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2141. Lunes, 17 diciembre, 2012

Capítulo Dosmilésimo centésimo cuadragésimo primero: "Política es el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres, con el fin de proteger a los unos de los otros (Noel Clarasó, 1899 - 1985; escritor español)

El Gordo de Navidad es uno de los valores de nuestra Historia sin el cual carece de explicación razonable nuestra unidad de destino. Puede que los españoles como grupo tengamos un sentido disgregador, una mentalidad histórica dispersa. Los filósofos de nuestra historia afirman que la lucha centenaria contra el moro aglutinó el germen del país fraguó la unificación de los cinco reinos; de modo que eran ciegas lanzadas de cristianos entre sí, esa maraña de garrotazos que constituye el magma del nacimiento de un estado tomó una dirección clarividente cuando los de la chilaba se pusieron por delante. Pero a pesar de todo a estos cristianos del rabo de Europa ninguna guerra, ningún jefe con coraza, ni siquiera la selección de las hazañas internacionales los ha podido unir de verdad. No sé por qué en este territorio los duques se han ido por un lado y los braceros por otro. Es como una manía.

En cambio llega el 22 de diciembre y la lotería unifica a los aristócratas con los arrieros, al probo menestral con el catedrático de exactas, al intelectual con el hincha de la Pantoja. Todos admiten muy civilizadamente que el gordo pueda salir muy repartido. Y como el gordo suele ser democrático y cae siempre en una pollería luego sale la parroquia fotografiada en el periódico con una botella de cava en la mano con ojos espantados recibiendo la felicitación de banqueros, notarios, registradores de la propiedad, jubilados y los basureros que en ese momento pasaban por allí.

Una hermandad nacional ante la unidad de destino, una esperanza en el Dios todopoderoso, una política distributiva basada en la justicia más social y una democracia natural más que griega se realiza en España el día del Santo Gordo. Creo que el 22 de diciembre tendría fiesta de precepto, tendría que declararse Día de la Raza. Mínimo.


... cesta de Navidad.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

2135. Lunes, 3 diciembre, 2012

Capítulo Dosmilésimo centésimo trigésimo quinto: “Mala cosa es tener a un lobo cogido por las orejas, pues no sabes cómo soltarlo ni cómo seguir aguantándolo” (Publio Terencio Africano, 100 a. C -159 a.C.)

Aviso para escrupulosos: nada es lo que parece. Según las conclusiones del “Estudio sobre manos sucias”, dirigido por un por un tal Val Curtis, reconocido investigador británico, en el que se analizaron las manos de un número significativo de viajeros en distintas estaciones de trenes inglesas, uno de cada cuatro presentaba restos fecales en ellas. Restos que repartían sin contemplaciones por los pomos de cuantas puertas abrían o cerraban –entre otros sitios- durante no poco tiempo después de realizar el alivio de sus cuerpos.

Dejando a un lado lo extraño del trabajo (¿qué contestará el hijo del Val Curtis cuando le pregunten en que trabaja su padre?) hay que reconocer que, superada la grima inicial, la cosa tampoco es para llevarse las manos a la cabeza.

Al fin y al cabo mierda que no mata, engorda.


... América.

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2125. Lunes, 19 noviembre, 2012

Capítulo Dosmilésimo centésimo vigésimo quinto: “Mejor que levantar la voz, reforzar el argumento” (George Herbert, 1593 - 1633; poeta inglés)

Aparte de por incómodos, que los pisos sean cada vez más pequeños se está convirtiendo en un asunto de salud pública. Dicen las últimas estadísticas de accidentes caseros que hay un alarmante aumento de ingresos en urgencias por unas heridas muy concretas: aquellas que se producen cuando el accidentado se agacha para coger el trozo de papel del culo correspondiente y acaba "intimando", de no muy buenas maneras, con el portarrollos.

Normal. Uno, concentrado como está en la finalización de sus deposiciones, se limita casi mecánicamente a hacer el gesto de inclinarse para proveerse del papel, pero como resulta que todo está situado tan estratégicamente cerca lo que acaba es estrellando su frente, (de una manera bastante brusca), contra el susodicho portarrollos, que encima suele tener esquinas más o menos afiladas según diseño.

La cosa tiene su gracia vista desde fuera, pero claro, poniéndose en la situación del herido, con una brecha en la frente, los pantalones por los tobillos, y reconozcámoslo, una postura no precisamente elegante, es fácil imaginar el bochorno primero y la vergüenza después, que tendrá que pasar el protagonista del "evento" cuando llegue a urgencias y, entre automovilistas politraumatizados o algún que otro cuarentón con su infarto a cuestas, tenga que relatar el origen de su muy especial accidente.

Hay heridas que por mucho que puedan doler físicamente, no son nada comparadas con un orgullo machacado.


... guías.

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1440. Viernes, 24 julio, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo: "El que quiera comer la nuez antes tiene que romper la cáscara” (Refrán español)

La idea no se me ha ocurrido a mi (el aburrimiento es muy malo y uno acaba hasta leyendo), pero en vista de la importancia capital del tema que trata, creo que difundir la idea todo lo que se pueda es un acto de generosidad al que ningún hombre de bien puede renunciar.. Hoy, en peluche practico, cómo insinuarte (y algo más) a alguien sin necesidad de sentirte humillado... aunque la respuesta sea no.

