1613. Miércoles, 12 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo decimotercero: “Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería. (Proverbio noruego)

A los que tenemos una cierta edad oficial (que no mental) nos enseñaron que no había mayor prueba de amor generoso y desinteresado entre dos personas que aquel que tenía como resultado la creación de una nueva vida. Vamos, que todo coiteo que se hiciera con otros fines y/o motivos ajenos a la reproducción no era más que era una aberración que traería como inevitable consecuencia arder entre las llamas del fuego eterno. Algo que, naturalmente, nadie cumplía… pero que solía acojonar bastante.

Por eso hoy quiero proponer como modelo de santidad por haber desempeñado tan egregia norma, al que fue último emperador jarifiano de Marruecos, Muley Ismail Es Semin, conocido por el sobrenombre de "el sediento de sangre" que, casado con más de ocho mil mujeres, llegó a tener 1.056 hijos, 700 de ellos varones.

¡Eso sí es amor del de verdad! Lo demás... pamplinas.



... sinceridad

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1612. Martes 11 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo duodécimo: “Puede suceder lo que sea.. que siempre hay uno que dirá que ya lo veía venir” (Proverbio francés)

No tiene nada que ver con una relación estable -que suele basarse en el cariño, el interés, la admiración o en otras miles de razones que hacen que esa unión sea firme aunque no sea necesariamente satisfactoria-; si hay un sentimiento que las personas nunca experimentan por conveniencia, ése es el enamoramiento. Pocos procesos como el de arrebatarse por otro (enchocharse que dicen en mi pueblo) es tan sincero, espontáneo y abrumador. Lo curioso del caso es que, aunque nadie sabe por qué, todos los estudios sobre el tema afirman que las tres o cuatro veces que -como media- nos ocurre a lo largo de la vida, lo hacemos de gente parecida, ante personas que, aunque puedan tener apariencias distintas, poseen rasgos físicos o psicológicos muy similares. Vamos, que la clave del asunto no la tiene el otro y sus características (por muy tremendas que estas sean), sino uno mismo y sus gustos, algo que -y eso es lo bueno- nos deja cierto margen de maniobra (esperanza) a todos aquellos que, además de ser ya bastante talluditos, somos feos y pobres.

La pena es lo poco que dura, porque cuando la pasión va enfriándose y dando paso al amor –lo que no siempre sucede-, el proceso bioquímico que nos ha vuelto tontos perdidos durante unos meses pierde efervescencia y se diluye el misterio. Entonces nos conocemos más, pero nos seducimos menos. Aunque eso sí que es ya otra historia.



...cuvada

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1611. Lunes, 10 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo undécimo: “Los ingleses inventaron la sobremesa para olvidar la comida”. (Pierre Bonnard, 1867-1947; pintor francés)

Andaba yo intentando fabricar un Monstruo Volador de Espagueti para comprobar hasta que punto el Pastafarismo puede ser la verdadera religiónverdadera, cuando he dado con un señor, no un señor cualquiera sino todo un Nóbel de física, Richard Feynman (1918-1988) que se pasó gran parte de su vida buscando una explicación lógica sin encontrar una respuesta convincente al problema de por qué ocurría lo que ocurría. El caso es que si coges un espagueti por los extremos y lo doblas hasta que se parta, nunca lo hará en sólo dos trozos. Lo que nos lleva, en estos tiempos de crisis, a poderle sacar algún euro a aquellos pardillos que, pasándose de listos, son capaces de apostar lo contrario. Y siempre hay alguno que acaba picando.

O eso me han contado, vamos.



...confesionario

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1610. Viernes, 7 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo séptimo: “Desdichado es el que por tal se tiene“ (Séneca, 4 a. C.- 65; filósofo romano)

A uno no le queda más remedio que ser uno mismo. En ese sentido la vida no consiste más que en el trabajo de aceptarse y ser aceptado. Algo fácil cuando uno tiene 18 años, cuerpo de bombero y sonrisa de anuncio, pero algo más complicado cuando con quien te suelen confundir es con Woody Allen. En esos casos conviene echar mano de otras armas, quizás menos visibles a primera vista, pero que basta con mostrarlas una vez para ser bien recibido y hasta completamente aceptado.

El pintor francés Henri Toulouse-Lautrec sufrió en su infancia un accidente que redujo a la mitad la longitud de sus piernas y curvó su columna vertebral para siempre. Durante años fue un joven contrahecho y amargado que se lamentaba de su aspecto físico hasta que, de casualidad, fue a parar a un prestigioso burdel de París. Allí encontró su verdadero hogar, un sitio donde era querido y respetado, un sitio en donde por fin encontró gente que le apreciaba de verdad...

Y es que, además de por sus cualidades humanas (que seguro que también), una de las razones del buen recibimiento que obtuvo en dicho burdel fue una hipertrofia, estratégicamente localizada en cierto órgano de su cuerpo y por la que se ganó el sobrenombre de "la tetera".

