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1901. Martes, 18 octubre, 2011

Capítulo Milésimo noningentésimo primero: "Pocas personas afianzan tanto la espiritualidad como tu madre, que cada vez que manchas algo te dice “reza para que se pueda quitar esa mancha sino prepárate” (Juan P. 46 años; vicepresidente ejecutivo)

Debido al aumento de trabajadores y/o empleados varios que, por la crisis, han optado traer comida de casa, y con el fin de evitar la diversidad de los modelos de tartera usadas por los trabajadores y/o empleados varios, la autoridad competente ha dado a la publicidad las características de una moderna tartera cuyo uso será obligatorio en las zonas comunes de los centros de trabajo, así como en los barrios céntricos, cajas de ahorros y ciudades con más de cincuenta mil habitantes. La tartera ha de reunir las siguientes características:
1. Forma paralelepipédica, no pudiendo exceder las medidas de 0,40 X 0,24 X 0,20 ni ser inferiores a 0,20 x 0,12 x 0,10.

2. Metálica, debiendo estar forrada exteriormente con un plástico que lleve impresos tacos de jamón, filetes de ternera o merluza a la vasca.

3. El interior de la tartera estará dividido en ocho compartimentos para contener separadamente: entremeses, primer palto, segundo plato, postre, botellín para cerveza o botella para vino con gaseosa, pan, cubierto y servilleta.
La autoridad competente ha anunciado también que en un futuro próximo se exigirá a aquellos trabajadores y/o empleados varios que coman en sus mesas lo hagan de cuatro en cuatro en una mesa común cubierta por un mantel.

Hay crisis, sí, pero con orden.



...Custer

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1131. Martes, 19 febrero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo trigésimo primero: "No puedo comprender por qué en la televisión siempre se excusan las interrupciones pero nunca la programación normal. (Otto Preminger 1906-1986; director de cine estadounidense)

Comer del mismo plato, y con la mano, o beber del mismo vaso, siempre ha han sido símbolos de amor y de unidad, convertidos incluso en liturgia por el cristianismo. Entonces ¿Cómo han llegado a estar tan condenados estos actos por las normas de las buenas maneras? ¿Quién tiene la culpa de que uno quede como un puerco por atreverse a usar las manos en la imprescindible tarea de alimentarse?

Cuentan que el tenedor llegó a Europa procedente de Constantinopla, donde ya eran muy finos, allá por el siglo XV. Teodora, la hija del emperador bizantino Constantino Ducas, lo llevó a Venecia, al casarse con el dux de aquella república. Costó que se pudiera de moda porque se consideraba -y no iban muy descaminados- una extravagancia; tanto que llegaron a condenarlo desde los pulpitos de la época como intrumentum diaboli, por lo complicado que resultaba usarlo para comer algunos alimentos como la pasta.

Pero el tiempo ha dado la vuelta a la tortilla y ahora si hacemos caso a las "buenas maneras" sólo está permitido usar las manos para comer las alcachofas, los espárragos (siempre agarrándolos por el tallo) y las cerezas, y, si acaso, para pelar los plátanos y partir el pan siempre que ya esté servido en la mesa. Pero es que, aunque uno quisiera poner en práctica tan complicadas instrucciones protocolarias, nunca acabaría acertando. Ni entre ellos se ponen de acuerdo. Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, decía "el corazón es un traidor, hay que tenerlo cerrado con siete cerrojos", tal vez por ahí van los tiros de la recomendación de las gentes de esta organización a sus numerarios de que coman los plátanos con cuchillo y tenedor. Pero los que no militamos en tan sufrido grupo, todos los que fuimos carne de colegio público en un extrarradio de provincias, ¿podemos pelárnoslo con las manos sin acabar condenados al fuego eterno? ¿Sufrirá mucho nuestro corazón por sentir la suave textura de nuestro plátano entre el índice y el pulgar?

Para gustos colores, y será todo el pecado que quieran, pero pocos placeres se pueden comparar a comerse tanquilamente un suculento plátano después de haberlo pelado con una buena mano.

... en la luna.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1101. Martes, 8 enero, 2008

Capítulo Milésimo centésimo primero: "¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación". (Alejandro Dumas, 1803-1870; escritor francés)

Hay quienes piensan que las puertas más que para entrar y salir, están colocadas en los sitios en los que están colocadas para que ellos demuestren sus buenos modales.

Y ya no hablo de esa costumbre que tienen de, en cuanto ven alguna, abalanzarse como unos posesos sobre ella para abrírtela, que también (¡tengo manos!) sino de ese empeño que ponen en quedarse aguantándola hasta que llegas a ella. Aunque estés a varios kilómetros de distancia.

No me gusta que me abran la puerta, ni mucho menos que la mantengan abierta con la coartada de que ya estoy llegando. No me gusta que la gente se crea que sus buenos modales tienen que ser verdades absolutas compartidas por el resto y, sobre todo, no me gusta tener que elegir entre ser un hipócrita dándole las gracias por hacer algo que me molesta soberanamente o ser un maleducado por callarme y no reconocerles lo que ellos consideran un detalle que tenemos que agradecerles.

Encima.

... polígonos de 56.645 lados .

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