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2226. Martes, 14 mayo, 2013

Capítulo Dosmilésimo ducentésimo vigésimo sexto: "¿Para cuando la venta de fascículos semanales con la historia de los fascículos semanales?” (Juan P. 45 años, administrativo)

Inmersión absurda en la rutina laboral. Calma, mucha calma. Hagamos lo justo (lo justo siempre es bueno) y seamos comedidos, que aunque nos han vendido la pereza como un pecado capital, -si no sufres no estás bien visto- debemos seguir reivindicando el buen nombre de los vagos, al fin y al cabo los verdaderos impulsores del actual avance de la humanidad.

¿Qué hay de malo en descansar todo lo posible permitiendo a los que verdaderamente valen que terminen el trabajo sin causarles molestias? (aunque solo sea porque se han aburrido de esperar a que tú lo hagas). ¿Qué hay de malo en no dar el 100%, si con el 50% es suficiente y además te permite estar descansado?

Durante la carrera tuve un profesor que siempre decía que hacer las cosas deprisa era totalmente incompatible con hacerlas bien, que para ser responsables uno se tenía que fijar, si lo hacías rápido no podías fijarte en esos pequeños -pero muy importantes- detalles. Y cada vez que nos soltaba el discurso ponía de ejemplo la misma historia:

Un profesor de Anatomía Patológica da a sus estudiantes la primera clase sobre autopsias:

"- Para hacer bien una autopsia hay dos cosas básicas: primero, no tener repugnancia".
Dicho eso, el profesor mete un dedo en el ano del muerto y luego lo chupa. A continuación pide a sus alumnos que hagan lo mismo. Tras un silencio temeroso, comienzan a obedecer. Al final el profesor prosigue:
"- El segundo elemento es ser muy observador. Yo metí el dedo anular, pero me chupe el índice."

Las prisas son malas, muy malas. Y en cuestiones laborales, más.

Miércoles de fiesta. Hasta el jueves pues.


...historias extra-ordinarias

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2023. Lunes, 21 mayo, 2012

Capítulo Dosmilésimo vigésimo tercero: "Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida en media pena". (Proverbio sueco)

He encontrado la herramienta para que la próxima vez que alguno de mis amadísimos superiores con la disculpa de leer informes directamente de la pantalla de mi ordenador intente fisgonear acabe por el suelo al más puro estilo resaca (ahora también llamada dolores de post-pedal)


Ya está bien de desconfiar de lo que estoy haciendo en horas de trabajo Demasiado difícil está encontrar porno con la cantidad de filtros que nos han puesto como para desperdiciar el poco que encontramos. !Hombre ya!

... sin vomitar

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1986. Lunes, 12 marzo, 2012

Capítulo Milésimo noningentésimo octogésimo sexto: “Todo género de vida, sin descansos alternativos, no es duradero". Publio Ovidio Nasón, 43 a. C. - 17 d. C.; poeta romano)

He visto en un periódico con letras muy grandes: "Puente a Mallorca". Y cuando más entusiasmado estaba en mis pensamientos triunfalistas, dispuesto a carcajearme de los tocaprimasderiesgo Francia e Inglaterra y de su Túnel de la Mancha, me llega el desconsuelo al leer la letra menuda. Resulta que el puente no tiene nada de piedra, ni de hierro... ni tan siquiera de metacrilato: es que una agencia de viajes lleva a la isla a cualquiera que pague.

!Ay la técnica de quitarnos con la letra pequeña las ilusiones que nos habían hecho con la grande, debería ser pecado mortal! Como mínimo.

Dicho lo cual, y hablando de puentes (de los prácticos), aprovecho la disculpa -!cómo si hiciera falta!- de las Fallas para, como dicen los cursis, empaparme de Valencia durante toda una semana. Vuelvo –a la fuerza- el 20. Hasta entonces pues.



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1910. Miércoles, 2 noviembre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo décimo: “OK, entonces ¿cuál es la velocidad de la oscuridad? (Alfredo G. 32 años, estudiante en paro)

El Ilustre Colegio de Ingenieros ha elevado una respetuosa queja a los ímprobos (a la par que refinados) empresarios por las declaraciones que recientemente han hecho públicas según las cuales las fechas del santoral que caigan entre semana se tendrían que trasladar a los lunes.

