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1405. Miércoles, 20 mayo, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo quinto: “Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores” (Winston Churchill, 1874 - 1965; escritor británico)

Hay una familia en los EE.UU. que ha decidido boicotear cualquier cosa que sea “made in china”. Una postura que por aquí, acostumbrados como estamos a que cada temporada se le ocurra a alguien lanzar un boicot contra algo de algún sitio, tampoco nos debería de extrañar; en un mundo sin grandes gestas heroicas, son los aspavientos de este tipo los que emocionan a la gente, tanto o más que una demagógica soflama de belénesteban o un discurso de cualquier mitinero en campaña electoral.

Sin embargo no hace falta ser muy listo para notar la sutil, casi imperceptible, diferencia entre sus boicots y los nuestros. Matices que demuestran claramente el por qué del verdadero espíritu americano y su vivaeltroniodeesegranpuebloconpoderío. Aquí a lo fácil. Mucho decir que hay que pasar de comer tomates franceses (que además de ser más pequeños no saben a nada), mucho gritar que a partir de ya hay que sustituir el cava catalán por el orujo gallego (una bebida que, lo mires por donde lo mires, es mucho más de machos que esa mariconada de las burbujitas), pero a ver quien se atreve a hacer un boicot a los productos que tengan impreso el “madeinchina”. Aunque sólo sea por unas horas. Entonces sí que nos íbamos a enterar de lo que es un verdadero reality de supervivencia al límite. No hay huevos.



... el quinto elemento

Todos los "capítulos" de " tantos hombres y tan poco tiempo"

1383. Jueves, 16 abril, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo octogésimo tercero: “Un hombre es libre mientras tiene la potestad de elegir su ropa interior”. (Proverbio polaco)

Que usar calzoncillos es un símbolo de barbarie da buena cuenta el hecho de que uno de los pueblos más cultos, avanzados y audaces que en el mundo han sido, los romanos, no los usaban. Ellos, como buenos guerreros, conquistaron el mundo con el culo al aire, un culo apenas tapado por el faldellín militar, algo que, por cierto, les causaba algún que otro problema cuando el sentido de la decencia de los conquistados hacía de casi todo una ofensa. Tan famoso como violento fue un motín popular, sofocado de forma sangrienta por el ejército romano, causado porque un legionario se levantó -de no muy buenas formas- el faldellín para mostrar sus atributos ante un grupo de judíos que, ofendidos por la indecencia, armaron una gorda.

Es más, hay historiadores que datan el principio del fin de Roma en el momento en que sus ejércitos empezaron a usar, a modo de calzoncillo, un trapo blanco -muy parecido al que usaron los antiguos egipcios durante milenios- que anudaban entre las piernas, Fue el principio del fin; a partir de ahí todo un Imperio se tambaleó y Europa fue conquistada por los bárbaros que acabaron imponiendo una de sus más sus bárbaras costumbres impensable hasta entonces: usar pantalones.

... en perfecto estado de salud

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1330. Miércoles, 21 enero, 2009

Capítulo Milésimo tricentésimo trigésimo: "Los funcionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en los lugares más altos son los más inútiles." (Paul Masson, 1846-1896; periodista francés)

Hay quien sostiene que la culpa de la caída del imperio romano la tuvo el vino. Aunque no exactamente el vino, sino los recipientes donde los romanos acostumbraban a guardarlo, un ánfora de barro cuyas paredes interiores estaban recubiertas de plomo que, inexorablemente, acababan pasando a la bebida. El plomo, muy tóxico, se acumula en la sangre, el corazón, los riñones y los huesos y acaba produciendo saturnismo, enfermedad entre cuyas manifestaciones se encuentra la irritabilidad, la pérdida de memoria y la hiperactividad con tendencia a la agresividad.

Dado que emperadores como Nerón o Calígula eran grandes aficionados al vino, hay quien sostiene que su destructivo comportamiento estaba influido por el saturnismo crónico. Vamos, que el Imperio se habría ido a pique por la afición de los emperadores a abusar del zumo de uva fermentado. Claro que, puestos a encontrar un responsable, también deberíamos apuntar a toda la ciudadanía del Imperio. Si tenemos en cuenta que el consumo de vino entre los habitantes de Roma era de entre uno y cuatro litros por persona y día –esclavos incluidos- el saturnismo debía de estar tan extendido entre ellos como la costumbre que tienen los funcionarios de ir a desayunar tres veces cada mañana.

Claro que no va uno a comparar la solidez de un imperio por muy romano que sea, con la de un puesto de funcionario. Sería de tontos.

... ser la pera

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