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1830. Jueves, 26 mayo, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo trigésimo: "La petición es cálida, el agradecimiento es frío. (Proverbio alemán)

El niño miró a su padre con displicencia, a su madre con sorna y con desprecio al mundo. Escupió en dirección al mantel que había cubierto la mesa durante tres generaciones. Todos bajaron la vista respetuosamente. Y el niño pasó con cruel majestad entre sus súbditos voluntarios y fue a sentarse en el sillón que el padre había abandonado precipitadamente: la última vez que se descuidó, una patada en la espinilla le recordó quién era el rey de la casa.

- Ezta sopa es un azco. No guta. ¡Quiero pizza!

Y se retiró a sus aposentos a descabezar muñecos, destripar coches y machacar a los guerreros del último juego de la wii mientras la madre, angustiada por haber contradicho de aquella cruel manera a su hijo, buscaba ansiosa el número del telepizza.



... sopa boba

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1816. Viernes, 6 mayo, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo decimosexto: “Ser original es un mérito; quererlo ser, un defecto (Alain Chauvilliers; 1868-1951; profesor francés)

Muchas señoritas de hoy día, hay que admitirlo, no tienen modales. Es una fea costumbre que debe terminar, porque ¿qué cuesta decir lo que se quiere decir pero con buenas maneras?

Por eso hoy -con vistas al fin de semana- y aprovechando que más de una va a tener que ejercitar varias veces tan brusco gesto, en peluchepráctico, la forma correcta de hacer un corte de mangas, destinado especialmente a los moscones de turno aunque también puede ejercitarse en familiares, amigos y superiores en general.

¡Y sólo en dos pasos!

1- Preparación para el corte de mangas:



2- Corte de mangas realizado con los modales que la buena educación requiere:



... más "historias extra-ordinarias"

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1771. Martes, 22 febrero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo septuagésimo primero: “Nosotros matamos el tiempo, pero el nos entierra” (Joaquim Machado de Assis, 1839 - 1908; escritor brasileño)

¿Alguien se ha parado a pensar en la cantidad de horas que perdemos con titubeos antes de pasar a la acción? A mí, por ejemplo, me deja hecho polvo el asuntito de la camisa. Creer que no vas a acertar entre la que eliges y la que tenías que haber elegido consume siempre un tiempo innecesario y te tiene dando tumbos un buen rato. ¿Y el pelo, la colonia, el alter-shave? Física cuántica. Y eso sin entrar en palabras mayores, como esas normas básicas de saludo, estilo y conversación que tienes que perpetrar obligatoriamente cada vez que te encuentras con alguien. ¿Cuánto tiempo perdemos en preguntar una y otra vez algo que, además de saber ya respuesta –"buenos días, todo bien gracias"- encima no nos importa lo más mínimo?

O le amplían las horas al día o voy a tener que reducir drásticamente el tiempo que empleo en pensar que tengo que pensar. No compensa.



..lsol y perros

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1620. Viernes, 21 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo vigésimo: "Nuestro defecto es aprender más por la escuela que por la vida" (Sénecaucio Anneo Séneca, 4 a. C.- 65; filósofo romano)

Perdió la cuenta nada más entrar en la adolescencia pero Mae West (1893-1980) tuvo tantos amantes a lo largo de su vida que bien pudiera haber aparecido con mención de honor en el libro Guiness de los records. Ni los estragos de la edad llegaron a calmar sus ardores y con los sesenta más que cumplidos aún reclamaba amantes diarios. Fue precisamente aquella época en la que confiesa haber tenido un apaño, cuyo nombre era Ted, con el que retozó durante quince horas seguidas. Sólo les ponía una condición a todos: que tuvieran el pene grande.

¿Enfermedad? Pues no, simplemente educación, aprendizaje y motivación. Comenzó en el teatro musical a los cinco años y ya desde entonces su madre había hecho todo lo posible por favorecer la promiscuidad de su hija. Lo cuenta ella misma en su autobiografía “Las diosas no saben qué hacer con él” (1959). Y es que nada como tener una madre que te aliente y te anime para que puedas realizar todo aquello que te propongas en la vida.



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1565. Miércoles, 24 febrero, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo sexagésimo quinto: “Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo”. (Proverbio holandés)

Me he quejado muchas veces de la cantidad de cosas inútiles que nos hacían aprender en el colegio, y siempre cargo, como ejemplo, contra los logaritmos neperianos. Pobres… que no digo yo que no sean importantes para el equilibrio fisicoquímico y cósmico de la humanidad, que seguro que sí, pero un servidor hubiera preferido haber gastado aquel tiempo en, por ejemplo, que le enseñaran a freír un huevo sin quemarse. Algo en lo que, por cierto, todavía estoy.

A lo que iba, no hace falta cargar siempre contra los pobres logaritmos, que sé que tienen su público y todo. Sin ir más lejos, ¿alguien sabe para qué se empeñaban en que aprendiésemos a hacer el pino?

