1791. Martes, 22 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo nonagésimo primero: “Mi enorme culo y la panza que tengo es genética, de hecho no soy partidario del deporte porque a nadie le gusta que le deporten” (José Luís G. P., 42 años, chapero de saldo)

El hambre consiste en quedarse, así por las buenas, con las ganas de comer, lo cual es, en verdad estremecedor y hasta terrible. Pero el hambre, como todo en esta vida, tiene dos caras. En primer lugar, la ya aludida, la tradicional; es decir, la cara de desolación que otorga a los que la padecen, los hambrientos, un aspecto más bien poco agraciado. En segundo lugar, y como contraposición, la cara de la esperanza, que es la que pone el hambre cuando nos quiere sonreír y es capaz de sacar sus mejores cualidades para que disfrutemos de ellas. Y, precisamente, esta segunda cara del hambre es la que vamos a analizar mediante la rigurosa y taxativa enumeración de sus ventajas.

- El ahorro que proporciona.
- No produce diarreas.
- Ni estreñimientos.
- Rima con enjambre.
- El que pasa hambre, pues eso que lleva ganado.
- Evita tener que ir al dentista.
- El Tercer Mundo existe gracias al hambre.
- Si robas por hambre no es pecado.
- Te lleva a sobreponer lo ideológico a lo biológico.
- Quien pasa hambre, ayuna, y quien ayuna gana indulgencias.
- Promociona el espectáculo taurino, pues "más cornás da el hambre".

Y, sobre todo, tiene dos ventajas esenciales que ya sólo por si mismas justificarían sus beneficios: el hambre sirve para tener hambre, con lo cual se come mucho mejor luego, y la gente se muere de hambre; por tanto, cada vez hay menos hambre en el mundo al haber menos gente con hambre.

Nada es tan malo como nos lo cuentan. Es cuestión de ser positivos.



... miedo a la escalera

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1790. Lunes, 21 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo cuarto: “No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos". (Proverbio holandés)

Dice el Ministerio de Industria que el año pasado vinieron a España 57,4 millones de turistas, bastantes más que la poblacion autóctona. Asunto peligrosísimo si se mira bien ya que, estando como estamos en un país democrático, en cualquier momento podemos llevarnos el susto de encontrarnos, previo referéndum, con que España no existe.

Aunque con esto de la globalización la cosa tampoco tendría mayor importancia. Lo que sí me resulta más sospechoso es que, todos los años, coincidiendo con la llegada progresiva del turisteo, haya también una llegada masiva de moscas. Habría que investigar el hecho, por si nada tiene de fortuito.

No me extrañaría que los extranjeros, que de todo hay, traigan cada uno su macuto de moscas que sueltan al entrar en España.



... agradecimiento

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1789. Viernes, 18 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo tercero: "Somos lo que hacemos, sobre todo lo que hacemos para cambiar lo que somos” (Proverbio brasileño)

El Anonconotus alpinus, un grillo típico de las regiones alpinas es capaz de copular cada 18 segundos. Investigadores de las universidades suizas de Derby y Ginebra lo han demostrado en unos cuantos estudios en los que siempre han llegado a la misma conclusión: el macho captura con sus patas a una hembra que pasa cerca, sea como sea, y copula con ella. A veces su excitación es tan grande que hiere a la pareja. Dure lo que dure (que no suele ser mucho), a los dieciocho segundos de acabar ya está listo para otra aventura. Los investigadores han llegado a la conclusión de que su diferencia con el grillo común, al que pertenece, es debida al uso por parte del primero del cortejol cortejo, mientras que el alpino no se detiene en ningún tipo de preliminar, algo que le ahorraría fuerzas.

Y es que por mucho que digan, cuando uno va a lo que va debe de ir a lo que debe de ir. Lo demás son ganas de perder el tiempo y la energía. Y no está la cosa de la energía para derrocharla ahora. Los grillos, tampoco.



... más "historias extra-ordinarias"

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1788. Jueves, 17 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo segundo: "Es un error creer que uno está rodeado de tontos, aunque sea verdad”. (Noel Clarasó, 1899-1985; escritor español)

Un buen leñador dedica tanto tiempo a trabajar como a afilar su hacha. Y en los trabajos que corren hay que “afilarse” con periodos de descanso. Un café, ojos cerrados, estirar las piernas o una conversación intrascendente sobre cómo los agujeros negros pueden influir en la creencia de que la posición aparente del Sol con respecto a unas constelaciones definidas arbitrariamente en el momento en que naciste puede afectar a tu personalidad, por ejemplo, relajarán la mente, el cuerpo y el alma.

El hombre (personahumanadecualquiersexo) necesita tiempo libre para soñar, divertirse y hacer el vago. Se trata, además, de algo normal en la vida, hay que crearlo, conocerlo, y aprender a salir de él por uno mismo cuando tenga que terminarse. Todos tenemos derecho al aburrimiento, y las preclaras mentes de nuestros superiores tienen que aprender las dos verdades incuestionables: que el tiempo no se organiza (disponemos de 1.440 minutos al día, ni uno más ni uno menos, y que el minuto 60 va después del 59 y no hay universo que lo modifique. Coñazo de jefes.



