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1211. Miércoles, 25 junio, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo undécimo: "He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él." (Mark Twain, 1835-1910, escritor y periodista estadounidense.)

¿Hay que enamorarse de los sitios que nos deslumbran? la mayoría de quienes escriben –sea por encargo, sea por elección- sobre una ciudad, sobre un país, sobre un viaje, suelen hacerlo. Siempre he pensado que es un error. Y es que, tras el aura que ciega acostumbran a esconderse realidades escasamente susceptibles de inspirar tanta fascinación. Además, ese enamoramiento bien puede derivarse de una idea previa destinada a condicionar nuestras primeras impresiones. Salvo que, decepcionado por encontrase con otra cosa, el visitante termine por rechazar esa realidad que no concuerda con la que había previsto. De ahí que cuando el divorcio entre idea previa y realidad nos plantea un dilema, lo aconsejable sea suspender todo juicio hasta haberse familiarizado minimamente con los rasgos que definen esa realidad nueva.

Es lo que estoy intentado hacer, abandonar cualquier idea preconcebida ante un extraño viaje que me llevará a atravesar, a partir del viernes y durante más de veinte días, tres de los países más grandes de la Tierra subido a un mismo tren, un tren que prometen sucio y destartalado.. pero lleno de vida. Una experiencia curiosa que a buen seguro hará que acabe diciendo una y mil veces lo mismo que Don Miguel de Unamuno cuando después de mirar unos escaparates comentó en voz alta “hay que ver hay que ver la cantidad de cosas que no necesito”.

Esto seguirá –espero- renovándose de forma automática cada día con unos cuantos artículos que he copiado descaradamente de por ahí para que el blog se actualice a su aire mientras estoy fuera. Vuelvo el jueves 17 de julio. Espero.



... una historia "extra-ordinaria" para cada día

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1159. Miércoles, 9 abril, 2008

Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo noveno: “El ejemplo más notorio de que la humanidad progresa es que cada año se necesita menos tiempo y más dinero para ir donde uno va”. (Lord Birkett, 1883-1962, abogado británico)

Según el Banco de España en su último informe sobre la economía española: “los datos apuntan a una desaceleración de la actividad durante los próximos meses en un entorno en el que se intensificarán las tensiones en los mercados financieros internacionales”.

Mañana del 8 de abril, después de varias semanas de tensas negociaciones con mi compañero doméstico habitual, accedo a una de sus más antiguas reivindicaciones. Una petición a la que siempre, y por razones obvias de edad, dignidad y gobierno, me había negando: el próximo verano las vacaciones serán en tren. Dice tener ya el destino elegido y que prefiere no contármelo. Conociendo su afición a todo lo que sea “dificultad”, “trabajo” y “esfuerzo” hasta cuando está ocioso, me entra el miedo. Dios se apiade de mí.

Los expertos son aún más contundentes: “la economía española está en plena desaceleración debido a la crisis crediticia, al desplome del sector inmobiliario, al alza de las materias primas –penaliza más a las economías menos productivas- y al cambio de ciclo de la economía mundial”.

Tarde del 8 de abril, agencia de viajes. Me entero del “famoso” destino. Dos reservas para el 27 de junio con salida en avión hacía Moscú, coger allí el Transiberiano e ir recorriendo durante casi veinte días distintas ciudades de Siberia, Mongolia y China hasta acabar en Pekín.

En España este año la inflación ni se frena ni se modera: sólo se retroalimenta, con efectos de segunda vuelta comunicados por los carburantes a la industria, los servicios y, en definitiva, a toda la cadena productiva. Las familias españolas no sólo no ahorraran sino que cada vez son más las que están teniendo dificultades para poder llegar a final de mes.

Después de teclear unas cuantas veces su ordenador la señorita de la agencia de viajes nos informa muy amablemente que sí, que vale, que con nosotros queda completado –y por lo tanto cerrado- el grupo que sale desde España. Es decir, que a día de hoy, con casi tres meses de anticipación, todas las plazas para este viaje –que yo pensaba, ingenuo de mí, iba a estar algo menos solicitado que reservar un apartamento en Gandia-, ya están cubiertas.

¿Crisis? ¿Crisis? ¡Ja!