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1431. Viernes, 26 junio, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo primero: "¿El arte de amar? Saber unir a un temperamento de vampiro la discrección de una anémona. (Emil M. Cioran, 1911 - 1995, filósofo húngaro)

Aquel olor actuó como un excitante estímulo y su cuerpo respondió con una reacción inesperada. Notaba el aumento de sus palpitaciones al mismo tiempo que la respiración se le aceleraba. La tensión corporal dio lugar a un enrojecimiento de la piel que apenas pudo percibir debido a la intensa dilatación de sus pupilas; en cambio, si se le reveló la rigidez muscular de su rostro cuando las sensaciones se difundieron por todo su cuerpo. Calmada esta fase, la relajación que experimentó le hizo sentirse como en el paraíso. Pero no, no había alcanzado ese idílico lugar, simplemente había sentido un orgasmo.

Aquí un post postconceptual, aquí un peluche.

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1337. Viernes, 30 enero, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo trigésimo séptimo: “Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio. (Anton Chéjov,1860-1904; escritor ruso)

En la China se excitan con los pies pequeños, en África con las nalgas y en Japón con las nucas. Sin embargo, y por estas haciendas del muy civilizado occidente, el primer lugar de las encuestas dedicadas a conocer los gustos de los varones heteros lo ocupan los pechos femeninos. Incluso Freud, tan preocupado el hombre por estas cosas, lo situó en lo más alto de su clasificación.

¿Razones? Pues existen tantas como pensadores se han dedicado a teorizar con el asunto. Sin embargo no deja de tener su aquel –poesía incluida- aquella que explica que los pechos femeninos han ido evolucionando hasta convertirse en un precioso balcón que cumple con la misma función de atracción que el trasero de un baduino hembra. Los defensores de la teoría, encabezados por el psicólogo Michael Perry, afirman rotundos: “a diferencia de los monos, una mujer camina erguida, por lo que necesita tener sus atributos de frente”.

Servidor, como es obvio, nada tiene que opinar en tan maleable tema. Ni ganas. Hasta el lunes pues.

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