III. Sábado de verano, 30 julio, 2011


No hay hoja que se mueva. Temor reverencial, en la arboleda de verano.


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Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

I. Jueves de verano, 28 julio, 2011


El verano es hermoso, luminoso y calentito, pero se va rapidito.


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Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1871. Miércoles, 27 julio, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo septuagésimo primero: “Si a la gente le gustara de veras el trabajar, aún estaríamos labrando la tierra con arados de madera y cargándonos los bultos a la espalda para llevarlos de un lado a otro." (William A. Feather, 1889- 1981; escritor estadounidense)

De pronto me ha entrado un dolor metafísico aquí, en el plexo solar, en cuanto ha salido a relucir la salud y el trabajo. Podía haber dolido otro plexo, pero no, ha sido el solar. Y eso que algunos (y no me gustaría pecar de inmodesto) ya lo sabíamos desde hacía muuuucho tiempo.

No nos dan vacaciones, nos adjudican unos días, justo cuando saben que estamos al límite. No nos dan vacaciones, nos permiten un periodo de convalecencia antes de que lleguemos a la extenuación y sea más costoso para ellos. No nos dan vacaciones, nos “conceden unos días”, justo aquellos en los que todo está mucho más caro para que el poco dinero que nos han ido pagando por nuestro trabajo nos lo gastemos rápidamente en cosas que el resto el año valen la décima parte y esos beneficios vuelvan rápidamente a ellos. Porque, al fin y al cabo, si uno mira la letra pequeña todo es de los mismos.

En fin, eso, que volveré allá por la segunda semana de septiembre. Mínimo. Siempre claro que antes no me hayan retirado. Hay que tener esperanza, aunque, como decía un tal Nietzsche la esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre. Mientras dejo el blog en piloto automático. Buenos días.



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1870. Martes, 26 julio, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo septuagésimo: "Se amputa un brazo por error confundiéndolo con su pierna derecha” (Resumen de agencias)

Con el permiso de ustedes/vosotros voy a hacer un pequeño elogio de la castidad. De la voluntaria, naturalmente, porque ser casto a la fuerza; ser casto por la imposibilidad de dejar de serlo, debería ser punible. Hoy quiero hacer elogio, aunque corra el riesgo de parecer moralista de la vieja escuela, del joven y de la jovena que escogen la pureza y la utilizan como un símbolo para iluminar las tinieblas y la depravación que nos rodea.

Si hay alguien de verdad responsable en el mundo, son ellos. Además de no participar en el boom demográfico, los jóvenes castos no crean problemas de vivienda, ayudan al Ministerio de Educación con su no granito de arena a revolver el futuro el problema de la escolaridad infantil, no difunden enfermedades venéreas y, sobre todo, no fabrican pequeños parados que acaben viviendo de los subsidios y a los que jamás les llegará una pensión digna.

Por eso quiero pedir desde aquí que si alguna vez alguien encuentra un par de estos jóvenes castos citados, que los aprehenda y los lleve cuanto antes al zoo más próximo para que los niños y sus acompañantes puedan contemplar una especie biológica a punto de extinguirse.

Ahora, eso sí, bien vigilados. Como por un descuido de los guardianes se reproduzcan, todos a la calle.



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1869. Viernes, 22 julio, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo sexagésimo noveno: “Un paisaje se conquista con las suelas del zapato, no con las ruedas del automóvil (William Faulkner, 1897-1962, escritor estadounidense)

Érase un tiempo en que la humanidad se endureció. El mundo se llenó de ejecutivos y de máquinas, lo sentimental se llamó débil... y la comunicación entre personas desapareció. Tantos hombres y tan poco tiempo quiere recuperar un poco de aquel otro tiempo poniendo su granito de arena, recobrando -aunque sea de forma simbólica- un género tan cercano e íntimo que es el epistolar. Y lo quiere hacer contestando a una de esas millones de cartas que llegan cada día para aportar, en su modesta experiencia, un rayo de luz a su atormentado firmante.





Comunicación cercana, en estado puro. La que de verdad ayuda a solucionar los problemas. Y el lunes, de fiesta. Hasta el martes pues.



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1868. Jueves, 21 julio, 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo sexagésimo octavo: " El mundo será otra cosa cuando la palabra ármame se escriba sin la r (Ernesto H, 54 años, pensador en paro)

Cada día estoy más convencido de que los dramas actuales provienen de falta de organización. Han dejado de dar bolsas (gratis) en los supermercados, y los clientes que usan las pocas que han guardado para tirar la basura se quejan amargamente de tener ahora que pagarlas, lo que ha hecho que les aumente el precio de la compra. Son unos comodones, porque no hace falta fijarse mucho para ver que todas las bolsas del mundo se encuentran en las cunetas y en los vertederos de las ciudades, especialmente en los lugares de excursión y hasta en los parques públicos. Basta con irse un día y hacer acopio de ellas. Y la variedad es inmensa.

Problemas de organización, evidentemente.



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