Vale, sí, posiblemente en ciertas situaciones –al menos se me está ocurriendo una- no hubiera estado mal poner en práctica semejante conocimiento, pero con el tiempo te vas dando cuenta de que la probabilidad de que esa situación se pudiera (o pudiese) producir es aún más difícil que la de tener que aplicar uno de aquellos famosos logaritmos para quitarle la tapa a un yogur con bífidus.

Así no hay manera de estar bien educados.

... acero inoxidable

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1551. Jueves, 4 febrero, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo primero: "Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no". (Gabriel García Márquez, 1927; escritor colombiano)

Ya desde la escuela nos enseñaron que los nombres podían llevar unos sufijos indicativos de aumento o disminución (-ón, -azo, -ote, o -ito, -illo, -ico, -ín, etc.). Después, cuando fuimos haciéndonos mayores y en la Universidad aprendimos algo por excepción, supimos que esa regla no era tal, pues muchas veces se la saltaba a la torera la mismísima gramática significando incluso lo contrario. ¡Y mira que se pueden poner ejemplos!

Según lo dicho, el aumentativo de "pelo" sería "pelón". Pues no, señor. "Pelón" es precisamente el que no tiene nada de pelo, el que carece de él o tiene muy poco. El aumentativo de "rabo" sería "rabón", que no significa cabalmente el que tiene un rabo muy largo o grande, sino el que se ve privado de él o lo lleva muy corto. "Cabrón" no es el aumentativo de "cabra" simplemente, sino el macho cabrío, beche u otros muchos afines que se preocupan de las demás parejas, menos de la suya. "Plumón" no lo es de "pluma", sino muy al contrario, la pluma más delgada y suave, o el colchón de esa pluma y que él, a su vez, tampoco lo es de "colcha". "Pulgón" y "ratón" no lo son de "pulga" o "rata" o de un "rato" largo hablando, sino que se trata, respectivamente, de un insecto parásito o un roedor, por lo general, más pequeño que la rata. "Capón" no es una "capa grande" que abrigue, resguarde y cubra a alguien o salgo, sino, paradójicamente, el que ya no puede cubrir a nadie y se queda como comestible navideño. "Coñón" dícese de la persona burlona o bromista, y "coñazo" es esa misma persona o cosa pesada y molesta y que ignoro por qué vericuetos aparentan los aumentativos del "coño" femenino.

Anda y que no nos meten cosas inútiles en la cabeza.

... peligroso realismo

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1545. Miércoles, 27 enero, 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo segundo: “Soy pobre pero tengo una vida muy digna, nunca pido favores, sólo pido dinero. Miguel Ángel p. 34 años, parado)

¿Alguien podía solucionarme una duda que me corroe y que no me atrevo a preguntar?

En mis tiempos no había, pero sé que ahora dan educación sexual en los colegios; imagino que les pondrán deberes y -supongo- que lo más lógico es llegar a casa y que tu padre o tu madre te ayuden a hacerlos. ¿Es así?

Y ya que estamos: ¿hay trabajos en grupo en esa asignatura? ¿Se hacen prácticas? ¿Puedes elegir compañeros? ¿Te hacen examen? ¿Si te suspenden tienes que repetir? ¿Cuántas veces?

Tantas dudas y tan poco tiempo.

1507. Jueves, 19 noviembre, 2009

Capítulo Milésimo quingentésimo séptimo: “Mucho “todos somos iguales”, mucho “todos somos iguales”, pero luego llega un negro, se baja los pantalones y te deja por mentiroso”. (Pedro H. 27 años, operario)

Acostumbrados a que los hombres se vanaglorien de sus (presuntas) cuestiones genitocoitales, pocas veces hablamos de lo que les gusta presumir en otros temas igual de importantes para la fisiología humana. Reunión de tíos, siempre hay uno que sale del retrete fanfarroneado “buffff que a gusto he quedado, eso sí, no entréis en por lo menos una hora”. Algo que no impedirá –más bien animará- a otro de lo reunidos a salir corriendo para meter la cabeza y sacarla echando pestes diciendo - mientras sacude la mano- "¡hala, qué cabrón... comerá flores pero caga mierda!"

En esto, las mujeres, por mucho que se empeñen en ser iguales, todavía no han conseguido llegar a un grado de sofisticación semejante.


... corsé

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1444. Jueves, 30 junio, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo cuarto: "Cuanto más larga es la hierba, mejor se corta". (Atila, 406-453; caudillo huno)

Estás cansado, el vagón del metro va medio vacío, no tienes a nadie al lado y decides recostarte en el asiento. Por alguna ley cósmica universal siempre aparece una señora vestida con ropa de mercadillo, enormes senos (aunque los de la logse no entiendan esta palabra mi educación me impide decir tetas) y te suelta aquello de “¿a que eso de poner los pies en el asiento no lo haces en tu casa?” Sólo hay dos maneras de callarla, o te pones en plan educado y le dices que tiene razón, que perdone, que has sufrido un mareo y estás recuperándote, con lo que te lloverán no sólo las disculpas sino un montón de preguntas estúpidas sobre tu presunto estado, o la más lógica de, señalándole los kilos de maquillaje que lleva encima, contestarle con otra pregunta: "¿a que eso de ponerse la cara como si hubiera metido la cara en un cubo de pintura no lo hace en su casa?"

