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1394. Lunes, 4 mayo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo nonagésimo cuarto: "El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo" (Proverbio chino)

Andamos estos días revueltos con la mal llamada gripe de los cerdos (el H1N1 tiene elementos de la gripe humana, la porcina y la aviar) igual que hace unos meses andábamos con la de los pollos y hace otro tanto con las vacas (¿las noticias de las epidemias siempre se han parecido tanto unas a otras, o es uno, que se ha vuelto insensible?) y pocos son los que no se conocen al dedillo cuantas veces tienen que estornudar antes de salir corriendo a urgencias. Nunca ha sido tan fácil, tan rápido, ni tan cómodo estar informado.

No se trata de quitarle importancia a algo que, evidentemente, la tiene. Sin embargo, ¿cuánta gente se acordará de semejante historia dentro de unos meses? Casi nadie. Porque lo que de verdad nos importa, lo que de verdad recordamos como marcas en la vida, son las cosas que nos suceden a nosotros. Y a todos nos suceden cosas: uno acaba de tener un hijo, el otro enterró a su padre, este encontró trabajo y para aquel esta fue la semana en la que le despidieron del suyo. Ésos sí son los hechos trascendentales que recordaremos. Incluso para el que acaba de perder al amor de su vida, este año pasara a la historia como el del desamor y no como el de la gripe de los cerdos.

Suena cruel, pero es lo normal. Los hechos particulares siempre son más determinantes en nuestras vidas que guerras, epidemias, terremotos, grandes gestas deportivas, o teatrales cambios de gobierno. Y nadie se siente egoísta por ello. Ni tan siquiera aquel, al que algo tan insignificante para el resto de la humanidad como es haberse separado de su pareja, le ha entristecido más que todas las catástrofes, naturales o antinaturales, del mundo.

... copos

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1253. Miércoles, 17 septiembre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo quincuagésimo tercero: "Curiosidad: Impulso humano que oscila entre lo grosero y lo sublime. Lleva a escuchar detrás de las puertas o a descubrir América” (José María Eça de Queirós, 1845-1900; novelista portugués)

Hace unos años, unos científicos noruegos, verdaderos especialistas en problemas de riñón, publicaron en la misma revista dónde daban a conocer habitualmente sus progresos, un artículo titulado: ¿Protege el ajo contra los vampiros?

La idea era comprobar si la lilácea en cuestión resultaba útil o no para ahuyentar a dichos animalitos. Para ello gastaron tiempo y recursos en explorar tan importante supuesto aunque, como no tenían vampiros a mano, lo hicieron con sanguijuelas. Al fin y al cabo si hay alguien que chupe bien (la sangre) esa es la sanguijuela.

El estudio consistió en frotar con ajo una mano y dejar limpia la otra ofreciéndoselas a tres sanguijuelas distintas. Dos de los animalitos optaron por la mano untada con el ajo y en esos casos apenas tardaron 14 segundos en chupar. Por el contrario el bicho que prefirió la mano limpia tardó casi 45 segundos en hacerlo.

Su resultado fue concluyente: "... para prevenir en Noruega un desarrollo como el acontecido en Transilvania, los distintos profesionales de la salud deberían recomendar muy seriamente la restricción general del consumo del ajo por parte de la población".

Como cada año por estas fechas, y aprovechando el anuncio de la llegada de una gripe algo traviesa, ya empiezo a recibir las nuevas recomendaciones laborales que, elaboradas por un sesudo comité de expertos, habrá que cumplir hasta nueva orden. Una mirada por encima me ha bastado para comprobar que han seguido escrupulosamente el método noruego a la hora de establecer sus conclusiones. La globalización se extiende.

... redistribución riqueza/belleza

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1228. Viernes, 8 agosto, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo octavo: "Excava el pozo antes de que tengas sed". (Proverbio chino)

Un verano de ideas prácticas selección oro. Hoy: cómo evitar pasarte una semana con el trancazo de la gripe.

Ahora que todavía estamos a tiempo, un pequeño (pero muy útil) consejo para prevenir futuras gripes: ante una puerta cerrada hay que ceder siempre el paso a cualquier persona que nos acompañe.

Quedarás como un señor y te evitarás más de un problema.

Basta con agarrar el pomo de una puerta que acabe de tocar, sin lavarse, alguien contaminado -el virus vive 72 horas- y tienes un montón de papeletas para que el próximo cuerpo en el que se instale el bichito tan ricamente sea el tuyo.

... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana

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1058. Lunes, 22 octubre, 2007

Capítulo Milésimo quincuagésimo octavo: "No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas." (Lucio Anneo Séneca, 2 a de C. - 65; filósofo latino)

Somos poco atrevidos, somos cómodos. Y así no hay manera de que las ciencias avancen.

Por ejemplo, sólo hacemos que quejarnos cuando, ante un catarro, a los sufridos operarios del sector sanitario lo único que se les ocurre es mandarnos a hacer gárgaras. Sin embargo, y ante cualquier alternativa más o menos experimental, huimos como alma que lleva el diablo. ¡Qué la prueben otros!

Ahí esta muerta de risa la máquina que inventó en 1928 el profesor Bordier de la francesa universidad de Lyon: una máquina que curaba los resfriados en cuestión de minutos.

El 2 de junio, Bordier realizaba una demostración en sus propias carnes y que fue recogido por el testimonio gráfico (o sea, la foto) que se acompaña. Atado a la cama de un paciente, el aparato costaba de unos cables eléctricos que se introducían por la nariz. Se aplicaba entonces una corriente eléctrica de alta frecuencia . Resultado: la congestión se aliviaba y la corriente aniquilaba a los gérmenes sin dañar las narices.

O eso aseguraba Bordier. Por si acaso, nadie más quiso probarlo.

Luego nos quejamos. Pero para saber si funcionan o no las cosas hay que probarlas antes, colaborar un poco. Claro que siempre es más fácil quejarse y cargar contra los pobres, honrados y siempre dispuestos médicos.. y sólo porque, con todo el gusto del mundo, te mandan a hacer gárgaras.

... nada de cuchillos.

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