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1614. Jueves, 13 mayo, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo decimocuarto: "La amistad es animal de compañía, no de rebaño". (Plutarco 50-120; historiador griego)

Vienen a ser, así por encima, unos 150.000 por cada gramo de polvo de cualquier colchón. En total más de 2.000.000 de cariñosos ácaros duermen cada día con nosotros. Es normal, los animalitos están calentitos en la cama, con un hábitat bastante parecido a su originario ambiente tropical y además tienen a su disposición su comida favorita en cantidades industriales: millones de frescas y exquisitas escamas de nuestra piel a su alcance... y sin tener que mover una pata.

Así cualquiera.

¿Quién dijo que esta noche iba a dormir solo?



... papisa

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1416. Jueves, 4 junio, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo decimosexto: "La diferencia que hay entre una convicción y un prejuicio es que una convicción podemos explicarla sin alterarnos". (Federico Guillermo II, 1744 - 1797; cuarto rey de Prusia)

Las mujeres solas viajan acompañadas. Como sus amigas del alma suelen tener ya pareja buscan, para compartir el veraneo, algún alma en pena que les acompañe. Y ahí está, siempre disponible, esa chica feucha y con pinta de desvalida (todas las oficinas tienen su feucha con pinta de desvalida), en la que nunca se había fijado salvo para admirar alguna que otra vez su mal gusto vistiendo y que pasa a ser la compañera ideal de vacaciones. Porque, aunque la extra apenas llegue para una casa rural en Los Monegros, cualquier cosa antes que piensen no es una chica cosmoindependiente con todo bajo control. Hasta marcharse con la feucha con pinta de desvalida dejando bien claro que lo de la circunstancial compañía, aparte del original toque Telma&Louise, es cosa de la crisis... y de lo que uno se ahorra si viaja en habitación doble.

Pero resulta que la colega, además de feucha y con pinta de desvalida, es más rara que un ratón colorao. Aparte de no soltar un duro y de pensar que las pinzas de depilar son un arma de destrucción masiva que acabará dañando la capa de ozono, su tema de conversación se reduce a cómo abrir el quinto chacra en la tercera reencarnación, y su idea de una noche peligrosa consiste en ponerle queso fundido al sándwich vegetariano del bar del hotel (¿hay algo más deprimente que un bar de hotel?.... Pues sí, un bar de hotel con alguien en el piano tocando el humo ciega tus ojos).

Al final, como cada año, termina pensando que la única solución para viajar sin sobresaltos no es hacerlo con una pareja sino hacerlo con la pareja. Y que mientras tanto, visto el patio, meter la cabeza en la nevera no es una solución tan mala. Cosa de la crisis... y de lo que uno se ahorra por no tener pareja. Para que luego digan que vivir solo no tiene grandes ventajas.

... picaduras defensivas

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1219. Lunes, 28 julio, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo decimonoveno: "La soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo. (Gustavo Adolfo Bécquer, 1836-1870, poeta español)

Creo haber escrito en alguna ocasión que el verano es una temporada nefasta para los tristes, los solitarios, los abandonados. La soledad se manifiesta en sus formas más atroces cuando se produce en medio del alborozo general. No sólo el mundo ha decidido divertirse, es que, además los medios de comunicación se masas fomentan el mito de la diversión en sus aspectos más desmadrados y con las “atractivas” formas de un colorido arrollador (para mí resultan coloridos simplemente horteras, pero la multitud los acepta como excitantes). Asimismo, los ruidos pasan de ser incómodos a estimulantes. Y hay quien se empeña en convertir los agobios del calor en un afrodisíaco.

Abrir una revista o un suplemento de verano en esta época es un insulto para los solitarios como lo es para los feos: los medios se han empeñado en llenarnos los ojos a base de cuerpos gloriosos. Triste comparación para quien sufre dentro de un físico que no le gusta. Los bacantes del verano nunca sabrán el daño que hacen. ¿Por qué iban a saberlo, además? Su obligación es aturdirse en el bullicio y tender todas las trampas posibles a esa trampa fenomenal que el tedio.

Curiosamente, el solitario, el abandonado, no tiene siquiera la posibilidad de experimentarlo. Bastante tiene con lo suyo, que es más profundo. Del aburrimiento nos salva un buen libro, una película, aunque sea idiota, una conversación con amigos. De la tristeza también puede salvarnos alguna leve distracción, de la soledad, ni Dios.

Malos tiempos los del estío para los forzosos solitarios.

... ratones en movimiento

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