Cada uno explota lo que tiene... y puede.



... más "historias extra-ordinarias"

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1609. Jueves, 6 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo sexto: "Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, sé discreto" (Talmud)



Si la naturaleza es tan perfecta ya deberíamos haber conseguido reírnos simplemente con rascarnos el sobaco y no esperar a que nos lo tenga que hacer otro.

Tantos años de evolución y tan pocas cosas (importantes) conseguidas.



... corbata

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1608. Miércoles, 5 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo octavo: “Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura” (Antonio Machado, 1875-1939; poeta español)

Por ciertas cuestiones de griegos (que además de ser algo profundo también -dicen que- es un yogurt) está de moda hablar de la solidaridad entre unos paises, los del viejo contienente, que siempre han estado excepcionalmente unidos y que -ya desde sus comienzos- han demostrado -a la menor ocasión, ante todo y sobre todo- lo mucho que se quieren. Y ahí está la historia para confirmarlo.

Aunque no todo el mundo está de acuerdo (ni falta que hace), podemos afirmar que el embrión de lo que hoy consideramos Europa comenzó con lo que en historia se conoce como “los siglos bárbaros”, los primeros después de la caída Imperio Romano, así llamados porque estaban regidos por bárbaros, y no porque se hicieran más barbaridades que en otros siglos, por ejemplo en el nuestro; aunque he de reconocer que se ha cambiado el estilo: el de ahora es peor. Al menos entonces llamaban a las cosas por su nombre, un asesinato era un asesinato, no como ahora, que rápidamente lo califican como un intento de socavar los cimientos del estado o como un acto de patriotismo, según.

Aquellos bárbaros se diferenciaban de los actuales en que no sabían leer ni escribir, no publicaban libros ni periódicos explicando quiénes eran los malos y quienes los buenos, no como ahora que todo se explica y el ciudadano que sabe muy bien a qué atenerse (sobre todo si lee siempre el mismo periódico). Las noticias de los acontecimientos se transmitían oralmente, de un ignorante a otro ignorante, sin aclaraciones, explicaciones, análisis, exégenesis, reflexiones ni razonamientos, cosas para las que no estaban preparados. Así, eran barbaridades todas las barbaridades, no como ahora, que gracias a nuestra cultura y formación sabemos que sólo son barbaridades las que hacen las del otro bando.

Aún siguieron, durante algún tiempo, invadiéndose los unos a los otros, por aquella estúpida manía de no quedarse quietos en un sitio, desalojando o aniquilando o sometiendo a los que habían llegado antes. Los francos desalojaron a los visigodos, los visigodos desplazaron a los vándalos, los vándalos saquearon África del Norte y hasta Roma antes de ser aniquilados por los bizantinos, los ostrogodos sometieron a los hérulos, los lombardos... para qué voy a contar lo que hicieron los lombardos. Todos los pueblos se esforzaban en hacerse un sitio a costa de alguien en aquella Europa que empezaba.

No nos debería de extrañar que habiendo empezado como empezó siga como siga.

... pirámides

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1607. Martes, 4 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo cuarto: “Encanto es lo que tienen algunos hasta que empiezan a creérselo”. (Simone de Beauvoir, 1908 - 1986; escritora francesa)

Por más escépticos y desconfiados que seamos, todos creemos en algo, necesitamos creer en algo, aunque ese algo no lo hayamos visto ni, lo más seguro, lo lleguemos a ver nunca. Frase filosófica ésta habitual en los manuales de autoayuda (que como todos hemos comprobado alguna vez no sirven para nada) que explicaría el por qué cualquiera es capaz de creer en cualquier estupidez con tal de que le interese hacerlo. Y sí, va de eso.

Resulta que en la corte del rey Jaime I de Inglaterra, en el mil seiscientos y pico, la única manera de saber si una mujer era o no era virgen, ¡con toda la seguridad y confianza, por supuesto!, consistía en mirarle los pechos. Y precisamente por eso, todas las doncellas iban con ellos completamente al descubierto. Cualquier formal y educado caballero de la época sabía que las areolas de los senos se oscurecían cuando las mujeres tenían relaciones sexuales y estas mismas eran de un color mucho más claro si las señoritas eran vírgenes.

Para que luego digan que entratándose de la virtud de la mujer, los hombres siempre han sido desconfiados por naturaleza. Pobres pardillos.



...apaga y vámonos

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1606. Lunes, 3 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo sexto: "¿Casualidad? Plato que hacen los bribones para que se lo coman los tontos". (Víctor Hugo, 1802-1885; escritor francés)



Hay noticias que sabes que no tienen más remedio que ser mentira por pura lógica: todavía existe bosque tropical.

... por el olor te conocerán

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