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1797. Miércoles, 30 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo nonagésimo séptimo: “Quien no ha visto en la carretera el alba, entre dos hileras de árboles, fresca y viva, no sabe qué es la esperanza. (Georges Bernanos, 1888 - 1948; novelista francés.)

Un proctólogo de Albacete, el doctor Cornuepe, se alzó con el título de campeón de España del pluriempleo. Además de prestar servicios médicos en tres consultorios de atención primaria, dos hospitales, cinco mutuas y cuatro servicios de urgencias, el doctor Cornuepe es representante de una firma de orinales a pedales y de polvorones escarchados, juega de medio volante en el Centella f.c., coge puntos de medias a domicilio, canta cuplés -disfrazado de tonadillera- y organiza safaris fotográficos a las diversas manifestaciones que cada día se celebran.

Enhorabuena. Sobre todo a su esposa, embarazada de cinco meses, que, gracias a la frenética actividad laboral del esposo, lo ha podido ver durante los últimos tres años sólo los fines de semana de agosto. Y sólo por videoconferencia. Internet nos une.



...no tan de león

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1723. Viernes, 26 noviembre, 2010

Capítulo Milésimo septingentésimo vigésimo tercero: "El pudor es una virtud relativa, según se tengan veinte, treinta o cuarenta y cinco años". (Honoré de Balzac, 1799 - 1850; escritor francés)

Hoy, aunque sea viernes, toca un tema fino, suave y delicado, al hilo de algunas películas y series que he visto últimamente. ¿De verdad son tantas mujeres que usan vibrador? No he hecho una encuesta científica con un desviación del ratio de másmenoscuatro en la escala richter, pero a todas las que le he preguntado me han dicho que no. Supongo que eso se debe a que las mujeres, si de verdad les apetece, siempre pueden encontrar a algún voluntario para coayundar (otra cosa es que el voluntario sea de su agrado), mientras que para los hombres la cosa suele estar algo más complicada. Al menos sin un coste adicional.

Lo que si me cuentan es que ,aunque no usan aparatitos (mecánicos), si les gusta tocarse tanto como a cualquier hijo de vecino (varón), aunque, como dice la muy surtida (acción y efecto de surtir) de Marilo, sólo sea por no tener que aguantar a un tío coñazo que presume de moderno por pensar que preocuparse por la pareja durante el asunto consiste en preguntarle cada dos por tres "¿bueno qué, acabas?".



... más "historias extra-ordinarias"

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1669. Martes, 7 septiembre, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo sexagésimo noveno: “Para Adán, el paraíso era donde estaba Eva”. (Mark Twain, 1835 - 1910; escritor estadounidense)

La primera documentación sobre el whisky aparece en el siglo XV, (en Escocia, naturalmente) y deja constancia de que la bebida no es más que una beneficiosa “aqua vital”, es decir una medicina destinada a enfermos por sus características terapéuticas, reconstituyentes y saludables.

Precisamente ésa era la razón por la que el whisky empezó a producirse en los monasterios, por aquel entonces lugares cuya principal labor benéfica era el amparo y la curación de los enfermos, un trabajo en el que eran famosos por los métodos que aplicaban y –sobre todo- por los excelentes resultados que obtenían con ellos.

Luego vinieron los laboratorios farmacéuticos y su potente marketing acabó con los remedios tradicionales. Ahora, ante cualquier preocupación se empeñan en querer atiborrase de ansiolíticos cuando a la mayoría le bastaría el remedio -mucho más natural- de ir al Mercadona y zamparse una botella de Dick. Falta cultura de la salud... y lo peor es que siempre la acaban pagando los humildes médicos que están hasta el cuello de trabajo. Con lo que ellos sufren, pobrecitos míos.



...cada uno en su oficio

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1360. Miércoles, 4 marzo, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo sexagésimo: "Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora a los hombres es la mentira" (Anatole François Thibault, 1844-1924; novelista francés)

Cierto emperador chino deseaba tener a su cargo un médico mejor que el que le venía atendiendo hasta la fecha. A tal efecto, ordenó que todos los galenos del imperio, bajo juramento, pusieran en sus ventanas tantas velas encendidas como pacientes se les hubieran muerto aquel año.

Tras recibir noticia del cumplimiento de la orden, el emperador aprovechó el desfile del día sagrado para acercarse al barrio de los médicos. Pronto comprobó que miles de velas iluminaban las calles, y que eran muchas las casas en las que éstas ardían no sólo en las ventanas sino que, dado el número de pacientes perdidos, las habían tenido que poner hasta en las puertas y los tejados.

A punto de darse por vencido descubrió, con alegría, que en una casa modesta sólo cuatro velas adornaban una de las ventanas. Pensando que acababa de encontrar al mejor médico del Imperio le hizo salir de la casa y le dijo:

- “Tú has ganado; serás mi médico de cabecera. Pareces ser un buen facultativo, pero antes dime: ¿cómo has conseguido perder tan sólo a cuatro pacientes?"

El honrado médico, volviéndose a inclinar, y temblando murmuró: “Gran señor... yo empecé a ejercer la profesión esta mañana”.

A ver cuando se dan cuenta que, como decía Moliere, los médicos no están para curar, sino para recetar y cobrar; curarse o no es cuenta del enfermo.





