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1446. Martes, 4 agosto, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo sexto: "Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre" (Proverbio Africano)

La crueldad femenina llega -a veces- a unos límites que son difíciles de comprender hasta por las mentes más retorcidas y perversas.

El cóndor, el ave carroñera más grande que existe, es un animal completamente monógamo y con una característica muy peculiar: sólo se aparea cada dos años. El acoplamiento se produce después de que el macho realice -a más de tres mil metros de altura- largas paradas nupciales que le dejan al borde del agotamiento. Y todo con un único motivo: impresionar a su hembra y que ella le permita desfogarse. ¡Por fin!

Pues bien, después de esperar los dos años para que aquello pueda ocurrir, después de dejarse las plumas exhibiéndose delante de la única compañera que va a tener en toda su vida, después de semejantes sacrificios, más del 50% de las señoritas cóndor se niegan a realizar la cópula con su sufrido compañero... al que no le queda más remedio - lo de la monogamia lo llevan a rajatabla- que esperar otros dos años para que ella vuelva a encontrase en celo y tener la suerte de que entonces a la señora cóndor le apetezca.

Crueles no es la palabra, no... habría que inventarla.

... vendiendo discos como churros

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1346. Jueves, 12 febrero, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo cuadragésimo sexto: "Con tal que se tenga una pocilga, se encontrarán cerdos” (Proverbio celta)

Aunque pueda parecer lo contrario después de echar una miradita al parecido entre los hijos de tribus vecinas -que bien pudiera ser circunstancial-, los celtas, antepasados de casi todos nosotros, eran relativamente monógamos.

Una monogamia que tenía su truco.

Los celtas disfrutaban de distintos tipos de matrimonio, de acuerdo con su clase social y su situación económica; no como ahora, que está tan casado un funcionario autonómico como una cajera del Carrefour. Cuando la mujer no aportaba ninguna dote, aparte de sus encantos naturales, el matrimonio se celebraba por un año, de mayo a mayo (no fuera que los encantos naturales no dieran más de sí) pudiendo el marido tomar simultáneamente otra esposa, llamada temporera, menos agraciada que la primera pero de condición más elevada, es decir, con una dote más sustanciosa. Y sí, para los más susceptibles, cuando la riqueza la aportaba la mujer, era el marido pobre quien asumía la condición de temporero.

Nunca como entonces han sabido los ricos sacar tanto partido a su riqueza sin salirse de las normas, y nunca unas normas estuvieron tan bien planteadas por estos lares.

... esposas indiscretas

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885. Jueves, 21 diciembre, 2006

Capítulo Octingentésimo octogésimo quinto: La memoria es el único paraíso del que no podemos ser desterrados. (Jean Paul, 1763-1825, escritor alemán)

Por aquí, por el muy agradable y educado occidente donde el modelo de monogamias sucesivas (matrimonio-divorcio/viudedad-nuevo matrimonio) se impone de una forma aplastantemente legal, nunca ha estado bien considerado lo de la poligamia.

Y algo de razón, al menos de razón practica, debe de tener tal consideración cuando, ni en las sociedades en las que la susodicha poligamia es legalmente permitida, se practica de una manera mayoritaria.

Por más que las leyes del país lo permitan las mujeres están habitualmente casadas con un solo varón. Incluso en aquellos pueblos donde el porcentaje de matrimonios polígamos es algo más elevado (aunque apenas lleguen al 5%) como ocurre con los bosquimanos, resulta que son matrimonios asistenciales basados en la tradición del pueblo: el hombre tiene que tomar por esposa a la viuda de su hermano. Una costumbre como otra cualquiera.

Quizá el asunto sea puramente práctico, es mucho más fácil echar una canita al aire de vez en cuando con las mujeres de los demás que aguantar a tres propias en casa. A ver, en serio, ¿alguien se imagina dos o tres mujeres bajo el mismo techo, con el mismo hombre e intentando organizar la casa?

Por cierto, para prácticos los de no sé que etnia que responden al nombre de twi, resulta que si uno pilla in fraganti a su pareja echando una canita al aire se puede llevar a los dos a casa como esclavos. Esas sí son costumbres prácticas y no la de regalar colonias en navidad. Por muy bien que huelan.

... whisky escocés

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