lo paga el centro de trabajo... por lo que conviene no ser rácanos) y la colocaremos en el fondo, con el fin de que, cuando caiga el monigote lo haga sobre blandito, amortiguando la caída y evitando así los incómodos ruidos.

Ah, y un valor añadido: de paso evitaremos que al caer nos acabe salpicando... que hay veces que... en fin.



... quitando hierro

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1377. Martes, 31 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo septuagésimo séptimo: El sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud de las personas que gozan de una salud perfecta” (Noel Clarasó, 1899-1985; escritor español)

Era común entre las mujeres de la época isabelina, beber orina de perro cada mañana para mejorara el cutis. Además, y antes de irse a la cama cada día, comían barro para provocarse la enfermiza palidez tan de moda en la época.

Seguro que les daba un excelente resultado... y seguro que la materia prima les saldría barata (más incluso que las cremas del Mercadona) pero no sé yo si el esfuerzo les compensaba. Claro que todo es acostumbrarse. Lo que no sé es de qué se quejan ahora.

Y hoy cae otro mes... ¿No pasan ahora los días mucho más deprisa que cuando éramos más jóvenes? !Mala es la vejez pordios!



.. crías

Todos los "capítulos" de " tantos hombres y tan poco tiempo"

1252. Martes, 16 septiembre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo quincuagésimo segundo: "Amor es ese afecto desengañado que sobrevive tras un instante de baba". (Emil Cioran, 1911-1995; filósofo y ensayista rumano)

Naturaleza práctica. Hay unas serpientes, las jarreteras, cuyas hembras atraen a sus compañeros lanzando olorosas feromonas. Unas feromonas capaces de conseguir que todos los machos que se encuentren en las inmediaciones se abalancen como locos sobre ella. La atracción es tal que se llegan a formar grupos de más de 100 admiradores pegados a la pobre serpienta.

Pero como listos hay en todos los lados, resulta que algunos le han encontrado otra utilidad más a esta atracción olorosa. Hay machos que cuando salen de hibernar empiezan a segregar las mismas feromonas que las hembras atrayendo así a otros machos que se pegaran a él para calentar su cuerpo.

¡100 machos ansiosos de sexo pegados a tu cuerpo para darte calor! Con una imagen así a ver quien es el guapo que trabaja esta mañana.

... con más letras, más corta

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1003. Jueves, 28 junio, 2007

Capítulo Milésimo tercero: "Cada vez que un hombre ríe, añade un par de días a su vida" (Curzio Malaparte, 1898-1957, escritor italiano)

El comportamiento social de la mayoría de los animales está controlado por los olores y otras señales químicas. Los perros y los ratones dependen de los olores para localizar su comida, para reconocer caminos y territorios, para identificar parientes y hasta para encontrar a su pareja.

Otros insectos más "sociales", como las hormigas, envían y reciben intrincadas señales químicas que les indican, con precisión, hacia dónde dirigirse y cómo comportarse durante todos los momentos del día.

Nosotros en cambio, vemos el mundo fundamentalmente por medio de los ojos y de los oídos. No le prestamos atención al sentido del olfato, y eso que tienen más importancia de lo que parece.

Un ejemplo, nuestro "gusto" sólo es capaz de reconocer cuatro sensaciones claras: dulce, salado, agrio y amargo. Los otros sabores provienen del olfato, así, cuando tenemos la nariz tapada por un inoportuno resfriado, la mayoría de los alimentos parecen suaves o insípidos.

Tenemos que usar más el olfato, con un poco de habilidad puede llegar a ser una de las herramientas más prácticas para cosas tan insospechadas como ligar o hasta calentarse.

Y no me lo estoy inventado, hay unas serpientes, las "jarreteras" cuyos machos tienen una curiosa forma de ligar: al detectar la presencia de una hembra por el olor de sus feromonas, se lanzan todos como locos sobre ella, llegando a formar grupos de más de 100 "admiradores" sobre la pobre "serpienta".

Además como no suelen tener un pelo de tontas, le han encontrado otra utilidad más a esta atracción olorosa. Hay machos que cuando salen de hibernar empiezan a segregar las mismas feromonas que las hembras, atrayendo así a otros machos que se pegaran a él para calentar su cuerpo.

¡100 machos ansiosos de sexo pegados a tu cuerpo para darte calor! Con una imagen así a ver quien es el guapo que trabaja esta mañana.

... La mayor goleada

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"