Mostrando entradas con la etiqueta cuernos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuernos. Mostrar todas las entradas

2002. Martes, 17 abril, 2012

Capítulo Dosmilésimo segundo: "El verbo amar es un verbo regular, con eso está todo dicho”. (Alberto G. 56 años, sus labores)

Tucidides de Tracia descubrió las leyes físicas del crecimiento de los cuernos. Es sencilla: "los cuernos emergidos de una calva crecen en proporción directa a la edad del emergente, en indirecta de la masa de la esposa y en función del cuadrado de la distancia que los separa, aunque abonados convenientemente pueden crecer más deprisa todavía”.

"Hecho un corral de cuernos te contemplo" le decía don Francisco de Quevedo a un cornicéfalo del Siglo de Oro, con la mala leche que era habitual en aquel hombre. (así acabó, dicho sea entre paréntesis). No siempre que se tienen cuernos se es un animal mugidor. a veces se bala (no de disparar balas, sino de balar, como la cabra Amaltea). Incluso hay quien pronuncia discursos de clausura en simposios, funda asociaciones, firma hipotecas o se ocupa de otros menesteres, y tiene unos cuernos de miedo.

En un mundo de cornudos como el nuestro, salir a la calle sin cuernos es un impudor atroz. Unos cuernos modestos, sin ostentación, pero límpidos, son nuestro mejor ornamento. ¡Hombre ya!


... casa blanca

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1900. Lunes, 17 octubre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo: “Las primeras aves pueden enganchar al gusano, pero es el segundo ratón quien consigue el queso en la trampa”. (Proverbio austriaco)

Un caso de depravación absolutamente nefasto ha sido puesto a disposición de quien no tenía nada que ver con el asunto. Aunque eso no importa. Lo más grave es que nuestro hombre en cuestión, el protagonista del suceso, en lugar de engañar a su mujer con otra, se engañaba a sí mismo con su propia mujer. Algo, ya digo, inconcebiblemente lamentable. Y ahí no quedó la cosa. El sádico que nos ocupa (y hasta preocupa) se lo decía a su mujer para que ésta sufriese y con el sufrimiento no viese crecer a sus hijos, que en esos momentos se educaban sin control.

Y nada, el hombre no se arrepiente. Lleva ya así veinte años y más y nada. Ahora le quiere poner un pisito a su mujer (y/o amante) y comprarle unos visones refrigerados para el verano. La cosa es engañar a su señora aunque casi le cueste la vida. Para que luego digan que la incoherencia no es amoral.



... machos o hembras

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1898. Jueves, 13 octubre, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo nonagésimo octavo: "El tamaño de un espermatozoide es 1.546.003,72 veces menos que el precio de la mensualidad del colegio de un niño”. (Emilio O. 56 años, matemático)

Hoy, en peluchepráctico, otro de los peluchesprácticos más prácticos de los peluchesprácticos. Hoy, en peluchepráctico: cómo vengarse de su jefe sin condenarse al fuego eterno del paro.

Recortar dos pequeñas circunferencias y pegarlas en una cartulina. En una de las caras coloque la fotografía de su jefe y en la otra dibujar los cuernos a voluntad

Hacer girar tal que así la moneda de cartón y su jefe sufrirá una graciosa transformación.

Siempre es más cómodo (y además no es pecado) que lo otro, especialmente si la mujer del jefe tiene un cierto parecido (sólo físico) -que suele pasar con las mujeres de los jefes- a la duquesadealba. Salvo que usted sea el señorduque, por supuesto.



... dragones curativos

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1754. Viernes, 28 enero, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo quincuagésimo cuarto: Cuando una batalla está perdida, sólo los que han huido pueden combatir en otra (Demóstenes, 384 a.C. - 322 a.C.; estratega ateniense)

En los asuntos del conocimiento bíblico ajeno al propio de uno mismo, siempre ha habido unos pueblos más prácticos que otros. Los asirios, por ejemplo, eran extremadamente decentes en esos asuntos. Castigaban severamente el adulterio. Bueno, más bien castigaban a los adúlteros; a ella le cortaban la nariz mientras que él era cuidadosamente castrado. Además, si en el entendimiento en cuestión se demostrara o demostrase que hubiera o hubiese habido celestinas que hubieran o hubiesen ayudado a la consumación del asunto, (que para algo están los amigas), se le cortaba, a la emprendedora mediadora, una oreja. (Sí, les gustaba cortar cosas, qué le vamos a hacer).

Es incómodo y estéticamente feo, lo sé, pero sin nariz se puede respirar. No es agradable andar por la vida sin oreja (aunque te evite que te tiren de ellas en tu cumpleaños), pero se puede oír bastante bien sin ella. Conclusión: desde siempre ellos son los que se llevan la peor parte. Y van allí donde saben que más va a doler.



... más "historias extra-ordinarias"

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1366. Jueves, 12 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo sexagésimo sexto: "Jamás hay que discutir con un superior, pues se corre el riesgo de tener razón". (Marco Aurelio Almazán, 1922-1991; escritor y diplomático mejicano)

Hace poco una mujer tuvo que ser hospitalizada después de que su marido le golpeara en la cabeza con su móvil harto de soportar, durante horas, la insistencia de la víctima para que le dejara leer los mensajes. La mujer confesó que actuaba por celos al pensar que su marido tenía una amante.

