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1729. Martes, 7 diciembre, 2010

Capítulo Milésimo septingentésimo vigésimo noveno: “No importa la frecuencia con que se demuestre que una mentira es falsa. Siempre habrá algunas personas que crean que es verdad” (Ley de Murphy)

Francois Mirones, fiel mayordomo y hombre de confianza de Cocó Chanel, le mostró a la modista dos collares de rubíes exactos. Uno iba envuelto muy elegantemente, pero el otro derrochaba lujo en cada uno de los pliegues de la seda que le rodeaba. Uno era auténtico y otro falso. Cocó, la gran experta, se equivocó. Aquel juego, aunque sea una simple anécdota, es una buena prueba de que lo que importa en las cosas, al menos en ciertas cosas, es más la apariencia que el valor. Dos collares de rubíes pueden ser igualmente fastuosos, aunque uno de ellos sea falso. Una persona diplomática, derrochando buenos modales, desplegando educación, con imagen suficiente, pueden ser mejor sólo por parecer mejor… aunque sea falsa. Querer parecer puede llegar a querer ser, a ser lo que se parece. De donde se deduce, por desgracia, lo fundamental de las apariencias.

Se está poniendo muy difícil distinguir lo verdadero de lo falso. También en las personas.

Y sí, hoy, rompiendo la costumbre y aprovechando un día tan tonto, estas líneas están dedicadas a alguien concreto, a alguien con nombre (compuesto) y apellido (literario) cuya amable apariencia que lucía contínuamente por delante resultó que nada tenía que ver con un interior rastrero, falso y desagradecido. Así le va por la vida.

Y sin acritud ¡por supuesto!, que de todo aprende uno.



... historias extra-ordinarias

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1400. Martes, 12 mayo, 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo: "El que come del fruto del árbol del conocimiento, siempre es arrojado de algún paraíso". (William Ralph Inge, 1860-1954; teólogo británico)

Hay cierto programa en la televisión vespertina -de nombre tan largo como absurdo- empeñado en demostrar que sí, que es verdad, que existe un grupo todavía más bobalicón e insustancial que el de las barbies rubias: el de aguerridos kent intentando conseguir su minuto de gloria.

Algunos entienden (a sus semejantes) y la mayoría no se entiende ni a sí mismos, pero todos usan el mismo cliché estético: depilación a la cera, tableta de chocolate hasta el cuello, peinado de puerco espín y tatuajes varios distribuidos ordenadamente desordenados. Con todo, lo peor de estos chicos no es su falsa apostura, sino su escasez de sustancia. Lo digo en serio, comparada con uno de ellos, hasta Leticia Sabater parece Marie Curie.

Vale, que sí, que si alguno me cayera cerca no iba a andar yo con remilgos (al fin y al cabo tampoco lo querría para hablar de la fisión atómica), y es verdad que puede ser que todo este sermón no sea más que pura y dura (snifff) envidia. Pero yo sigo en mis trece: antes que a cualquiera de ellos prefiero un bombero que trabaje por las tardes de descargador en Mercamadrid. O varios. Como de aquí a Pernambuco, vamos.

... toga negra

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1282. Martes, 28 octubre, 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo octogésimo segundo: “Las croquetas deberían tener hueso, para que pudiésemos llevar la cuenta de la que comemos” (Celestino P. paciente a dieta)

Los caracoles son hermafroditas, al estar equipados de un pene y del órgano receptivo correspondiente pueden producir tanto espermatozoides como óvulos. Evidente ventaja que multiplica por dos las posibilidades que tiene cualquier caracol de encontrar a otro caracol con el que enrollarse sin tener que andar mirándole su carné de identidad.

Aunque ahí no queda la cosa, su revolcón (que consta del lanzamiento uno al otro de una saeta espiral de carbonato cálcico, que desaparece en el interior del receptor, donde se disuelve y libera el esperma) viene a durar una media de 4 horas.

Doble de oportunidades para ligar y cuatro horas de placer garantizado. Sin duda bastarían como estupendas razones para admirar a estos bichos. Pues con todo y con eso hay otra razón, mucho más importante, por la que uno profesa una insana envidia a estos bichos (hasta el punto de desear -aunque sólo fuera de lunes a jueves- ser uno de ellos ). Resulta que se pasan siete meses al año durmiendo. Y no duermen cualquier mes los muy listillos, no, lo hacen desde octubre hasta finales de abril, precisamente los meses en los que más sueño tenemos, más nos cuesta levantarnos y mas a gusto de está en la cama.

Luego dirán que si son unos babosos, que sin son unos arrastrados y que si son unos cornudos.. ya... pero dame pan y dime tonto.

... mismo gasto, más espacio

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1057. Viernes, 19 octubre, 2007

Capítulo Milésimo quincuagésimo séptimo: "El progreso se debe a hombres vagos en busca de formas más fáciles de hacer las cosas." (Robert Anson Heinlein, 1907 - 1988; escritor estadounidense)

Cada vez que llega a la época de apareamiento, la serpiente más grande del mundo, conocida entre sus más íntimos como "eunectes murinus", y por el resto de la humanidad como anaconda, se enrolla, y en este caso lo de enrollarse es literal, con una docena de machos formando lo que se conoce como "bola de reproducción", una desenfrenada orgía en la que todos participan con todos y de todos que dura entre dos y cuatro semanas.

No sé, pero de pronto me he acordado de aquel chiste, muy malo él, que decía algo así como:

-Mamá, ¿cómo es que tú eres blanca, mi papá negro y yo de piel amarilla?

- ¡Ayy hijito! Si supieras que fiesta hubo aquel día.. ¡deberías alegrarte de no ladrar!
Ni sana ni leches. Envidia, mucha envidia, y de la mala que me entran a mi con estas cosas. Hasta el lunes.



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