... ojo de gato

Todos los "capítulos" de " tantos hombres y tan poco tiempo"

1309. Martes, 9 diciembre, 2008

Capítulo Milésimo tricentésimo noveno: “No quiero un mundo más justo, sólo quiero que los ricos y famosos sufran de almorranas” Pablo H., 34 años; administrativo)

Hace casi 5.000 años, en la china del emperador Huang Ti, los médicos sólo cobraban mientras la gente estaba sana. En caso de enfermedad eran los propios médicos los que corrían con todos los gastos del tratamiento necesario hasta que el paciente sanaba.

No se tienen noticia de que por aquella época hubiera ningún tipo de listas de espera y, puestos a elucubrar, hasta me atrevería a decir que no sólo el gasto en medicamentos era algo más ajustado que ahora sino que, a buen seguro, la Seguridad Social de aquella época no era ni tan siquiera deficitaria.

Casualidades de la vida, supongo.

... el conejo de la suerte

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1271. Lunes, 13 octubre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo septuagésimo primero: "Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira". (Anatole France , 1844-1924; escritor francés)

Decía Voltaire hace ya más de doscientos años que la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza se encarga de curar la enfermedad. Dicho de otra manera, que estamos manteniendo obligatoriamente a una pandilla de impresentables que, vestidos de bata blanca, nos hacen creer que son los responsables de que nos curemos, cuando en realidad, lo único que hacen es reírse de nosotros.

Los médicos, como los adventistas del séptimo día, los socios del círculo de lectores, o los amigos del taperware forman una peligrosa secta en las que se dan todas las características de grupo destructivo, no solo en la forma de comunicarse, con un lenguaje propio y una escritura imposible, sino en muchos otros detalles típicos de esta clase de organizaciones como:

- Ante el dolor y la desesperación del individuo, al que ellos llaman paciente, ofrecen soluciones simplistas, rápidas y efectivas (generalmente antibióticos y mucho reposo), para que te sientas a gusto y confiado en esos primeros momentos.

- Contradicción entre la teoría y la práctica, resulta difícil ver los resultados prácticos de su discurso, mientras te cuentan lo peligrosos que es fumar, ellos tienen tres paquetes en el bolsillo.

- Tienen un líder carismático, mesiánico y dogmático al que llaman ministro y/o consejero, formando una estructura totalitaria, donde todo viene decidido desde arriba.

- Ofrecen una aparente seguridad personal, calor humano y trato amable, pero sólo hasta que están seguros que no eres de la inspección sanitaria, después, todos sabemos lo que pasa.

- Utilizan técnicas psicológicas coactivas para reclutar y adoctrinar a los pacientes, con amenazas sobre desgracias que les ocurrirán si no hacen caso de sus indicaciones, sosteniendo siempre que el fin justifica los medios.

- Conocen todo sobre ti, tus antecedentes y hasta los de tu familia y, alegando servicios a la sociedad, recluyen los casos más rebeldes en hospitales, no dudando en utilizar todo tipo de drogas para obtener el cambio deseado.

- Continuamente ofrecen una mejor calidad de vida... que solo será posible si sigues sus indicaciones durante el resto de tu vida.

Posiblemente ya has caído en sus garras, que no te confundan, la realidad es muy distinta. El cuerpo humano puede subsistir ¡y sin mayores problemas! sin gran parte del estómago, sin el bazo, sin el 75% del hígado, el 80% de los intestinos, sin un riñón, sin un pulmón y sin casi todos los órganos del área de la pelvis. Por ejemplo.

Claro, que también hay que reconocer que vivir sin determinados órganos de la pelvis, vida, lo que se dice vida... pues no sé yo si sería. Pero ese ya sería otro tema.

... hasasi

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1220. Martes, 29 julio, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo: "Nunca hagas apuestas. Si sabes que has de ganar, eres un pícaro, y si no lo sabes, eres un tonto”. (Confucio, 551-479 a. de C.; filósofo chino)

Los datos semi-oficiales calculan que entre un 25% y un 30% -dependiendo de la especialidad- de las consultas que los pacientes realizan a los médicos son por pura hipocondría, en gran parte resultado de la avalancha de informaciones relativas a la salud que cada día reciben. “Llega el invierno, vacúnese contra la gripe; se siente cansado, tome vitaminas; tiene inapetencia sexual, con nuestro fármaco se lo solucionaremos".

La calvicie, la menopausia masculina, el cansancio, la menstruación, la timidez, todo es susceptible de ser enfermedad con el nombre adecuado y las técnicas de venta adecuadas. En la era de la obsesión por medicarse la cosa está llegando al extremo de muchos pacientes que salen de las consultas sintiéndose estafados cuando los médicos no les han recetado nada.

Lejos queda aquel galeno holandés, con un impronunciable nombre holandés (salvo para los holandeses), Hermann Boerhaave, que legó al morir un libro lacrado con el sugerente título de "Los secretos más exclusivos y más profundos del Arte Médico".

El libro, sellado aún, fue vendido en pública subasta por el precio de 20.000 dólares de oro, una fortuna para la época (alrededor del 1700). Cuando el nuevo propietario rompió el sello y abrió sus páginas, se encontró con el libro totalmente en blanco, salvo la página del título en la que se podía leer una nota al pie manuscrita por el autor y que decía:

"Conserve la cabeza fresca, los pies calientes, y hará empobrecer al mejor médico del mundo".

... el mal fario del 21

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