"Esta medida -señala la nota de protesta del citado colegio- establecida con el fin de evitar los puentes, causaría un indescriptible perjuicio a nuestro trabajo que, debido a la recesión actual, es una de los más castigados. De llevarse a cabo semejante disparate –continua la nota- nuestra profesión se vería abocada al desastre más absoluto por la supresión de los únicos puentes que en este momento de crisis económica se realizan”



... métodos absurdos

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1909. Viernes, 28 octubre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo noveno: "Atragantado por su propias palabras, orador suspende acto público político” (Resumen de agencias)

Variaciones sobre un mismo tema: el cojón y sus compañías. Quien hambre tiene con pan sueña. Si se adosan a sufijos y prefijos éstos modificarán completamente su significado: acojonarse nada tiene que ver con descojonarse, y cojonudo menos con cojonazos. El tiempo del verbo que los acompañe -aunque sea el mismo- también los cambia. Y mucho. No sólo porque el imperativo suela expresar sorpresa: ¡tócate los…!, sino porque no es lo mismo que alguien se los toque (incluso algunos se los rascan), a que alguien te los toque (mucho más molesto sin duda). También será el verbo quien determine su sentido en las frases hechas: tenerlos es señal de valentía, ponerlos expresará un reto, especialmente si se ponen encima de ciertos sitios, y cortarlos suele sonar a amenaza si se refiere a los ajenos, o fanfarronada (más bien gilipollez) si se refiere a los propios. En cambio, si su compañía es un número, la cosa cambiará en función de la cifra: uno significa caro o costoso, dos suele significar valentía, y tres, desprecio. Si el número de ellos es muy grande -y especialmente es un número par- implica dificultad.

Y sí, justo hasta tan apañados (lingüísticamente hablando) conguitos estoy de tener que trabajar y que me los toquen. Y sí, justo tocármelos bien tocados es lo que voy a hacer todo este puente que se avecina. Buenos días y hasta el miércoles.



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1420. Miércoles, 10 junio, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo vigésimo: “Conócete, acéptate, supérate” (San Agustín, 354 - 430; monje católico)

Será que el día no acompaña (aunque mañana sea fiesta me toca estar aquí el viernes), pero ando un poco desarreglado pensando en si tendrá alguna relación que Diógenes, que acostumbraba a comer, defecar y masturbarse en la plaza pública, viviera hasta los 89 años en una época en la que la esperanza de vida no llegaba ni a la tercera parte.

Lo digo porque si la hay, creo que debería de ponerme manos a la obra cuanto antes. No tengo ya edad para perder el tiempo.



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1373. Miércoles, 25 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo septuagésimo tercero: “Antes de arrojarse al peligro, hay que preverlo y temerlo, pero cuando se está ante él, no queda más remedio que despreciarlo” (François Fénelon, 1651-1715; teólogo francés)

Impresionado por un astrólogo que vaticinó la muerte de una dama de la corte, Luis XVII, un rey empeñado en combatir las muchas supersticiones de la época, invitó al vidente a su castillo, advirtiendo a sus criados que lo arrojaran por la ventana en cuanto él diera la señal. Cuando lo tuvo delante, el monarca le preguntó: “Tanto que presumes de conocer el futuro de la gente, dime, ¿cuánto vivirás tú?”. “Moriré tres días antes que Vuestra Majestad”, respondió él. Y el rey decidió no defenestrarlo... Por si acaso.

Acertar, no acertarán ni una, (es e-vidente) pero mira que tiene labia los condenados para sacarle el dinero al personal y quedarse tan anchos.

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1370. Miércoles, 18 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo septuagésimo: “Nunca se debe mirar a una persona que duerme. Es como si abriéramos una carta que no ha sido dirigida a nosotros”. (Sacha Guitry, 1885 - 1957; guionista ruso)

Salvo por el calor (son 482ºC pero que bien podrían combatirse con unos buenos aparatos de aire acondicionado) y el pequeño detalles de que el viaje me iba a salir un poco caro, apenas me quedan dudas del sitio al que me voy a retirar en cuanto me jubile. Desde que me he enterado que cada día en Venus dura 243 días terrestres no pienso seguir buscando más.

