Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas

2121. Martes, 13 noviembre, 2012

Capítulo Dosmilésimo centésimo vigésimo primero: "Realidad" siempre deberá ir entre comillas. (Richard Buckminster, 1895 - 1983; diseñador estadounidense)

Se abre el telón. La escena representa la salita de estar-comedor en un piso de las afueras de cualquier ciudad, comprado en in-cómodos plazos mensuales. En escena está el padre y la madre. El primero lee El País y la madre ve Telecinco. Entra el hijo, estudiante de unos dieciocho años que echa horas en un burger y que, además, saca muy buenas notas. Se sienta y lee un libro. Al rato entra la hija, algo menor que su hermano, y besa cariñosamente a su madre antes de ponerse a estudiar el examen que va a tener la semana que viene. Poco después, la madre sirve la cena: sopa de sobre, pollo de corral con ensalada y fruta. Conversan animadamente. Retiran la mesa después de cenar y todos, felices y contentos, ven la televisión. Al acabar la película todos se van a dormir. La escena queda a oscuras. Se oyen cuatro sucesivos rumores del agua del retrete que limpia los excrementos depositados puntual y ordenadamente por los miembros de la familia. Un silencio expresa al cabo de un rato la dulce paz espiritual en que se ha sumergido el hogar.

Cae el telón, un telón agitado por los insultos y las violentas protestas de los espectadores que no toleran ni comprenden el moderno teatro del absurdo.


... Argentina.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

944. Martes, 27 marzo, 2007

Capítulo Noningentésimo cuadragésimo cuarto: "Son tan insensatos los hombres que una violencia respetada acaba por parecerles un derecho" (Claude Adrien Helvétius ,1715-1771, filosofo francés)

En poco más de un mes voy de boda. Ajena, por supuesto. Hay muchas causas por las que soy alérgico no sólo a los casamientos sino a banquetes, comuniones, entierros y/o, en general, cualquier otro acontecimiento dónde sea necesario usar calzoncillos.

En general, las razones de este rechazo suelen ser las mismas. Independientemente de si el protagonista es un novio o un muerto, resulta que tengo cierta alergia a saludar una y otra vez y con una sonrisa forzada, a gente que parece conocerte de toda la vida pero que no recuerdo haber visto jamás, mientras aguanto en la espalda palmadita va, palmadita viene.

Evidentemente, además de esta razón, valida para cualquier tipo de reunión, cada evento presenta ciertos matices exclusivos que hacen aumentar aún más ese rechazo. Por ejemplo, y ya que hoy 27 de marzo es el día mundial del teatro, hablemos de una representación teatral en toda regla: la boda. ¿Hay algo más horroroso que el trozo de tarta de boda que te ponen al final?

Vale, en general la comida es asquerosa, el "salpicón de mariscos" no es más que lechuga con una salsa color "crema de limpiar zapatos", la "ternera a la crema de pimienta negra" es algo semejante a lo que deja un perro con diarrea y las "patatas redondas vaporizadas" parecen cucarachas albinas a las que le han quitado las patas. Pero nada que ver con el remate final: la tarta convierte todo lo comido hasta entonces en una exquisitez absoluta.
Algún día en el que os sintáis valientes haced la prueba y, sin que los efluvios del alcohol estén presentes en vuestras mentes, atreveros a sumergiros en una de las experiencias más asquerosas en las que puede caer el ser humano en su vida: comer tarta de boda a pelo.

Para que luego digan que ser abstemio no tiene inconvenientes.


... el sexo de los cuentos

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"