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1022. Jueves, 30 agosto, 2007

Capítulo Milésimo vigésimo segundo: "Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría." (Jacques Anatole François Thibault, 1844-1924, novelista francés)

Me gusta el desorden. Al fin y al cabo tiene su lógica: ¿por qué colocar algo en "su" sitio si dentro de un rato lo vas a volver a volver a descolocar? ¿Si ya trabajar es malo, por qué esa manía de querer hacerlo dos veces?

Aunque me da en las narices que semejante afición no es más que una justificación (y muy traída por los pelos) para poder ejercer sin muchos remordimientos una de las pocas características que un servidor ya traía de serie: ser vago.

El caso es que como "vivir con" y "convivir" no es exactamente lo mismo, mi desorden crónico me provoca alguna que otra bronca doméstica.

Me conozco desde que nací y sé, aunque no sea bueno reconocerlo nunca, que el culpable soy yo. Pero, haciendo de la necesidad virtud que dicen en mi pueblo, he conseguido sacarle partido al asunto: cuando quiero algo basta con intentar un pacto en el que siempre puedo ofrecer lo que otros -tan perfectamente ordenados ellos- no podrían: ser más ordenado. O lo que es lo mismo, sacar beneficio de algo que debería ser completamente normal.

Moraleja, cuanto más perfecto es uno menos fuerza tiene para negociar, y por lo tanto menos cosas puedes conseguir. Hay lecciones que deberían ser materias obligatorias en todos los colegios.

... alfileres.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

937. Miércoles, 14 marzo, 2007

Capítulo Noningentésimo trigésimo séptimo: "Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos.", Ambrose Bierce, 1842-1914, periodista y escritor estadounidense)

Aunque pueda sonar extraño, no fue hasta los primeros años treinta del siglo XX cuando se vio por primera vez y en público, una parte del cuerpo de la mujer que hasta entonces se había mantenido completamente escondida: la espalda.

Lo más curioso es que el descubrimiento de semejante zona llevó a un encarcelamiento de otras: las faldas se alargaron, los escotes delanteros se recataron al máximo y hasta la más avanzadas intentaban aplanar artificialmente sus pechos para que no llamaran mucho la atención.

Lo que no sabía yo es que semejante mecanismo de la moda tiene su "lógica" (al estar hablando de un comportamiento típicamente femenino "lógica" siempre entre comillas) que responde a la "teoría de las zonas erógenas", una teoría capaz de explicar cómo una vez que una zona corporal empieza a perder su foco de atracción (generalmente por sobreexibición) hay que encontrar rápidamente otro que le reemplace. Pero para que la nueva zona sea sugerente y, sobre todo, visible, hay que retirar el resto de los estímulos que pudieran distraerla.

Creo que fue un escritor francés el que lo dijo: "Hay tres cosas que jamás he podido comprender: el flujo y reflujo de las mareas, el mecanismo social y la lógica femenina". Me apunto.


... homo sapiens

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928. Jueves, 1 marzo, 2007

Capítulo Noningentésimo vigésimo octavo: "La verdad no siempre es bonita, pero el hambre de ella sí". (Nadine Gordimer , 1923, escritora sudafricana)

Desde luego nadie puede rebatirles sus argumentos: la mejor arma para luchar contra cualquier enfermedad de transmisión sexual -sida incluido- es la abstinencia. También es verdad que les olvida incluir una alternativa igualmente válida: la castración (en cualquiera de sus modalidades) pero sus razones tendrán para ocultarla. Doctores tiene la iglesia, y nunca mejor dicho.

Pero más allá de teóricas verdades absolutas e irreales dictados morales, está feo mentir (creo que hasta es pecado hacerlo): el medio más eficaz para prevenir y evitar la propagación de estas enfermedades (muy por encima de la fidelidad absoluta a la pareja -"todo el mundo miente", House dixit-) es el preservativo. Se pongan como se pongan.

Lo siento, pero este tema me supera. Según el informe Durex, España es uno de los países del mundo donde más precauciones se toman a la hora de tener relaciones sexuales. Pero ¡todavía! algo más de la cuarta parte de las personas que participaron en la encuesta (un 27%) reconoce abiertamente haber practicado sexo sin protección o sin conocer el historial sexual de su pareja. Estamos locos.

Y eso que el condón no es un invento de ayer. Momento didáctico/repelente: en unas pinturas rupestres de hace más de doce mil años que hay en la cueva francesa de Combarelles ya aparece un señor manteniendo relaciones sexuales con algo parecido a un condón cubriendo su pene. Los romanos eran gran aficionados a los condones caseros (fabricados con tripa de corderos) para evitar las enfermedades venéreas (esa Venus.. diosa del amor) aunque no fue hasta el siglo XVI cuando al anatomista italiano Gabrielle Fallopio (el mismo de las trompas) se le ocurrió, en vista de una epidemia de sífilis, crear una funda de lino lavable que se ataba al pene con un lazo. Una idea similar a la que tuvo por la misma época el doctor Condom, un médico del rey Carlos II de Inglaterra que le acabó dando el nombre al invento. A pesar de estos intentos hubo que esperar al descubrimiento del latex a principios del siglo XX, cuando se convirtió en algo más extendido.. no mucho, teniendo en cuenta que no pudo ser vendido libremente hasta 1970.

Mientras no alcancemos en la escala evolutiva a algunos animales que ya han solucionado el problema (las arañas son capaces de copular sin intercambiarse un sólo fluido mediante un sistema de lo más original: el macho, una vez aceptado por la hembra, flexiona su abdomen como si se masturbara, toma con sus patas su semen y se lo ofrece a la hembra, que se lo "guarda en un bolsillo" para cuando lo necesite), nunca sobrarán las advertencias para que usemos el condón. Siempre.

... el director sustituto

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