¡Anda y que no me va a dar de si el tiempo para hacer cosas por pocos años que me quedaran! Y por cierto, hacer una escapadita algún fin de semana (en horario local) para ver como es todo aquello antes de decidirme, tampoco me importaría.

Por ahora me tengo que conformar con irme (por una vez y sin que sirva de precedente) de puente (por desgracia) terrestre. Hasta el lunes pues.

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1088. Miércoles, 5 diciembre, 2007

Capítulo Milésimo octogésimo octavo: "Nunca digas lo que realmente piensas delante de gente que no conoces". (Marlon Brando en El padrino)

El cementerio chileno Camino de Cannan ofrece en su catálogo ataúdes con un timbre de emergencia por si, en un momento determinado, uno se despierta en tan apretado y oscuro alojamiento y resulta que todavía no le había llegado la hora del descanso definitivo.

Algo evidentemente muy práctico teniendo en cuenta que existe una cosa que se llama catalepsia y, sobre todo, que cualquiera puede equivocarse al firmar un certificado de defunción. Hasta el mejor escribano echa un borrón.

Dicho lo cual, y aunque una de las últimas cosas que suelen hacer los muertos, sobre todo si mueren ahorcados, es eyacular, hoy, y pese a quien le pese, queda demostrado que también se pueden hacer post cortitos y agradables sin tener que hablar de sexo.

Y es que ando con un poco de prisa. ¡Coño que es verdad, que me voy de puente! Hasta el lunes pues.




1066. Viernes, 2 noviembre, 2007

Capítulo Milésimo sexagésimo sexto: "El silencio es el partido más seguro para aquél que desconfía de sí mismo". (Francisco VI, duque de La Rochefoucauld, 1613 - 1680; escritor francés.)

Viernes. Unos pocos desgraciados estamos al pie del cañón. En la línea, siempre tan práctica, de "tantos hombres y tan poco tiempo", un consejo para poder aguantar el día con un mínimo de dignidad: imitar a la cucaracha.

Ya sé que no suena bien, sin embargo hay casos en los que conviene dejar a un lado cualquier prejuicio y enfocar las cosas de otra manera; bien mirado basta pensar que hasta para el más desalmado padre cucaracho, su hija cucarachita le parecerá guapa.

Primera conducta a imitar: no derrochar más energía de la necesaria. Las cucarachas se pasan tres cuartas partes de su vida tranquilamente ocultas; por cada cucaracha que se ve hay otras 75 escondidas. Así pues, durante el horario laboral intentaremos dejarnos ver lo menos posible. Si acaso cuando vayamos a por los imprescindibles cafés. El resto del tiempo, evaporados.

Segunda y más importante: consumir lo mínimo. Debido a sus hábitos esquivos y su carácter omnívoro estos simpáticos animalitos son capaces de sobrevivir hasta una semana alimentándose sólo del pegamento de un sello.

Consumen lo mínimo, gastan los imprescindible. Hagamos lo mismo lo mismo en todo lo que tenga que ver con las actividades laborales de hoy. Será nuestra forma de protesta ante la gran injusticia que cometen con nosotros.

Hasta el lunes.

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875. Martes, 5 diciembre, 2006

Capítulo Octingentésimo septuagésimo quinto: "Para todo mal hay dos remedios: el tiempo y el silencio". (Alejandro Dumas, 1802-1870 escritor francés)

Para celebrar que, aunque mañana y el viernes sea fiesta, un servidor tiene que jorobarse y venir el día que queda en el medio -jueves si nadie lo remedia- me gustaría rendir un cálido, sencillo y sincero homenaje a algunos de mis compañeros laborales publicando, en rigurosa exclusiva y primicia mundial, una instantánea en la que se puede apreciar con una absoluta claridad, el abnegado compañerismo y el inmenso esfuerzo que todos realizan cada día para sacar las tareas adelante. Va por vosotros.


Hasta el jueves.

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