Como decía un sabio ecléctico metido a filósofo preimpresionista, no es que en los autobuses o en los metros falte educación, lo que faltan son asientos.

Los jueves es lo que tienen... con tal de no trabajar uno se lía con cualquier cosa..

... grifos

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1333. Lunes, 26 enero, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo trigésimo tercero: “El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento." (Erasmo de Rótterdam, 1466-1536; humanista holandés)

La señora, más pintada que una puerta, que veinte años atrás podía haber sido una barbie pero que ahora era la mala copia de una chochona de feria, me estaba sujetando la puerta del ascensor. Me dio tiempo a entrar a mi y a una parejita joven que venía detrás. Después de que cada uno recitáramos el piso al que íbamos, la chica joven empezó una conversación con la señora más pintada que una puerta. Mientras hablaba con ella, la chica joven expelió un silencioso pedo cuyo apestoso olor fue extendiéndose irremediablemente por aquel espacio tan reducido. La chica joven seguía hablando como si tal cosa mientras el chico que iba con ella daba claras muestras de nerviosismo. El muchacho era inocente de todo, pero ni su olfato ni su mente estaban ajenos al proceso que allí se fraguaba. Pensaba “todos van a creer que he sido yo”. Su mirada, angustiada por la magnitud del cuesco, le hacía ser el principal sospechoso. Mientras la chica seguía hablando, el olor fue extendiéndose a la misma velocidad que el rubor en la cara del muchacho. La señora más pintada que una puerta no pudo aguantar más y después de lanzar miradas asesinas al chico, se bajó refunfuñando un piso antes. La chica joven empezó a protestar: “Si no te hubieras puesto colorado, no se habría dado cuenta".

Hoy, salvo que estés bajo la sábana de la cama tu solo, todo el mundo lo ve raro, pero hubo épocas que tirarse pedos no era tan obvio no hacerlo, hasta el punto que el pobre Claudio, el emperador listo con pinta de tonto, tuvo que promulgar un edicto, el “Flatum crepitumque ventris in convivio mettendis” para organizar todo aquello un poco y normalizar, por ejemplo, cómo se debían expeler las ventosidades durante las comidas.

Y es que el pedo es poca cosa. Y su mal olor menos. Uno corriente está compuesto por un 59 por ciento de nitrógeno, un 21 por ciento de hidrógeno, un 9 por ciento de dióxido de carbono, un 7 por ciento de metano y un 4 por ciento de oxigeno. Nada fuera de lo normal. Además, sólo el uno por ciento de su composición –el sulfuro de hidrógeno- causa el mal olor. Un mal olor que, por cierto, ya hay calzoncillos, los "Under Ease", que gracias a llevar incorporado un filtro de carbón activado reemplazable en sus capas superpuestas (el mismo método que usan las jarras de filtrado de agua) lo eliminan completamente antes de que se pueda extender más de lo necesario.

Los pedos se expelen a una velocidad de tres metros por segundo y cada persona, todas las personas -incluida la chochona pinturrujeada como una puerta-, produce aproximadamente medio litro de pedos al día a una temperatura de 37 grados centígrados. Y tan inflamables como los de los demás que de eso ya se encargan el hidrógeno y el metano.

De todo esto, que daría para el infinito y más allá, conviene quedarse con un consejo, tan viejo como útil: disimular siempre. Nada mejor que una buena tos a tiempo.

... galletas

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1080. Viernes, 23 noviembre, 2007

Capítulo Milésimo octogésimo: Sea solidario... masturbe un manco (Esteban L. 1954; jugador de balonmano y socio fundador de la o.n.g mancos sin fronteras).

En Tamil Nadu, un territorio de la India meridional, las mujeres practican la poliandria. O lo que es lo mismo, cada mujer casada, además de un marido "oficial", puede disfrutar con todas las bendiciones de los favores de tantos amantes como desee. O pueda.

Vamos, igual que en cualquier otra parte del mundo pero con la ventaja de que -por aquello de una cuestión social- (muy bien vista por todos los habitantes de la región), las señoras se evitan dar explicaciones a sus maridos y/o a las habituales e inevitables vecinas cotillas.

Globalización cultural para todos. Ya.

... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.

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1074. Jueves, 15 noviembre, 2007

Capítulo Milésimo septuagésimo cuarto: "La única educación eterna es ésta: estar lo bastante seguro de una cosa, para atreverse a decírsela a un niño." (Gilbert Chesterton, 1874 - 1936; escritor inglés)



















Una imagen (o varias) vale más que mil palabras. Hay cosas que resultan casi imposibles de explicar (saber cual es la parte delantera de una croqueta, por ejemplo), pero otras las hacen innecesariamente embrolladas inventándose -en el mejor de los casos- cigüeñas o coles. O cómo dijo el señor calvo del pelo raro “más vale un coño a tiempo que diez avemarias mal rezadas”.