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2010. Viernes, 27 abril, 2012

Capítulo Dosmilésimo décimo: "Hasta que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador". (Proverbio Africano)

Aunque pueda sonar extraño resulta que no fue hasta los primeros años treinta del siglo XX cuando empezó a ser normal que se viera en público una parte del cuerpo de la mujer que hasta entonces se había mantenido relativamente escondida: la espalda.

Lo más curioso es que el descubrimiento de semejante zona llevó al encarcelamiento de otras: las faldas se alargaron, los escotes delanteros se recataron al máximo y hasta la señora más avanzada de la época intentaba aplanar artificialmente sus pechos para que no llamaran mucho la atención.

Lo que no sabía yo es que semejante mecanismo de la moda tiene su "lógica", respondiendo a la llamada "teoría de las zonas", una teoría que explica como una vez que una zona corporal empieza a perder su foco de atracción (generalmente por sobreexibición) se hace necesario encontrar rápidamente otra que la reemplace. Pero para que la nueva zona sea sugerente y, sobre todo, visible, hay que retirar el resto de los estímulos que pudieran distraer al nuevo.

Hay tres cosas que jamás he podido comprender: el flujo y reflujo de las mareas, el mecanismo social y la lógica femenina”, dijo un escritor francés. Pocas frases tan cargadas de razón. Y tan fáciles de comprobar cada minuto.


... historias extra-ordinarias

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1691. Jueves, 7 octubre, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo nonagésimo primero: "Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos". (Henri Poincaré, 1854-1912; matemático francés)


Intuyendo la infinita variedad que en cuestiones de tamaños, formas, colores, olores y (me imagino) hasta de sabores (o eso me han contado) existe en materia de glándulas mamarias femeninas (que como con los culos no hay dos iguales) ¿cómo pueden los señores del limpiafijaydaesplendor definir una palabra con semejante desbarro?

Porque, viendo (que no mirando) lo que hay por ahí, y viendo (que no mirando -¡ay dios me libre!-) las de, por ejemplo, mi cuñada, ¿puede haber -por muy montañita que sea- algo menos preciso con lo que concretar?

Y sí, vale, es una palabra que no usa nadie, pero ¿quién sabía qué era un chapapote o un pebetero antes de que algún becario le diera por mirar en el diccionario? Pues eso.

Luego nos dirán que pocas cosas hay tan exactas como el lenguaje, ya. Por cierto, a lo mejor tengo yo fijación por el asunto o quizá sea cosa de algún estudio de técnicas de venta de nueva hornada, pero me da la sensación que cada vez es más frecuente que los maniquíes tengan pezones. Y los tengan más grandes. Claro que a lo mejor es simplemente por que ya empieza a hacer algo más de frío. Será.


... Cádiz

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1665. Miércoles, 1 septiembre, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo sexagésimo quinto: "El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo" (Gregorio Marañón, 1887- 1960; médico español)

Se ha empezado a comercializar camisas con efectos sedantes. Destinadas, en principio, a ejecutivos con sobrecarga de trabajo (?), sus efectos se deben a que durante su fabricación se impregnan con extractos de 28 plantas medicinales, plantas conocidas por su efecto relajante y que llegan a calmar hasta los picores y la irritación cutánea que puede acompañar a los casos más agudos de estrés.

Por ahora están haciendo furor entre los informáticos (?????) y dado su éxito está a punto de salir una línea completa entre la que se incluye un juego de sábanas contra el insomnio.

No me fío yo mucho de las cosas naturales, (donde esté una buena molécula…), pero hay que reconocer que poder echar una cabezadita en el trabajo (entre café y café, por ejemplo) simplemente con esnifarte un poco la manga de la camisa tiene que tener su punto.



... comidas medievales

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996. Martes, 19 junio, 2007

Capítulo Noningentésimo nonagésimo sexto: "Siempre que aceptes mis puntos de vista, estaremos totalmente de acuerdo (Moshé Dayán, 1915-1981, militar y político israelí)

Cada vez que llega el verano, y por lógica el calor, nos "bombardean" con un montón de consejos para poder soportarlo de la mejor manera.

Y todos los veranos son más o menos los mismos: beber más agua (por cierto, ¿cada vez aumentan más la cantidad "recomendada" o sólo me lo parece a mí?), no salir a la calle en horas "punta", ducharse varias veces al día, usar ropa ligera y holgada, de fibra natural y colores claros, no beber alcohol o, mi recomendación preferida y que suelo intentar cumplir a rajatabla aunque no siempre dan facilidades para que así sea: no realizar actividades físicas como deportes o trabajos que requieran esfuerzo.

Además, y aparte de estas "recomendaciones" oficiales, todos sabemos algunos "truquitos" más de andar por casa para conseguir que la cosa no llegue a mayores: un buen abanico, pasar la tarde en la sección de "sofases" del carrefour, aparcar el culo en la fnac si tienes la suerte de tener alguno cerca, o simplemente consultar precios en la sección inmobiliaria de los anuncios por palabras de cualquier periódico con la seguridad de que te vas a quedar completamente helado.

Pero ya que estamos en la era de lo "natural" y lo "ecológico", no estaría de más que explotáramos más los mecanismos que posee el propio cuerpo destinados a rebajar la temperatura.

Dos de ellos son conocidos e involuntarios: la vasodilatación periférica (dilatación de los capilares para aumentar la zona de intercambio de calor con la superficie), y el sudor, cuyo objetivo fundamental es evaporarse y enfriar la piel.

Sin embargo hay un tercer "mecanismo", gran desconocido a pesar de ser habitual en la naturaleza, sobre el que sí podemos tener un cierto (sólo un "cierto") control en el caso de que decidamos ponerlo en practica.

Un método especialmente usado (además de una forma habitual) por animales tan simpáticos y tan poco "sospechosos" como los halcones o las cigüeñas. Animales que comparten la misma característica: el hábito de defecar en sus patas para refrescarse.

No conviene decir "de este agua no beberé". La naturaleza es sabia.

... balanceo contra las brujerías

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