... Dom Pèrignon

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1787. Miércoles, 16 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo séptimo: “!No te rías de la tontería de los demás! Puede representar una oportunidad para ti”. (Winston Churchill, 1874- 1965; político británico)

Las primeras escaleras mecánicas despertaron recelo entre los usuarios. Para demostrar que eran seguras, las empresas fabricantes recurrían a contratar empleados (el primero, en 1911, se llamaba Bumper Harris) para que estuvieran subiendo y bajando por las mismas durante toda la jornada laboral. La idea triunfó.

Camas de agua, sillones ergonómicos, asientos reclinables con masaje incorporado, sofás anatómicos, almohadas rellenas de latex de última generación, colchones que se adaptan a las curvas del propio cuerpo… la lista de cosas que un servidor podría probar y para las que, además de la vocación, se considera sobrada y cualificadamente preparado, es infinita. Para que luego digan que en cuestiones de trabajo soy exigente.



...latín

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1786. Martes, 15 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo: "La experiencia no es lo que le sucede a un hombre; es lo que un hombre hace con lo que le ocurre”. (Aldous Huxley, 1894-1963; escritor inglés)

Un marido celoso se presenta en una agencia de detectives porque quiere que vigilen las andanzas de su mujer. Antes de comunicar sus deseos exige hablar confidencialmente con el director a quien le pide que, debido a su posición en la que no se le permitiría hacer el más mínimo de los ridículos, sea el propio director el encargado de llevar personalmente el caso. Está dispuesto a pagar lo que sea a cambio de que se cumplan dos condiciones: nada de subalternos y reserva absoluta de los resultados de las pesquisas.

El detective empieza su trabajo sin encontrar nada extraño. La esposa visita a su madre, pasea con sus amigas y despelleja a todas aquellas pilucas que no están presentes.. lo normal. El investigador pasa un primer informe al marido quien, a pesar de las buenas noticias insiste en que se continúen las pesquisas. Vuelve a dar órdenes concretas, que para eso paga: es imprescindible vigilarla todo el tiempo que sea necesario. El costo de la investigación es elevado –hay tardes en que la vigilancia dura seis y siete horas-, pero el marido no se preocupa por ello. El detective está encantado. Un negocio redondo –le confiesa a su mujer-, que se ríe como una loca

Pero la verdad es muy distinta. La investigación que realiza el director de la agencia de detectives sirve solamente para que el cliente –el marido celoso- pueda tener la seguridad de que no será molestado mientras engaña al detective con su mujer. Así no hay ningún riesgo de ser descubierto.

El "amor" (entre comillas), como se sabe, es capaz de cualquier cosa.



... loca, pero de herencia

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1785. Lunes, 14 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo quinto: “Los más obstinados suelen ser los más equivocados, como todos los que no han aprendido a dudar. (Samuel Butler, 1612-1680; poeta inglés)

Alguien trajo un par de bolsas, estaban sin pelar. En menos de tres minutos, en cuanto se corrió la voz, aquello fue una locura. Se abalanzaron sobre ellas como posesos y una enajenación colectiva se apoderó de la mayoría. Durante un buen rato sólo se ha estado oyendo el cric crac del pelamiento.

Yo creo que en vez de sal, a las pipas les ponen coca. Sólo así es posible semejante adicción a ellas.



... Matusalén

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1784. Viernes, 11 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo cuarto: “Aquel que defectos tenga que disimule los ajenos” (José Hernández, 1834-1886; escritor argentino)

Mea Culpa. Y, al contrario de los que muchos (de la logse/fp) pudieran pensar, no es un insulto. ¡Qué va! Hoy voy a hablar de mí. Sí, ya se que suena como el culo, pero otros, con renombre y probada solvencia, lo utilizan como recurso y hasta les dan premios. A lo que iba. Voy a desnudarme, en el sentido moral del término, ante todos lo que sean capaces de leer esto. Tengo que confesarlo: ¡pero que bien se lo pasa uno con los pies!”.

La cosa viene por leer. Cosa no buena a estas edades ya que, aparte fomentar la presbicia, hace que te despierte cierta curiosidad por temas profundos. Por ejemplo cuando te enteras que, según una vieja técnica utilizada por las geishas japonesas, chupando el dedo del pie, un hombre puede llegar al orgasmo sin necesidad de tocar ni estimular nada más. O una mujer, digo yo. Todo se debe a una cuestión de reflexología podal. Normal.

Claro que una cosa es que a uno le guste ponerse verraco (cerdomachoreproductor) a través de la estimulación oral de los pies y sus deditos, y otra cosa es que dicha práctica se convierta en una obsesión. O no. Que, como cada vez que salen estos temas, me acuerdo de un pisicólogo, inglés él, Havelock Ellis, que decía algo que suena a perogrullada pero que no es tanto si pensamos que hasta hace nada la Asociación Estadounidense de Psiquiatria consideraba desviado a todo acto que no consistiera en la introducción del pene en la vagina. Ellis decía: “todas las personas no son como usted, ni como sus amigos o vecinos. Incluso sus amigos y vecinos pueden no ser tan semejantes como usted supone”.

Vamos, que para gustos, colores. Pues eso: ¡pero que bien se lo pasa uno con los pies!



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