Una única condición: que en la charla anterior al asunto, (que será mejor cuanto más breve e intranscendente sea -no hay que olvidar que estamos a lo que estamos) parezcamos lo más modernos posibles. Algo sencillito, sin pasarse. Bastará, por ejemplo, con acortar algunas palabras. Dos caris y tres porfa convenientemente situados en cada frase pueden valer.

Lo demás es pan comido, invitas a la víctima a café en tu casa, sacas las tazas, las tostadas y las galletas, pones gesto candido, y, tarro en mano preguntas con la mejor de tus sonrisas “te gusta lamermela” Es en ese momento cuando -observando su cara- te darás cuenta de si habrá o no habrá final feliz. Que pone cara rara... acabas la frase con un “da de frambuesa” y aquí no ha pasado nada. Que ya está de rodillas en la alfombra.. pues eso que ganas.

Por probar. Hasta el lunes.

... más "historias extra-ordinarias"

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971. Lunes, 14 mayo, 2007

Capítulo Noningentésimo septuagésimo primero: "Haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad" (Oscar Wilde, 1854-1900, dramaturgo y novelista irlandés.)

Lo decía Sara Montiel cuando en la boda con su último marido, -bastantes años más joven que ella-, le preguntaron por qué si siempre le habían gustado los hombres más mayores que ella esta vez se había "enamorado" de alguien menor. "Verán, es fácil de explicar, a mi edad ya me resulta imposible encontralos más mayores... salvo en el cementerio".

Laboralmente empiezo a estar en la misma situación. Con la edad que uno tiene ya, resulta lógico que el nuevo flamante director del departamento de nueva creación -sin nombre ni función conocida- tenga menos años que yo. Y antes de seguir hay que dejar claro que, por supuesto, el que no se sepa para qué va a servir el susodicho departamento es tan anecdótico como que el tío en cuestión sea hermano de la amante del jefe que más manda. Por mas que les guste hablar a las lenguas de doble filo, la vida tiene esas casualidades.

De todas formas y como la gente es muy mala, yo que él tendría cuidado. Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Un granjero compra un gallo joven para el corral. El animal entra en la granja y camina altivo hasta el gallo viejo y le dice: "llegó la hora de retirarte". El viejo le contesta "no vas a poder con todas estás galinas, déjame al menos un par". Pero el joven le replica: "Piérdete, ahora mando yo". El viejo le propone: "Vamos a echar una carrera por la finca. El que gane se queda con el gallinero". El joven se echa a reir: "Sabes que vas a perder, pero te voy a dar ventaja". El gallo viejo arranca a correr y 20 segundos después sale el joven . Rodean la casa y a pesar de la ventaja incial, cada vez están más cerca uno de otro. Ya está a un metro del viejo y se acerca más y más. Mientras tanto, el granjero, sentado en el portal, ve a los dos corriendo. Agarra la escopeta y -¡pamm!- le dispara al gallo joven y lo hace trizas. El granjero sacude la cabeza y dice: "Jo. Qué mala suerte la mía. Es el tercer gallo maricón que compro este mes".
Y mañana, San Isidro. Hasta el miércoles pues.


... los huevos mejor en docenas

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926. Martes, 27 febrero, 2007

Capítulo Noningentésimo vigésimo sexto: "Que peligroso cuando los diseñadores usan una lengua que la gente no puede entender". (Paula Scher, 1948, diseñadora gráfica estadounidense)

Vamos que sí, que no era más que una adaptación de el traje del emperador en versión moderna. Aunque mi boca nunca hubiera dicho nada, mi culo puede dar buena fe de ello . Por fin alguien se ha atrevido a decirlo: la silla que tiene mi amadísimo jefe en su despacho y en la que tengo que esperar cada vez que quiero algo de él y está colgado al teléfono será muy elegante, muy moderna, muy mundana, pero también es un potro de tortura.

Witold Rybczynski, un catedrático de arquitectura que en su libro "La casa. Historia de una idea", explica por qué la silla Wassily, creada por Marcel Breuer en 1926 y considerada como un icono sagrado de diseño moderno, no cumple con la primera obligación de toda silla: que sirva para sentarse de una forma medianamente cómoda.

"lo agudo del ángulo del asiento hace que resulte imposible sentarse en ninguna postura salvo la repatingada.; si trata uno de adelantarse para alcanzar una taza de café, se encuentra desagradablemente apoyado en el borde rígido del asiento. Si se da uno la vuelta de lado, los brazos brindan escaso apoyo. Como el respaldo y el asiento son planos, desalientan los movimientos. Si se doblan las rodillas, los muslos ya no apoyan en el asiento teso, que también le impide a uno estirar la piernas. Al cabo de un rato, el borde se introduce dolorosamente en la parte de debajo de los muslos. Es una butaca en la que uno no puede estar cómodo más de 30 minutos".

Yo seré muy de pueblo y, posiblemente, no estaré acostumbrado a modernos sibaritismos de diseño, pero por mucho que intenten convencerme de sus ventajas, digo yo que casi todos nos sentamos con el culo. Y un culo es como es y encaja como encaja. ¿Verdad?


... un alquiler reversible

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