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1485. Lunes, 19 octubre, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo octogésimo quinto: "La gordura en los hombres tiene tres etapas: cuando no te la ves, cuando estás empalmado y no te la ves, y cuando te la están chupando y no sabes quien es" (Miguel T. 45 años, endocrino)

En ciertas facetas de mi vida soy un tipo de lo más considerado. En mi búsqueda del equilibrio suelo calcular mis fuerzas y ver que retos puedo asumir y cuales no, única manera de estar seguro de que sólo voy a acometer aquellas tareas que pueda realizar sin sucumbir al peso que supondría tener demasiadas obligaciones.

Por eso, y por mí muy noble afán de que los demás también deben de tener sus quince minutos de gloria, creo que dejar que otros trabajen por ti, incluso permitir que hagan el trabajo de uno mismo, no deja de ser una acto de bondad suprema, acto que intento llevar a cabo en cuanto se me presenta la más mínima ocasión. Como debe de ser.

Nunca hay que exponerse a riesgos innecesarios pero pocas veces está de más dejarnos llevar por esos pequeños caprichos (incluso abusado de ellos) que tanto nos apetece hacer por nuestros semejantes, y más sabiendo que hay gente deseando tenderte una mano para demostrarte que ellos también merecen la pena. No voy a ser yo quien le quite la ilusión por abrirse. Por eso, aunque esté feo que yo lo diga, y en un gesto de caridad que me honra, me he acercado a la chica nueva que ha empezado a trabajar hoy y le he dado todos mis informes pendientes para me los vaya adelantando.

No me importa renunciar a al trabajo cuando la causa merece la pena. Yo soy así, bueno, noble, sacrificado por los demás, desprendido por naturaleza.

De nada.

... coger una turca

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958. Lunes, 23 abril, 2007

Capítulo Noningentésimo quincuagésimo octavo: "Querida, vivimos en una época de transición, dijo Adán mientras acompañaba a Eva fuera del Paraíso" (William Ralph Inge, 1860 - 1954, escritor inglés)

Para la mayoría de personas, levantarse de buen humor por las mañanas requiere casi el mismo esfuerzo que se puede necesitar para ver una película sueca subtitulada en latín.

Pero existe una gran diferencia, mientras lo de la película sueca sólo les pasa a los pobrecitos que se creen que para presumir de algo es obligatorio haberlo hecho, levantarse cada mañana nos toca -obligatoriamente- hacerlo a todos. Y además, todos los días.

Yo comprendo que exista gente a la que le guste hacerlo. Están en su derecho. El problema empieza cuando lo imponen a los que no queremos. Es ahí donde deberían de empezar nuestras protestas. De forma calmada, sí, pero contundente. Quien quiera levantarse que se levante, completamente de acuerdo, pero otros reivindicamos el mismo derecho a no hacerlo.

La libertad hay que aceptarla en todas sus consecuencias y, si como dicen los mandamases, quedarnos en la cama cuando nos apetece implica dejar de cumplir unas obligaciones por la que se supone que nos pagan, será responsabilidad del gobierno, como garante de velar por la libertad individual, quien tendrá la sagrada obligación de cubrir nuestras bajas. Todo antes que menoscabar nuestra libertad individual.

Hay reivindicaciones que son de justicia y ya llegará el día en que se consideren irrenunciables. Mientras, los comprometidos con la causa seguiremos luchando contra viento y marea y en medio de la absoluta incomprensión general.

Y en un lunes como hoy, más. Que tengo mucho sueño y no estoy para muchas.



... Don Juan

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