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1727. Jueves, 2 diciembre, 2010

Capítulo Milésimo septingentésimo decimotercero: “Cuanto más engorda uno, más prudente se vuelve. Prudencia y barriga son dos cosas que crecen simultaneamente" (Charles Dickens,1812-1870; novelista inglés)

No se trataría de prohibir, nada más lejos la intención. Sí, leer a Paulo Cohelho, Javier Marías y Antonio Gala sería legal, como hasta ahora. Pero el intento de hablar de alguno de sus libros por parte de un hombre (presuntamente normal) delante de otro debería acarear un linchamiento inmediato del primero sin que hubiera consecuencia penal alguna para el linchador.

Cada uno es muy libre de torturase como mejor desee, pero hacérselo a los demás es cruel e innecesario. Hay cosas que deben atajarse de raiz.



... recompensa

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1720. Martes, 23 noviembre, 2010

Capítulo Milésimo septingentésimo vigésimo: "Nunca pidas que las cosas se hagan como quieres; más procura quererlas como ellas se hacen. Por este medio todo sucederá como lo deseas" (Epicteto, 55 - 135; filósofo griego)

Para los amantes de los datos: cada uno pesa alrededor de 22 gramos y mide entre cuatro y cinco centímetros de largo y 2,5 centímetros de ancho. A partir de ahí, cada casa es un mundo. Lo que sí tenemos en común todos los hombres es que el izquierdo cuelga más bajo que el derecho. Caprichos de la naturaleza.. o no... porque si llegan a pasarse el día chocándose, no habría morfina. Producen 150 millones de espermatozoides al día lo que los convierte en una bomba biológica que cuelga entre las piernas. Por cierto, para un buen estado de conservación es recomendable una buena ventilación. La ropa interior ajustable no es la más apropiada ya que la temperatura testicular debe ser entre tres y cinco grados inferior a la de la región abdominal. Ésa en la razón por la que en situaciones de frío se suelen esconder –literalmente- en el cuerpo.

Un escondimiento que también ocurre en situaciones de miedo. Ya sé que científicamente este recogimiento también tiene su causa, pero servidor tiene su propia teoría. A los testículos, se les ha considerado desde siempre como el templo de la virilidad. Por algo, entre las culturas antiguas, la forma más habitual de terminar una contienda era cortándoselos al adversario. Por poca memoria genética que tengan, es lógico que a la menor señal de sospecha los pobres corran a esconderse. Cuestión de recuerdos digo yo.



... hipnotismo animal

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