En Nueva Delhi, tan aficionados a las hogueras en las que quemar cosas (y alguna viuda que otra) hay unos activistas, los de la National Human Rights Council (en adelante NHRC) que cada quince o veinte días hacen piras de teléfonos móviles. Dicen estos señores que este tipo de teléfonos son la principal causa del incremento de la tasa de divorcios, ya que a través de ellos las parejas están descubriendo un gran número de infidelidades.

Quizá por eso -y según todas las encuestas-, el invento más odiado, aunque paradójicamente uno de los más utilizados, es el teléfono móvil. Más del 30% de los adultos a los que se preguntó por el invento que más detestaba respondió que el móvil, seguido del reloj despertador (25%), la televisión (23%) y las cuchillas de afeitar (14%)

Y digo yo que, sabiendo lo mal que resulta mezclar cuernos con móvil, cómo puede haber gente que todavía se arriesga y lo hace... por cómodo que les pueda resultar.

Por tu seguridad deja la tecnología a un lado y pon los cuernos artesanalmente, es menos práctico, sí, desde luego, pero mucho más seguro. ¡Dónde va a parar!

... lunas, muchas lunas

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1126. Martes, 12 febrero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo vigésimo sexto: "Debe valorarse la opinión de los estúpidos: están en mayoría. (Lev Tolstoi, 1828-1910; novelista ruso)

Manual de Derecho. Descrita como figura jurídica el "uxoricidio honoris causa", o lo que es igual: "matar a la propia esposa por razón del honor".

Hasta el año 1963 -hasta ayer como quien dice- y en España -aquí mismo- el marido que matara a la esposa adúltera y a su amante sufría una "curiosa" pena: el destierro de su localidad.

Si el daño era "distinto" a la muerte, no se contemplaba castigo alguno.

Sin (más) comentarios.

... equilibrios nocturnos.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1080. Viernes, 23 noviembre, 2007

Capítulo Milésimo octogésimo: Sea solidario... masturbe un manco (Esteban L. 1954; jugador de balonmano y socio fundador de la o.n.g mancos sin fronteras).

En Tamil Nadu, un territorio de la India meridional, las mujeres practican la poliandria. O lo que es lo mismo, cada mujer casada, además de un marido "oficial", puede disfrutar con todas las bendiciones de los favores de tantos amantes como desee. O pueda.

Vamos, igual que en cualquier otra parte del mundo pero con la ventaja de que -por aquello de una cuestión social- (muy bien vista por todos los habitantes de la región), las señoras se evitan dar explicaciones a sus maridos y/o a las habituales e inevitables vecinas cotillas.

Globalización cultural para todos. Ya.

... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1075. Viernes, 16 noviembre, 2007

Capítulo Milésimo septuagésimo quinto: El que escribe en el alma de un niño escribe para siempre". (Evelyn Waugh, 1903-1966, escritor inglés)

Para entender la lógica amatoria de los kalash basta con tener a mano una calculadora. Empecemos por el principio: cuando una mujer de esta etnia se casa, su marido debe pagar la suegro una dote en la que, entre otros tesoros, se incluye alrededor de una docena de cabras.

Si la sufrida esposa pierde la cabeza por otro, el tercero deberá doblar la cuantía de la dote que, a grandes rasgos, se reparte entre la familia del la infiel y el primer marido.

En caso de que la mujer continué dándose alegrías, la dote sigue aumentando, con lo que sus ex -sobre todo el primero- se van haciendo con un patrimonio nada desdeñable que incluirá un rebaño de cabras cada vez mayor.

Conclusión: a los kalash, las infidelidades le sientan estupendamente bien o los cuernos con pan son menos. Hasta el lunes.


... más historias "extra-ordinarias" todo el fin de semana.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1041. Miércoles, 26 septiembre, 2007

Capítulo Milésimo cuadragésimo primero: "Decir la verdad lo puede hacer cualquier idiota. Para mentir hace falta imaginación" (Álvaro T. 21 años, estudiante)

Aunque para la mayoría de nosotros el método mong-nkundo, aquel que detectaba la infidelidad sentando a los niños en las rodillas, resultaba práctico, útil y, sobre todo, valido científicamente, resulta que hay alguno que no termina de ver claro que semejante prueba tenga una validez del 100%.

No pasa nada. En estas cuestiones se entiende que existan tiquismiquis que quieren más pruebas. Bueno, pues las hay.

Se trata de las Ordalías, unas pruebas de tipo ritual muy de moda durante la Edad Media y mediante las cuales los acusados de un delito podían probar su inocencia. También eran conocidas como el Juicio de Dios, ya que el veredicto se dejaba en manos de la Divina Providencia. Y aunque valían para cualquier tipo de delitos, eran los de infidelidades, los más demandados.

Se constataba que el reo decía la verdad si era capaz de sujetar una barra incandescente sin apenas quemarse, si se dejaba de hundir en el agua hasta el límite de la resistencia humana y si ingería veneno sin intoxicarse.

Alguno estará pensando " pero eso no lo pasa nadie. Malo, quien así piensa algo esconde. Si eres inocente no tienes nada que temer. A ellas se sometió, por ejemplo, Tetberga, esposa de Lotario II, rey de Loratingia. Tras dos años de matrimonio estéril, el rey se separó para unirse a su concubina Waldrada, que le había dado un hijo. Como Tetberga decidió no concederle el divorcio, Lotario la acusó de incesto. Para demostrar su inocencia, la reina se sometió a las tres pruebas. Las pasó con éxito.

¿Podrías hacer lo mismo con cierta seguridad? Ah, bueno, por eso.

... somos muy pocos.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"