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2070. Martes, 28 agosto, 2012

Capítulo Dosmilésimo septuagésimo: "Tuve la sensación de que podía caer dentro de aquellos ojos". (Charles Bukowski, 1920 - 1994, escritor estadounidense)

Es verdad que si no te gusta, hacer la compra suele ser una experiencia desagradable. Primero hay que seleccionar un carro, difícil encontrar alguno sin catálogos doblados, guantes de la frutería, hojas de acelga o con roña armónicamente distribuida. Aunque si encuentras uno "limpio" da igual, indefectiblemente se torcerá al empujarlo, llevarlo derecho será una batalla perdida.

Después circular con él por los estrechos pasillos. Una odisea. Convenientemente distribuidos por ellos siempre hay gente que planta el carro en un lado y pone su culo en pompa en el otro mientras se estudia los productos de la balda inferior. Y eso cuando no los estacionan en doble o triple fila y desaparecen. Claro que si uno es creativo puede aprovechar esa situación para hacer un poco menos desagradable el momento. Basta con rebuscar discretamente en los anónimos carros aparcados y volver a colocar lo que contengan en las estanterías que más cerca le pillen a uno.

Si uno tiene tiempo de esperar a que vuelvan los dueños y observar sus reacciones a prudencial distancia la diversión está asegurada. Eso me han contado, vamos.


... de lo que se come se cría.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1427. lunes, 22 junio, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo vigésimo séptimo: “Para abrir nuevos caminos, hay que inventar; experimentar; crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse… y divertirse” (Mary Lou Cook, 1918; educadora estadounidense)

Basta que tengas hambre para que no te ofrezcan. Pasas tres veces lanzando miradas indirectas y nada. Cambias de táctica. Vuelves a pasar y decides pararte descaradamente delante de la bandeja. Entonces ya no les queda más remedio, ponen su mejor y más forzada sonrisa y te sueltan, muy metidas en el personaje ellas (como si se hubieran pasado media vida haciendo un curso avanzado de método Stanislanski) : “Señor, desea probar nuestro paté a las finas hierbas con aroma de estragón que esta semana tenemos en oferta para nuestros distinguidos clientes?”.

Y vas tú, alargas la mano suavemente, coges un trocito de pan (que visto el tamaño no sabes si es pan o una lengua de canario), con su motita de paté encima y te lo llevas a la boca... mientras buscas con la mirada a la de los zumos, (porque siempre hay una que da zumo en microminivasos) por si se hiciera necesario para pasar aquello.

Vale, lo sé, se trata de una degustación y no digo yo que tengan que poner cantidades (que entonces, tal y como está la cosa, más de una familia iba a celebrar el cumpleaños de la mariajesús –piñata incluida- en un pasillo del carrefour, que nos conocemos) pero hombre.. una cosa decente si que podrían ¿no? El caso es que de primeras piensas: ¡serán tacañas y roñosas las tías!, !pero si la comida no es suya, si no la han pagado ellas! Pero claro, luego, mientras buscas el suavizante con olor al jabón de Marsella con toques aromáticos de pino salvaje, reflexionas. Y es ahí cuando empiezas a entender que pasarse diez horas vestida de Heidi (por cierto ¿cómo podía estar esta chica, la Heidi digo, tan gorda si se pasaba el día corriendo?) ofreciendo paté no hay dinero que lo amortice, y que por eso, pobrecitas mías, quieren tener un valor añadido y se llevan las muestras que le sobran a su casa en un tuper. Y cuantas más les sobren pues mejor. Oye, que a lo mejor hasta tienen para toda la semana.

... faldellines

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