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1294. Jueves, 13 noviembre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo nonagésimo cuarto: "Lo bello es aquello que es inteligible sin reflexión" (André Malraux, 1901-1976; novelista, aventurero y político francés)

Si algo "bueno", (lo de "bueno" entre comillas y cursiva no sea que se malinterprete), tiene estar tantas horas en el trabajo es que a uno le da tiempo a pensar en todo tipo de cosas con tal de ir matando el tiempo. Hasta el mismísimo google lo escupe cuando buscas peluche en él: “cualquier cosa antes que trabajar durante el horario de trabajo. Hasta escribir un blog.”

Y en esas estoy yo, dándole vueltas a la cabeza sobre lo mucho que tiene que disfrutar, por ejemplo, un fetichista de los pies trabajando en una zapatería. Pura envidia de aquellos que sí saben gozar en y con el trabajo.

Y ya que ando con los fetiches uno curioso -a la par que inocente-, el pigmalionismo, o atracción sexual hacia las estatuas.

Aunque no tan raro como uno pudiera pensar, ya en Grecia cuentan las crónicas como un hombre profanaba habitualmente cierto templo dedicado a la diosa Afrodita para intentar mantener relaciones sexuales con la mismísima estatua de la diosa. Y tampoco hace falta irse tan lejos en el tiempo, entre los Koryak, una de esas tribus de Siberia que sólo sale en los documentales de la televisión, aún existe la costumbre -muy extendida entre los jóvenes solteros- de dormir con varias piedras a las que consideran sus esposas.

Ni tan lejos en la distancia. Hay cierta parte (el culo) de cierta figura (un ángel) en cierto monumento (el dedicado a José Cubero Sánchez, el Yiyo, obra de Luís A. Sanguino) situado a la entrada de cierta plaza de toros (Las Ventas) de cierta capital de España (Madrid) cuyo trasero es un verdadero lugar de peregrinación para cualquier pigmalionista que se precie. Y vista la cantidad de gente que a cada rato pasa su mano sin el menor disimulo por el susodicho culo del ángel, hay que reconocer que son legión.

Por cierto, a mi también me gusta que esté duro, pero tanto, tanto...no.

... días y días

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1216. Martes, 22 julio, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo decimosexto: “¿Por qué si nunca usamos las páginas amarillas, cuando las vemos en el portal nos ponemos tan contentos y pensamos en llevárnoslas todas?” (Susana Elena Gómez, 34 años, locutora de radio)

En un mercado tan competitivo como en el que nos encontramos –completamente alejado de “el buen paño en el arca se vende”- se empieza a hacer imprescindible poseer unos mínimos conocimientos de marketing para así poder ofrecernos acompañados de algún valor añadido que sea demandado por el mercado y nos pueda diferenciar de la competencia. Que todos sabemos lo complicado que está ligar.

Por eso, hoy en “tantos hombres y tan poco tiempo” vamos a intentar explicar de una manera completamente práctica, algunos de los conceptos básicos que, utilizados convenientemente, sentarán las bases de nuestro triunfo ya que conseguirán que sobresalgamos de la competencia y –lo que no es menos importante- delimitemos convenientemente el perfil del cliente al que deseemos dirigirnos.

Estás en una fiesta y ves a una camiseta tres tallas menos rellena de tío. Te acercas a él y le dices: "soy muy bueno en la cama". Eso es marketing directo.

Estás en una fiesta con un grupo de amigos y ves otra vez al tío que va dentro de la camiseta tres tallas menos. Uno de tus amigos se le acerca y le dice: "oye perdona, pero allí mi colega es muy bueno en la cama”. Eso es publicidad.

Estás en una fiesta y aunque la camiseta es distinta el tío que va dentro es el mismo, te acercas, le pides su número de móvil. Al día siguiente lo llamas y le dices: "soy muy bueno en la cama". Eso es telemarketing.

Estás en una fiesta y ves al mismo de las otras fiestas aunque esta vez sin camiseta. Lo reconoces. Te acercas a él, le refrescas la memoria y le dices: "¿te acuerdas de lo bueno que soy en la cama?". Eso es customer relationship management.

Estás es una fiesta y entra otra vez él. Te levantas, te arreglas la ropa, te acercas a él y le sirves una copa. Le dices lo bien que huele, le dices lo bien que le quedaba la camiseta que no lleva, le ofreces un cigarro y le dices: "soy muy bueno en la cama". Eso es public relations.

Estás en una fiesta y ¡sorpresa! también está él. Como ya es casi de la familia te acercas y le dices: "soy muy bueno en la cama” mientras disimuladamente dejas caer algo al suelo y, dándole la espalda, te agachas a recogerlo. Eso es la exposición del producto en el sitio de venta: el merchandising.

Estás es una fiesta harto de ver al mismo de todas las fiestas. Disimulas pero él te ha visto, se acerca a ti y te dice: "he oído que eres muy bueno en la cama". Eso es el poder de la marca: Branding.

Estás en la última fiesta de la noche dormitando en un sillón y rezando para que el tío de la camiseta tres tallas menos que ya no llevaba camiseta se hubiera ido ya a su casa so pena de quedarse sin jugar a la wii tres semanas por llegar tarde, cuando el susodicho se acerca a traición y te dice: "soy muy bueno en la cama y aguanto toda la noche sin parar". Pues eso es publicidad engañosa.



... tener agallas

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